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La era de los robots: ¿el nacimiento de una nueva especie?

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Desde el surgimiento de la cibernética fundada por Norbert Wiener, el ser humano ha estudiado los paralelismos entre el funcionamiento de los seres vivos y las máquinas. Con la revolución tecnológica que significó la era digital, el alcance de los robots ha llegado a un nivel sorprendente, tal como lo deja ver la más reciente versión del robot Sophia, desarrollado por Hanson Robotics. Un ser cibernético que incluso se ha convertido en el primer robot con ciudadanía saudí.

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Coco, una linda fábula sobre la muerte, el amor, el olvido y la memoria

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Una extraña fascinación por la muerte me ha acompañado desde hace muchos años, aún cuando han sido pocos mis encuentros con la flaca. Recuerdo cuando tenía 17 años, época en que uno se encontraba varado en un agujero, descubriendo lo que era el trabajo y la explotación, con sueldos miserables de 350 pesos semanales que no alcanzaban para mucho tras largas jornadas que en ocasiones superaban las ocho horas diarias. Por aquellos días, teníamos una perrita salmoyedo llamada Frida (antes de que la fridamanía invadiera el mundo). Aquella perrita además de ser nuestra única alegría por aquellos días, era la sensación de la colonia. Los niños tocaban a nuestra puerta para ver si la dejábamos salir a jugar. Cuando llegábamos a casa, exhaustos, no dejaba de ladrar hasta que no la sacáramos a pasear a la calle. Una tarde, mientras jugábamos futbol, atropellaron a Frida. Apenas la vi regresar cojeando, lastimada, antes de derramarse sobre el suelo. Corrimos a abrazarla pero para entonces ya era demasiado tarde. Tenía la lengua de fuera y sus ojitos negros, ausentes. Lloré como pocas veces en la vida ese día. La fui a enterrar a un terreno baldío. Mi hermano no quiso acompañarme y me enojé con él. A los pocos días, unos vecinos nos tocaron a la puerta para decirnos que el hedor a muerte que despedía el cadáver de la perrita era insoportable. Compramos un poco de cal, tomé la pala y volví al lugar para resolver aquella situación. Cuando llegué, el cuerpo de Frida estaba en la superficie, desenterrada. Su cabecita era la misma de siempre pero los animales le habían devorado el vientre. Me impactó mucho ver sus costillas de fuera, el reguero de tripas y un penetrante olor a podrido. Enterré a la perrita y pasé muchos días triste, tratando de hacerle una canción, pero en aquel tiempo no sabía cómo hacer una canción y lo dejé.

Por esas mismas fechas en que a veces apenas y teníamos dinero para comer, recibíamos seguido la visita de Birul, un primo de mi mamá a quien nunca habíamos tratado mucho, hasta ese entonces. Nos alegraba que cayera por la casa los fines de semana, cada vez que iba a Valles por algún asunto para luego regresar a su casa en Tamuín, siempre acompañado de sus muchos hijos. Era un bribón adorable ese Birul. Al poco tiempo cayó enfermo por unas piedras en el riñón, que se fueron complicando. Anduvo vagando de hospital en hospital. La última vez que lo vi, tenía la cara pálida, descompuesta. Aún así, nunca pasó por mi mente que se fuera a morir. Todo pasó en apenas unas pocas semanas. El sepelio fue triste, pero recuerdo que había mucha gente. Un año después, trabajando como camarógrafo de un canal de televisión local, me tocó cubrir un evento en su natal Tamuín, donde se repartieron andaderas, bastones y sillas de ruedas para viejitos. Uno de ellos, con la voz entrecortada, agradeció a Birul por la ayuda recibida que les había dado cuando todavía vivía. Aquello me tomó por sorpresa. Se me humedecieron los ojos y me conmovió pensar que las cosas que uno hace en vida, buenas o malas, que uno realiza en vida, puedan seguir resonando en la vida de otras personas mucho tiempo después de haber partido a otro mundo. Ahora que vi una foto de Birul que mi prima Ximena Borbolla compartió en su muro, me acordé de aquella anécdota.

En esas cosas me quedé pensando al salir del cine luego de ver Coco. ¡Qué lindura de película! Sobre la vida y la muerte, el amor, el olvido y la memoria. Y más porque el Día de Muertos me produce una fascinación peculiar. No en balde llevaba seis años ininterrumpidos juntando fotos de esa colorida celebración donde los muertos regresan del más allá para volver con los suyos, una vez al año. Creo que la película capta muy bien esa mágica relación del mexicano con la muerte. Luego me vino a la mente aquella canción que Silvio Rodríguez le compuso alguna vez a un solitario insecto en el lecho de su muerte:

 

¿Qué hará la tierra con los huesos

del que muere sin regreso

en virtud de su ambición?

Sin funerales, sin amigos,

sus adioses sin testigos,

sus domingos sin amor…

serán como el del insecto aquel,

muriendo solo, sin después.

Morir así es no vivir.

Morir así es desaparecer.

 

“Morir así es no vivir”, dice el poeta. Sólo quien vive en plenitud puede escapar del olvido. Sólo quien vive sin temor a la muerte vive de verdad. “Porque la vida es prestada y hay también que devolverla”, escribí hace un año camino a Cholula, en uno de los muchos poemas y reflexiones que he dedicado a la flaca. Algún día nosotros también habremos de partir. Es la única certeza posible en ese mar de dudas y extravío que es la vida, esa vida breve que se evapora en un segundo. Por eso creo, no hay tiempo que perder. Hay que vivir en plenitud, intensamente, hay que beber, hay que bailar y cantar, reír mucho, y también dolerse, hay que caer y aprender a levantarnos, vagando sonrientes entre laberintos y flores. De eso trata esta canción del Día de Muertos que compuse hace un par de años. Vivir, vivir intensamente, solamente vivir, que la vida es tan sólo un instante, un efímero chispazo para alumbrar la eternidad.

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Verse reflejado en el espejo del Che

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Termino de ver el documental de Paco Ignacio Taibo sobre Ernesto Che Guevara, y no puedo evitar sentirme profundamente conmovido. Abro el Facebook y aparece una foto mía de mi paso por Perú, de ese mágico día hace casi una década en que visité Machu Pichu y se desató dentro de mí el nudo de la poesía.

Mirarme entonces reflejado en la figura del Che se vuelve inevitable. Será que ambos compartimos siempre ese gusto de la lectura, esa fiebre de viajar harapientos, pasando hambres, con el corazón desbocado, tratando de entender de qué va el mundo en esta permanente lucha terrestre que es la vida. Nunca fui tan valiente como el Che y no me volví guerrillero. Hice del periodismo mi trinchera y ahí andamos, sobreviviendo, dando tumbos, peleando, incomodando a los corruptos de vez en cuando.

También me queda claro, que las circunstancias definen al personaje. Si el Che no hubiera estado presente en Guatemala cuando Estados Unidos da el golpe al gobierno de Árbenz, quizá no se hubiera detonado ahí la necesidad de pelear en Cuba. También me queda claro que si no hubiera triunfado en la revolución, cobijado por una voluntad de acero, la efervescencia popular y un poco de buena estrella, su historia hubiera podido ser otra muy distinta, más cercana quizá a la del impetuoso guerrero que murió asesinado en la selva boliviana cuando la buena suerte no le favoreció.

¿Qué es entonces lo que define al ser humano a la luz de la historia? Sus acciones. Y es entonces que uno se pregunta si en verdad ha hecho uno lo suficiente, si ha quedado a deber en esa gran película que es la historia de la humanidad o si no estará uno reprochándose cosas de más.

Al final del día, el ser humano busca siempre cómo sobrevivir y adaptarse a su entorno de la mejor manera que puede. Vivir es saber improvisar. Luego me viene a la mente alguna frase de Borges y me queda clara una cosa: el destino de un hombre es el destino de todos los hombres.
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Machu Pichu

Las revoluciones burguesas, una perspectiva histórica desde la mirada de Eric Hobsbawm

Todo poder excesivo dura poco”.

Lucio Anneo Séneca

 

REVOLUCIONES

Tras el desgaste del aparato absolutista, la aparición de las primeras revoluciones burguesas marcaron de forma significativa la historia de occidente. Esto representó un cambio radical en las estructuras políticas y económicas del mundo.

Dentro de este contexto, los aportes del historiador británico Eric Hobsbawm, pensador de corriente marxista, aporta una serie de elementos que permiten entender lo ocurrido con la construcción de las primeras Repúblicas modernas, tal como lo ha expresado en su libro ‘Las revoluciones burguesas’.

Quizá la aportación más importante del autor en este sentido es el haber establecido dos factores esenciales como ejes de dichos movimientos revolucionarios: la política y la economía, siendo dos de las principales potencias de la época, Francia e Inglaterra, las cunas en donde se gestarían los primeros cambios de una sociedad europea en busca de la modernidad.

Por ello, tanto la revolución francesa en lo político como la inglesa en lo económico, representan los dos acontecimientos más influyentes en la configuración de una nueva sociedad que desbanca al “antiguo régimen” y marca el inicio de una nueva era que a su vez daría pie a la creación de nuevas formas de organización social.

Desde el inicio, Hobsbawm quiere hacer notar la paulatina y creciente aparición de fuerzas que irían dotando a la nueva sociedad burguesa de diversas herramientas ideológicas y prácticas que lentamente irían forzando a la clase dominante a ceder el poder. Así lo ha dejado en claro al referir que estos nuevos elementos sociales se constituían esencialmente como “las fuerzas e ideas que buscaban la sustitución de la nueva sociedad triunfante”, materializando todos estos esfuerzos y llevándolos a sus últimas consecuencias a través de la reacción: el levantamiento armado y la justificación de la fuerza como una medida válida para tomar el poder y revertir los abusos de la clase gobernante. Esto sentó un referente único dentro de la historia moderna.

Sin embargo, para poder explicar la forma en que se fueron dando estos procesos, el autor hace una exhaustiva revisión de la situación que atravesaban las diversas clases sociales de la época, centrándose principalmente en las bases sociales de la colérica masa reaccionaria que terminaría por cambiar el rostro del sistema político. Estos dos grupos son el sector campesino y la naciente clase obrera.

El juicio general que le merece a Hobsbawm el panorama agrario es el de una minoritaria clase dominante, constituida en poco menos que casta cerrada, que se aprovecha del cultivador. Clase dominante que se constituye por la propiedad del medio de producción, la tierra.

“La condición de noble e hidalgo (que llevaba aparejados los privilegios sociales y políticos y era el único camino para acceder a los grandes puestos del Estado) era inconcebible sin una gran propiedad”. Completa el cuadro general con una baja nobleza, que según apunta el inglés, no constituye una clase media, sino un sector de la alta que comparte, si no su riqueza, sí su mentalidad al referir que “además de los magnates, otra clase de hidalgos rurales, de diferente magnitud y recursos económicos, expoliaba también a los campesinos”.

Sin embargo, Hobsbawm advierte que estas características generalizadas en prácticamente toda Europa Occidental, habían perdido empuje desde hacía algún tiempo en el seno social de Francia e Inglaterra.

Así lo manifiesta al declarar que “la sociedad rural occidental era muy diferente. El campesino había perdido mucho de su condición servil en los últimos tiempos de la Edad Media, aunque subsistieran a menudo muchos restos irritantes de dependencia legal”.

Las ideas de la ilustración, la aparición de la ciencia y las aportaciones ideológicas de diversos pensadores políticos de la talla de Maquiavelo, Hobbes o Descartes, fueron un antecedente importante para entender cómo fue que se empezó a producir un cambio de mentalidad en la Europa de aquella época. Estas ideas, que cuestionaban el poder absoluto y abogaban por una reconstrucción del sistema político, fueron permeado con fuerza al interior de la sociedad, sentando los cimientos de la ideología que habrían de asumir los líderes de la Revolución Francesa para finales del siglo XVIII.

Por ello, Hobsbawm cree que Francia era el terreno más propicio para que floreciera una revolución social como la que se venía gestando. Ante esto, el investigador inglés ha afirmado que “el conflicto entre el armazón oficial y los inconmovibles intereses del antiguo régimen y la subida de las nuevas fuerzas sociales era más agudo en Francia que en cualquier otro sitio”.

Entre las principales causas que explican la ascenso al poder de la burguesía esta “su fuerza, y ante todo, el evidente progreso de la producción y el comercio”.

Si bien la organización política de Francia osciló entre república, imperio y monarquía durante 71 años después de que la Primera República cayera tras el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, lo cierto es que la revolución marcó el final definitivo del absolutismo y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, y en algunas ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante en el país. La revolución socavó las bases del sistema monárquico como tal, más allá de sus estertores, en la medida que le derrocó con un discurso capaz de volverlo ilegítimo.

Por otra parte, en el segundo capítulo, el autor analiza el despertar de la industrialización en la Gran Bretaña y su desarrollo hasta la mitad del siglo XIX. De este modo esquemático, puede decirse que abarca la etapa en que la industria del algodón y la aparición del ferrocarril fueron los detonantes de la Revolución Industrial. De este periodo, Hobsbawm considera que “por primera vez en la historia humana, se liberó de sus cadenas al poder productivo de las sociedades humanas”, lo cual resulta un tanto exagerado si se toma en cuenta que la capacidad de producción del hombre no dejó de ser explotada por una minoría.

La economía basada en el trabajo manual fue reemplazada por otra dominada por la industria y la manufactura. La Revolución comenzó con la mecanización de las industrias textiles y el desarrollo de los procesos del hierro. La expansión del comercio fue favorecida por la mejora de las rutas de transportes y posteriormente por el nacimiento del ferrocarril. Las innovaciones tecnológicas más importantes fueron la máquina de vapor y la denominada Spinning Jenny, una potente máquina relacionada con la industria textil. Estas nuevas máquinas favorecieron enormes incrementos en la capacidad de producción. La producción y desarrollo de nuevos modelos de maquinaria en las dos primeras décadas del siglo XIX facilitó la manufactura en otras industrias e incrementó también su producción.

Para Hobsbawm, la transformación del comercio juega un papel decisivo en la forma en que la naciente burguesía industrial se hace del poder. El comercio interior pasa de comercio de feria a un mercado nacional integrado, debido a la desaparición de las aduanas interiores, el aumento de la demanda y la mejora de los transportes. El comercio exterior también benefició el progreso de la industria.

Asimismo, la Revolución Industrial determinó la aparición de dos nuevas clases sociales: la burguesía industrial (los dueños de las fábricas) y el proletariado industrial (los trabajadores).  Se los llamaba proletarios porque su única propiedad era su prole, o sea sus hijos, quienes, generalmente a partir de los cinco años, se incorporaban al trabajo.

En otras palabras, podría decirse que Hobsbawm considera que el desarrollo de la Revolución Industrial en Inglaterra respondió a una combinación particularmente favorable de múltiples factores. Uno de ellos fue la transformación que desde el siglo xv se venía produciendo en el ámbito rural al permitir el crecimiento de un sector dentro de la sociedad. Otro factor importante fue la formación de un mercado interno unificado. La expansión colonial es considerada decisiva en este proceso pues proporcionó mercados muy dinámicos que estimularon la producción manufacturera.

En el mismo tono, el Estado tuvo también un rol protagónico, no sólo como defensor de los intereses de comerciantes y productores, sino también como consumidor de la producción manufacturera.

 

Conclusiones

El balance de todo este periodo es, para Hobsbawm, la creación de una “fuerte clase media de pequeños propietarios, políticamente avanzada y económicamente retrógrada, que dificultará el desarrollo industrial, y con ello el ulterior avance de la revolución proletaria”. Han transcurrido muchos años, y con ellos la industrialización francesa, pero la augurada “revolución proletaria” ha sido lo que no ha avanzado. La visión de un acontecimiento histórico desde una perspectiva cargada de prejuicios motivados por razones ideológicas, sólo puede desembocar en una apreciación parcial con juicios erróneos, y a unas conclusiones que la misma Historia se encarga de desmentir.

Las conclusiones a las que llega el autor son dignas de una revisión más profunda. En términos generales, la tesis final de Hobsbawm señala que el período de las revoluciones burguesas cumple la función de preparar el terreno para las revoluciones proletarias de 1848, con la llegada del marxismo. Por una parte, porque “las condiciones de vida de las masas les impulsaban inevitablemente hacia la revolución social”, ya sea por odio a la riqueza o el utópico anhelo de un mundo mejor. Por otra parte, porque “el gran despertar de la Revolución Francesa les había enseñado que el pueblo llano no tiene porqué sufrir injusticias mansamente”.

Hobsbawm quiere así considerar a las masas populares como el auténtico protagonista que subyace en los acontecimientos estudiados. El pueblo llano no es visto como instrumento, sino como protagonista. “Suya, y casi sólo suya fue la fuerza que derribó los antiguos regímenes desde Palermo hasta las fronteras de Rusia”, según explica.

Sin embargo, y aunque hace un extenso análisis de los hechos principales del Periodo del Terror que se vivió en Francia tras la revolución, el autor parece no darle importancia suficiente a los líderes sociales como catalizadores de los movimientos sociales que produjeron cambios importantes en la época.

Tal parece que la importancia más trascendente de este análisis de la historia realizado por Hobsbawm radica en que el investigador inglés ve en estas revoluciones la fuerza impulsora de la tendencia predominante hacia el capitalismo liberal de hoy en día.

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(Texto de 2009 rescatado de los archivos)

El Estado absolutista, una revisión a la obra de Perry Anderson

 

“El poder político es simplemente el poder

organizado de una clase para oprimir a otra”

Karl Marx

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Quizá la famosa frase que define la figura del déspota ilustrado, L’êtat c’est rnoi (el estado soy yo) atribuida al monarca francés Luis XVI, no podía estar más lejos de la verdad, tal como lo enunciarían algunos estudios posteriores sobre el estado absolutista, ya que precisamente fue la creación del estado lo que terminó por precipitar la caída del sistema político que pretendía defender.  A pesar de que la mayoría de las definiciones del absolutismo enuncian como característica principal de esta etapa histórica, la concentración del poder en la figura del rey, lo cierto es que ocurrió todo lo contrario, ya que aunque el rey seguía ejerciendo un papel determinante al aglutinar a las fuerzas políticas dominantes de la época, la creación de diversas instituciones emanadas del surgimiento de los estados nacionales provocaron un deterioro lento y progresivo por parte del control de la nobleza, la cual terminaría por colapsarse con el ascenso al poder al término de las revoluciones burguesas de los siglos posteriores.

En su libro El estado absolutista, el historiador inglés Perry Anderson realizó un estudio minucioso y bien fundamentado estudio sobre las causas que provocaron un cambio radical en el sistema político y económico de la Europa feudal y que tras una serie de sucesos terminarían por poner los cimientos para que la burguesía accediera al poder algunos siglos después.

“Los cambios en las formas de explotación feudal que acaecieron al final de la época medieval no fueron en absoluto insignificantes; por el contrario, son precisamente esos cambios los que modifican las formas del Estado. El absolutismo fue esencialmente eso: un aparato reorganizado y potenciado de dominación feudal, destinado a mantener a las masas campesinas en su posición social tradicional, a pesar y en contra de las mejoras que habían conquistado por medio de la amplia conmutación de las cargas. Dicho de otra forma, el estado absolutista nunca fue un árbitro entre la aristocracia y la burguesía ni, mucho menos, un instrumento de la naciente burguesía contra la aristocracia: fue el nuevo caparazón político de una nobleza amenazada”.

Esta serie de cambios pueden explicarse a través de la crisis del sistema feudal, ya que la mejora de las técnicas agrícolas y el consiguiente incremento del comercio, a partir del siglo XIII, provocaron que una cada vez más poderosa clase burguesa comenzara a presionar a la nobleza en el poder para que se facilitara la apertura económica de los espacios cerrados de las urbes, se redujeran los tributos de peaje y se garantizaran formas de comercio seguro, factores que hicieron posible que la nobleza realizara algunos ajustes en el sistema político para mantener el control, tal como lo afirma Anderson al referir que el estado absolutista no es otra cosa que “un rediseño del aparato feudal de dominación con el fin de devolver a la masa campesina a su rol social original, luego de que ésta ganara la conmutación de cuotas”.

Debido a esto, la clase en el poder tuvo la necesidad de reorganizar su estructura política y económica, por lo que el viejo modelo de ciudades estado dominadas por un señor feudal se transformó en el surgimiento del estado nacional, luego de que entre las prioridades del poder estuviera la centralización de la administración pública, lo cual a su vez, provocó el surgimiento por parte de una serie de instituciones que hicieran más fácil la administración del estado, tal como lo evidencia Anderson al enunciar que “el estado absolutista fue una transición del poder entre la nobleza feudal y el sistema capitalista. Por ello, durante el absolutismo el sistema feudal presentó síntomas de crisis en el poder de clase: el advenimiento de las revoluciones burguesas y el surgimiento de los estados capitalistas”, y no un árbitro entre las dos clases, como pensaba Federico Engels.

Sin embargo este proceso de cambios radicales no estuvo exento de ironías, ya que por ejemplo, mientras garantizar la seguridad de la población se convirtió en una de las prioridades del estado, esto provocó que el señor feudal fuera perdiendo gradualmente el control absoluto de los vasallos, al tiempo que la creciente burguesía afianzaba su dominio sobre el sistema burocrático necesario para que el estado pudiera ejercer sus funciones, lo cual se traduciría, siglos más tarde, en la toma del poder político por parte de una fortalecida burguesía.

Entre las características más importantes de esta serie de transformaciones, se encuentra la creación de instituciones políticas tales como el ejército, sistema tributario, la burocracia, los tratados comerciales o la diplomacia, las cuales hicieron que el estado ganara peso en el poder y mayor legitimidad entre la sociedad al tiempo que solucionaban problemas de organización política.

Asimismo, esta serie de estructuras darán pie a la aparición y conformación del mercado interno y externo, uno de los puntos de apoyo más importantes para que la burguesía fuera ganando terreno dentro de la disputa de clases por el poder, ya que a partir de esta etapa, la burguesía jugaría un rol decisivo en el cambio de las políticas económicas del estado.

Aunque es cierto que dentro de esta etapa el mercantilismo y la acumulación de riqueza representó uno de los ejes del sistema económico, donde el estado regulaba la cantidad de importaciones y exportaciones mediante la imposición de aranceles, lo cierto es que a partir de entonces, el comercio sería la actividad económica que empezaría a marcar la pauta de lo que sucedería siglos más tarde hasta la actualidad, ya que desde entonces, la guerra sufriría una transformación sustancial, pues no sólo era un mecanismo de controlar el territorio y extraer riqueza, sino un medio para abrir nuevos mercados y por ende en una parte fundamental del sistema capitalista, a diferencia de lo que afirmara Anderson al señalar que, en aquel entonces, “la morfología del estado no corresponde a una racionalidad capitalista, sino a una creciente memoria medieval en cuanto a las funciones de la guerra”, ya que a pesar de que efectivamente, existía toda una estructura en torno a la guerra, ésta empezaba a tomar un rumbo diferente que se haría más notorio con el paso del tiempo.

Es por eso, que las alianzas entre señores eran más comunes, ya no tanto para la guerra, sino para permitir el desarrollo económico de sus respectivos territorios, donde la figura del rey fue el elemento aglutinador de dichas alianzas.

Por otra parte, a medida que el absolutismo político se impone y desarrolla la teorización sobre algunos problemas derivados de la justificación del poder, tales como el derecho divino de los reyes y la limitación de su poder, las bases de la sociedad política, el desarrollo de la conciencia nacional y su fundamento, justificación y límites incluida la reconsideración de la relación de la iglesia con el estado.

 

 

La ruptura en el pensamiento político

La percepción del poder y los gobernantes en occidente sufrió cambios importantes. La pujante clase burguesa empieza a cuestionar el poder del monarca conforme va subiendo en la escalera del poder. Para una sociedad donde la ciencia empezaba a dar sus primeros pasos, la religión dejó de ser válida para que los monarcas reinantes pudieran justificar el origen de su mandato.

Esta etapa fomentó la aparición de algunos de los primeros pensadores políticos modernos tales como Maquiavelo o Hobbes, cuyas ideas serían un antecedente importante para poder entender el desarrollo del pensamiento que dio origen a las revoluciones burguesas.

Para Nicolás Maquiavelo, padre de la ciencia política moderna, el asunto del poder estaba lejos del compromiso ético que en alguna ocasión plantearon los griegos clásicos como Platón o Aristóteles. Para Maquiavelo el poder es la capacidad de obligar a otros a la obediencia. En el ejercicio del poder rechaza cualquier norma ética o moral en favor de la razón de Estado y la eficacia. Todo es válido en la práctica del poder.

Maquiavelo, uno de los primeros analistas políticos de la historia, era partidario del Estado republicano, aunque consideraba que en situaciones difíciles es necesario acudir a un príncipe que mantenga el orden. La anarquía es el peor de los males, y un príncipe es preferible a la anarquía, además de que consideraba que existía un ciclo inevitable en las formas que adopta el Estado: monarquía, tiranía, aristocracia, oligarquía, democracia y anarquía, esta última fase ha de ser evitada con el recurso a un príncipe fuerte, con lo que se vuelve a la monarquía.

Por ello en su libro más famoso, El príncipe, Maquiavelo hace una serie de recomendaciones para mantener el poder a toda costa: estudiar lo que la gente quiere, emplear la violencia con medida y mantener al pueblo contento, para lo cual, si es necesario, ha de instrumentalizar la religión para conseguir sus fines políticos. También puede utilizar la censura para evitar que el pueblo se corrompa, y ha de proporcionarle: educación cívica y amor a la patria.

Uno de los puntos más innovadores del pensamiento maquiavélico es la construcción del concepto de Estado de Derecho, pues consideraba que un país es afortunado cuando tiene unas leyes que le hacen continuar como país, le sostiene y a las que todos están sometidos. Para ello, es necesaria la ley y la moral del pueblo, pero el príncipe está por encima de ella, en virtud de la razón de Estado y la eficacia política.

Estas aportaciones al pensamiento político de la época inicó una serie de cambios en los sistemas de poder. El aporte de Maquiavelo abrió camino a la modernidad en su concepción política y a la reestructuración social.

Asimismo, las aportaciones de Hobbes también representaron una ruptura con el pensamiento que justificaba al Estado Absolutista. Para Hobbes, el estado de naturaleza es un estado de guerra y de anarquía donde los hombres son iguales por naturaleza. No existe noción de los justo y de lo injusto, y tampoco la de propiedad. No hay industria, ni ciencia, ni sociedad. Hobbes se opone, con esta visión pesimista, a los teóricos del derecho natural y a todos aquellos que disciernen en el hombre una inclinación natural a la sociabilidad. Dentro de estos parámetros, las nociones de lo moral y lo inmoral, de lo justo y de lo injusto no tienen allí cabida. Donde no hay un poder común, no hay ley; y donde no hay ley, no hay injusticia.

Hobbes define al Estado como “una persona de cuyos actos, por mutuo acuerdo entre la multitud, cada componente de ésta se hace responsable, a fin de que dicha persona pueda utilizar los medios y la fuerza particular de cada uno como mejor le parezca, para lograr la paz y la seguridad de todos” y se dice que un Estado ha sido creado o instituido cuando “una multitud de hombre establece un convenio entre todos y cada uno de sus miembros, según el cual se le da a un hombre o a una asamblea de hombres, por mayoría, el derecho de personificar a todos, es decir, de representarlos”, según expresó el autor en su libro Leviatán.

Estos razonamientos revolucionarios resultan aún más contundentes luego de que el pensador inglés argumentara que “si los súbditos no pueden cambiar de forma de gobierno, y por lo tanto están sujetos a un monarca , pueden abolir la monarquía sin su aprobación y volver a la confusión propia de una multitud desunida”.

Estos preceptos sirvieron de base para la implementación de los primeros sistemas parlamentarios, un antecedente importante que buscaba limitar el poder del gobernante. El parlamentarismo surge en Inglaterra hacia 1640 (aunque existen referencias muy parecidas en el siglo XIII) y durante un breve plazo de tiempo, hasta que Cromwell instaura la dictadura en 1649. No obstante, ésta primera irrupción del modelo va a mostrar ya sus rasgos fundamentales. En primer lugar, el Parlamento era una asamblea popular elegida por los ciudadanos en igualdad de condiciones y que gozaba de todos los poderes del Estado, sin que fuera posible violentar su autonomía; en segundo lugar, lo que hoy conocemos como el poder ejecutivo estaba sometido plenamente a la asamblea; y en tercer lugar, el parlamento sólo podía ser disuelto por el propio pueblo que lo había elegido. El triunfo definitivo del régimen parlamentario ocurre con la Revolución Gloriosa en 1688, a partir del cual el Reino Unido aplicó el mismo de manera integral.

En el continente europeo se habrá de esperar hasta la Revolución Francesa para que se atisbe un modelo de representación democrático-parlamentario similar, que indisolublemente va unido a la división de poderes formulada por Montesquieu, dentro del periodo con el que inician las revoluciones burguesas.

La ironía más grande en que cayeron los monarcas durante el Estado Absolutista, es que al buscar las herramientas necesarias que les permitieran extender sus dominios y por ende, acrecentar su poder, abrieron la puerta para que la pujante clase burguesa adquiriera los conocimientos necesarios para administrar el Estado, tomando posiciones claves que decicidirían el curso de la historia occidental tras las primeras guerras por tomar el poder y reconstruir la visión del Estado moderno.

La soberbia de Luis XVI es un síntoma ineludible de la miopía política del monarca francés. El Estado no podía entenderse a través del monarca, sino a través de las diversas instituciones y estructuras sociales, políticas y administrativas que contribuyeron a que el poder absoluto se repartiera entre algunos más (no necesariamente de forma equitativa). Quizá en el momento no lo supo, pero al crearse las bases del Estado moderno, Luis XVI y el poder absoluto que representaba, terminaron cavando su propia tumba.

(Texto escrito en 2009 y rescatado del archivo personal).
Fuentes:

Perry Anderson. El Estado Absolutista. Siglo XXI. México. 1985.

El capital financiero y la privatización del espacio urbano en la era de la globalización

Las dinámicas del capital financiero a partir de la década de 1980, que coincide con el fin de la Guerra Fría y el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información, ha modificado las estructuras de los Estados nacionales y sentado las bases de un nuevo proceso estructural y global de apropiación de la riqueza.

Un proceso donde la desigualdad social, la migración y el choque de civilizaciones son sólo algunas de sus caras más visibles. Puntos esenciales para comprender el fenómeno de la globalización.

Aquí algunos conceptos para entender este complejo y fascinante proceso: David Harvey sobre la crisis del capitalismo; Saskia Sassen, sobre las desigualdades y el proceso de expulsión que promueve la ciudad global; Zygmunt Bauman sobre la modernidad líquida; y Manuel Castells sobre la sociedad red. Todo un marco conceptual para entender el mundo de hoy.

La ficción como forma de vida (a propósito del final de temporada de Game of Thrones)

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Da gusto tener la oportunidad de seguirle la pista a Game of Thrones, una de las grandes fantasías de nuestro tiempo. En una era dominada por la producción en serie, donde uno pareciera haber visto una misma película que se repite y se repite en diferentes contextos, de repente alguien se acordó que el arte de narrar reside en una buena historia.

Los efectos especiales no pueden sustituir a la trama, como parecieran predicar las películas de superhéroes, las chic flick y los melodramas cursis que buscan el llanto fácil con las mismas fórmulas de siempre. Si algo siempre me ha impresionado de quienes escriben ficción, es precisamente la capacidad de recrear mundo enteros.

En cada capítulo de Game of Thrones aparecen docenas de personajes entrañables cuyas historias se van entrelazando poco a poco. Algunos personajes se mantienen y otros mueren, algunos se rencuentran tiempo después y otros nunca más se volverán a ver. Lo mismo ocurre en la vida. Personas van y personas vienen. Los que antes se amaban ahora se odian y visceversa. Los antiguos enemigos son aliados y lo mismo sucede al revés. La vida siempre tiene giros inesperados, como toda buena historia.

Y este tipo de relatos de largo aliento, con una geografía y una mitología propia, sólo se podían llevar a la pantalla en el formato serial que ha ido modificando la narrativa audiovisual de nuestro tiempo. Películas de 10 horas divididas en capítulos donde no hay espacio para la paja, el relleno, donde cada diálogo condensa años de tensión entre los personajes, historias donde los oscuros pasajes que no han sido revelados dan pie a extravagantes teorías que dan vuelo a la imaginación de los espectadores.

Y entonces ocurre el milagro de la ficción, que nos permite vivir en otro lugar y otro tiempo, vivir aventuras en la piel de los personajes que nos sirven también como una máscara que nos revela nuestra verdadera naturaleza, la del ser humano librando sus muchas batallas, el ser humano que intenta mantenerse a flote en la vorágine del caos, el ser humano que intenta transformar al mundo venciendo sus propios miedos, el ser humano que se reconcilia con sus demonios, el ser humano que sueña y llora y se ríe y se enamora y come y se desvela y se emociona y tiene dudas y recuerdos y hace amigos y enemigos, el ser humano que se extravía y se reencuentra consigo mismo en la oscuridad de una cueva, el ser humano cuya vida de ficción nos hace sentirnos más vivos y despiertos, porque nosotros también sufrimos con ellos y nos emocionamos con ellos, y nos enamoramos junto con ellos.

Es la diaria convivencia aquello que permite desarrollar vínculso con otras personas y lo mismo sucede con los personajes de ficción, esa nostalgia inexplicable que se le va metiendo a uno conforme termina de leer las últimas páginas de una novela, esa sensación de vacío que queda al saber que nuestro camino y el de los personajes de ficción habrá de llegar a su fin, porque toda buena historia tiene que tener un buen final y no podría ser de otro modo, como la muerte que habrá de recogernos en su manto fúnebre llagada la hora.

La ficción como espejo de la realidad, que se va construyendo a la par que nuestros sueños. La ficción como esa sustancia capaz de reescribir el presente. La ficción como salvavidas en momentos de duda y extravío. La ficción como una forma de expandir las muchas posibilidades que encierra nuestra finitud terrestre. La ficción como bálsamo que habrá de aliviar nuestras penas y hacer aún más plenas nuestras alegrías. La ficción como una forma de entender el maravilloso y terrible secreto de la vida y la muerte.

Por eso no queda más remedio celebrar el final de temporada de Game of Thrones, ahora que tendremos que esperar un año para ver la próxima temporada, la última, con la esperanza de llegar a buen puerto en ese largo periplo en que nos hemos embarcado desde hace ya algunos años. Porque a veces, cuando la vida pareciera carecer de sentido, basta imaginar otros mundos y otras vidas para seguir viviendo. La magia de convertir la vida en cuento.
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De las palabras frescas y calientes

Leyendo sobre cosmogonía mesoamericana me encontré el siguiente texto:

“Perla Petrich, en su libro La alimentación mochó, afirma que para los mototzintlecos las palabras existen autónomamente, como fuerzas, después de que han sido expresadas. Se deslizan como “una flecha en el aire” y penetran el cuerpo del destinatario, por los oídos cuando son benéficas y tranquilas, por las articulaciones cuando son dañinas y cargadas de malos sentimientos. Las palabras calientes son las que van con pasión maléfica o perturbadora. El hechicero posee “boca de fuego”. En cambio, el qamán (el defensor) pronuncia palabras frescas”.

A lo cual habría que agregar: cuidado con lo que uno dice, pues las palabras cuando andan sueltas forman parte del mundo de los espíritus.

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El origen del sexo

¿Cómo o por qué fue que la vida desarrolló la reproducción sexual? Es uno de los grandes misterios de la biología evolutiva. Una cuestión que nos permite entender grandes procesos sociales y culturales que ocurren actualmente sin que nos demos cuenta.

Es por ello que el documental El origen del sexo, me resultó tan estimulante. Sobre todo, el caso donde se exponen las diferencias de comportamiento entre los chimpancés y bonobos, dos comunidades donde las relaciones de poder condicionan y configuran diferentes maneras de ejercer la sexualidad, y por ende, modifican por completo las dinámicas sociales.

Jung y los sueños: la manifestación del inconsciente

Vaya genio que fue Carl G. Jung. Uno de los precursores sobre el estudio del inconsciente y su relación con las emociones más profundas, los sueños y los mitos. Aquí un interesante documental sobre el tema.

Marx y Adam Smith discuten sobre economía en fluido portugués

Un video muy interesante y muy bien interpretado en el que los dos principales referentes de la economía clásica sostienen una amena charla en portugués.

¿Ha usted intentado convencer a alguien?

Una pequeña reflexión a partir de un interesante texto del filósofo Agustín Vicente, publicado en el Huffpost, titulado: Los hechos nos dan igual cuando contradicen nuestra identidad.

Two knight on a chessboard. Confrontation.

¿Ha intentado convencer a alguien sobre cualquier tema? En los últimos tiempos (por no decir que siempre) enfrascarme fácilmente en discusiones sobre política, asuntos de género, futbol, etcétera. Y no deja de sorprenderme, la manera en que cada quien cree lo que quiere creer, lo increíblemente cerrada que es la gente. Yo reconozco que también soy necio, pero a diferencia de la mayoría, me interesa más tratar de entender por qué ocurren las cosas antes que emitir juicios sumarios e irrefutables. Por eso también me suelen tachar de “posmoderno”, de relativismo exagerado.

Supongo que, en el fondo, soy más curioso que necio. ¿Pero cómo se hace entonces para no terminar sacándonos los ojos unos a otros entre tantos desacuerdos, tantas visiones posibles del mundo? Más que tratar de entendernos unos a otros, el único camino posible es amar a los demás, como bien dijo un carpintero nazareno hace unos miles de años atrás, lo cual implica aceptar nuestras diferencias y la imposibilidad de que alguien pueda tener “la razón” sobre algún tema. Por eso me parecen extremadamente aburridas las discusiones donde la gente pelea por tener la razón, en lugar de compartir alguna experiencia o tratar de descubrir alguna verdad velada sobre la existencia humana a través el diálogo.

La diferencia radical entre explorar e imponer, es una cuestión de actitud. Despertar esa curiosidad por el otro: ¿qué hizo que el otro piense como piensa? Y aún así es complicado. “¡No me analices!“, me han reprochado en más de una ocasión. Pero supongo que el amor, en alguna medida, también es eso: un intento de descubrir y reconocernos en esa otra persona.

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La raíz de la violencia (o de cómo la injusticia engendra monstruos)

Para entender la violencia en México hay que explorar sus causas más profundas. Y para ello, es indispensable comprender la diferencia entre justicia y venganza.

Spanish activist Jil Love and Mexican activist Julia Klug perform with tapes and fake blood during a protest against femicide and violence against women in Mexico City, Mexico

Manuel Hernández Borbolla

Una familia viaja por la carretera México-Puebla. El padre siente deseos de orinar y estaciona la camioneta en la que viaja junto a su esposa, su sobrina (una adolescente de 14 años) y su hijo, un bebé de dos años. La familia es sorprendida por una banda de asaltantes que intenta despojarlos del vehículo. Los ocho agresores golpean al padre, violan a la madre y la hija, y asesinan al bebé. Un día después, el cadáver de una mujer de 25 años es encontrado en Ciudad Universitaria, amarrada por el cuello a una caseta telefónica junto a la Facultad de Química.

Dos casos cuya violencia no deja de estremecer, a pesar de que la crisis humanitaria que vive México desde hace una década pareciera haber convertido la crueldad y el horror en un asunto cotidiano, donde el hallazgo de fosas clandestinas y el recuento de asesinatos se ha vuelto algo normal, parte de la rutina noticiosa que nos ha ido arrebatando nuestra capacidad de asombro e indignación.

Los datos son contundentes. A una década de la llamada guerra contra el narcotráfico decretada por Felipe Calderón, el número de homicidios en el país se disparó desde 2007, registrando su pico más alto en 2011 y con un repunte en los últimos años, según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Pero la tendencia se mantiene a la alza, ya que el primer trimestre de 2017 es ya el inicio de año más violento en la historia reciente de México. Un hecho que incluso ha sido reconocido por el presidente Enrique Peña Nieto, quien asegura que “los índices de criminalidad en diferentes entidades federativas nuevamente empezaron a regresar a escenarios del pasado”.

Homicidios

Pero no solo eso. De 2007 a la fecha, en México se han encontrado 855 fosas clandestinas con 1,548 cadáveres, según un informe reciente de la CNDH. Un país donde la guerra contra el narco provocó una crisis humanitaria con más de 30 mil desaparecidos, una ola de feminicidios y más de 35 mil desplazados. Además, México posee cinco de las 50 ciudades más violentas del planeta, según diversas fuentes. De este modo, el nivel de violencia, equiparable al de países en guerra civil, ha provocado que México sea considerado como el tercer país más peligroso del mundo.

Pero la contundencia de las cifras no es suficiente para comprender la magnitud del fenómeno de la violencia en México y otros países de América Latina, recién reconocida como la región más violenta del planeta. Una región donde el tráfico de las drogas, la pobreza y la desigualdad social no bastan para explicar los niveles de violencia registrados en los últimos años: desde el exterminio de migrantes en San Fernando y las mujeres violadas de Atenco, hasta el atentado y suicidio de un estudiante del Colegio Americano de Monterrey o el hallazgo de 249 cadáveres en una fosa de Veracruz, por mencionar algunos casos recientes.

“Este hombre me contaba, con mucha serenidad, cómo a una de sus víctimas le había abierto el pecho, sacado las costillas para poder arrancarle el corazón vivo y vio cómo se le agotaba el latido en sus manos”, relataba el periodista y corresponsal de guerra David Beriain hace unas semanas, al describir el impactante nivel de violencia de las pandillas en El Salvador.

“Cuando tú te sientas delante de ese al que llaman terrorista, asesino o narcotraficante, gente que mata gente, y no a uno ni a dos, te gustaría pensar que va a existir una distancia infinita entre tú y él, que va a pertenecer prácticamente a otra especie. ¿Y sabes qué es lo que pasa cuando te acercas? Es igual que tú. Y puedes reconocer muchas partes de ti en él. Y eso asusta”, me contaba Beriain en otra ocasión.

¿Pero, cuál es la raíz de la violencia? ¿Qué es lo que lleva a una persona común a realizar actos tan terribles como desollar viva a una persona o asesinar a un bebé de dos años para luego violar a su madre? ¿Qué es lo que ocurre en una sociedad donde continuamente se presentan actos de barbarie como estos? Son preguntas cuya explicación requiere una revisión profunda de la condición humana.

Aftermath Teachers Protest in Oaxaca

La venganza, el odio y la injusticia

Toda violencia es consecuencia de un dolor profundo que busca ser aliviado. Un dolor proveniente de viejas heridas que siguen abiertas y no terminan de sanar, o también, del miedo a ser lastimado otra vez. Y por ello, toda agresión representa, en realidad, un acto de venganza contra el mundo.

Para el investigador de la Universidad de Ámsterdam, Nico Frijda, el dolor, tanto físico como psíquico, es el motor del deseo de vengar el insulto, lesión, pérdida, desprecio, sometimiento o humillación ocasionados por otra persona o grupo social, al existir “un alivio del dolor, a través del ejercicio de un poder elemental sobre el ofensor”, según sostiene en su libro The Lex Talionis: On Vengeance. En un sentido similar, la psiquiatra británica Felicity de Zuleta, autora del libro From Pain to Violence: The Traumatic Roots of Destructiveness, sostiene que las personas particularmente violentas suelen ser aquellas que sufren algún tipo de abuso a edades tempranas y recrean ese mismo patrón siendo adultos: víctimas que se transforman en victimarios.

De ahí que la venganza y la justicia son dos formas de curar el dolor que se genera cuando una persona ha sido lastimada por otra. Y este es un factor clave para comprender las repercusiones sociales de la violencia.

La venganza es un dolor que busca alivio en el dolor ajeno. Que el otro sienta el mismo dolor que yo siento, como un mecanismo de compensación: no se trata de quién nos la hizo, sino de quién nos la paga. Esto explica también el placer momentáneo que produce la venganza. Pero esta necesidad de satisfacer el dolor con el dolor de otro, suele generar un circulo vicioso que conduce a la crueldad, palabra cuyo sentido original hace referencia a algo que se “recrea en la sangre”. Una patología social que puede manifestarse en conductas psicópatas (que no siente culpa por hacer daño) o sadomasoquistas (quien siente placer con el dolor). Es decir, una forma de violencia que se reproduce y multiplica sistemáticamente con consecuencias autodestructivas, pues como bien sugiere aquella bella frase atribuida lo mismo a Shakespeare que a Buda: “La ira es el veneno que uno toma esperando que el otro se muera”.

La venganza y la justicia son dos formas de curar el dolor que se genera cuando una persona ha sido lastimada por otra.

Esto bien podría explicar cómo es que surgen casos como El Ponchis, el niño sicario que mató a cuatro personas a los 14 años, o El Pozolero, el albañil que terminó disolviendo cadáveres para el crimen organizado. Personajes emblemáticos de la galería del horror mexicana que surgen de un contexto social hostil donde la violencia se reproduce en múltiples formas: marginación, abandono, pobreza, abusos, frustración, etcétera. Un ambiente hostil que también ayuda a entender otros fenómenos, como la violencia en los estadios de futbol o la violencia durante protestas políticas. Toda rebelión surge de una furia incontenible.

La justicia, en cambio, busca lidiar con el dolor mediante una compensación del daño recibido. Por ello, la justicia busca restablecer el equilibrio perdido de manera armónica en relación con el orden natural de las cosas o con algún código moral expresado en la cultura. De este modo, el castigo de las malas acciones, ya sea por mandato humano o divino (un castigo de Dios, la ley del karma), suele estar asociado a un sentimiento de justicia. Y este sentimiento de justicia puede ser trastocado cuando las acciones condenables generan una sensación de gozo para quien las lleva a cabo. Un asunto que bien nos podría ayudar a entender el repudio popular que causó la burlona sonrisa del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, tras ser detenido en Guatemala.

De ahí que la injusticia del Estado hace que la gente tenga que recurrir a otras expresiones de fuerza para defenderse de la violencia. Un ejemplo de esto, es la manera en que la impunidad sistemática y la complicidad del gobierno con el crimen organizado provocó que en 2013, un grupo de aguacateros y productores de limón se levantara en armas para constituir los grupos de Autodefensas en Michoacán, luego de que bandas delincuenciales extorsionaban a la población e incluso amenazaron con abusar sexualmente de sus esposas, hijas y madres.

Esta diferencia entre las nociones de justicia y venganza permite entender cómo es que la incapacidad del Estado para proveer seguridad y justicia a las víctimas de la violencia genera más violencia. Por ello, no es casualidad que la diáspora de la violencia en México esté íntimamente vinculada a una debilidad institucional provocada por altos niveles de corrupción e impunidad, que a su vez, ponen en entredicho la viabilidad misma del Estado como garante de la paz social.

Esta diferencia entre las nociones de justicia y venganza permite entender cómo es que la incapacidad del Estado para proveer seguridad y justicia a las víctimas de la violencia genera más violencia.

La justicia es un factor clave para que el Estado pueda ejercer el monopolio de la fuerza. Pero si el Estado mexicano es incapaz de impartir justicia, con niveles de impunidad del 99%, esto explica en buena medida la epidemia de violencia que existe en el país. La injusticia engendra monstruos.

“A mi juicio la violencia está en las instituciones políticas. La desigualdad ha estado aquí siempre y eso por sí solo no explica la violencia del narcotráfico”, me comentaba el historiador y politólogo Lorenzo Meyer en 2011, cuando lo entrevisté para un reportaje que exploraba las causas profundas de la violencia a partir del caso Monterrey, poco antes de que ocurriera el atentado contra el Casino Royale.

Por ello, no es casualidad que la violencia en México esté asociada a la violencia promovida desde las instituciones políticas, el sistema económico, la marginación social y el abuso como forma de vida, sin que existan los mecanismos sociales que permitan mitigar o revertir el daño causado.

La oscuridad es la sangre de las cosas heridas“, dijo alguna vez Jorge Luis Borges en un espléndido verso. No existe la maldad, solo un puñado de gente herida. He ahí la raíz de la violencia.

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Publicado originalmente en el Huffpost México

¿Qué nos dice la física teórica sobre le origen de todas las cosas?

El ser humano siempre ha manifestado esa peculiar necesidad de entender el entorno en el que vive, comprenderse a sí mismo. Y a lo largo de la historia de la humanidad, el ser humano ha construido explicaciones sobre el principio del universo, que no son otra cosa sino mitos cosmogónicos.

La revolución científica trajo consigo consigo grandes descubrimientos, desde la teoría heliocéntrica de Copérnico, la teoría gravitacional de Newton, el electromagnetismo unificado en las ecuaciones de Maxwell, la mecánica cuántica de Planck o la teoría de la relatividad especial desarrollada por Einstein. A partir de estos genios, nuestro entendimiento del universo ha cambiado por completo.

Pero a pesar de los grandes avances en el terreno científico, el ser humano se enfrenta al mismo problema fundamental: cómo vivir con el gran misterio de la existencia. El entendimiento tan específico y sobrespecializado sobre el comportamiento de las partículas, se enfrenta también a otro problema: la limitación de los instrumentos de medición a partir de los cuales se puede tener una certeza empíricamente comprobable sobre los fenómenos que ocurren en la naturaleza. Esto ha llevado a los científicos a hacer uso de la imaginación para tratar de explicar el universo fascinante y misterioso en el que se despliega la no menos fascinante y misteriosa experiencia humana.

Y fue plantéandome estas preguntas trascendentes, que di con estos videos muy bien explicados del Instituto de Física Teórica, sobre los principales problemas que enfrenta la física teórica para construir una explicación convincente sobre el origen de todas las cosas: la energía y materia oscuras, la teoría de cuerdas, la inflación cósmica, etcétera. Videos que me volaron la mente y me dejan cada vez más claro, que la imaginación es la base de toda racionalidad posible. Disfrute usted.

Cómo armar un iPhone a la mitad de precio con partes de repuesto

La industrialización y el comercio en China resulta sorprendente. Tanto, que el exempleado de Google e ingeniero de software, Scotty Allen, viajó a la ciudad de Shenzhen, al sur de China, para recorrer mercados de partes y tratar de ensamblar un iPhone 6S de 16 GB con caja incluida, como salido de la fábrica. Y todo, por un costo aproximado de 300 dólares, la mitad de lo que cuesta el mismo modelo iPhone en las tiendas de Hong Kong, según reconoció después.

El resultado es sorprendente. Si bien, ensamblar un teléfono inteligente requirió varias horas de trabajo, Allen muestra que los teléfonos que consumimos no tendrían por qué ser desechables, como ocurre actualmente en Occidente. Si se descompone una de las partes esenciales del teléfono (coraza, tarjeta madre, batería y led), uno podría repararlo sin problemas teniendo las piezas adecuadas a la mano. Aunque por supuesto, esto probablemente le significaría menos ganancias a Apple. Por eso la gran industria prefiere seguir vendiendo la idea de que cambiar de teléfono cada seis meses es la mejor idea. Así funciona el mundo consumista en el que vivimos.

Afortunadamente, existen alternativas, como bien lo demuestra Allen en su video.

 

¿Estamos viviendo el inicio de la Tercera Guerra Mundial y no nos hemos dado cuenta?

La lucha por la hegemonía global entre Estados Unidos y Europa, frente a Rusia y China ha revivido los temores de una guerra nuclear en un escenario de tensiones crecientes.

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¿Estamos viviendo el preámbulo de una Tercera Guerra Mundial? Es la pregunta que impregna el aire tras los acontecimientos registrados en los últimos meses a nivel global. Acontecimientos que, de algún modo, evidencian una disputa por el control del mundo entre dos bandos: Estados Unidos y Europa, por un lado, frente a Rusia y China, en el otro lado. Una reedición de la Guerra Fría que ha revivido los viejos temores de un holocausto nuclear, ante las crecientes tensiones entre las principales potencias bélicas del planeta.

El pasado 7 de abril, Estados Unidos bombardeó una base militar Siria con el pretexto de que, supuestamente, el gobierno sirio de Bachar Al-Assad utilizó armas químicas contra civiles en la provincia de Idlib. Sin embargo, no existen pruebas de que el ataque con armas químicas haya sido perpetrado por el gobierno sirio, y por el contrario, los expertos consideran altamente probable que dicho ataque haya sido realizado por rebeldes sirios apoyados por Washington, tal como ha ocurrido antes, según revela un informe de Naciones Unidas de 2013, en el cual se documenta la manera en que los rebeldes sirios utilizaron gas sarín contra el gobierno sirio.IFrame

Pese a la falta de evidencias, el gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente, Donald Trump, y los gobiernos europeos, han justificado el ataque norteamericano contra Siria mientras que el presidente ruso, Vladimir Putin, calificó el hecho como una “agresión contra un país soberano”.IFrame

El ataque de Estados Unidos provocó que Rusia suspendiera los acuerdos de no agresión firmados con el gobierno norteamericano, movilizó un barco de guerra al Mediterráneo y convocó a una reunión urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Durante la reunión, Estados Unidos advirtió que habría más bombardeos y Europa respaldó los ataques contra Siria. Mientras tanto, Rusia acusó a las potencias occidentales de utilizar el ataque de armas químicas en Jan Sheijun, en la provincia de Idlib, como una justificación para que Estados Unidos y la OTAN pueda entrar militarmente en Siria, con pretextos similares y carentes de pruebas como los utilizados para intervenir militarmente en Medio Oriente en 2003. De ahí que el representante ruso ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, reprochó que las potencias Occidentales no reaccionaran de la misma forma ante el ataque con armas químicas perpetrado por el Estado Islámico en Mosul, Iraq, tanto en marzo como a inicios de abril.IFrame

Los ataques de Estados Unidos sobre Siria han sorprendido a los analistas, quienes advierten una posible escalada del conflicto bélico entre Rusia y la OTAN, luego de que en las últimas semanas, diversos atentados supuestamente perpetrados por organizaciones terroristas aumentaran las tensiones entre Rusia y Occidente.

Una situación que ha agudizado las tensiones geopolíticas entre Rusia y Estados Unidos, debido a que Siria es un país estratégico para los intereses de ambos países y donde los rusos tienen su mayor base militar fuera de sus fronteras. Un conflicto bélico que además, sirve de colofón al conflicto que se vive en Medio Oriente entre países antagónicos como Israel (aliado de EU) e Irán (aliado de Rusia).

RUSSIA-POLITICS/

¿Terrorismo o guerra fría?

Los bombardeos ordenados por Trump, se dan un par de días después de que el pasado 4 de abril un presunto atentado terrorista en el metro de San Petersburgo, Rusia, acabó con la vida de 14 personas. El contexto del ataque cobra relevancia por varios motivos. Uno de ellos, es que los atentados se produjeron justo después de que Putin visitara San Petersburgo, su ciudad natal, por lo cual, podría interpretarse como un mensaje al presidente ruso por parte de grupos extremistas islámicos. Sin embargo, es una práctica común que los servicios de inteligencia financien a extremistas islámicos para promover un ataque contra países enemigos, tal como en el pasado ha hecho Estados Unidos, por lo cual, tampoco puede descartarse que el atentado en San Petersburgo pueda tener un fin estratégico en el contexto de la Nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia.

No en balde, los rusos señalaron a las potencias Occidentales: “Ni se les ocurra enemistaros con el mundo árabe”. Esto es lo que dijo el representante de Rusia, Vladimir Safrónkov, ante el Consejo de Seguridad de la ONU. “En realidad, la agresión de Estados Unidos no hace más que fortalecer el terrorismo”, recalcó Safrónkov, agregando que los terroristas “se han animado” al recibir “este tipo de apoyo de Washington”.

También por eso cobra relevancia que apenas un día después del bombardeo de Estados Unidos a Siria, se registrara otro supuesto ataque terrorista en Suecia, cuyo perpetrador, un uzbeko, contaba con un “dispositivo técnico” en su vehículo, que posiblemente se tratara de una bomba. ¿Una respuesta de la inteligencia rusa? Aunque no existe ninguna prueba de ello, esto podría no parecer tan descabellado si tomamos en cuenta que las tensiones entre Rusia y Suecia han aumentado en el último año, a raíz de que la OTAN ha aumentado su presencia en el norte de Europa para impedir la expansión militar de los rusos, hecho que ha provocado que, por ejemplo, el servicio militar obligatorio se haya reactivado para los jóvenes suecos. Algo que también ha provocado tensiones y un mayor despliegue militar en el Báltico, tal como ocurre entre Noruega y Rusia debido al desembarco de marines estadounidenses en el país nórdico.

Esto sin contar con otros antecedentes recientes como el asesinato del embajador de Rusia en Turquía, país enemistado con el presidente sirio Bachar Al-Assad, pero que en los últimos años ha tenido un acercamiento cada vez mayor con Rusia y un distanciamiento de Estados Unidos tras el fallido golpe de Estado contra el presidente Recep Tayyip Erdogan.

Otro antecedente es la crisis política en Ucrania que entre otras cosas provocó la anexión de Crimea y Sebastopol por parte de Rusia en 2014, hecho que fue condenado por las potencias Occidentales, incluyendo el derribe de un avión comercial presuntamente por parte de las fuerzas armadas rusas. Por ello, no es casualidad que la crisis política en Ucrania está ligada a una adhesión de aquel país a la Unión Europea, y una posible expansión de las bases de la OTAN en el perímetro ruso.

El despliegue armamentístico de las potencias ha provocado que incluso la Unión Europea esté discutiendo tener su propia fuerza nuclear.

De ahí que los rusos hayan aumentado y reforzado su potencial bélico en los últimos años y fortalecido su alianza políticomilitar con los turcos, pese al asesinato del embajador en aquel país, suceso que parecía buscar una ruptura entre Rusia y Turquía. Sin embargo, el ataque a Siria también reavivó las diferencias entre Moscú y Ankara, luego de que el gobierno turco recriminara a los rusos su apoyo al gobierno sirio tras el bombardeo estadounidense. Un hecho que posiciona a Turquía como un aliado geoestratégico tanto para Estados Unidos como Rusia.

En el último año, la OTAN ha desplegado cuatro multibatallones en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, mientras que Rusia ha respondido instalando misiles tácticos de corto alcance Iskander-M en el Kaliningrado, entre Polonia y Lituania.

Según datos del Ministerio de Defensa de Rusia, los vuelos de reconocimiento de la OTAN en las fronteras rusas se ha multiplicado de manera drástica, ya que “en los años noventa hubo 107 vuelos de este tipo; en la década del 2000, 298, y en solo este año (2016) ya llevamos 852”, según indicó el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú en diciembre pasado.

El poder la geografía

La disputa entre Rusia y las potencias Occidentales (Estados Unidos y Europa) por el control de Ucrania y Turquía tiene un interés económico y geoestratégico, ya que buena parte de la estrategia y posturas de países europeos, tiene que ver con reducir la dependencia energética de Europa frente a Rusia. Un tercio de las importaciones de petróleo, el 39% del gas y el 29% de combustibles sólidos proviene de Rusia, país que además, es el único proveedor de las importaciones de gas de seis países de la Unión Europea.

De este modo, el ataque de Estados Unidos a Siria provocó “un daño considerable” en las de por sí deterioradas relaciones entre norteamericanos y rusos, según declaró Putin.

Una relación que, en los últimos meses, ha estado marcada por las acusaciones del gobierno de Estados Unidos acerca de que Rusia intervino en el proceso electoral estadounidense que llevó a la presidencia a Donald Trump, a través de una red de ciberespionaje ruso que obtuvo información de los cuarteles generales del Partido Demócrata, misma que interfirió en el resultado de la elección estadounidense, según la excandidata presidencial demócrata, Hillary Clinton.

Esto provocó que el entonces presidente Barack Obama expulsara de suelo estadounidense a por lo menos 35 funcionarios de inteligencia rusos, en diciembre pasado.

La intervención de Rusia en la elección estadounidense, es un tema que podría derivar en una posible destitución de Trump, luego de que la investigación realizada por el FBI abriera diferentes vías legales para que el Congreso de los Estados Unidos pueda solicitar la remoción del actual presidente. Un caso que cobra cada vez más fuerza, luego de que la investigación contra Trump ha permitido documentar cada vez más vínculos entre su equipo de campaña y agentes de inteligencia rusos.

USA-CHINA/

China, Corea del Norte y la batalla por el control del Pacífico

Pero Europa y Medio Oriente no son las únicas regiones del planeta donde se han movido las piezas del ajedrez geopolítico, ya que inmediatamente después de los bombardeos de Estados Unidos a Siria, el gobierno de Donald Trump ordenó mover una flota de ataque cerca de la Península de Corea. Un asunto que complicará más las relaciones entre Estados Unidos y China, tras el acercamiento de Trump con Taiwán, considerada por Beijing como una provincia en rebeldía.

Esto, aún cuando el gobierno chino ha reconocido la necesidad de frenar las amenazas del líder coreano, Kim Jong-un.

NKOREA-POLITICS-KIM

El movimiento de Estados Unidos se dio luego de que Corea del Norte realizara pruebas con misiles nucleares en el mar de Japón, justo un día antes de que el presidente de China, Xi Jiping, se reuniera por primera vez con Donald Trump, durante una visita a Florida. Un encuentro en el que Trump decidió presionar a su homólogo chino para detener el programa nuclear de Corea del Norte, bajo la amenaza de intervenir militarmente en la región, de manera unilateral.

“Si China no va a resolver Corea del Norte, lo haremos nosotros”, declaró Trump a principios de la semana pasada en una entrevista con el Financial Times.

De acuerdo con un reporte de la NBC, altos funcionarios del gobierno estadounidense
informaron que el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca busca instalar armas nucleares en Corea del Sur o matar al dictador Kim Jong-un, como respuesta al programa nuclear que realiza Pyongyang.

La instalación de arsenal nuclear estadounidense en Corea del Sur, ha derivado en una creciente preocupación y molestia del gobierno chino ante una mayor intervención estadounidense en su zona de influencia. Una maniobra estratégica en la que el gobierno estadounidense instaló un escudo antimisiles de alta tecnología, conocido como Sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud (THAAD, por sus siglas en inglés), en Corea del Sur durante marzo pasado, hecho que provocó la reacción enérgica de China y sus aliados rusos.

“Quiero enfatizar que nos oponemos firmemente al despliegue del THAAD en Corea del Sur y tomaremos firmemente las medidas necesarias para defender nuestros intereses en materia de seguridad”, manifestó un portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Geng Shuang, en marzo pasado.

Un informe del gobierno estadounidense, publicado por la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad EU-China en marzo pasado, señala que “China y Rusia parecen avanzar hacia un nivel más alto de cooperación en materia de defensa”, ya que las tres áreas principales de la relación de defensa bilateral, han aumentado el nivel y la calidad del compromiso entre ambos países.

De este modo, la alianza militar entre China y Rusia ha derivado en un aumento en la venta de armamento ruso de última generación, incluyendo el sofisticado sistema antimisiles S-400 (SAM). Entre 2012 y 2016, China y Rusia han llevado a cabo ejercicios militares conjuntos en al menos 25 operaciones.

China Rusia

El acercamiento militar entre China y Rusia frente a Estados Unidos y Europa (alianza que se mantiene viva luego de que Trump reiterara su apoyo financiero a la OTAN pese a considerar “obsoleto” el acuerdo militar entre las potencias Occidentales), ha revivido los temores de una guerra de grandes proporciones ante la nueva carrera nuclear encabezada por Trump y Putin.

Un informe reciente de la Arms Control Association con sede en Washington, señala a Rusia como la mayor potencia de armamento nuclear del planeta con cerca de 7 mil ojivas nucleares, frente a 6 mil 800 de Estados Unidos. Más abajo le siguen Francia, con 300; China con 260; Reino Unido con 215; Paquistán con 140; India con 110 e Israel con 80 ojivas nucleares.

Armas nucleares en el mundo

El despliegue armamentístico de las potencias ha provocado que incluso la Unión Europea esté discutiendo tener su propia fuerza nuclear, encabezada por Francia, situación que hasta hace unos años “parecía inimaginable”, según destaca el The New York Times en un reporte de marzo pasado.

Las tensiones entre Estados Unidos y China se producen en medio de una batalla económica, en la cual, el crecimiento de la economía china de las últimas décadas arrebató a los estadounidenses la posición como la mayor potencia económica del planeta, desde 2014. Una disputa económica en la que el control de las rutas comerciales del Océano Pacífico, donde se desarrolla el 50% de las redes comerciales del mundo, juegan un papel crucial para los intereses de Estados Unidos y China.

Trump

El torbellino Trump que podría desatar una guerra mundial

Otro factor relevante a la hora de comprender en el complejo rompecabezas internacional tiene que ver con los problemas que enfrenta el gobierno de Trump al interior de la Casa Blanca.

El magnate neoyorquino vivió un arranque caótico durante los primeros meses de su mandato: jueces que cancelaron sus órdenes ejecutivas, despidos prematuros, falta de coordinación en su equipo, manifestaciones, una derrota contundente en el Congreso luego de que demócratas y republicanos bloquearan su intento de echar abajo el programa de salud conocido como el Obamacare y un posible juicio político en puerta por la intervención rusa en su campaña presidencial.

Justo antes del ataque a Siria, Steve Bannon, el principal asesor de Trump, fue removido del Consejo de Seguridad Nacional tras sus diferencias con el otro polémico asesor del presidente: su yerno, Jared Kushner, quien cada vez toma más poder dentro de la Casa Blanca.

Una crisis interna que el conflicto bélico en Siria podría darle un respiro a su administración, al mismo tiempo que le permite tomar distancia de Putin.

“Al lanzar un ataque militar aéreo tan solo 77 días después de empezar su mandato, el presidente Trump tiene una oportunidad –sin garantía alguna– de cambiar la percepción de desorden en su gobierno”, asegura un texto reciente de The New York Times en el que se analizan algunos escenarios para Trump tras el bombardeo a Siria.

Sin embargo, no son pocos han advertido que la falta de prudencia de Trump puede crispar aún más los ánimos en un contexto internacional donde la movilización de tropas y las alianzas militares se han vuelto cada vez más comunes.

Esto ha revivido los temores de que el conflicto bélico y las tensiones diplomáticas entre las potencias pueda desencadenar una Tercera Guerra Mundial, siguen latentes. Las condiciones están dadas. Basta revisar la historia para encontrar algunas similitudes con las dos guerras mundiales que marcaron al siglo XX.

La expansión de China y Rusia, frente a los intentos de Estados Unidos y Europa por mantener la hegemonía planetaria, han provocado que las potencias bélicas hayan comenzado a mover sus piezas en el tablero de la geopolítica internacional. Un reacomodo de poderes y la reconfiguración de un nuevo orden mundial donde basta solo una chispa que el mundo comience a arder. Ojalá no ocurra.

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Publicado en Huffington Post México.

La integridad del poeta Miguel Hernández a 75 años de su muerte

La voz de Miguel Hernández es un rayo que no cesa. A 75 años de su partida, recuperamos esta charla con uno de sus biógrafos, José Luis Vicente Ferris, para ahondar en la biografía de un poeta monumental y un ser humano maravilloso.

Bailar en la colina: así se construye un movimiento social

El video es más que elocuente. Para crear un movimiento social basta un loco que empiece a bailar en la colina y otro loco que le siga el juego, luego un tercero que haga multitud. Todo lo demás es inercia.

 

Pitágoras, música y matemáticas: la resonancia del universo

Una imperdible conferencia sobre la dimensión sagrada de las matemáticas y su aplicación en la música, según la escuela pitagórica, cortesía del profesor Jaime Buhigas, quien es en sí mismo, todo un personaje.

“El número tiene una dimensión cualitativa. El número es un mito”, afirma Buhigas en su memorable conferencia que retoma la tradición perdida a la hora de reinterpretar la matemática como un vínculo con lo sagrado.

“La música es geometría en el tiempo” y “el trasfondo del amor es el regreso a la unidad”. Son algunas de las frases memorables con las que me quedo tras escuchar la ponencia. Qué diferente sería el mundo si en las escuelas se enseñara matemáticas desde esta otra perspectiva.

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La unidad nacional no se construye por decreto: se construye cuando nos ponemos en los zapatos del otro

Suena el teléfono. Es mi madre. “Mijo, vamos a la marcha del domingo”, me dice de pronto. La propuesta me toma por sorpresa. Mi madre nunca ha sido de ir a marchas. Es más, nunca en su vida ha ido a una sola marcha. Pero de pronto, en medio de esta efervescencia tan propia de estos tiempos convulsos, se escucha emocionada de salir a la calle para expresar lo que siente frente a la difícil situación que vive el país, el mundo entero. Me dice que mi tía, que tampoco ha ido nunca a una marcha, también quiere ir. “¿Sí vamos?”, me pregunta con insistencia. Le digo que sí, vamos a la marcha pues, aunque sinceramente no tenía la menor intención de asistir a una marcha cuyos objetivos reflejan la enorme confusión que vivimos a diario, la misma confusión que explica la profunda crisis que padece México.

Por un lado, los grupos que convocan a la movilización, señalan que el objetivo principal de la movilización denominada #VibraMéxico es “manifestar nuestro rechazo e indignación ante las pretensiones del Presidente Trump, a la vez de contribuir a la búsqueda de soluciones concretas ante el reto que ellas implican”. Lo paradójico, es que muchas de las organizaciones y grupos convocantes son los mismos que provocaron la actual crisis que ahora vivimos, al apostar por un proyecto político y económico de corte neoliberal que no ha hecho sino profundizar la desigualdad entre clases sociales, lo cual ayuda a entender la profunda división que existe en México. De ahí que revistas como Letras Libres o Nexos, y un buen número de organizaciones civiles identificadas con las políticas libre mercado, hayan convocado a marchar contra Trump. No en balde, la iniciativa surgió precisamente de un programa de debate realizado en Televisa, por recomendación de dos de los intelectuales del actual régimen: Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín. Casi tan absurdo como ver a una organización como Coparmex convocar a marchas cuando los grandes empresarios de este país han recibido enormes privilegios fiscales y jugosas ganancias mediante la precarización de las condiciones de los trabajadores, como ocurrió con la reforma laboral, por ejemplo. O que los grupos que históricamente han apoyado medidas neoliberales como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte promuevan ahora un discurso nacionalista que hasta hace poco calificaban de populista y retrógrada. De ahí el absurdo que, aquellos que con tanto ahínco han celebrado la privatización del sector público y la llegada de inversión extranjera vía las grandes trasnacionales, hagan ahora un llamado a defender la apedreada soberanía nacional. En resumen, resulta por demás contradictorio que aquellos que se han beneficiado con el actual desastre de país en que vivimos, ahora convoquen a protestar contra la ruina de país que ellos mismos llevan años promoviendo, al mismo tiempo que estos grupos cupulares que antes calificaban a un personaje como Andrés Manuel López Obrador como un “peligro para México”, digan ahora que es la mejor opción para el país. Casi tan absurdo como entregar los recursos estratégicos a intereses extranjeros para luego reprochar la alta dependencia de México a la economía estadounidense, tal como ha ocurrido con el gasolinazo ocasionado por la liberalización de los precios del combustible.

Del otro lado se encuentran los sectores que han denostado y criticado a la marcha como una maniobra de la derecha para frenar una transformación profunda del país. Un sector más identificado con la izquierda que le reprocha a las clases acomodadas su falta de congruencia a la hora de convocar a la unidad nacional ante la amenaza Trump. Esto, aún cuando dicho sector ha sido incapaz de siquiera expresar una dosis mínima de empatía por la profunda crisis humanitaria que vive México ante un proyecto político y económico en el que las clases dominantes se han valido de medios legales y coercitivos de toda índole para promover el despojo, el exterminio, la marginación y la pobreza como una forma de ejercer su dominio sobre los sectores sociales más vulnerables. De ahí que el reproche de la izquierda sea precisamente ese: ¿dónde estaban estos grupos que ahora piden la unidad nacional, cuando nosotros hemos sido masacrados, humillados y reprimidos? ¿Por qué nunca alzaron la voz cuando violaban a nuestras madres, asesinaban a nuestros hermanos o desaparecían a nuestros hijos? El reclamo de la izquierda puede traducirse de ese modo: ¿con qué derecho piden unidad aquellos que nunca se dolieron con nuestro dolor, aquellos que nunca demostraron la más mínima empatía por nuestro dolor? ¿Por qué el dolor de los ricos sí sale en la tele y el de nosotros es brutalmente silenciado en el olvido? ¿Por qué habríamos de luchar por aquellos que nunca han luchado por nosotros? ¿Por qué cuando los ricos convocan a marchas acaparan todos los reflectores mientras nuestra voz se ahoga irremediablemente en la más repugnante indiferencia? ¿Por qué habríamos de sumarnos a la causa de quienes han promovido nuestra miseria? ¿Por qué habríamos de marchar junto a aquellos que intentan mantener sus privilegios a costa de nuestro sufrimiento?

Ambas posturas expresan diferencias de clae que explican la profunda fractura social que padece México, un país dividido por 30 años de políticas neoliberales que no han hecho sino hacer más profunda la desigualdad entre ricos y pobres, entre patrones y empleados, entre capitalistas y asalariados, gobernantes y gobernados, blancos y morenos, fresas y nacos, juniors y chairos. Y aunque es cierto que dentro de estos dos polos existen muchos matices ideológicos en el medio, esta polaridad ideológica permite entender el ambiente de encono social que a su vez explica la debilidad del Estado mexicano y fenómenos como la epidemia de violencia que padecemos hace más de una década.

Por eso resulta aún más absurdo que nuestra deleznable clase política, plagada de arribistas, cínicos y sinvergüenzas de la peor calaña, quieran aprovechar la amenaza que representa Donald Trump para convocar a la unidad nacional mientras sus acciones siguen promoviendo todo lo contrario. Es justo lo que pasa en estos momentos con la manera en que la clase política busca aprobar la Ley de Seguridad Interior pese al evidente repudio de dicha medida por parte de académicos y organizaciones civiles que han sido burdamente ignoradas por los mismos canallas que llaman a la unidad nacional, como si la unidad nacional pudiera darse por decreto o imposición, como si les hubiera importado un carajo la unidad nacional cuando aprobaban sus reformas pese al repudio de la mayoría, como si a los próceres de la corruptocracia les hubiera importado una chingada la unidad nacional al convertir la desgracia de millones en jugoso negocio, como si la unidad nacional les hubiera valido un pito a la hora de hacer negocios privados con el patrimonio nacional.

Yo por mi parte, he de confesar que este asunto de la marcha del domingo 12 de febrero me deja con sentimientos encontrados. Tengo amigos y conocidos que nunca han ido a una marcha y quieren participar, quieren gritar, experimentar qué se siente tomar la calle por primera vez para protestar por aquello que está mal. Y tengo también muchos amigos que, al igual que yo, llevamos años sobrellevando la frustración de marchar y marchar sin que nada mejore, viendo cómo todo se va a la mierda lentamente y teniendo que soportar las quejas estúpidas de aquellos que, lejos de estar dispuestos a realizar un mínimo sacrificio para mejorar al país, vociferan una y otra vez contra aquellos que toman las calles para tratar de cambiar las cosas.

Y en estos momentos de confusión, me queda claro que más allá de que uno pueda asistir a la marcha o no, las cosas en México no cambiarán mientras no hagamos un esfuerzo por ponernos en el lugar del otro, mientras no nos duela el dolor del otro, mientras no nos importe lo que pueda pasarle al otro. La empatía con el otro es lo único que podrá salvarnos y ayudarnos a construir la anhelada unidad nacional. Que los muchos dolores desparramados sean uno solo. Que las muchas tristezas se conviertan en una sola tristeza, la tristeza de todos. Buscar similitudes en nuestras muchas diferencias, vernos reflejados en el rostro del otro, reír con la risa del otro, llorar con el llanto del otro, abrazarnos mutuamente. La unidad nacional no se construye con retórica barata, ni mezquindades, ni rencores. La unidad se construye cuando hacemos un esfuerzo por entender al otro, y nos damos cuenta que en el fondo somos iguales, porque nos duelen las mismas cosas, porque a nadie nos gusta senitrnos solos, ni sentirnos tristes, y todos queremos reír y sentirnos libres y sentirnos completos y sentirnos amados. En el fondo todas las personas buscamos las mismas cosas, a pesar de venir de contextos sociales diferentes. Y la única de hacer empatía es ponerse en el lugar del otro, tratar de ver con sus ojos, sentir con su corazón. La unidad del espíritu sólo puede ser posible cuando un alma es capaz de reflejarse en todas las almas, y una persona es capaz de ser todas las personas, cuando el amor por una persona puede convertirse en amor por todos los seres y todas las cosas, darse cuenta de que nuestras diferencias no son sino una mera ilusión, porque todos compartimos un mismo origen terrestre y todos habremos también de morir llegada la hora. La unidad es cobrar conciencia de que no estamos solos, desprenderse del odio para sumergirse en el misterio, el milagro de la vida que nos desgarra por dentro y nos ayuda a mirar con otros ojos: el maravilloso arte de amar al otro sin justificación alguna. Amar al otro más allá del odio. Sólo entonces, cuando seamos capaces de entender eso, seremos merecedores de compartir también la alegría.
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