Archivo de la categoría: Otros desvaríos

Un grillo en la casa

I
Hay un grillo en la casa. El otro día se nos apareció a media borrachera, a ras de suelo, caminando entre la gente. Antes se escondía en el fregadero de la cocina y ahora en la sala. Me gusta oírlo cantar por las noches. Ojalá le guste el cantón y viva aquí mucho tiempo.

II

El grillo empezó a cantar ora que pusimos a los Caifanes. Y con Daft Punk. Les digo que el grillo es chido.

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La neurosis mitológica de la ciencia moderna

“Es de todas maneras una fe metafísica la que subyace nuestra fe en la ciencia”.

Nietzsche, Gaia ciencia

 

Sin título

 

Vaya sorpresa tan agradable fue toparme con un fragmento del texto de Alejandro Martínez-Gallardo, La sociedad moderna, libre e igualitaria: ¿el rebaño perfecto?, el cual trata sobre la contradicción implícita en el pensamiento científico. Un texto que, además, incluye la mejor crítica que he leído al pensamiento de Nietzsche. En un acertado fragmento del texto, Martínez-Gallardo refiere que:

“Los grandes logros de la sociedad moderna, con los que supuestamente se ha querido librar de las creencias y de la metafísica, son sistemas de creencias y metafísicas encubiertas. La ciencia es el nuevo mito, el mito que ha ganado tracción y poder, para paliar nuestro miedo al caos y la incertidumbre, para adormecer nuestros instintos y evitar el encuentro terrible-numinoso con el misterio. La fuerza que mueve a la ciencia no sería el deseo de conocer la realidad, ni siquiera de dominarla, sino de eliminar su peligro, de domesticar la existencia”.

Completamente de acuerdo. La ciencia es el reflejo de un miedo atroz al vacío. El problema del pensamiento científico es que siempre será incompleto, no puede abarcar la totalidad de la existencia, el misterio que encierra la vida. Esta falta de totalidad se resiente en la neurosis de saberse incompleto. De ahí proviene ese sentimiento de angustia y zozobra tan propio de la sociedad moderna, siempre sedienta de lo nuevo. Ahí reside también la fe en la tecnología y el progreso, que habrán de -supuestamente- salvarnos del caos. Por eso los científicos recalcitrantes no entienden que todos estamos locos y que la locura es una forma de abrazarnos con el todo. El grito del poeta se resiente en las estrellas. De esas cosas no trata la ciencia, tan fría, tan metódica, tan racional. Y el ser humano es todo, menos racional.

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El origen del kung fu: el dominio del chi

Un muy buen documental sobre los orígenes y la práctica contemporánea del kung fu, en su acepción de arte marcial. Un viaje por los dominios de la mente y la carne, el flujo del chi, esa fuerza elemental que puede ser controlada para realizar proezas fantásticas.

Caminar

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Cada quien elige cómo crecer. Las posibilidades que ofrece la vida son tantas… pero aquel que decide su propio destino, será bienaventurado a lo largo de su camino.

Todos cometemos errores. Pero aprender de ellos nos hace madurar. Hay gente que prefiere evadirse de los problemas, andar por la vía más fácil. Y habemos en cambio, quienes nos gustan las cosas difíciles, retarnos a nosotros mismos, expandir nuestro horizonte. “No me lamento del presente. La gente se hace más fuerte enfrentándose a la realidad”, dijo Gai sensei. No me importa cuántas veces habré de fracasar en cualquier cosa que me proponga, pues al final, siempre habré de levantarme más fuerte que antes. Se puede perder con el enemigo pero jamás con el miedo. No hay fuerza más poderosa que la voluntad. Esa es una valiosa enseñanza en la vida, que afortunadamente, en días como hoy, me da por recordar.

Soy un tipo afortunado. Últimamente pienso mucho en ello. El camino ha sido largo y difícil, muy duro por momentos, pero así lo decidí yo. No me arrepiento. A veces es necesario aprender a lidiar con la tormenta para afianzar las raíces y esperar la salida del sol. Todo llega a su tiempo. La vida es una rueda que gira de manera misteriosa, fascinante, con subidas y bajadas. En cada estación, uno puede aprender una importante lección, si se presta la debida atención.

No aferrarse a nada, ser ligero como el viento. Perfeccionar al ser, antes que solamente poseer. Apreciar la belleza de todas las cosas, disfrutar los placeres sencillos que se esconden en las cosas diminutas. Amar y nada más. ¿Hay acaso una mayor dicha en la vida?

Y así habremos de irnos, silbando una canción al compás de la luna. Así habremos de irnos, desnudos y sonrientes, dejando una flor en cada herida, dejando el alma en cada puesta de sol, bailar bajo la lluvia. ¡Qué maravilla!

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El hombre unidimensional y la pobreza del espíritu en tiempos de la 4T

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En una revisión a la obra de Herbert Marcuse y su concepto de “hombre unidimensional”, la académica Blanca Muñoz señala que:

“El individuo unidimensional se caracteriza por su delirio persecutivo, su paranoia interiorizada por medio de los sistemas de comunicación masivos. Es discutible hasta la misma noción de alienación porque este hombre unidimensional carece de una dimensión capaz de exigir y de gozar cualquier progreso de su espíritu. Para él, la autonomía y la espontaneidad no tienen sentido en su mundo prefabricado de prejuicios y de opiniones preconcebidas”.

La definición es brutal y sintetiza a la perfección los tiempos en que vivimos: una sociedad de individualismo exacerbado, donde las personas son fácilmente manipuladas por los medios de comunicación masiva, donde el consumo se ha convertido en el nuevo culto.

Dime el grado de consumismo y te diré el grado de enajenación. Ahí reside la incapacidad de muchas personas a la hora de darse cuenta cómo están siendo burdamente pastoreadas por grupos que defienden un modelo civilizatorio en ruinas.

Las masas tienen que consumir mucho para tratar de llenar sus vacíos existenciales, la pobreza de su espíritu, débil, abyecto. En la sociedad capitalista, el consumo es la nueva religión. La gente trabaja y a cambio el sistema te devuelve unas horas de entretenimiento superficial, cómodo y simplón, un entretenimiento comercial que inhibe el desarrollo espiritual de las personas.

El entretenimiento dominical orientado al consumo se convierte entonces en una droga, la adicción de nuestro tiempo, que nos permite sobrellevar un sistema económico que tiende a la acumulación de la riqueza a través de la explotación humana y de la naturaleza.

Dime qué tan fifí te asumes y te diré el grado de alienación en el que te encuentras. Y algo parecido sucede en otros sectores impregnados de fanatismos apegados a ideologías rancias, incluyendo el marxismo, el liberalismo y otras corrientes filosóficas emanadas de la modernidad.

Curar todos los males del mundo implica desarrollar una nueva espiritualidad propia de nuestro tiempo. Volver a unir todo lo que fue separado.

Lástima que #LaBorregada prefiera simplemente ver la tele y procastinar en el feis.

Hay que destruir este mundo para escribir uno nuevo. ¡He dicho!
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Lecciones del Buda poeta

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El Buda enseñó que la avidez, el odio y el ofuscamiento son “las tres raíces de lo perjudicial”.

Yo soy un tipo muy intenso. Tengo una especie de amplificador en los sentidos y el alma, propenso a desear cosas apasionadamente. Pero así como las cosas buenas se vuelven sublimes en ese estado mental, las cosas malas se vuelven terribles, insoportables. Esos altibajos conducen tarde o temprano al sufrimiento. Con el paso del tiempo, he logrado atemperar un poco ese ardor que vive en mí, pero todavía me queda mucho camino por recorrer, mucho aún por aprender sobre mí mismo en esta rueda de vaivenes que es la vida.

A veces es bueno parar y tratar de entender esas cosas. Sobre todo, en un ambiente tan contaminante como el que vivimos últimamente, lleno de avidez, odio y ofuscamiento, como el que predomina en la calle y las redes sociodigitales.

Algo que me ha sorprendido al comenzar mi lectura sobre el Majjhima Nakaya (los sermones medios del Buda) es descubrir que Siddartha era también poeta:

Voy ahora a Kasi para poner en marcha la rueda de la Enseñanza
y hacer sonar el tambor de lo que no muere
en un mundo que está ciego.

“Hacer sonar el tambor de lo que no muere”. ¡Qué espléndido verso!

No existe un camino único para alcanzar el desarrollo del espíritu. La vida ofrece muchas posibilidades. Cada quien decide cuál sendero tomar. Somos consecuencia del karma, la suma de todas nuestras acciones, buenas y malas, mismas que habrán de configurar un destino. Por eso agradezco los momentos de extravío, que nos permiten frenar la vorágine del tiempo que nos devora, aclarar la mente y el corazón, recobrar el Norte.

La eternidad reside en lo efímero, en la conciencia de que nada permanece. Somos acaso un suspiro cabalgando en el viento, un fuego bailando en la simetría del sueño.

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Arte, ficción y realidad, a propósito de Tolkien

Salgo de ver la película biográfica sobre J.R.R. Tolkien y confirmo algo que ya sabía: que la única vida que vale la pena es aquella que se vive como una obra de arte.

Pasan los años y cada vez me parece más absurdo eso que nos ha dado por llamar “realidad”. La literatura, la plástica, la música, son expresiones de ese lado inefable de la vida, ese donde habita el misterio de la existencia, ese que no se puede comprender racionalmente pero se puede sentir. Supongo que eso es la poesía, y por eso llevo años escribiendo versos, para decir aquello que no se puede decir de otra forma, tratar de darle forma y sonido a esas fuerzas profundas que habitan en nosotros, esas fuerzas que buscan la manera de manifestarse. La Tierra es un lugar poblado de espíritus, un lugar sagrado donde los árboles y las piedras y el agua dicen cosas. Al poeta, al artista, le toca escuchar las palpitaciones del mundo para luego tratar de traducirlas, interpretarlas.

Es por ello que en la ficción y no los periódicos, reside la verdad profunda de la condición humana. La de los seres que sufren y aman y odian y matan y son héroes. Es la condición humana en su estado más puro. El arte como requisito de supervivencia.

Siempre he dicho que el periodismo me hizo mejor persona, al permitirme la oportunidad de conocer y platicar con personas muy diversas, escuchar sus historias. Pero la literatura me ha salvado la vida en más de una ocasión, porque ahí, varado en medio de la más espesa oscuridad, siempre había un libro con el que podía uno dialogar y sentirse identificado, un autor con el cual compartimos ciertas cosas que nos remiten a nuestra propia manera de habitar y sentir el mundo. La literatura es una forma de encarar la soledad y sentirse acompañado por ese otro al solemos seguir valerosamente en su larga travesía, ese extraño mundo donde las barreras entre el autor y el personaje se diluyen, y solo queda una esencia universal, la del ser humano arrojado a las brasas, dispuesto a luchar contra cualquier monstruo para seguir riendo, seguir amando. La literatura -y el arte en general- es el mecanismo que ha desarrollado el ser humano para lidiar con los muchos problemas que encierra la vida, el juego que le ayudará a lograr su realización espiritual. Por ello, sostengo que la magia es el arte sublime de la ficción, el poder de transmutar la realidad, deformarla a nuestro antojo. Por ello decía Nietzsche que en todo creador habita un Dios dispuesto a ince diar la pista de baile o reinventar la historia misma de la creación. Es una lástima que muchas personas, tan encerradas en su propio cuerpo, no sean capaces de entender sobre estas cosas.

Supongo que algo de eso le pasó a Tolkien. Y no le quedó más remedio que inventar mundos con enanos, dragones y anillos, para poder decir aquello que no se puede decir de otra forma.

La ficción como cumbre y raíz de toda realidad posible. El verdadero arte consiste en descubrir la magia que habita en todas las cosas.
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El último ninja de Japón

El ninjutsu es el arte del sigilo. “Ninja no tiene sonido, olor, reconocimiento ni popularidad”, afirma Kawakami Jinchi, el último heredero de esta práctica marcial dedicada a las tareas de espionaje. Las habilidades de este hombre, que comenzó a practicar ninjutsu a los 6 años de edad, son sorprendentes. Un legado a punto de extinguirse. Afortunadamente, nos queda su testimonio registrado en video para conocer cómo era la vida de los hombres en otro lugar y otros tiempos.

La catástrofe ambiental del mundo es consecuencia de una modernidad en ruinas

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La crisis ambiental de nuestro tiempo es consecuencia de un modelo civilizatorio en crisis: la modernidad.

Este modelo civilizatorio nació en Europa alrededor del siglo XV, con una ruptura entre el pensamiento religioso y la racionalidad, como forma de interpretar la realidad, lo cual sentaría las bases de la ciencia moderna. Esta ruptura entre mythos y logos, como diría García Gual, vino acompañada de otros fenómenos históricos paralelos como el colonialismo y una concentración de riqueza por parte de un sector social integrado por comerciantes y pequeños artesanos: la burguesía. Esta clase social utilizó el discurso de la racionalidad para enfrentar los abusos de las monarquías europeas, cuya legitimación dependía precisamente de un supuesto vínculo divino entre Dios y el monarca. Dicho de otro modo, la burguesía tuvo que matar a Dios para tomar el poder. De ahí que las revoluciones que dieron origen al Estado-nación como modelo de organización política, surgieron formalmente con la Revolución Francesa y el resto de las “revoluciones burguesas” (como diría Hobsbawm), las cuales permitirían a las clases ricas asumir el poder político sin necesidad de tener títulos nobiliarios. En este periodo, los banqueros se asumen como un actor protagónico en las relaciones de poder que articulan a las sociedades modernas, cuyo desarrollo tecnológico con fines bélicos, permitió a los europeos imponerse sobre otras civilizaciones. En este periodo surge la democracia como discurso de legitimación política y al mismo tiempo, se generaron condiciones históricas que explican la expansión del capitalismo, lo cual a su vez, explica el surgimiento de la Revolución Industrial, con su respectiva voracidad de recursos naturales y un gasto energético sin precedentes que genera el calentamiento global del último siglo y medio. Y es precisamente este proceso histórico de 500 años lo que ha generado la crisis ambiental de nuestro tiempo.

Si queremos solucionar la catástrofe ecológica no basta con dejar de usar popotes y reciclar plástico. Se requiere un cambio profundo, espiritual y filosófico, que nos permita replantear de raíz el propósito existencial del ser humano y su relación con el mundo. Pero de esto no se habla en las noticias porque representa una amenaza para las élites privilegiadas, promotoras del pensamiento conservador, que buscan mantener su hegemonía, dándole respiración artificial a un sistema civilizatorio caduco, que ha cumplido su ciclo histórico.

Lo que requerimos, es construir los cimientos de una nueva civilización. Ese es el gran proyecto intelectual de nuestro tiempo. Vayamos al fondo de la cuestión y no nos quedemos nada más en la superficie. Se requiere una nueva cosmogonía para este planeta hiperconectado y diverso, una nueva mitología que permita solucionar grandes problemas estructurales como la migración. El mundo requiere radicales capaces de cuestionarlo todo, para que la humanidad pueda renacer de entre los escombros de una civilización obsoleta..

Game of Thrones: un final anticlimático para una épica historia sin héroes

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Vaya manera de echar a perder lo que prometía ser la saga épica más importante de esta generación. Una historia donde los héroes son desechados, donde el crecimiento espiritual de los personajes no sirve para nada. Una historia donde los traidores, los autistas, los truhanes, los pusilánimes se salen con la suya, para terminar justo donde comenzó todo. Un viaje hacia ninguna parte donde ningún personaje llega a la madurez.

Bastaron seis capítulos de la última temporada para convertir a Game of Thrones en la gran historia anticlimática de la narrativa contemporánea. Los personajes no llegan nunca a la tragedia ni a la realización espiritual. Simplemente van disolviéndose en su mediocridad hasta quedar reducidos a nada. Personajes que pudieron crecer y se quedaron chiquitos. En un mundo ávido de héroes, GOT nos enseña que, luches lo que luches, y hagas lo que hagas, todo terminará exactamente igual. Después de tanto dolor y sufrimiento el mundo será gobernado por un tarado y una frívola arpía. Una tiranía tras otra, una sucesión de fracasos, una crónica interminable de lamentos. Un mundo donde la felicidad no existe, una tierra inhóspita donde nada germina, un lugar enfermo y triste donde sólo se respira muerte. 

El final de una historia donde no existe la más mínima manifestación amor.

Una buena trama permite siempre hacer catársis para aliviar el malestar del ser humano con el mundo. GOT, en cambio, reprime la catársis. De ahí proviene aquella insatisfacción, esa sensación de vacío y desolación, donde algo dentro del espectador permanece roto.

Nada más desalentador para un mundo en ruinas donde urgen las grandes hazañas, las gestas heróicas de aquellos inadaptados que habrán de vencer a dragones y los demonios internos para purificar al mundo con la sangre de mil batallas. La historia de lo que pudo haber sido y no fue. Qué pena. 

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Periodismo, CIA y narcotráfico: la persecución contra Gary Webb

Si quieren entender cómo funciona realmente el negocio del narcotráfico, vean la película Matar al mensajero, basada en la investigación del periodista Gary Webb, quien documentó la manera en que la CIA vendía drogas en Los Angeles y otras partes de EE.UU. para financiar la contraguerrilla en Nicaragua. Un esquema que se repetía también en países como Colombia y permite entender parte de lo que ocurre en lugares como México.

¿Y qué le pasó al periodista que sacó a la luz esta información? Se echó en contra al sistema, incluyendo a sus colegas y editores, esos seres mezquinos capaces de vender a su madre para salvar el pellejo. Me ha pasado. En más de una ocasión he tenido que lidiar con esa gentuza. Para ejercer el periodismo se necesita mucho valor, mucho coraje, muchas agallas. Aunque uno se juegue la vida para exponer cosas que a la gente le importan un carajo. La verdad es una doncella ingrata.

 

Apuntes sobre el #MeToo a la mexicana (y el fanatismo de género)

 

¡Qué cantidad de pleitos ha generado la polémica por las denuncias del MeToo en México! Me parece triste tanto el debate como lo que hemos visto en los últimos días.

Por un lado, las mujeres violentadas, acorraladas, no les ha quedado más alternativa que denunciar en redes el acoso que padecen sistemáticamente, ante un aparato de justicia inservible e impregnado de machismo.

Por el otro lado, tal parece que en el nuevo dogma feminista la presunción de inocencia no existe (porque las mujeres por ser mujeres nunca mienten) y eso también es un problema.

En las denuncias había de todo: acusaciones legítimas de mujeres violentadas y también, casos donde la exageración y la banalización estaban a la orden del día. No toda insinuación es acoso, aunque la línea es muy delgada y es difícil establecer con precisión milimétrica cuál es cual. Ni tampoco toda agresión es culpa del heteropatriarcado (me tocó leer por ahí un testimonio de una mujer que se quejaba de eso porque le decían gorda y marimacha en la escuela, como si a los hombres no les dijeran cosas por el estilo en el salón de clases).

Lo más preocupante son los mensajes de odio y fanatismo desbordado que abundan por ahí. Desde las mujeres que aplaudieron el suicidio del bajista Armando Vega Gil (el primer “martir del patriarcado”, según algunas extremistas) hasta la estupidez del MeToo Hombres, creado para, dicen, tratar de contrarrestar el linchamiento femenino en redes con más linchamiento masculino.

Las mujeres en México y el mundo han sido muy lastimadas y por lo tanto, es entendible esa explosión de enojo con la que buscan trastocar las viejas relaciones de poder frente a los hombres. Los niveles de violencia que hemos vivido en este país, los últimos años, no eran para menos. Hay mujeres que en el camino, han ido tomando cada vez mayor conciencia de su propia fuerza y yo lo celebro.

Pero, por otro lado, me da la impresión que algunas mujeres se están haciendo mucho daño en todo este proceso. Una cosa es el empoderamiento femenino y otra cosa es la victimización. El odio exacerbado contra los hombres por parte de algunas feministas raya ya, por momentos, en expresiones propias del fascismo. Es algo que hay que discutir, aunque no sea políticamente correcto decirlo, aunque más de una se podrá sentir ofendida, en esta época donde la susceptibilidad está a tan flor de piel y cualquier comentario puede resultar ofensivo para alguien.

Una de las verdades que emana al develar el velo de maya, según el hinduismo, es comprender la ilusión de la separación. Todo está conectado y la separación es, por lo tanto, una ilusión que no corresponde a la verdad profunda sobre la existencia humana. Por ello resulta preocupante que, en esta era de fanatismo ideológico, esa falsa idea de la separación es cada vez más común en nuestras sociedades: hombre-mujer, blanco-negro, chairo-fifí, rico-pobre, nacionalistas-globalistas.

Yo, por mi parte, anhelo el día en que el hombre y la mujer puedan romper las ataduras del sexo para reconciliarse y amarse sin condiciones. Entender que, pese a nuestras diferencias, quizá podamos encontrar la manera de querernos sin etiquetas y disfrutar de este viaje juntos. La violencia se puede mitigar, pero nunca se podrá erradicar del todo. Es la dolorosa lección que me tomó mucho tiempo aprender. La maldad no existe: sólo es un montón de gente lastimada.

Luego me vienen a la mente un par de sabias frases enunciadas por Buda, quien afirmaba que “el verdadero amor nace de la comprensión”. ¿Tendremos la capacidad de comprender al otro, a la otra, sin juzgarnos de antemano?

“El odio no cesa con el odio, el odio cesa con el amor. Ésta es una ley muy antigua”, afirmaba Siddhartha luego de alcanzar la iluminación.

No nos resta más que esparcir un poco de amor en este mundo tan lleno de odio. Un verdadero acto revolucionario, en esta carnicería de todos contra todos.
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La magia o el arte de modificar la conciencia a voluntad

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Qué diferente sería todo si, en lugar de perder el tiempo discutiendo por ideologías rancias, el ser humano tratara de comprender los misterios de la existencia para vivir en plenitud.

Eso es la magia: “ciencia y arte de provocar cambios en la conciencia a voluntad, de acuerdo con el gran practicante del siglo XX, Dion Fortune. Los magos o practicantes de la magia utilizan rituales, simbolismo, meditación y otros métodos para lograr inusuales estados de conciencia en los cuales, según las enseñanzas ocultistas, se pueden canalizar poderes imperceptibles y contactar con entes no físicos para causar cambios en el mundo”.

Excelente definición de John Michael Greer, en su libro El ocultismo, sobre la ciencia de los antiguos.

Lástima que, para algunas personas, la existencia humana sea reducida a un asunto estrictamente material, sin saber que frente a sus ojos se manifiesta, continuamente, el mundo de los espíritus.

¡Y el que tenga oídos para oír que oiga!::.

Lazcano y el origen de la vida

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Un curso de tres días sobre el origen de la vida -a propósito de los 75 años de la publicación ¿Qué es la vida? de Erwin Schrödinger- e impartido por el mexicano Antonio Lazcano.

El surgimiento de la vida sigue planteando uno de los grandes misterios de la ciencia. Cómo fue que la materia comenzó a replicarse? ¿Con qué propósito? Estas son algunas de las preguntas que quedan varando en el aire y al mismo tiempo, evidencian las limitaciones de la ciencia moderna.

A final de cuentas, como bien refiere Lazcano, la ciencia tiene problemas para definir conceptos como vida, energía, espacio, tiempo, debido a que la ciencia trabaja precisamente con categorías fenomenológicas y filosóficas. Una situación que, desde mi perspectiva, evidencia la dependencia de la ciencia a la metafísica, del mismo modo en que el concepto de número en la matemática depende de axiomas para poder funcionar. Y por metafísica me refiero al lenguaje, esa capa de la realidad y la percepción que va más allá de lo estrictamente físico y opera en el ámbito de la abstracción.

Una cosa que me llamó la atención, fue descubrir que una forma de metabolismo primitivo es precisamente la fermentación.

La fermentación es el metabolismo más sencillo que hay, la forma más ineficiente para producir ATP”, afirma Lazcano (sesión 2, 2:00:10). “Esa distribución universal que tienen la fermentación o las enzimas de la fermentación está hablando del momento en que todos veníamos de un ancestro fermentador. El último ancestro común a todos los seres vivos, seguramente era un fermentador. En el caso de las mitocondrias, lo que vemos son los vestigios de lo que alguna vez fue una bacteria de vida libre, probablemente una depredadora, que se metió dentro de otra bacteria, otro procarionte, y en el curso del tiempo evitó la rebundancia”, afirma Lazcano al explicar algunas simbiosis primitivas que dieron origen a ese coctel de sustancias que conforman la vida.

La charla de Lazcano me puso a pensar. ¿Será posible que la vida sea consecuencia de algún tipo de “simbiosis primitiva” entre virus (que poseen código genético) con estructuras orgánicas complejas subcelulares, protobiontes, que tienen reacciones químicas similares al metabolismo? ¿A qué se debe que los virus posean código genético y al mismo tiempo sean incapaces de autorreplicarse?

Si la vida es una “suma de propiedades” como afirma Lazcano, ¿cómo fue que los sistemas complejos con reacciones similares al metabolismo comenzaron a autorreplicarse? He ahí la clave para entender el origen de la vida.

 

Batallas tecnológicas: la complejidad creciente de un internet privatizado

Últimamente he batallando mucho con la tecnología digital. Se suponía que la era de los smartphones e Internet haría la vida más fácil en muchos aspectos. Y aunque así ocurre en muchos casos, la complejidad creciente de los dispositivos digitales es una cosa abrumadora, sofocante en ocasiones.

Llevo ya varios días luchando con contraseñas. Antes ponías una contraseña y ya. Ahora te piden muchas cosas: más de ocho caracteres, que incluya una mayúscula, un número y un signo de puntuación, además de que generalmente las cuentas digitales están también vinculadas al correo y el número telefónico. En algunas cuentas llegan al absurdo de pedir datos biométricos como el iris o la huella digital. Controles de seguridad absurdos en una época donde el gran oligopolio que domina el Internet (Google, Facebook y demás) lucran con nuestros datos personales todo el tiempo, abarrotado nuestros muros digitales y las plataformas de videos con detestables con anuncios personalizados.

Tantas exigencias en las contraseñas dificultan recordarlas o llevar un registro puntual de ellas, por lo que muy seguido, tengo que reestablecer las claves, lo cual implica corroborar datos de cuentas de correo y otros dispositivos vinculados a cuentas. Un verdadero fastidio.

Lo mismo pasa con las actualizaciones.

En alguna ocasión, para poder usar un programa, tuve que actualizar el sistema operativo de la máquina. Una vez hecho eso, se borraron archivos del disco duro externo al no ser compatibles con el nuevo sistema operativo. Como diría mi tío: un problema para cada solución.

Ese es el sino de nuestro tiempo. Una era hiperconectada donde lo fácil se vuelve cada vez más complicado conforme avanza el proceso de privatización e industrialización del internet. Algo que sin duda llegará a otro nivel con el desarrollo de la inteligencia artificial.

¿No tendríamos que plantearnos ya la posibilidad de construir un Internet público donde no todo sea negocio? ¿Es posible un Internet donde se privilegia el interés público sobre los intereses privados? ¿Estamos siendo sometidos por la dictadura del bit sin darnos cuenta?

Lo increíble es que la gran mayoría de nosotros ni siquiera solemos plantearnos ese tipo de cosas. Consecuencias de la enajenación de la mente y los sentidos en la era digital, donde todo está al alcance de un clic.
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“Los cárteles no existen”, son parte de una mitología que oculta relaciones de poder: Oswaldo Zavala

El profesor de literatura en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, señala que la narcocultura es parte de un discurso hegemónico que ha facilitado la intervención de EE.UU. en países como México y Colombia.

Manuel Hernández Borbolla

El académico Oswaldo Zavala sostiene que los cárteles de la droga no existen y que la narrativa imperante en los medios de comunicación en torno al fenómeno del narcotráfico es en realidad una estrategia discursiva que ha permitido a los EE.UU. ejercer su poderío frente a otros países del continente como México y Colombia.

Para Zavala, mexicano de origen y profesor de literatura y cultura latinoamericana de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), el discurso hegemónico en torno al fenómeno del narcotáfico -que se reproduce en productos culturales que van desde la prensa hasta las series de televisión- ha generado que la sociedad acepte como verdad lo que en realidad es una narrativa creada con intereses políticos, que oculta relaciones de poder.

“Lo que ha cambiado en las últimas décadas es la manera como hemos comprendido este fenómeno y las cosas que decimos alrededor de ello. Cuando nos referimos a la narcocultura, muchas veces estamos hablando de una mitología, simbólica, construida a lo largo de varias décadas y no está exenta de relaciones geopolíticas de poder“, sostiene Zavala en entrevista.

Sin embargo, aclara el académico, esto no significa que el tráfico de drogas o la violencia sean producto de la fantasía, ya que “alrededor del tráfico de drogas hay un problema importante de precariedad, de pobreza, de gobernabilidad y política que hay que atender”.

La ‘inexistencia’ de los cárteles

El autor del libro ‘Los cárteles no existen’, considera que la imagen del narcotráfico que suele recrearse en el imaginario colectivo rara vez corresponde con la realidad, como ocurre por ejemplo en el juicio de Joaquín ‘Chapo’ Guzmán en Nueva York.

“Lo que yo propongo en el libro es que esto a lo que nos referimos como narcocultura, la manera en que entendemos la vida de los traficantes, la operatividad de los cárteles, su presencia en este y otros países, no es producto de un conocimiento certero, sino más bien una imposición de sentido de una narrativa hegemónica que no fue producto del reportaje de nuestros mejores periodistas, sino un discurso oficial“, señala.

Zavala sostiene que este discurso oficial sobre el narcotráfico comenzó a gestarse en EE.UU., alrededor de los años 70, cuando la presidencia de Richard Nixon empezó a hablar del narcotráfico como un problema de salud importante, época en que también se funda la DEA (la agencia antidrogas estadounidense). Después, en la década de los 80, el presidente Ronald Reagan designó al narcotráfico como una amenaza a la seguridad nacional.

Desde ese momento, de medidados de los 80 en adelante -sostiene el académico- EE.UU. vendió este discurso, que fue trasmigrando por todo el continente. El primer lugar donde tuvo efectos claros fue en Colombia, con el combate al narcotráfico primero en Medellín y después en Cali. Posteriormente, ese discurso incide cada vez más en México, partir de mediados de los años 90 en México, esa narrativa fue permeando poco a poco para incidir en temas como el uso del Ejército para el combate al narcotráfico.

“Es algo que ha sido gradual. Es el resultado de esta narrativa hegemónica propulsada por EE.UU. y que gradualmente se ha ido aceptando por la clase política mexicana”, afirma Zavala.

La “guerra contra el narco”

Menciona que un ejemplo de cómo el discurso hegemónico incidió en la realidad mexicana, es la manera en que el expresidente de México, Felipe Calderón, decretó su famosa “guerra contra el narco” con el respaldo de EE.UU., valiéndose de la misma narrativa promulgada por la política antidrogas estadounidense.

“Hemos sido condicionados para pensar que son los cárteles el principio y la causa original de nuestros males. Lo que yo propongo, es que esa es una explicación oficial recibida, que ha ido permeando en los diferentes campos de producción cultural, primero el periodismo y después las novelas, la música, la televisión, el arte conceptual, y a partir de esa narrativa se nos ha dicho algo muy sencillo: que el país está en manos de traficantes, que estos cárteles son muy poderosos, que han crecido de una manera tan desmedida que manejan arsenales importantes de capacidad destructiva y que pueden incluso rebasar o desafiar el poder del Estado. Y que en la medida que crecen, pelean unos cárteles contra otros”, explica Zavala.

Una narrativa que, de acuerdo con el profesor de cultura latinoamericana, es consecuencia de un discurso oficial imperante en México desde 2006 y que muchos periodistas “han aceptado de una manera acrítica”.

“Esa idea no es real. Los cárteles como se nos han vendido, como se nos ha querido insistir que están allá fuera, no están realmente ahí. Tenemos que redimensionar correctamente el problema del narcotráfico para poder redimensionar correctamente qué está haciendo nuestro gobierno con esta estrategia de militarización que ha costado tanta destrucción”, dice.

“Desde luego que hay tráfico de drogas y traficantes, pero no lo que no existe, lo que no es real, son los cárteles como una amenaza de seguridad nacional, que estos cárteles pueden tomar control de territorios enteros, que pueden quitar y poner gobernadores, que tienen dinero en las presidencias, como todas las fantasías que hemos oído en el juicio del ‘Chapo’, ahora en Brooklyn. Esa es la narrativa oficial y es lo que estoy criticando”, señala.

Una invención cultural

“Hemos vivido décadas de una mitología del narcotráfico. Esta mitología, como hemos dicho, no es producto de un acercamiento correcto a la vida de los traficantes, sino el discurso oficial construyendo esta fantasía, como lo vemos en telenovelas como ‘El señor de los Cielos’ o ‘La Reina del Sur,’ donde aparecen estos personajes exóticos, estos cuerpos jóvenes, bien formados, que pareciera se la pasan más en el gimnasio que en el negocio de la droga, quienes luego viven esta fantasía tipo James Bond, del ‘jet set’ criminal, gente que se va en un avión privado a Europa, luego regresa, combaten, tienen todo una mitología de la muerte, una pasión de vida extraordinaria que fascina al público”, afirma.

“Pero cuando es confrontada con estas brevísimas oportunidades que hemos tenido para ver traficantes o hablar con ellos, nunca se corresponden realmente. Han habido instancias donde se ha podido entrevistar cara a cara a narcotraficantes y rara vez esa mitología coincide con ellos”, dice Zavala.

El especialista cita como ejemplo, la entrevista realizada por el periodista Julio Scherer de la revista Proceso, con Ismael ‘Mayo’ Zambada, líder del Cártel de Sinaloa, realizada en 2010. Otros ejemplos de esta falta de correspondencia entre fantasía y realidad, se pueden encontrar en la entrevista de Sean Penn y Kate del Castillo con el ‘Chapo’ Guzmán para la revista Rolling Stone, previo a su captura y extradición a EE.UU, o también, la entrevista realizada en 2017 por la periodista Anabel Hernández con Rafael Caro Quintero, tras salir de prisión.

Todas ellas, entrevistas donde se muestra a los traficantes de drogas como forajidos de la ley que se esconden en rancherías y sitios alejados del ‘glamour’ que suele atribuirse a estos personajes en el imaginario colectivo.

Una narrativa que además, se percibe de manera distinta con el paso de los años.

En este sentido, Zavala refiere la manera en que las 2.500 toneladas de marihuana que fueron decomisadas en un operativo efectuado en noviembre de 1984 en el rancho El Búfalo, ubicado en Chihuahua, México, mismo que detonaría la captura de importantes narcotraficantes como Caro Quintero y Miguel Ángel Gallardo Félix.

“Si lo comparas con la producción actual de cannabis en el estado de California nos pone a todos a reír”, señala el académico.

“En la lógica del prohibicionismo bastan unos cuantos años para que aquello que percibíamos como una gran amenaza, a Caro Quintero como un psicópata porque traficaba con marihuana, se convierte en lo más cool, tranquilo, buena onda. El dinero que generan las ganancias de la marihuana en California desbordan totalmente los sueños guajiros de Caro Quintero. Incluso las cantidades de dinero que se le atribuían al Chapo”, señala.

La firma New Frontier Data estima que el mercado de la marihuana legal en EE.UU. fue de 10.400 millones de dólares en 2018 y podría llegar a los 26.000 millones en 2025. Tan sólo California genera alrededor de 4.000 millones de dólares por el cultivo legal de cannabis, de acuerdo con el Washington Post.

“Es un poco absurdo pensar que en estas lógicas del prohibicionismo, EE.UU. está disfrutando de un mercado de la legalización de la marihuana actualmente y nos obliga a nosotros a esta militarización, a vivir en una sociedad sitiada, a percibir a la gente que mueve drogas como psicópatas, como maleantes, cuando ellos sin ningún problema disfrutan de eso”, sostiene.

El juicio del ‘Chapo’ Guzmán

Zavala también asegura que en el juicio contra el ‘Chapo’ Guzmán está en juego no sólo la condena que habrá de asumir el capo o los múltiples señalados de complicidad con las organizaciones criminales, sino tambien, está en juego la narrativa hegemónica en torno al tema del narcotráfico.

“Lo más interesante que ha salido en el juicio del ‘Chapo’, es que el juicio en realidad está basado en una serie de incongruencias y asunciones que no sólo son paradójicas, controversiales y polémicas, muchas veces irrisorias, empezando con la cantidad de dinero por la que se le acusa haber lavado, 14.000 millones de dólares”, dice Zavala.

“Ese dinero que se le atribuye haber lavado no es una cantidad grosera, si pensamos que, por lo menos el discurso oficial, este hombre monopolizaba al mercado global de la cocaína”, agrega.

En este punto, el experto advierte que a lo largo del llamado “juicio del siglo” contra Guzmán, se han omitido una serie de asuntos vinculados con el lavado de dinero en bancos de EE.UU. o el papel de las autoridades estadounidenses en el tráfico de drogas.

“En esta guerra de acusaciones, tienes dos narrativas completamente opuestas. La fiscalía está insistiendo en que el Chapo es este hombre extraordinario de negocios, que lideró una organización que, se nos dijo, tenía presencia en 53 países del mundo, que no solo monopolizaba la cocaína, sino controlaba el espacio político mexicano. Este hombre, de probarse lo que dice la fiscalía, será para siempre la mente criminal más importante que haya pisado la Tierra”, dice el académico con ironía.

“En cambio la defensa, sin mayores problemas, primero dice: cómo compruebas eso. Pero más interesante, es que este hombre ha estado a salto de mata en los últimos años, escondido, en una vida de cierta precariedad a tal grado que no han podido localizar las famosas cuentas de lavado de dinero en las Islas Caimán o donde supuestamente escondía este dinero. Y en cambio tenemos a un hombre derrotado, un hombre al que no se le permite abrazar a su esposa en el proceso judicial y que yo no veo dónde están sus conexiones políticas globales en el momento en que está siendo enjuiciado como un delincuente común”, cuestiona.

Por ello, Zavala califica como una fantasía pensar que un campesino de Sinaloa que apenas terminó la educación primaria como Guzmán, de pronto, logra someter al Estado mexicano, a burlar a la DEA, a la CIA, a Interpol, y controlar el flujo de la cocaína por todo EE.UU., Europa, el norte de África y Asia.

“Es absurdo”, sostiene Zavala. “Si este hombre de verdad tuviera esa capacidad de corromper al país entero, de tener esa presencia criminal en 53 países del mundo, simplemente no estaría siendo enjuiciado en Brooklyn en este momento. La gente que tiene esa capacidad de influencia política y dinero en nuestro país son los expresidentes, y esos expresidentes, en efecto, no terminan en la cárcel sino dando clases en Harvard”, dice en una clara alusión al expresidente Felipe Calderón.

“Es increíble que no podamos notar eso de entrada: una enorme distancia entre el mito del ‘Chapo’ y lo que estamos viendo en ese juicio“, afirma.

“Lo que es bien interesante ver, es que en el juicio del ‘Chapo’ se está asegurando la supervivencia de esa misma narrativa oficial que favorece los intereses estadounidenses”, señala.

Para Zavala, uno de los aspectos más relevantes del proceso judicial contra el capo ha sido lo poco que se comenta la participación de autoridades estadounidenses en el tráfico de drogas.

Una historia que sin embargo, está bien documentada.

El papel de la CIA en el tráfico de drogas

El investigador de la CUNY refiere que el involucramiento de la CIA, la agencia de inteligencia estadounidense, en el tráfico de cocaína en México ha sido un asunto documentado que sin embargo parece no incidir en el imaginario colectivo ni los productos culturales que suelen recrear la narrativa hegemónica sobre el narcotráfico.

“En mi libro cito el trabajo del diplomático Peter Dale Scott, que desde los años noventa documentó cómo la CIA utilizaba la cocaína y los traficantes para parte de su proyecto anticomunista en la región”, señala el escritor.

En este sentido, Zavala refiere que dos de los principales traficantes de drogas en la década de 1980 incluso participaron de manera conjunta para entrenar tropas que participaban en “operaciones negras” para contener movimientos socialistas como el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua.

“El caso muy particular, es lo que ocurrió con la llamada Federación que en su momento lideró Miguel Ángel Félix Gallardo, quien entre otras cosas, apoyó a la causa anticomunista con dinero y armas para financiar a los contras en Nicaragua”, señala.

“Caro Quintero en algún momento prestó un racho entero para que la CIA entrenara guerrilleros. Entonces esa actividad del narcotráfico no era sólo un enemigo o un problema de seguridad nacional, sino que en realidad colaboraban con operaciones encubiertas para los intereses estadounidenses en la región”, comenta.

“Eso no sólo no aparece en el juicio del ‘Chapo’, no se hablan de esas cosas. Pero tampoco aparece en las narconarrativas que estamos acostumbrados a repetir, por ejemplo, con la serie Narcos México”, transmitida en Netflix.

Una serie en la cual se relata el asesinato del exagente encubierto de la DEA, Enrique ‘Kiki’ Camarena, quien según la serie es asesinado por intereses de narcotraficantes mexicanos, cuando en realidad, según el trabajo de algunos investigadores como los periodistas Gary Webb y Charles Bowden, el asesinato de Camarena estaba vinculado a la participación de la CIA en la venta de crack en el sur de California con el fin de obtener recursos no reportables para su cruzada anticomunista en Nicaragua.

Una guerra contra los pobres

Pero si no existen los cárteles y el supuesto poderío de los narcotraficantes es mito. ¿De dónde surge la epidemia de violencia que ha marcado a México desde 2006? Para Zavala, dicho fenómeno es consecuencia de una campaña de militarización promovida por un Estado corrompido en contra de la población.

“La violencia que hemos vivido en el país no es el resultado del tráfico de drogas, ni de la acción o la actividad de los cárteles, la violencia en el país. Es resultado de una deliberada estrategia de militarización que ha ocupado muchas de las regiones del país, ciudades enteras, y que ha destruido el tejido social a tal grado, que ha desatado un caos tan generalizado, en el que participan jóvenes pandilleros, expolicías, traficantes, polleros, policías en activo y las propias fuerzas armadas”, señala el académico.

En este sentido, Zavala considera que el Estado mexicano está “conduciendo una guerra en contra de su propia sociedad, por otros fines, diferentes al tráfico de drogas”, ya que “en nombre de la guerra contra las drogas, el Ejército federal se ha dedicado a despoblar comunidades enteras donde se encuentran recursos naturales muy específicos”.

“El caso más emblemático de esto es Tamaulipas, donde se nos dijo con mucha insistencia que Los Zetas controlaban parte de la región y que conducían una guerra total por el control de las rutas y las plazas de tráfico de drogas”, señala el investigador.

“Pero al momento en que tú tomas ese mapa de la actividad de Los Zetas y lo superpones con el mapa de nuestros mejores yacimientos de recursos naturales, coinciden puntualmente. Ahí donde están Los Zetas librando esta guerra, se encuentra la Cuenca de Burgos, donde tenemos uno de los más grandes yacimientos de gas natural, que ahora mismo está en proceso de extracción”, advierte el experto de la CUNY.

Zavala refiere que durante los peores años de la “guerra contra el narco” se construyó un oleoducto en Tamaulipas para la explotación de hidrocarburos como petróleo y gas.

En su libro ‘El cártel negro’, la periodista Ana Lilia Pérez documentó la manera en que organizaciones criminales como Los Zetas y el Cártel del Golfo llevan años lucrando con la explotación de hidrocarburos en una zona estratégica y colindante con EE.UU. Una muestra de cómo el negocio de los cárteles van más allá del tráfico de drogas.

“Conviene que empecemos a entender es que la guerra contra el narco fue en buena medida una guerra en contra de los sectores más pobres del país”, dice Zavala.

Narrativa del exterminio

Esta guerra contra los pobres es sostenida por la articulación de un discurso hegemónico dictado desde una clase dominante, que permite y asegura la continuidad de esa misma dominación, a decir de Zavala, quien explica la manera en que las industrias culturales reproducen este mismo discurso.

“La serie Narcos México. En el primer capítulo, la ‘voz en off’ que está narrando la historia, literalmente dice que los traficantes son como cucarachas, los puedes pisar, puedes incendiar toda la casa y vuelven a aparecer por aquí y por allá. Hablar de gente como cucarachas es el lenguaje propio del genocidio, por ejemplo, el lenguaje que se usó para describir a los tutsis en Ruanda, el lenguaje que se utilizó, no cucarachas sino ratas, en contra de los judíos en Alemania”, apunta.

Un lenguaje que, de acuerdo con Zavala, ha sido acuñado por gente como el politólogo estadounidense Bruce Bagley para justificar la intervención de EE.UU. en el combate a los cárteles mexicanos.

“Se ha llegado a tal grado de interiorización del discurso de seguridad nacional que cuando describimos a gente que se gana la vida como puede, digamos plantando marihuana o la heroína, de pronto te vienen a decir que debemos pensarlos como cucarachas y que es justo que se les asesine extrajudicialmente”, señala.

De ahí que el perfil de las víctimas más recurrente de los narcotraficantes asesinados sean hombres pobres, solteros, de entre 20 y 30 años de edad, con pocas opciones de vida. Un escenario que contrasta con los hombres estrafalarios que viven en mansiones y rodeados de mujeres que suelen aparece en las llamadas narcoseries.

“Creo que ese es el principal problema, que este discurso, esta supuesta narcocultura, nos condiciona nuestra percepción de la realidad a tal grado, que estamos dispuestos a sancionar como aceptable lo que de otro modo, sería un crimen de lesa humanidad”, afirma Zavala.

Pero la paradoja se produce cuando ese mismo discurso hegemónico permea incluso en el imaginario de los mismos narcotraficantes, como el Chapo Guzmán, quien -fascinado por una actriz de televisión que interpretaba a la Reina del Sur- fue capturado y extraditado justo cuando planeaba financiar una película autobiográfica sobre sus andanzas en el mundo del tráfico de drogas.

“Esa hegemonía es tan perniciosa que termina por ser interiorizada por los traficantes mismos. Es lo que le pasó al Chapo cuando desea encontrarse con Kate del Castillo, y no es sorprendente que parte de lo que movió esa entrevista, es que el Chapo quería asegurar su propia película, su propio mito, eternizado en una serie de televisión donde ahí sí se viviera el mito que él es incapaz de experimentar por propia cuenta”, concluye Zavala.

Un ejemplo de cómo la ficción suele condicionar la percepción de la realidad en torno a fenómenos complejos como el tráfico de drogas.

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Los cameos de Stan Lee

Tras la muerte de Stan Lee, célebre creador de Spiderman, Hulk y los X-Men, apareció este divertido video que le rinde tributo al padre del universo Marvel. Los superhéroes fueron reimaginados en buena medida, por este viejito simpático, extrovertido y capaz de imaginar universos enteros. Descanse en paz ese genio que siempre fue el buen Stan Lee.
¡Excélsior!

El mapa del mundo según el tamaño de la población global

Un muy interesante ejercicio que me topé por ahí, en la página del World Economic Forum. Si hablamos de población, la correlación de fuerzas en el mundo cambia drásticamente. Europa no es tan pequeño, Asia es inmenso y América sigue más o menos con sus mismas proporciones.

Diatriba antifascista a propósito de la caravana migrante

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En mis 16 años como periodista, pocas coberturas me han impactado tanto como la caravana migrante. La catástrofe es de gigantescas proporciones. Pero el hecho evidenció el racismo, la xenofobia y la estupidez de muchos mexicanos. Paradójicamente, critican a Trump por denostar a los mexicanos pero ellos hacen lo mismo con los centroamericanos. Ser pobre y luchar por no morir de hambre o acribillado es delito en estos tiempos. ¡Incluso se indignan porque los migrantes “dejan sucias” las relucientes e inmaculadas plazas públicas mexicanas por donde pasan! El fascismo es un germen muy contagioso en estos tiempos.

Pero lo más sorprendente e indignante, me parece, es la mordaza mediática. A juzgar por las noticias, pareciera que los migrantes surgieron de la nada, por generación espontánea. Nadie habla de la violencia y la carestía que trajo consigo el golpe de Estado, el fraude y la dictadura impuesta por el actual presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, con ayuda de Estados Unidos. La catástrofe hondureña no tiene resonancia ni siquiera por el éxodo masivo que ha detonado en toda la región. Los hondureños no son migrantes, son refugiados de una guerra civil que ni siquiera es guerra para los medios de comunicación.

Muchos se indignan con la situación en Venezuela, pero ni siquiera se han enterado del otro desastre que está por consumarse en Brasil, donde un fascista de mierda de nombre Jair Bolsonaro está por llegar al poder con la complacencia, sí, otra vez, de Estados Unidos y su maquinaria mediática, que se reproduce fehacientemente en países que se dicen independientes pero son en realidad colonias del imperio.

Por supuesto, eso no les indigna a los imbéciles que se sienten identificados con el neonazismo, próceres de la higiene a ultranza, ellos, con sus delirios de grandeza a la gringa, insoportablemente ignorantes, vacíos, políticamente indiferentes, seres frívolos y tristes que tratan de esconder su miseria humana odiando al otro: al pobre, al jodido, al extranjero. Por eso sueñan en secreto ser güeros y ricos como Trump, déspotas y tiranos, vulgares, inmundos, machistas que sienten placer sometiendo y sobajando a la mujer. Ese es el “progreso” de la supremacía blanca, ese anhelo que nos han metido a la fuerza en el cine y las noticias.

Pobres diablos. Tan urgidos de todo porque sólo poseen cosas materiales. Tan encerrados en sus prejuicios y sus odios. Tan ensimismados en su propia podredumbre, sin siquiera imaginar que existe un mundo allá fuera, un mundo distinto en el que viven personas que están dispuestas a caminar miles de kilómetros con niños recién nacidos entre los brazos para escapar de la miseria. ¡Y todavía los tachan de irresponsables! Lo responsable, según esta gente ilustrada y estúpida, sería quedarse en su país a buscar trabajo y resignarse a morir de hambre. Total, como “el cambio está en uno mismo”, basta con tirar la basura en su lugar para evitar que los pandilleros de la MS-13 te maten a tiros por el simple hecho de vivir en territorios bárbaros donde la única ley que vale es la ley del más fuerte.

Lo mismo pasa para quienes discuten sobre la viabilidad del nuevo Aeropuerto, sin tratar de entender una chingada, exhibiendo sus prejuicios y fantasías pueriles, como si construir un jodido aeropuerto no trajera irremediablemente consecuencias ambientales, sociales y económicas. Pero hay quienes prefieren vivir en su mundo de caramelo antes de aceptar que el mundo es en ocasiones un lugar terrible donde hay que tomar decisiones dolorosas.

Un infantilismo político, promovido dese la hiperrealidad -ese peculiar rinconcito del capitalismo y la modernidad en el cual, nada existe a menos que salga en la tele y en el Feis- que incita a la inacción política, porque “la política es mala y el poder corrompe”. Pero resulta que nadie está dispuesto a esuciarse los zapatos y ejercer el poder de manera responsable, pues es más cómodo dejarlo en manos de los tiranos o simplemente elucubrar complejas teorías de la conspiración, pero hasta ahí.

Tan podrido está todo. Pero a pesar de que en días como este a uno le dan ganas de echarse a dormir y no despertar, eso no sucederá. Mientras haya vida, habrá lucha. Y mi deber terrestre como periodista y poeta es precisamente ese: luchar contra la estupidez y la oscuridad que se esparce por el mundo en todas sus formas, luchar contra el fascismo y lo prejuicios, luchar contra el odio y la tiranía, con el único objetivo de propagar la alegría y reescribir el mundo. Así he de vivir hasta el último de mis días.

¡He dicho!
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“La modernidad es la esencia del capitalismo”: Enrique Dussel

Uno de los filósofos más trascendentes de nuestra era, y sin duda, el más relevante en América Latina: Enrique Dussel. Con motivo del 50 aniversario de los movimientos de 1968, el filósofo de la liberación hace un recuento histórico en su infatigable lucha por el decolonialismo epistemológico y sostiene una idea que llevo yo también pensando durante un buen tiempo: “la modernidad es la esencia del capitalismo”.

“La cuestión de la discusión no es tanto el capitalismo sino descubrir el capitalismo como el sistema de la modernidad”, afirma Dussel, quien advierte el riesgo de transitar hacia una modernidad no capitalista.

Pero Dussel va más allá y advierte algo evidente que hasta el día de hoy, muchos marxistas se niegan a ver: el socialismo es también un invento de la modernidad. De ahí su incapacidad de reformular a fondo los cimientos del actual movimiento civilizatorio hegemónico, hoy en crisis.

 

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