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Esa extraña patología de creer mentiras (o manual del perfecto fanático)

 

Todo el tiempo, mis familiares y amigos me envían “noticias” que ven por ahí para que les dé mi opinión de periodista. La inmensa mayoría de las veces, se trata de noticias falsas que la gente está predispuesta a creer.

El otro día, un conocido me mandó una nota de que López Obrador iba a poner impuestos por tener mascotas. La nota era de un sitio de internet que publica mentiras disfrazadas de sátira. Era tan evidente la farsa, que no hacía falta ni leer la nota. Como el conocido en cuestión sufre una animadversión patológica contra López Obrador (de esos casos que abundan), su capacidad de discernimiento no pudo distinguir entre una mentira publicada en un sitio de internet que abiertamente reconoce publicar información falsa, con una nota seria que tenga algún grado de aproximación a la verdad.

Algo similar ocurre con una gran cantidad de información que familiares míos me hacen llegar, en mensajes que circulan por WhatsApp.

Las mentiras se han vuelto cada vez más comunes en lo que respecta a la información pública por dos razones:

1) La lógica de mercado de internet hace que entre más tráfico tenga un sitio, más dinero genera. Esto es un incentivo económico para fabricar escándalos sin importar su apego a la verdad.

2) Porque diferentes grupos de poder utilizan estas nuevas tecnologías de la información para confundir a las masas y golpear a sus rivales políticos con mentiras e información descontextualizada.

Todo esto lo único que está generando es una enorme confusión, un ambiente de encono y confrontación ante una realidad compleja que, ya de por sí, se presta a múltiples interpretaciones.

En algunos casos, caer en mentiras puede deberse a ingenuidad o una simple confusión.

Pero en los casos más graves, el problema está en otro lado. La raíz de la mentira como patología no está en los medios, sino en la propensión de la gente a creer las mentiras que le satisfacen. Lo más paradójico es que dichas personas, particularmente susceptibles a caer en el FANATISMO, se asumen como CRÍTICOS cuando al mismo tiempo, son incapaces de DISCERNIR si la información que consumen es real o no, y esto se debe precisamente a su propensión a MENTIRSE a sí mismos.

En síntesis, se engañan a sí mismos, porque la mentira les resulta más cómoda de digerir. Extrapolan su desgracia personal hacia afuera, y por ello suelen culpar a agentes externos de su propia desgracia. De ahí que los fanáticos sean tan propensos a asumirse como víctimas de otros, a quienes suelen percibir como enemigos. Ideologías como el fascismo, tan de moda en nuestros días, han sabido explotar esta mecánica social para sus propios fines.

El problema no está en ser crítico. Al contrario, la crítica bien fundamentada es indispensable para ayudarnos a contrastar nuestras propias creencias y a expandir nuestra percepción de la realidad. La crítica está muy bien como medio para poner en duda nuestras certezas sobre el mundo.

Pero no se puede hacer ninguna crítica válida partiendo de MENTIRAS y FALSEDADES. Escupir prejuicios no es hacer crítica. Eso es otra cosa: la reafirmación de la ignorancia.

Eso es precisamente lo que hemos visto en México, de manera muy clara, durante la epidemia de covid-19, donde ha habido un intento orquestado y deliberado de ciertos grupos políticos por desinformar y confundir. Esto ha provocado que la gente invierta mucho tiempo en discutir cosas ABSURDAS QUE CARECEN DE FUNDAMENTO, mientras que las críticas serias suelen pasar desapercibidas, precisamente, porque requiere un esfuerzo para comprender el argumento. Todo lo contrario ocurre con las MENTIRAS, que son fáciles de digerir, porque apelan a las emociones reprimidas que los seres infelices tratan de resolver incluso con afirmaciones carentes de todo sustento. Esto explica la tendencia irascible de los FANÁTICOS.

La VERDAD, en cambio, requiere esfuerzo y búsqueda interna, implica reconocer cosas dolorosas que ocurren dentro de nosotros mismos. Por eso los grandes maestros de la historia, han señalado que la VERDAD está oculta dentro de cada persona. Pero si las personas tienen miedo de mirarse hacia dentro, SEGUIRÁN SIENDO PROPENSOS A CREER MENTIRAS, sin importar que las lean en un periódico o se las cuenten a la almohada.

Pensaba hacer un curso para ayudar a la gente a distinguir noticias falsas, en estos tiempos de confusión, pero reflexionando sobre este tema, me di cuenta que es algo completamente inútil, por lo mismo que comento.

Por ello, haré caso a un consejo que oí recientemente de Lao Tse, y practicaré la no-acción, es decir, dejar que las cosas ocurran, no sin antes compartir esta reflexión que quizá pueda ayudar a alguien a encontrar sentido a este mundo confuso y caótico.

Para los más aferrados, sólo me resta desearles mucha suerte en su mundito lleno de mentiras. La necesitarán.
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Fundamentos de ciencia política (para discutir con argumentos)

Desde hace ya un rato, he visto una enorme confusión en la discusión de temas políticos en redes sociales, sobre conceptos básicos. Por ello, y a la luz de acontecimientos recientes, me propuse a dar una pequeña charla con conceptos básicos de ciencia política, con el objetivo de promover un debate con más argumentos y menos insultos.

Aquí está el video con la charla que ofrecí en Facebook live, y más abajo dejo los conceptos básicos que usé para mi exposición. En general son conceptos propios, que construí gracias al trabajo de muchos otros autores y algunas búsquedas en la web, con el objetivo de que tuvieran menos terminología académica y al mismo tiempo resultaran prácticos para el gran público. Espero sirva de algo.

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Estado

Forma de organización que busca resolver los conflictos entre los diversos grupos que conforman una sociedad en un determinado territorio. Tiene el monopolio legítimo de la fuerza. La formación del Estado implica el nacimiento de la civilización, junto con la escritura y la ley.

-El Estado es consecuencia de un pacto social o un acuerdo social. En los Estados modernos este contrato social se plasma en la constitución y el marco jurídico.   

-El Estado moderno se suele dividir en tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

 

Gobierno

Es la autoridad que dirige y administra al Estado.

 

Régimen político

Conjunto de instituciones que regulan la correlación de fuerzas y las relaciones de poder entre los diversos grupos. Estas instituciones pueden formar parte o no del Estado. (narcotráfico, medios de comunicación, cúpulas empresariales).

 

Autoridad

Depende de la legitimidad de quien ejerce la autoridad. La legitimidad es dada conforme a un arreglo de valores propios de cada sociedad (tradición, emotividad, racionalidad, intereses). La legitimidad la otorga la comunidad política, y por ello se dice que la soberanía reside en el pueblo.

 

Autoritarismo

Es una forma de ejercicio de poder en que la autoridad toma y realiza acciones sin el consenso de la comunidad política.

 

Dictadura

Es un Estado de excepción en el que la autoridad suspende los derechos ciudadanos en momentos especiales, para hacer frente a amenazas excepcionales como la guerra. Se aplicó por primera vez en la antigua Roma.

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Economía política

 

Feudalismo

Conjunto de instituciones que respaldan compromisos generalmente militares, entre un hombre libre (vasallo) y la nobleza. Asociado a la tenencia de la tierra y las obligaciones con el señor feudal.

 

Capitalismo

Sistema económico y político basado en la acumulación de riqueza como consecuencia de la propiedad privada del capital como herramienta de producción. El capital es una propiedad que genera plsuvalor (ganancia).

 

Comunismo

Sistema político caracterizado por la propiedad común de los medios de producción y la abolición de la propiedad privada.

 

Socialismo

Sistema que se define en función de la propiedad social de los medios de producción y autogestión de empresas por parte de trabajadores.

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El fundamentalismo y la Verdad

 

FANATISMO

 

El fundamentalismo, según Wikipedia, “es el nombre que recibe la corriente religiosa o ideológica que promueve la interpretación literal de sus textos sagrados o fundacionales, o bien la aplicación intransigente y estricta de una doctrina o práctica establecida”.

El problema del fundamentalismo es que rara vez, el mundo tan complejo y contradictorio en el que vivimos se ajusta al pie de la letra a los dogmas que promueven sus doctrinas, mismas que algunos de sus fervientes seguidores suelen tratar de imponer a otros.

El fundamentalismo ha experimentado un crecimiento considerable en los últimos tiempos, porque la gente busca llenar sus vacíos existenciales con ideologías. Cuando la ideología va acompañada de un dogma (una proposición innegable dentro de un sistema de ideas) que a su vez busca imponer una creencia a otros, la historia nos muestra que ese proceso trae problemas y momentos amargos.

El mundo de hoy, en evidente crisis civilizatoria, ha sido terreno fértil para la proliferación del fanatismo y el fundamentalismo, ante la desesperación que experimentan muchas personas para tratar de encontrarle sentido al caos imperante en que vivimos.

A mí me gusta la magia, precisamente porque más que una doctrina como tal, es una forma de percepción y entendimiento del mundo que permite convertir la mierda en oro.

El fundamentalismo, en cambio, suele convertir cosas buenas en algo terrible. Está lleno de buenas intenciones y consecuencias lamentables para quienes lo practican.

El mundo convulso en que vivimos está lleno de fanáticos, y ese fanatismo es peligroso porque nubla y ciega cualquier intento de conocer la Verdad. Yo entiendo la Verdad como aquello capaz de darle coherencia y sentido a todas las cosas, un peculiar estado anímico que ayuda a establecer conexión con la fuente primordial, de la cual emana la energía vital, la energía eterna.

Como no voy a cambiar la manera de pensar de los fanáticos (ya lo aprendí), quienes a su vez llevan su propio proceso, sólo me queda hacer una revisión introspectiva, para tratar de entender por qué me causa tanta molestia el fundamentalismo que impera a mi alrededor. Esa es la verdad que yo busco. La verdad interna. La única que podemos conocer y que, mágicamente, nos ayuda a restablecer conexión con todas las cosas, porque al final, el Todo es Uno, y la división es tan solo una ilusión.
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Las implicaciones históricas y geopolíticas del covid-19

 

Leo muchos comentarios sobre las implicaciones históricas del covid-19. Algunos aseguran que esta advertencia deberá acercar más al ser humano con la naturaleza, mientras otros presagian el fin del capitalismo.

Yo todavía no creo que haya razones para pensar que la actual crisis hará al mundo cambiar en esa dirección, aunque sin duda, representa un escalón interesante en el desarrollo de una nueva conciencia colectiva. Sin embargo, ese gran salto se dará de manera mucho más gradual de lo que algunos creen.

El sistema-mundo actual experimenta un cambio en las relaciones geopolíticas con el auge económico de China y otras potencias emergentes como India, dentro de la lógica de acumulación capitalista. Esto, desde luego, implica un cambio en el tablero histórico, pues la hegemonía de Occidente está en claro declive.

Sin embargo, desde una revisión más profunda, podemos señalar que la construcción del Estado-nación fue consecuencia de un proceso histórico de expansión comercial y acumulación de riqueza, que reconfiguró las estructuras sociales del feudalismo. De este modo, fue que las burguesías conquistaron el poder político. Y en todo este proceso, el papel de los bancos como epicentro de la acumulación, juega un rol protagónico. La modernidad marca justamente eso, el cambio de paradigma de una economía feudal regulada por la religión, a una economía financierista regulada por el nuevo saber instrumental de la ciencia. La Revolución Industrial, como buena hija de la modernidad, es consecuencia de esta financiarización del mundo moderno.

Las tensiones geopolíticas de la actualidad y la expansión de China, se ven reflejadas en el auge de sus bancos. Los cuatro bancos más poderosos del mundo son chinos, según el número de activos totales, según el índice de S&P Global en 2020. Aunque los bancos de EE.UU. siguen figurando entre los más poderosos del mundo, su declive frente a los bancos estatales chinos es evidente en prácticamente todas las mediciones serias que uno pueda consultar.

La crisis del covid-19 fortalecerá y acelerará esta tendencia, pues China no entrará en recesión como sí lo harán EE.UU. y Europa, según las estimaciones más recientes del Fondo Monetario Internacional.

De este modo, es posible que la pandemia del covid-19 constituya un punto de inflexión en las relaciones geopolíticas y la construcción de un nuevo orden mundial, diferente al proyecto de la globalización basado en el neoliberalismo. De este modo, creo que podríamos equiparar la crisis actual del covid-19 en términos geopolíticos, a fenómenos como la caída del Muro de Berlín (que marcó la derrota definitiva de la URRS frente a EE.UU. en la Guerra Fría) o los ataques del 11 de septiembre.

Pero no veo, en el horizonte cercano, que se esté gestando un cambio estructural de fondo. En la primera década del siglo XXI, se pensaba que la revolución tecnológica del internet podía ser ese pivote que diera un giro definitivo a las estructuras del mundo. Pero lo que hemos visto en la última década, es lo contrario: un proceso de privatización e industrialización del internet que, lejos de acabar con el capitalismo, lo ha llevado a una nueva etapa de acumulación de riqueza, en lo que algunos autores llaman el ‘capitalismo de datos’. Asimismo, hemos visto un proceso de fragmentación de la red, con la imposición de fronteras y muros digitales, que muchos especialistas no preveían en un inicio.

A menos que el covid-19 genere un efecto dominó que derrumbe las estructuras del sistema financiero (cuya fragilidad es creciente debido al psicótico mundo de la especulación bursátil y los mercados de derivados), no veo todavía elementos suficientes para hablar de un cambio de paradigma. Todo parece indicar que los patrones de acumulación de riqueza seguirán intactos durante algunos años más.

Y creo que en buena medida, este cambio de paradigma se ha visto estancado ante la ausencia de un proyecto filosófico que replanteé el papel del hombre en el mundo, como en su momento se lo llegó a plantear la modernidad Europea. El mundo de hoy, carece de un proyecto de futuro. Eso explica también el éxito que tienen las populacheras profecías del fin del mundo en la cultura occidental. Y al mismo tiempo, algunos sectores críticos se siguen aferrando a las herramientas de la modernidad para tratar de cambiar las cosas, herramientas como la economía, la ciencia y el mito de la razón absoluta. Esto genera que, por ejemplo, buena parte de la discusión sobre las energías renovables siga atada a la lógica financierista y cientificista de la modernidad.

Yo creo que no habrá futuro posible si antes no construimos un nuevo mundo desde los cimientos, desde un replanteamiento profundo sobre lo que significa realmente la existencia humana. Ese, insisto, es el gran proyecto intelectual de nuestro tiempo, el trampolín que nos habrá de conducir hacia un mundo nuevo.
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¿El coronavirus es un arma biológica originada en una base militar de EE.UU.? Algunos datos inquietantes que refuerzan esta hipótesis

¿El coronavirus pudo haber sido creado en laboratorios de armas biológicas de EE.UU.? Es una hipótesis que comienza a tomar fuerza tras una serie de datos que han sido silenciados u omitidos deliberadamente en los medios propagadores de la pandemia de terror global ligada al coronavirus.

El virólogo estadounidense, Robert Redfield, actual Director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, admitió ante la Cámara de Representantes de EE.UU. que algunas personas que murieron en territorio estadounidense por influenza dieron positivo en covid-19 tras realizarse exámenes póstumos.

Esta declaración provocó que el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Lijian Zhao, deslizara la posibilidad de que el coronavirus fuera sembrado por el ejército estadounidense en la ciudad de Wuhan.

“¿Cuándo comenzó el paciente cero en EE.UU.? ¿Cuántas personas están infectadas? ¿Cómo se llaman los hospitales? Podría ser el Ejército de EE.UU. lo que llevó la epidemia a Wuhan. ¡Sé transparente! ¡Haz públicos tus datos! ¡Nos debe una explicación!”, escribió el portavoz chino en su cuenta de Twitter.

Asimismo, el jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán, Hossein Salami, señaló el pasado jueves que “es posible que este virus sea producto de un ataque biológico de Estados Unidos que inicialmente se extendió a China y luego a Irán y al resto del mundo”.

Obviamente estas declaraciones suelen no publicarse de manera destacada en la prensa occidental.

Daniel Lucey, virólogo de la Universidad de George Town, cree que el primer brote de coronavirus pudo haberse producido en noviembre de 2019. Otros especialistas incluso sostienen que el brote pudo presentarse desde septiembre.

Asimismo, virólogos taiwaneses y japoneses consideran que el coronavirus pudo provenir de EE.UU. y luego dispersado en el mercado de Wuhan, China. Esto, de acuerdo con el farmacólogo taiwanés, Pan Huaizong, se debe a que sólo EE.UU. y Australia, cuentan con las cinco cepas conocidas del virus, y en Australia no se han registrado brotes. En Italia e Irán el virus es de otra cepa del virus diferente a la registrada en China. Los científicos consideran que estas variedades de coronavirus debieron surgir de un lugar común, como ramas de un mismo tronco, por lo cual, la evidencia sugiere que la epidemia no se originó en el mercado de Wuhan, tal como sostiene un estudio científico publicado en la revista The Lancet. En este sentido, el experto taiwanés también refiere que desde septiembre de 2019, se alertó al gobierno de EE.UU. sobre 200 casos de una supuesta fibrosis pulmonar registrados en territorio estadounidense, con síntomas similares al coronavirus, pero el gobierno desechó la advertencia al considerar que se trataba de casos vinculados con el uso de cigarrillos electrónicos.

Un mes antes de que se detectara el brote de la supuesta fibrosis pulmonar en EE.UU., el gobierno estadounidense decidió cerrar la instalación militar de Fort Detrick, Maryland, que históricamente ha sido el centro de programa de armas biológicas estadounidenses, por problemas de seguridad. “Investigación de gérmenes letales se cierra en laboratorio del Ejército por preocupaciones de seguridad. Los problemas con la eliminación de materiales peligrosos llevaron al gobierno a suspender la investigación en el principal centro de biodefensa del Ejército”, destaca una nota de The New York Times fechada en agosto de 2019.

Inmediatamente después del cierre del centro de armas biológicas se registró el brote vinculado con cigarrillos electrónicos, mismo que, se sospecha, pudo ser el inicio del coronavirus.

“Entre 2005 y 2012, EE. UU. Experimentó 1,059 eventos en los que los patógenos fueron robados o escaparon de laboratorios estadounidenses durante los diez años anteriores: un promedio de uno cada tres días”, destaca el analista Larry Romanoff.

En octubre de 2019, se realizaron los Juegos Mundiales Militares en la ciudad de Wuhan, China. Según documentaron medios chinos, cinco atletas extranjeros fueron enviados al Hospital Wuhan por sufrir enfermedades infecciosas importadas. De ahí que algunos analistas sostengan que militares estadounidenses pudieron propagar de manera intencional o accidental el virus en la ciudad de Wuhan.

El exagente de la CIA, Philip M. Giraldi, experto en contraterrorismo e inteligencia militar, sostiene la hipótesis de que el coronavirus pudo haber sido creado por EE.UU. en colaboración con Israel para dañar a China e Irán, dos de los cuatro países más afectados por el brote.

“Es difícil explicar por qué el coronavirus ha afectado gravemente a un país en particular que no sea China. Ese país es Irán, el enemigo frecuentemente citado tanto de EE.UU. como de Israel”, escribió el exagente de la CIA en un artículo publicado en el portal Global Research con sede en Canadá.

Giraldi destaca que la manera en que científicos del Galilee Research Institute de Israel han señalado que podrían tener lista una vacuna contra el coronavirus dentro de “pocas semanas” tras haber trabajado durante años con cepas similares.

También destaca la manera en que Mark Dubowitz, director Ejecutivo de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD), con sede en Washington pero conectada con el gobierno israelí, se jactó en Twitter de que “el coronavirus ha hecho lo que las sanciones económicas estadounidenses no pudieron: cerrar las exportaciones no petroleras” de Irán.

Tras leer y corroborar los datos anteriores, me parece demasiada casualidad que dos de los cuatro países más afectados por cepas diferentes de coronavirus (Irán y China) sean enemigos directos de EE.UU. No olvidemos que el gobierno estadounidense ha realizado en los últimos años, operaciones directas en contra de estas dos naciones, como el asesinato del general Qassem Suleimani, jefe de la fuerza de élite iraní Quds Force. Demasiada casualidad también que un país como Israel, aliado de EE.UU. y enemigo de Irán, se encuentre a tan solo semanas de obtener una vacuna.

Esto, además de la manera en que el asunto del coronavirus se convirtió rápidamente en escándalo mediático desde diciembre, aún antes de que existieran datos concretos sobre el brote. Algo que puso en evidencia la manera en que el asunto fue inflado artificialmente por intereses geopolíticos que controlan a la prensa occidental.

Datos duros que alimentan fuertemente mis sospechas de que todo el asunto del coronavirus es en realidad un montaje mediático, en medio de una guerra no convencional entre EE.UU. y China por la hegemonía global.

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El infantilismo político en tiempos de la 4T

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Me encantan las infantiles posturas políticas de algunos mexicanos, cuya capacidad para interpretar la realidad social que vive el país difícilmente va más allá del meme.
México vive una etapa sin precedentes en el combate a la corrupción (con personajes de alto perfil como Rosario Robles, Emilio Lozoya, Juan Collado; a Carlos Romero Deschamps y ahora Gerardo Ruíz Esparza ya también los traen en la mira). No hay antecedentes de algo así en la historia reciente del país. Por primera vez, instituciones como la Secretaría de la Función Pública y el combate al lavado de dinero están funcionando relativamente bien.
Los feminicidas de Ingrid y la pequeña Fátima, dos casos que sacudieron a la opinión pública, fueron detenidos y vinculados a proceso. ¿Recuerdan que algún otro caso en el que, en cuestión de días, se detuvieran a los perpetradores de crímenes similares? Aún así, las exigencias de justicia deben seguir.
La limpia en el Poder Judicial, de la que poco o nada se habla en los medios, busca recomponer las muchas dolencias del sistema de impartición de justicia, empezando por castigar a jueces corruptos. No podemos saber ahora los alcances que tendrá la reforma, pero lo que sí es evidente es la intención de recomponer las cosas en uno de los pilares del Estado mexicano.
Un esfuerzo que también es evidente en otros sectores del espectro social.
Según datos de INEGI, el ingreso promedio de los ocupados en el país es de 7,337 pesos mensuales mientras que un año antes era de 6,963 pesos. Esto significa un crecimiento real de 2.5% en 2019 respecto al año anterior.
Asimismo, el Coneval reportó que en 2019 hubo un incremento de 5.9% en el ingreso laboral real per cápita en el último año.
Estos últimos datos son consecuencia directa de medidas como el incremento al salario mínimo y los programas sociales, impulsados por la 4T.
Es decir, que en poco tiempo se tienen logros concretos y sin precedentes en materia anticorrupción y combate a la pobreza, pero en redes no dejan de aparecer memes diciendo que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador es una desgracia.
Lo curioso es que esos que se quejan ahora, esos que acaban de descubrir que había un México perfilándose a la ruina, no se dieron ni por enterados de las masacres de Allende, Tlatlaya, Apatzingán, Tanhuato, Nochixtlán, ocurridas en los sexenios anteriores. Hubiera sido muy bueno ver tantos memes de indignación como ahora. Pero como eso no salió en la tele, por la censura que había (algo que también se acabó con el cambio de régimen), algunos nos quedamos con las ganas de ver esa misma indignación ante las muchas desgracias que acontecían en el país y que a pocos, muy pocos, les importaba.
Por primera vez en muchos años vemos señales de un esfuerzo serio por recomponer el Estado mexicano que, aunque les enfurezca a algunos, se hizo pedazos durante las 3 décadas del modelo neoliberal. El nivel de degradación y los efectos de esa política económica los estamos padeciendo hoy, pero muchos no dejan de patalear y exigir resultados de un día para otro, cuando al mismo tiempo, su indiferencia durante décadas es corresponsable del desastre de país que es México en la actualidad. Esos mismos que ahora se enojan y patalean y hacen berrinche eran los mismos que se autodefinían como “apolíticos”, los que decían que bastaba tirar la basura en su lugar y respetar la ley para generar un cambio social. ¿Qué pasó entonces? ¿Por qué de repente les importó lo que pasaba en el país? ¿Por qué de repente les dio por convocar a marchas y protestas? ¿Será porque en el fondo a muchos les indigesta que se dé prioridad a los más pobres? Eso parece.
En el caso de la violencia contra las mujeres, sus reclamos son legítimos. Aunque creo también que, junto con las movilizaciones y expresiones de descontento, sería muy bueno hacer una revisión seria de cómo llegamos a este punto, contrastar, matizar. Para mí es muy evidente que los feminicidios en México son consecuencia de la violencia generalizada que existe en el país desde la guerra contra el narco decretada por Felipe Calderón. Tan es así, que los datos de asesinatos de mujeres registraban una tendencia a la baja de 1990 a 2007, y se detonaron a partir de entonces. Por eso, sostengo que el asunto del machismo y el heteropatriarcado se ha sobredimensionado a la hora de tratar de comprender la oleada de violencia contra la mujer en México. ¿O acaso no había machismo y heteropatriarcado de 1990 a 2007? ¿Por qué entonces se habla tanto de heteropatriarcado y machismo en torno a los feminicidios, pero al mismo tiempo, se habla tan poco de las implicaciones de la guerra contra el narco en este asunto? (ah, se me olvidaba, que Felipe Calderón y compañía ahora hasta hacen eco de las exigencias del feminismo en un derroche de cinismo e hipocresía pocas veces visto). Por supuesto, estas cosas no se dicen en los medios, que suelen ignorar por completo la postura feminista o reproducir de manera acrítica el nuevo dogma feminista de nuestro tiempo, lo cual, a mi manera de entender las cosas, está generando más confusión.

 

ASESINATOS MUJERES MEXICO
El patrón de asesinato de mujeres en México es prácticamente el mismo que el que se registra al contabilizar el total de asesinatos de hombres y mujeres.
Asesinatos total
El infantilismo y la ignorancia manifiesta en muchas de las quejas de hoy contra el nuevo gobierno, explican en buena medida, cómo es que México se convirtió en lo que es ahora. Lástima que muchos de esos “críticos” del gobierno, sean tan poco autocríticos a la hora de evaluar el papel tan mediocre que han desempeñado como ciudadanos a lo largo de muchos, muchos años.
La reconstrucción del Estado mexicano es un proceso que tomará tiempo. Aunque el infantilismo de algunos los haga exigir resultados de la noche a la mañana, como si la sola exigencia fuera a resolver fenómenos que se vienen gestando varias décadas atrás. Es tan estúpido como exigirle a un árbol que dé frutos cuando apenas está germinando la semilla. Por más que se le exija a la planta, obtener frutos es un proceso que lleva tiempo. Aunque claro, el mexicano promedio está tan inmerso en la desinformación noticiosa y tan desconectado de la verdad, que estas cosas tan elementales se escapan a su comprensión. López Obrador ha cometido errores y debe ser criticado, como cualquier gobernante. Pero es una pena que la insensatez imperante en algunos sectores, muy enojados con los cambios impulsados por el actual gobierno, esté generado un clima tan tóxico a la hora de discutir asuntos públicos.
Afortunadamente, hay señales positivas de un cambio, a pesar de que la 4T está muy, muy lejos de ser el gobierno perfecto que muchos quisieran. Lástima que la ceguera les impida a muchos ver más allá de sus narices.
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De cómo el deseo de acabar con la violencia genera más violencia

¿Quieres entender la violencia? Entonces detente y analiza por qué has actuado de manera violenta alguna vez. Todos hemos ejercido la violencia, la cual podría definirse como ‘hacer daño a otro, intencionalmente’.

En eso meditaba yo mientras se acercó hasta mí una vaca para ser acariciada, casi al mismo tiempo que observaba yo con atención a algunas personas que oraban y derramaban leche sobre el agua y acariciaban al fuego, como parte de un ritual en el lago de la ciudad sagrada de Pushkar.

El deseo es la raíz de la violencia. Por ello, la actitud violenta busca, en el fondo, realizar un deseo insatisfecho. Piénsalo y te darás cuenta que siempre es así.

Pero vivimos en una sociedad donde se exacerba el deseo como una forma de consumo, voraz alimento para la maquinaria de autodestrucción que hace crecer la economía. Lo paradójico es que muchas personas alienadas han aceptado esta gran mentira como verdad, pues los instrumentos de dominación les han hecho creer que eso es sinónimo de bienestar y progreso.

El deseo es la raíz de la violencia y también de la dominación. Se nos incita a desear a través de la publicidad y los medios, deseamos el curvilíneo y sensual cuerpo de JLo y Shakira en el medio tiempo del SuperBowl, deseamos comer y al mismo tiempo deseamos tener un cuerpo escultural, deseamos ganar, deseamos fama y fortuna, deseamos comprar el más novedoso teléfono celular, la ropa de moda, deseamos ser profesionales exitosos, deseamos saber más, deseamos viajar por el mundo y tomarnos una ‘selfie’ porque también deseamos ser deseados por otros, deseamos el amor, deseamos acabar con el cambio climático, deseamos justicia, deseamos acabar con la violencia y así sucesivamente…

La gente, presa del pánico, no suele reparar en estas cosas y cree erróneamente, que la violencia se acabará con castigos y leyes más severas, con políticas públicas, con acciones de gobierno. Su estrecha visión del mundo les impide darse cuenta de la verdadera magnitud del problema. Bien dice un verso de Tagore: “Interpretamos mal el mundo y luego afirmamos que nos engaña”.

La incapacidad de satisfacer ese cúmulo creciente de deseos, explica la violencia que prevalece a nuestro alrededor. La violencia es el deseo no realizado (“el deseo insatisfecho engendra peste”, diría otro maravilloso verso de Blake). La violencia de índole sexual es consecuencia de un deseo sexual insatisfecho. Y es aquí lo que muchos sesgados análisis actuales no alcanzan a entender: la violencia no es cuestión de género, porque todas las personas desean y todas las personas participan de una u otra manera en este ciclo.

Al mismo tiempo que la maquinaria del consumo se impone a través de la publicidad, el marketing y la propaganda política, las instituciones sociales que se habían creado para contener este mal se han erosionado, precisamente, porque se convirtieron en instrumento de dominación, al exacerbar la idea de la salvación y la vida eterna en el corazón de las fieles masas, siempre temerosas y manipulables.

Pero existe otra vía para acabar con la espiral violencia. Esa vía es la renuncia del deseo. Algo que la sociedad Occidental condena como sinónimo de conformismo, precisamente, porque una persona conforme y satisfecha con su vida difíclmente se convertirá en un voraz consumidor.

Paradójicamente, desear que termine la violencia nos vuelve esclavos del perverso ciclo, pues al desear vehementemente acabar con ella, nos volvemos susceptibles a la manipulación y al chantaje político, nos vuelve susceptibles incluso a terminar creyendo nuestras propias mentiras, con tal de tratar de encontrar una vía para satisfacer nuestro deseo insatisfecho. Esta es la raíz más profunda de la espiral de violencia que vivimos hoy. Todo lo demás es tan solo una consecuencia de esta causa primera.

Quizá la manera más efectiva (y más difícil) de transformar la sociedad y reducir la violencia, es renunciar a todo deseo, incluso el deseo de controlar nuestra propia vida, algo para lo cual es necesario arrojarnos al caos y el azar, sumergirnos en el misterioso abismo de la existencia, dejar que las fuerzas que rigen el universo desde siempre sigan su curso. A final del día, nosotros somos también reflejo y consecuencia de esas fuerzas naturales que penetran, recorren y conectan a todas las cosas.

La vía espiritual ofrece precisamente una alternativa al ciclo del sufrimiento y la violencia, pero en una sociedad que ha renunciado a esta senda como medio para alcanzar la realización -y en cambio ha preferido enajenarse en la idolatría al dinero y el consumo- resulta muy difícil terminar con la violencia.

No es casualidad que los grandes maestros hayan llegado a la misma conclusión, por diferentes vías.

Es decisión nuestra, ser o no ser partícipes del incesante ciclo de violencia que nos aqueja. Antes de querer cambiar el mundo, quizá deberíamos poner atención a lo que ocurre en nuestro interior.
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La descomposición del Estado, narcoviolencia y cambio de régimen: claves para entender el aumento de asesinatos en México

Leo las noticias en los últimos días y veo que hubo al menos 69 asesinatos en Guanajuato el pasado fin de semana. Leo los empujones de simpatizantes lopezobradoristas contra la marcha por la paz convocada por Javier Sicilia. Leo el asesinato del ambientalista Homero Gómez, defensor de la mariposa monarca. Y todos estos hechos tienen un origen común: el incuestionable aumento de la violencia en México.

Voy a comer con un amigo y me pide una hipótesis sobre qué ha provocado el repunte de la violencia. “El caos de país que vivimos”, respondo. Llevo trabajando casi sin dormir los tres últimos días y el cerebro no da para más. De repente, me viene la inspiración y esbozo una idea, consecuencia de un estudio profundo de la violencia que llevo reportando desde hace ya varios años, en múltiples recorridos por todo el país. Ya sabemos que la moda imperante en México es quejarse y pelear con insultos en redes sociales por estupideces como la rifa del avión presidencial. Pero, contestatario como soy, me aventuro a plantear algunas posibles respuestas por el puro afán de tratar de comprender qué carajos está ocurriendo a nuestro alrededor.

¿A qué se debe que en 2017 y luego en 2018 y otra vez en 2019 México haya roto récord de violencia, tras una ligera caída y un repunte en el número de asesinatos desde 2014? Me parece que la respuesta es eminentemente política. Y para ello es necesario conocer algunos fundamentos de ciencia política.

Desde siempre, el Estado ha sido el principal administrador del crimen. Esa es en esencia, el origen de su existencia: una organización que busca regular la violencia a través del imperio de la ley. El Estado, represor por naturaleza, se reserva el monopolio de la coacción física para imponer la ley. Y sabemos que esta imposición de la ley es, al mismo tiempo, consecuencia de un juego político, donde los sectores más poderosos de la sociedad imponen su ley a los más débiles. La construcción misma del Estado es entonces, consecuencia de un régimen político, el cual se define como el conjunto de instituciones que regulan el poder al interior de una sociedad. Es así que el Estado se convierte en mediador de los conflictos humanos, con el objetivo de impedir que se maten unos contra otros. Por ello, se puede decir que el Estado es “un mal necesario”, capaz de organizar con relativo orden grandes conglomeraciones de personas con distintas maneras de entender el mundo, situación que no ocurría en las comunidades tradicionales anteriores al origen de la civilización.

Por ello resulta muy útil entender primero qué es el Estado, a la hora de tratar de construir un diagnóstico sobre la violencia en México.

El Estado mexicano vivió su auge histórico en la era posrevolucionaria, para luego entrar en un lento y gradual proceso de deterioro que inicia con la masacre estudiantil del 2 de octubre de 1968, como consecuencia de un creciente autoritarismo del PRI. Esta descomposición del régimen priista continuó en los años posteriores, y se evidenció en la reforma política de 1977 y posteriormente en el fraude de 1988, que marcaría el inicio de un bipartidismo de derecha cuyo objetivo en común era imponer un modelo económico neoliberal que maximizaría las ganancias de los sectores privilegiados, precarizando las condiciones sociales de los sectores más vulnerables.

Con la llegada de Vicente Fox a la presidencia de México en 2000, el antiguo régimen priista se desarticuló. Sin embargo, el PRI seguía manteniendo un número importante de gobernadores que, por primera vez, ya no veían al presidente como su jefe político. Esto provocó que los gobernadores se convirtieran en amos y señores de sus feudos, lo cual les otorgó mayor autonomía a la hora de administrar el territorio y las mafias locales. Esta fragmentación del poder político vendría acompañada por una expansión de los cárteles de la droga motivada por una lógica de mercado, lo cual provocó que los conflictos entre cárteles de la droga fueran escalando de forma paralela a las disputas electorales en los años de la alternancia en el poder.

Esto es precisamente lo que da relevancia histórica al fraude de 2006, pues a partir de este acontecimiento, la descomposición del Estado mexicano entró en un proceso de aceleración, a la par que la violencia en el país. La guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón es entonces, consecuencia de un proceso de degradación del Estado mexicano, que llegó a niveles de corrupción sin precedentes mientras la epidemia de violencia echaba raíces en territorios devastados por la lógica neoliberal y una anarquía creciente entre las mafias. El sicariato de Felipe Calderón intentó recuperar la rectoría del Estado en la administración del crimen organizado a través de su principal operador, Genaro García Luna, cuya gestión sólo provocó una mayor fragmentación de las bandas criminales al mismo tiempo que intentaba ordenar el reparto del país entre los cárteles de la droga más grandes: el Cártel de Sinaloa y el Cártel del Golfo, organizaciones que en la lógica del sicariato calderonista, habrían de ayudar al Estado mexicano a eliminar (con relativo éxito) a organizaciones más violentas como Los Zetas, los Beltrán Leyva o los Caballeros Templarios.

Luego de un pico de violencia en 2011, la continuida del PAN se hizo inviable. La violencia en México bajaría momentáneamente entre 2012 y 2014, al mismo tiempo que el regreso del PRI a la presidencia, hizo pensar a muchos que el antiguo régimen priista podría reconfigurarse. Pero la voracidad sin precedentes del nuevo PRI, anclado no en la lógica del nacionalismo revolucionario, sino en la depredación sin cuartel del proyecto neoliberal, detonó en el mayor nivel de corrupción política en la hsitoria del país. Basta citar el caso de gobernadores corruptos, sicarios y ladrones, como Javier Duarte en Veracruz, quien representa la cumbre más alta de un modelo político más amplio que se extedió durante 15 años en todo el país. En 2014, los casos de corrupción política (Casa Blanca, Monexgate, Odebrecht, Operación Zafiro, Estafa Maestra) sumados a violaciones graves de derechos humanos (primer Tlatlaya y Aayotzinapa, seguida de Apatzingán, Nochixtlán, Tanhuato, así como la reconstrucción histórica de casos como Allende) hizo más evidente la descomposición profunda del Estado mexicano y el régimen neoliberal.

Por ello, la aplanadora electoral con la que Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidecia de México en 2018, es consecuencia de este proceso de desomposición del Estado mexicano y la urgente necesidad de transformar el régimen neoliberal. De ahí que la llamada Cuarta Transformación de López Obrador, más que un proyecto de gobierno, es en realidad un proyecto de recomposición del Estado mexicano, tal como resulta evidente en la intención de reformar el poder judicial y meter en cintura a los poderes fácticos (principalmente empresarios), además de comabtir la corrupción política. Una tarea para la cual, López Obrador ha echado mano del Ejército como su principal pilar en esta tarea de recomponer el Estado mexicano.

Si bien dentro de la visión lopezobradorista pareciera existir cierto reconoimiento de esta realidad, el esfuerzo de combatir la violencia a través de un nuevo (y necesario) cuerpo de seguridad como la Guardia Nacional, sigue siendo insuficiente para mitigar el número de asesinatos mientras el lento proceso de recomposición del Estado mexicano sigue su curso. Sin embargo, la necesidad de dar resultads urgentes, que puedan ayudar a mantener el proyecto político de la 4T, ha provocado que aún con un fuerte respaldo popular, el gobierno lopezobradorista, rebasado por la realidad nacional, haya cometido errores del tamaño de los hechos en Culiacán, con la captura y liberación de Ovidio Guzmán, lo cual evidencia el grado de descomposición en el que se encuntra el Estado mexicano.

Sin embargo, la 4T ha hecho poco a la hora de involucrar a otros sectores sociales en la recomposición del Estado mexicano, y ha delimitado esta misión a un sector de la clase política, cuyas disputas por el poder siguen arraigadas en las viejas prácticas del sistema político mexicano, como es evidente en las disputas al interior del nuevo partido hegemónico, Morena, cuya fractura parece inevitable aún antes de su propia consolidación como garante del proyecto lopezobradorista. Basta ver hasta dónde es capaz de llegar López Obrador en su intento de reconstruir un Estado mexicano en ruinas, y los resultados de dicho proyecto tendrían que verse reflejados en alguna medida a lo largo de su mandato. Pero el cansancio y enojo social, acumulado de varias décadas atrás, así como las presiones geopolíticas -en el contexto de un imperialismo decadente en EE.UU. y su disputa por la hegemonía global frente a otras potencias- hace que el margen de maniobra de la 4T sea bastante reducido.

Es por ello que comprender el papel del Estado como adminsitrador de la violencia, es un punto crucial para comprender el baño de sangre que padece México. Sin embargo, los medios de comunicación, insertos en la continua disputa por el poder, siguen jugando un papel decisivo en tareas de propaganda y desinformación, al tratar de descarrilar el proyecto político de la 4T con la esperanza de recuperar los privilegios de los que alguna vez gozaron mientras duró el “pacto de impunidad” entre las élites que se forjaron durante el régimen neoliberal. Esto explica también la voraz, tendenciosa y confontativa cobertura informativa que vemos hoy entre los medios, la cual pone en evidencia una abierta confrontación entre dos grupos (chairos y fifís) en continuo choque y con intereses antagónicos.

Lástima que los medios y los comentócratas de pacotilla que abundan en las redes sociodigitales estén más interesados en atizar dicha disputa y discutir temas intrascendentes como la rifa del avión presidencial, antes que hacer una revisión profunda a las causas de la violencia en México, que tiene profundas raíces políticas que prácticamente nadie se atreve siquiera a mencionar.
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Los antipejes

No deja de sorprenderme la retórica anti-AMLO. Los conservadores hablan como si el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, hubiera recibido un país próspero y lo estuviera encaminando a la ruina. ¿En serio? ¿En qué burbuja vive esa gente? Ellos por supuesto, no han visitado nunca un ejido, un pueblo pobre, una ranchería, no han siquiera cruzado palabra alguna con la gente que ahí vive y padece los estragos del modelito económico que los conservadores tanto defienden. Y al mismo tiempo se quejan de la violencia, como si fueran cosas ajenas.

El fifí por excelencia piensa que todo México es Polanco. No puede siquiera concebir que haya rincones del país donde no existe conexión de internet. Se quejan de la situación nacional mientras planean su próximo viaje a Europa, al mismo tiempo que en otras latitudes, existen mexicanos que comen agua caliente con sal para tratar de engañar al hambre. Pero eso no les indigna. Consideran que ayudar a los más necesitados es populismo. Defienden los beneficios de una supuesta meritocracia como si hubieran crecido y prosperado en la sierra Tarahuamara y no en las Lomas de Chapultepec. Siguen pensando que los clasemedieros son los únicos que trabajan, que los pobres son pobres porque quieren y no quieren trabajar. Habría que verlos cargando bultos de cemento bajo el rayo del sol, arando la tierra, o exponiendo la salud en trabajos miserables y mal remunerados, en lugar de oírlos decir estupideces desde la comodidad de la computadora. Se asumen como “capitalistas” cuando en realidad son unos pobres asalariados acomplejados, o en el mejor de los casos, tienen un changarrito familiar. Pero eso sí, nadie les va a arrebatar su derecho a la infamia, y harán todo lo posible por defender la propiedad privada, porque en el fondo, anhelan fama y fortuna, para tratar de sobrellevar el insoportable vacío existencial que padecen cada vez que se miran al espejo. Cualquier cosa que aluda a la cooperación como forma de convivencia social, será vista como una conspiración comunista y representa una amenaza que debe ser aniquilada. Los antipejes no proponen nada, sólo se quejan.

Así de pobre y limitada es su capacidad de interpretar el mundo.

Lo curioso es que aquellos que más se quejan del Peje, son los mismos que defendieron durante años el sicariato de Felipe Calderón, los mismos que decían que extrañarían a Peña Nieto porque los hacía reír con tantos memes. Cegados en su frivolidad, no se dieron cuenta que el país se fue al carajo mientras ellos nomás se reían viendo el Feis.

El derroche de ignorancia es tal, que las críticas estúpidas a López Obrador son por cosas tan triviales o insulsas como la rifa del oneroso avión presidencial, mientras las grandes contradicciones de la 4T, como lo ocurrido con la termoeléctrica de Huexca, donde vimos la peor versión de Andrés Manuel, pasó inadvertida.

Y eso se debe a que los intereses de los medios de comunicación que gobiernan las insípidas mentes de #LaBorregada, sólo se ofenden cuando se atenta contra los intereses del capital financiero trasnacional. Lo demás, les importa un carajo, así se trate de exterminar y arrasar con pueblos enteros.

Los antipejes suelen ser el mismo tipo de personas que creen que no usar popotes o bolsas de plástico salvará al planeta de la crisis ecológica, los mismos que vociferan si no hay crecimiento económico, aún cuando ese crecimiento económico contamina el aire, el agua, la tierra y envenena animales, plantas y personas. Por supuesto, ellos no se dan ni por enterados que los patrones de acumulación de riqueza o la mecánica de producción-consumo del sistema capitalista, son el trasfondo de la catástrofe ambiental que padece el planeta.

Pero ellos, muy tranquilos, siguen renovando su teléfono celular cada año, para estar a la moda. Eso no es un atentado contra la ecología, por supuesto que no. Es simple y sencillamente estar al día, para tomarse selfies más sofisticadas. La fastuosa galería de la podredumbre humana.

¡Cuánta frivolidad! ¡Qué derroche de ignorancia!
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La historia de la civilización: el surgimiento y caída de grandes imperios (MAPA año por año)

Nada es para siempre. Solemos creer que los territorios, las naciones y los países son eternos. Pero en realidad son mucho más efímeros de lo que pensamos. Un país es un momento dentro de la historia. Todo es mezcla, constante cambio. La única constante es la guerra, la eterna lucha entre tribus, clanes, imperios. Eh ahí el rostro de la humanidad, resumido en la historia geoplítica del mundo.

Confucio y de cómo un buen gobernante es aquel que vive en armonía con el Cielo

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Leo sobre el pensamiento de Confucio, quien afirmaba que un ser humano pleno es aquel que vive en armonía con el Cielo (el orden natural de las cosas), y la cabeza se me llena de ideas.

Esta doctrina señala que el ser humano tiene el deber de autoperfeccionarse mediante la introspección y el estudio.

“Si lo logra, tendrá conocimiento de sí mismo y de los deseos del Cielo, lo que le servirá para desarrollar su Li, que significa los ritos, las ceremonias, la rectitud y las buenas formas interiorizadas. El Li es útil para desarrollar el Ren que se podría traducir por «buenos sentimientos hacia los demás hombres». La práctica del Ren supone las virtudes Zhong y Shu, que se traducen aproximadamente como ‘lealtad’ y ‘perdón’, o como ‘fidelidad’ y ‘compasión’. Si el hombre tiene Ren, podrá fácilmente practicar la justicia, los buenos principios, llamados Yi”, explica un texto en Wikipedia.

“El hombre que practica las anteriores virtudes es un Junzi, un hombre superior (…) El Junzi sería educado y justo, la (virtud) le sería inherente y siempre estaría en el Justo Medio, que indicaba la necesidad de moderación en todo. Además, el Junzi conoce y respeta los mandatos del Cielo, y conoce el propio”, agrega la enciclopedia.

Para el confucianismo, “el mal gobierno contradice el orden natural y viola el Mandato del Cielo. El gobernante que se conduce así pierde su legitimidad y puede ser depuesto por otro que recibirá este mandato”.

Así, el buen gobierno sería aquel que predica y ejerce la virtud. La legitimidad de un buen gobernante dependerá entonces de su ejercicio de la virtud. Esto es una visión interesante que pone en entredicho lo que pasa hoy en día con las democracias liberales, donde se piensa que la legitimidad es consecuencia de las elecciones populares, independientemente de la conducta y las acciones del gobernante.

Mezclándolo con otros conceptos del hinduismo, podríamos decir que un requisito para ser un buen gobernante es tener buen karma.
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El cambio climático es, ante todo, una lucha por el poder

 

Leo las conclusiones de la COP y cada año es lo mismo. Quien crea que la situación ambiental cambiará en estas cumbres internacionales de cambio climático, está en un rotundo error.

“Los países más contaminantes secuestraron la Cumbre de Cambio Climático – COP25”, titula el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en un comunicado. “La Cumbre del Clima de Naciones Unidas que más ha durado de todas las celebradas hasta el momento, COP25, concluye con los grandes países contaminantes como EE.UU., China, India, Japón, Brasil y Arabia Saudí, entre otros, eludiendo su responsabilidad de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Esta postura ha bloqueado el progreso de las negociaciones climáticas en Madrid”, señala WWF.

El problema de raíz del capitalismo, es que la acumulación de riqueza te vuelve fuerte frente a otras tribus-naciones. Renunciar a la acumulación es renunciar a la posibilidad de dominar al otro y volverse susceptible de ser dominado. ¿Cómo corregir esa falla sistémica?

Las naciones no están dispuestas a dejar de acumular riqueza y eso implica más explotación, más producción, más contaminación. Así como el feudalismo fue devorado por una pujante burguesía, es probable que el capitalismo reviente por imparables oleadas masivas de pobres que anhelan acumular riqueza como los países ricos. Algo que, de hecho, ya está sucediendo. Basta revisar el crecimiento económico de China y la manera en que India desplazará a EE.UU. como la segunda economía del planeta para 2040, según consultoras como el Foro Económico Mundial, PwC o Standard Chartered. Algo que modificará por completo la correlación de fuerzas a nivel global.

Quizá la única posibilidad viable de implementar políticas socialistas en el mundo, sea a través de relaciones de poder más equilibradas entre distintos bloques geopolíticos. Y esto se explica porque también existe una tendencia a construir bloques regionales como un mecanismo de fuerza, para contener amenazas externas.

La lógica de la acumulación como sinónimo de poder, sólo tiene sentido en un régimen profundamente desigual.

Combatir el cambio climático no sólo implica reducir el consumo como la forma más salvaje de acumulación y explotación de la naturaleza. De ahí que resolver la crisis ambiental implica, sobre todo, una lucha política entre ricos y pobres. Mientras la pobreza siga siendo utilizada como instrumento de dominación, el ser humano estará condenado a la autodestrucción frente a la crisis climática.

El momento histórico que vivimos requiere cambios de fondo en nuestra manera de concebir la propiedad, es decir, nuestra concepción de la justicia. La única salida a la crisis del mundo es promover un gran salto de conciencia. Y para ello se requiere una nueva metafísica.
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Los ‘normales’ y Bolivia

No cabe duda que yo soy un tipo muy raro. La gente a mi alrededor se sorprende de lo mucho que me indigna la masacre que está sucediendo en Bolivia, en complicidad con el aberrante silencio de los grandes medios de comunicación. Total, ya lograron su objetivo: derrocar a Evo e instalar una dictadura militar en el país para ser saqueado. Total, a los que están masacrando son indígenas pobres, y como el racismo-fascismo es la ideología dominante para la “gente bien”, a nadie le importan estas atrocidades dignas de Hitler. Hasta ahora van al menos 30 muertos asesinados por las fuerzas armadas en Bolivia en menos de una semana, incluyendo las bajas en la masacre de Cochabamba y Senkata, cerca de El Alto. Masacres que los grandes medios simple y sencillamente han decidido no reportar.

De ahí mi molestia. Los integrantes de #LaBorregada sólo se molestan por cosas como el incendio de la catedral francesa de Notre Dame o algún tiroteo en EE.UU. En esos casos ponen banderitas en sus perfiles de redes y se indignan para estar a la moda. Son fácilmente programados por los medios que les ordenan qué sentir, a quién odiar, de qué indignarse. Se sienten aliviados de ser indiferentes al dolor ajeno porque, me dicen, los clavados como yo sufrimos innecesariamente. Su humanidad selectiva —siempre a favor de los poderosos, siempre condicionada por lo que aparece en la tele— simple y sencillamente no compagina con la mía.

Yo no puedo permanecer ecuánime ante el exterminio de mi pueblo, pues soy mexicano y pertenezco a un gran país llamado Latinoamérica. Me encarbona sobremanera que una masacre como la que está ocurriendo en Bolivia pase desapercibida mientras la gente “normal” hable de cosas banales y frívolas.

Dice Jiddu Krishnamurti que “no es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”. Coincido con él. Lo siento por la gente “normal”, tan fanatizada, tan indiferente. Están profundamente enfermos y ni siquiera se han dado cuenta.
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Dussel sobre Bolivia: los cambios estructurales son necesarios pero hace falta cambiar la subjetividad

 

He aquí la importancia de aprender filosofía para poder interpretar la realidad desde una perspectiva profunda que vaya más allá de la verborrea mediática que no hace sino reproducir el discurso hegemónico. Y por ello hay que escuchar al gran Enrique Dussel y lo que dice sobre la situación política en Bolivia y América Latina.

Afirma que en Latinoamérica se ha dado un nuevo fenómeno: los avances en materia social de los gobiernos de izquierda sacaron de la pobreza a mucha gente, construyendo una nueva clase media con otras aspiraciones y que ha buscado en las políticas de derecha una vía para satisfacer dichas aspiraciones, debido a que no ha existido un cambio en la subjetividad.

Algo que -esto no lo dice Dussel, pero me vino a la mente- sí ocurrió en países como Venezuela y Cuba, y explica en mayor o menor medida, el por qué no se han podido concretar los golpes de Estado pese al apoyo de EE.UU.

“No es solo cuestión de cambiar estructuras, que son necesarias para permitir cierto crecimiento económico de nuestros pueblos, sino hay que también preocuparse de cómo se interpreta la realidad, ese pueblo cotidiano en su subjetividad“, afirma el filósofo en entrevista con Carmen Aristegui.

“Se ha hecho un gran avance en cambios objetivos e institucionales pero se ha avanzado mucho menos en la transformación de la subjetividad, y entonces tenemos un sujeto que en el fondo aspira a ser un consumista neoliberal“, remata.

De ahí, señala Dussel, la necesidad de cambiar el “sentido común” en nuestros pueblos.
También advierte que los movimientos de derecha en Bolivia y Brasil, no son la derecha católica tradicional, sino evangélica, lo cual modifica el sentido social de los movimientos de derecha, pues este giro al protestantismo busca insertarse de lleno en el proyecto capitalista global. El planteamiento de Dussel me parece deslumbrante y recuerda mucho esa otra gran obra de Weber, La ética protestante en el espíritu del capitalismo, para entender fenómenos actuales en América Latina.

Por ello, Dussel prevé un choque religioso entre los “Ponchos rojos” que defienden las tradiciones aymaras y los grupos evangélicos que han proclamado la salida de Pachamama y la imposición de la Biblia evangélica (neofascista, agregaría yo) en Bolivia.

“Va a ser una especie de lucha religiosa que es esencialmente política“, señala Dussel.

Ese es para mí, la gran tarea intelectual de nuestro tiempo: reinventar al hombre y la mujer, y su vida en sociedad. Y para ello es necesario construir un nuevo mito fundacional que nos permita reimaginar la realidad desde sus cimientos.
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Diatriba contra la derecha global a propósito de las palabras del gran Evo Morales

 

Evo Morales y López Obrador

Escucho la conferencia de Evo Morales en México. Su mensaje y su relato, tras el golpe de Estado en Bolivia, son contundentes. El rechazo que existe entre algunos sectores de México al asilo político del expresidente boliviano, evidencia un racismo profundo, un hondo desprecio por los gobernantes que gobiernan para los pobres, para las mayorías. ¿No se suponía que de eso trata la democracia? ¿De construir sociedades más equitativas, más incluyentes, para vivir en paz?

¿Cómo puede ser que un presidente que trajo tanto beneficio a su pueblo sea tan denostado en medios y redes? De ese tamaño es la ignorancia, la enajenación, el avasallamiento soez al que muchos han sido sometidos por los aparatos de poder hegemónicos sin siquiera darse cuenta.

Luego uno ve las consecuencias del golpe en Bolivia, con el asalto de los fascistas al más puro estilo del franquismo español, alabando a Cristo rey, y eso no les indigna igual a los detractores de Evo o la 4T, impulsada por Andrés Manuel López Obrador en México.

En el fondo, esa gente afín a las ideas de derecha odia a los pobres.

Pero como no lo pueden reconocer públicamente, tienen que buscarse una justificación a su odio irracional, para tratar de darle cohesión y sentido a su psique. De ahí su esfuerzo tan grande a la hora de tratar de erigir monstruos, tratando de calificar con el dedo inquisidor de “dictadores malévolos” a personajes que no lo son. Esta gente, temerosa, se miente a sí misma, porque es preferible eso a reconocer que tienen miedo, y en ese miedo se fundamenta la raíz de su odio. Y al mismo tiempo, paradójicamente, se muestran terriblemente tolerantes frente a las verdaderas injusticias y atrocidades que azotan al mundo: la violencia, el abuso, la dominación caníbal de unos sobre otros.

Por ello, esta gente de ideas conservadoras prefiere darle limosnitas y ayudas caritativas a los pobres, en vez de generar condiciones para que crezcan y se desarrollen, algo que por supuesto, la derecha no puede permitir, porque lo ven como una amenaza a sus privilegios. De ahí proviene el horror desmesurado, estúpido e irracional de la derecha global frente a los gobiernos populares.

Saben que un crecimiento de los sectores más pobres implicará que esos pobres, empoderados, incluso se atrevan a ser presidentes de su país, siendo indígenas, siendo morenos, personajes que hablan raro, con frases populacheras, personajes forjados en el barrio, frontales, ajenos al decoro y los modales de las altas esferas tan acostumbradas a mandar, esas élites pedantes que ven a los pobres como servidumbre y no como sus iguales.

Por eso los propagandistas de la derecha hablan del socialismo como si se tratara del mismísimo diablo. Temen tanto ser desposeídos de su riqueza, de sus propiedades, de sus privilegios, que no están dispuestos a compartir un poco de eso para el beneficio común, ni siquiera para que no maten ni secuestren a sus hijos en la calle. Y a todo esto, yo me pregunto. ¿Cómo hace esta gente de derecha para poder vivir, con tanto odio, con tanto miedo dentro?
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Que caigan los golpistas de Bolivia y América Latina

Con su renuncia a la presidencia de Bolivia, Evo Morales dejó en claro que su decisión fue provocada por una serie de agresiones contra las familias de sus ministros, legisladores de MAS y líderes sindicales afines al gobierno socialista. La familia de Morales también recibió agresiones directas en sus casas: incendiaron sus propiedades, secuestraron a sus hijos. Esto sólo evidencia que, más allá de las tensiones poselectorales, había un plan orquestado para perpetrar un golpe de Estado en Bolivia con ayuda de la OEA, instrumento del imperialismo estadounidense a nivel continental. Análisis independientes como el realizado por el Center for Economic and Policy Research (CEPR) señalan que no existe evidencia de fraude electoral en la primera vuelta de las elecciones en Bolivia. El análisis de la OEA no es confiable, pues ha quedado de manifiesto el papel que ha jugado dicho organismo a la hora de operar intentos de golpes de Estado con el aval de EE.UU. en países como Venezuela, como ocurrió a inicios de 2019. La traición de los mandos policiales y de las Fuerzas Armadas bolivianas sólo terminaron de cerrar la pinza para consumar la farsa.

Con el golpe de Estado en Bolivia, queda claro que el crecimiento económico con reparto reparto equitativo de la riqueza, no son factores suficientes para mantener un proyecto político contrahegemónico al capitalismo global impulsado por EE.UU. y la derecha internacional.

La lucha de clases ha sido y sigue siendo el factor crucial para entender el trasfondo de los golpes de Estado en América Latina. El desastre de la derecha siempre será minimizado por los medios de comunicación y organismos afines al proyecto hegemónico, mientras que los gobiernos populares que apuestan por el beneficio de las mayorías son satanizados y perseguidos. Lo hemos visto en el último año en países como México, Ecuador, Venezuela, Brasil, Argentina, Chile y ahora en Bolivia. Los líderes progresistas son perseguidos y denostados por la maquinaria propagandística yanqui, mientras los golpistas de derecha se contentan con recibir palmaditas de su amo, como los deleznables perritos falderos que son.

Los ricos del planeta no están dispuestos a permitir un cambio en el sistema político imperante, un cambio que ponga en riesgo sus privilegios, emanados de la explotación y el despojo a ultranza, características fundamentales del neoliberalismo. Por eso es una ingenuidad brutal la de aquellos que se asumen como apolíticos, en medio de una guerra como la que vivimos todos los días, esta lucha de clases donde las oligarquías se organizan en función del dinero y la acumulación capitalista para ejercer la opresión de los más pobres.

Yo por eso tomo partido en esta lucha terrestre y estaré siempre del lado de los pobres, de los oprimidos. Es un deber moral repartir la riqueza para beneficio de todos.

¡Que mueran los tiranos y el mal gobierno!
¡Que muera el capitalismo y la explotación carnicera!

¡Que viva Evo Morales y el pueblo de Bolivia!

Ya habrá tiempo para saldar cuentas con la historia.
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Nomás criticar no resolverá el problema de la violencia

Hacen falta menos opiniones y más trabajo. Es claro que el gobierno está rebasado y que la estrategia de la 4T, tal como lo vengo advirtiendo desde antes que iniciara este mandato, es limitada. Pero más allá de criticar o defender al presidente, el pueblo necesita tomar la iniciativa: organizarse, hacer foros, convocar a universidades, comunidades, movilizar a las distintas fuerzas sociales.

El problema de la inseguridad no es solo responsabilidad del gobierno. Se necesita que el pueblo construya una estrategia de seguridad desde la base social. Si hubiera un programa aterrizado y con amplia convocatoria (que no se limite a las ONGs financiadas por las cúpulas empresariales) se podría presionar al Congreso para destinar recursos a programas específicos. López Obrador ha pretendido resolver el tema de la violencia únicamente desde el gobierno federal y eso es un error. ¿Dónde está el Congreso? ¿Qué han hecho los gobernadores además de mirar placenteramente cómo se les resbala mediáticamente la masacre de moda? ¿Qué han propuesto los otros partidos además de arremeter contra sus adversarios? ¿Las universidades públicas dejarán su burbuja en las aulas para discutir el tema con otras fuerzas sociales? ¿Qué pueden aportar los empresarios, los maestros, los obreros, los campesinos, los ingenieros, los comités vecinales, para resolver el problema de la violencia? Se necesita convocar a las fuerzas sociales para refundar este país, no sólo desde las urnas, sino a través de la participación política y la erradicación de la violencia.

Uno de los rasgos característicos del proyecto neoliberal impulsado por la derecha, es precisamente el desgarramiento del tejido social. Se requiere urgentemente reconstruir esos lazos sociales para contener la epidemia de violencia que vive el país, el cual es un problema estructural que tardará varios años en resolverse.

La crítica por sí sola resulta estéril si no es acompañada de acción política. Está bien exigir resultados al gobierno en turno, pero no es suficiente. ¿Qué harás tú para resolver el problema, más allá de sentarte y opinar sobre las noticias que aparecen en medios y redes sociales? El pueblo debe tomar las riendas de su propio destino. Es el deber histórico que nos demandan los tiempos sanguinarios que vivimos hoy.

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El fraude bancario que gobierna el mundo

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“Controla los alimentos y controlarás a la gente, controla el petróleo y controlarás a las naciones, controla el dinero y controlarás el mundo”.

Henry Kissinger

La mejor explicación en video que he visto sobre cómo funciona ese gigantesco fraude llamado sistema financiero internacional, una maquinaria diseñada por los banqueros del mundo para generar y concentrar riqueza de la nada, lo cual explica en buena medida la manera en que ha aumentado la desigualdad en el mundo.

Es un fragmento de la película Thrive ¿Cuánto le costará al planeta?, de  Kimberly Carter Gamble y Steve Gagné.

El problema de estos asuntos es que, como la realidad es un punto de encaje, muchos fenómenos que cuestionan el discurso hegemónico sobre el que se sostiene la “realidad” de nuestro tiempo, parecen una auténtica locura. Pero hay elementos interesantes para que, al menos, otorguemos a estos argumentos el beneficio de la duda. 

El saldo del neoliberalismo en México: crónica de un país desgarrado y vulnerable frente a Trump

Este análisis lo realicé con motivo de la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México, con el fin de documentar la situación estructural del país luego de tres décadas de neoliberalismo. Por cuestiones editoriales, no se había publicado este análisis que ejemplifica muy bien cómo fue que se gestó la alta vulnerabilidad de México a los caprichos de EE.UU. y el presidente Donald Trump, quien acaba de anunciar la imposición de aranceles a todas las mercancías mexicanas, como represalia a la política migratoria adoptada por el gobierno de López Obrador.

Los datos son contundentes y forman parte de un ejercicio crítico por entender la magnitud del desastre político, económico y social que dejó el sistema neoliberal en México (ver 20 años del TLCAN: el recuento del desastre). Un modelo económico impulsado desde el sexenio de Miguel de la Madrid, profundizado por Carlos Salinas de Gortari y sus sucesores, incluyendo a Ernesto Zedillo, los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, hasta Enrique Peña Nieto. Todos ellos, corresponsables junto con el PRI y PAN, de que México esté situado en una posición de debilidad estructural frente a los embates de EE.UU., luego del giro proteccionista que tomó la potencia norteamericana con la llegada de Trump al poder en 2017.

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AMLO y el fin de un modelo económico

El cambio político que experimenta México con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República, es equiparable al que suele acontecer en otros países luego de una revolución. Un cambio de régimen político con un giro a la izquierda en el modelo económico. Una transformación que, sin embargo, se produjo de manera pacífica, por la vía electoral.

La magnitud del cambio que experimenta en México sólo puede entenderse a la luz de la profunda crisis estructural que se gestó en el país durante poco más de tres décadas de gobiernos neoliberales. Y es aquí donde radica la trascendencia del profundo cambio estructural que implica la llamada “Cuarta Transformación” propuesta por el actual presidente mexicano.

El neoliberalismo siempre fue el enemigo a vencer. Así lo dejó claro López Obrador, durante su toma de protesta el 1 de diciembre de 2018 ante el Congreso de la Unión.

“La crisis de México se originó, no sólo por el fracaso del modelo económico neoliberal aplicado en los últimos 36 años, sino también por el predominio en este periodo de la más inmunda corrupción pública y privada”, dijo López Obrador.

“La política económica neoliberal ha sido un desastre, una calamidad para la vida pública del país”, señaló. “El distintivo del neoliberalismo es la corrupción. Suena fuerte, pero privatización ha sido en México sinónimo de corrupción”, agregó.

Más allá de interpretaciones ideológicas, la contundencia de los números parecieran avalar la mordaz crítica al neoliberalismo hecha por López Obrador, el primer presidente mexicano emanado de un movimiento social de base, desde el fin de la Revolución Mexicana.

Una situación que permitirá comprender a profundidad los retos que enfrentará el nuevo presidente mexicano para llevar a cabo su proyecto reformador ante la grave crisis económica y social que enfrenta el país, tras años de violencia y corrupción política del más alto nivel.

El saldo del neoliberalismo en México

De 1988 a 2017, la economía mexicana creció a una tasa promedio de 2.6% anual según datos del INEGI.[1] En contraste, la tasa de crecimiento demográfico en el país para el mismo periodo fue de 1.57%, según datos del Banco Mundial. Esto significa que durante el periodo neoliberal, la economía mexicana creció a una tasa promedio de apenas un 1.03% anual descontando el crecimiento de la población.

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Mientras que en 1988 la balanza comercial de México arrojaba un saldo favorable de 2,546 millones de dólares, en 2017 México registró un saldo negativo de -20,760 millones de dólares, según datos del Banco Mundial.[2]

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Asimismo, la productividad de México registra una marcada caída desde 1981, misma que continuó a lo largo de todo el proyecto neoliberal. Para 2016, prácticamente todos los sectores de la economía mexicana registran números negativos excepto cuatro: los medios de comunicación, el sector financiero, los servicios de energía eléctrica y la agricultura, según el índice de Productividad Total de los Factores de 1991 a 2016 desarrollado por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI).[3]

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Este indicador, que básicamente mide la contribución de la producción a la economía nacional, arroja un saldo negativo en el sector secundario y terciario, correspondiente a infraestructura y servicios.

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En el caso de la agricultura, llama la atención que hasta 2011, también existía un saldo negativo en este sector, situación que se revirtió para 2016 sin cambios estructurales en el campo mexicano. Un hecho que nos lleva a pensar que, posiblemente, el aumento en la producción y valor de las exportaciones de aguacate (que supera incluso a la entrada de divisas por la venta de petróleo)[4] haya jugado un papel relevante en mitigar los efectos negativos de la balanza comercial agrícola que experimentó México de 2000 a 2015.[5]

Más allá de la polémica sobre el caso del campo mexicano, los datos indican que los sectores más beneficiados del modelo neoliberal fueron los medios de comunicación, el sector financiero y la generación de energía eléctrica (que se abrió a las concesiones privadas a partir de 1992)[6].

Por ello, no es casualidad que los medios de comunicación y los banqueros, así como los beneficiados de la reforma energética (impulsada por el expresidente Enrique Peña Nieto, y aprobada en 2014 por los partidos de derecha PRI-PAN), sean los principales opositores a un cambio de régimen político en México, encabezado por López Obrador.

Lo anterior ha generado que sectores pertenecientes a las élites financieras aglutinados en asociaciones empresariales con gran influencia mediática como el Consejo Coordinador Empresarial o Coparmex, sean algunos de los principales críticos del cambio en el modelo económico impulsado por el nuevo régimen.

Esto también explica por qué razón se suele hablar poco de las exorbitantes ganancias del sector financiero en los grandes medios de comunicación en México. No en balde, los dueños de las principales medios de comunicación en México son también dueños y accionistas de la banca[7], por lo cual, la opinión de sus “analistas” suelen favorecer los intereses de las élites financieras antes que los intereses de las clases populares. A final de cuentas, los medios son empresas cuya finalidad es la acumulación de ganancias, lo cual explica la alianza estructural que han forjado con otros sectores que persiguen el mismo fin, como ocurre con los bancos.

Quizá por ello, la inmensa mayoría de los mexicanos ignora por completo que tras el millonario rescate bancario la deuda del Fobaproa sigue creciendo año por año debido a los intereses que genera, pese a que los mexicanos destinan cada año más de 100,000 millones de pesos para engordar las carteras de los banqueros. Hasta agosto de 2018, el total del pasivo que registraba el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB) por la deuda del rescate bancario, ascendía a 1 billón 019,376 millones de pesos. De 2000 a 2017, los mexicanos han pagado 2 billones 360,104 millones de pesos por el rescate bancario, aún cuando la deuda inicial contraída en 1998 era de 552,000 millones de pesos (que en su momento equivalía a 60,000 millones de dólares).[8]

Es decir que, aún cuando los mexicanos han pagado 327% más del monto de la deuda original que se gestó durante el rescate bancario en plena era neoliberal, ahora deben casi el doble de lo que debían originalmente. Un negocio infinito del que no se habla en los medios y que explica buena parte el crecimiento de las ganancias de los bancos en México desde 1998 a 2017, año en que la banca privada generó un récord de ganancias sin precedentes por 137,735 millones de pesos (6.804 millones de dólares).[9]

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El caso del rescate bancario y las exorbitantes ganancias del sector financiero en México, son emblemáticos porque representan buena parte de las presiones políticas y financieras que enfrentará el nuevo gobierno de López Obrador a la hora de lidiar con las partidas presupuestales, aunadas a una deuda creciente heredada por las últimas dos administraciones.

La deuda pública de México es equivalente a 43.5% del Producto Interno Bruto, según datos del tercer trimestre de 2018 de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.[10] Sin embargo, el acelerado ritmo de endeudamiento que experimentó el país durante la administración de Enrique Peña Nieto, junto con una devaluación del peso mexicano de 58% frente al dólar en el último sexenio[11], ha generado que cada vez sea necesario destinar mayores recursos para pagar el costo financiero de la deuda.[12]

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Asimismo, durante el periodo neoliberal, la Inversión Extranjera Directa en México pasó de 470 millones de dólares en 1988 a 11,309 millones de dólares en 2018, según datos del Banco de México. Cifras que representan un incremento de la inversión extranjera 24 veces durante el periodo neoliberal, que sin embargo no se tradujo en una mejora en la calidad de vida de los mexicanos, debido a que uno de los incentivos para la llegada de inversión extranjera fue castigar el salario de los trabajadores.

Esto permite entender por qué razón, los niveles de pobreza se mantuvieron prácticamente iguales que hace 30 años, tal como puede observarse en el porcentaje de la población en situación de pobreza de ingresos de 1992 a 2014, según datos de Coneval, que ubican al 53% de los mexicanos en condiciones de pobreza patrimonial y 20.6% en pobreza alimentaria.

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Del  mismo modo, el poder adquisitivo del salario mínimo sufrió una caída pronunciada desde 1982 y prácticamente se estancó desde 1997, más no así la inflación, que ha subido de manera sostenida a lo largo de todo ese periodo neoliberal. De 1988 a noviembre de 2018, la inflación creció 2068.24%, según datos de INEGI.[13]

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Una situación de precarización laboral que explica por qué un mexicano que gana el salario mínimo hoy, tiene que trabajar 24 horas y media para comprar la misma cantidad de comida que compraba en 1987 con apenas 4:53 horas de trabajo, según datos del Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM.[14]

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Una precarización del ingreso popular que también se ve reflejado en la correlación entre el salario mínimo y el precio de una canasta alimentaria recomendable, cuyo valor supera 3 veces el salario mínimo.  Esto significa que durante el neoliberalismo se registra una pérdida acumulada del poder adquisitivo del salario mayor al 78.71% respecto a 1987, según datos del CAM-UNAM.[15]

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Dicho de otro modo, en 1988 un mexicano podía comprar 12 kilogramos de tortilla con el salario mínimo mientras que en 2018, apenas se pueden comprar 5 kilogramos de tortilla con el salario mínimo, lo cual evidencia la precarización del poder de compra por parte de los trabajadores mexicanos en las últimas tres décadas.[16]

Y esta pérdida de poder adquisitivo a lo largo del periodo neoliberal, se tradujo también en que el 60% de los trabajadores mexicanos laboren en la economía informal.[17]

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Sin embargo, cabe resaltar que parte de esta crisis estructural en México ha sido mitigada por los poco más de 12 millones de migrantes mexicanos que viven en Estados Unidos y envían remesas a sus familias, factor que ha permitido la supervivencia de un sector importante de la población mexicana. En 2017, ingresaron a México 28,771 millones de dólares, rompiendo por segundo año consecutivo su máximo histórico, cifra muy superior a los 2,494 millones de dólares que ingresaban en 1990, según datos del Anuario de Migración y Remesas México 2018.[18]

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Pero a pesar de que el ingreso y el poder de compra de los más pobres se redujo a lo largo del periodo neoliberal, no ocurrió así con las élites. Así lo demuestra un estudio reciente de Jaramillo Molina,[19] en el cual se documenta la manera en que los ingresos de las élites mexicanas crecieron entre 50% y 250% de 1988 a 2008, contrario a lo que ocurrió con el resto de los mexicanos y las tendencias globales en términos de distribución de riqueza. Asimismo, el 20% de la población más rica de México aumentó sus ingresos durante las últimas tres décadas, pero en especial, el 1% de la población, cuya riqueza aumentó 10% de 2008 a 2016.

ajuste

Una cifra que coincide con otros estudios como el realizado por Oxfam México, en el cual se documenta la manera en que el 1% de los mexicanos concentra un tercio de la riqueza del país.[20] Una situación que se expresa de manera más clara al observar el crecimiento de la riqueza de los cuatro hombres más ricos de México (Carlos Slim, Germán Larrea, Alberto Bailleres y Ricardo Salinas Pliego) a lo largo del periodo neoliberal.

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De este modo, la crisis mexicana provocada por el modelo neoliberal podría sintetizarse en cuatro puntos esenciales:

1) Estancamiento del crecimiento económico

2) Desmantelamiento de la planta productiva nacional

3) Precarización del empleo

4) Enriquecimiento de las élites y el sector financiero

Factores clave para entender la magnitud del cambio político en México y la manera en que se modificó la correlación de fuerzas con el nuevo régimen.

El escenario político

El mantenimiento del proyecto neoliberal en México estuvo siempre vinculado a un bipartidismo de derecha entre PRI y PAN, tras la alianza política que formaron ambos partidos tras el fraude electoral de 1988, que condujo a Carlos Salinas de Gortari a la presidencia del país y profundizó el incipiente proyecto privatizador que comenzó durante el sexenio anterior de Miguel de la Madrid.

Tal como relata la periodista Martha Anaya en su libro 1988: el año que calló el sistema, PRI y PAN pactaron la llegada de Salinas a la presidencia en una reunión secreta realizada el 27 de agosto —a la cual asistieron Salinas de Gortari; Manuel J. Clouthier (candidato presidencial del PAN); Luis H. Álvarez, presidente del blanquiazul; José Luis Salas Cacho, coordinador de la campaña de Maquío; Luis Donaldo Colosio, el hombre de confianza del candidato priista y Manuel Camacho Solís, encargado de la negociación.[21]

En esa reunión, el PAN decide avalar el triunfo de Salinas tras las acusaciones de fraude electoral -realizadas por el entonces candidato de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas- a cambio de que el nuevo gobierno asumiera un agenda de cinco puntos: 1) Cambiar las leyes electorales. Fundamentalmente, crear un padrón confiable y un organismo ciudadano que no dependiera del gobierno a cargo de las elecciones, lo cual marcaría el nacimiento de lo que actualmente es el INE; 2) Darle viabilidad a la economía, con un modelo de apertura económica y desaparecer la figura del ejido; 3) Privatizar la banca; 4) Crear lo que terminaría siendo la Comisión Nacional de Derechos Humanos y 5) Apertura religiosa y restablecimiento de las relaciones con el Vaticano.

A partir de entonces, PRI y PAN formarían una alianza de facto en los grandes temas nacionales durante las siguientes tres décadas -desde el rescate bancario a las llamadas reformas estructurales- bajo un común denominador: mantener el modelo económico neoliberal.

En 1989 el PAN ganaría su primera gubernatura, que abriría brecha para que en el año 2000 se consumara la llamada alternancia en el poder con el triunfo electoral del panista Vicente Fox.

Ya para ese entonces, el triunfo de la izquierda partidista en la Ciudad de México, y el crecimiento de popularidad del entonces jefe de Gobierno de la capital mexicana, Andrés Manuel López Obrador, provocaron que las élites beneficiadas del proyecto neoliberal, de la mano del PRI y PAN, cerraran la puerta a un giro hacia la izquierda en las elecciones de 2006. Un proceso electoral que, nuevamente, se vería marcado por el fantasma del fraude debido a la intervención del gobierno y las cúpulas empresariales en las campañas presidenciales de ese año, que se decidieron por una diferencia de votos de 0.62%, según reconoció el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en su calificación de la elección presidencial.

Los serios problemas de legitimidad con los que llegó el presidente Felipe Calderón a la presidencia de México, permiten entender cómo es que el panista comenzó su famosa “guerra contra el narcotráfico” como una maniobra política que le permitiera lograr gobernabilidad ante el enojo social que privó entre los simpatizantes de López Obrador. Fue así que Calderón ordenó al Ejército salir a las calles para contener la amenaza del crimen organizado como una maniobra política que le permitió desviar la atención del fraude electoral para librar una “guerra” con un alto costo para el país. El resultado: una espiral de violencia y una crisis humanitaria sin precedentes para México que a la fecha arroja un saldo de más de 250,000 asesinatos[22] y más de 40,000 desaparecidos.

Para 2012, la crisis de violencia provocó el regreso del PRI al poder, con Enrique Peña Nieto, quien logró convertirse en presidente gracias a una portentosa maquinaria electoral financiada con el saqueo de las arcas públicas mediante diversos actos de corrupción que se fueron revelando a lo largo de todo su sexenio: desde el caso Monex[23], hasta los sobornos de Odebrecht[24], o la manera en que los gobernadores del PRI desviaron millones de pesos para campañas políticas en lugares como Veracruz[25] y Chihuahua[26].

A lo largo de todo este periodo, el adelgazamiento del Estado provocó que grandes sectores de la población mexicana quedaran en condiciones de vulnerabilidad ante las inequidades del modelo económico. Pero también, provocó el fortalecimiento de los llamados poderes fácticos (medios de comunicación, sindicatos corporativistas y crimen organizado). Un régimen político donde se produjo lo que Edgardo Buscaglia denomina como un “pacto de impunidad entre las élites político-empresariales” que controlan al país.[27]

A pesar de que la evidencia documental sobre los estragos del neoliberalismo en México[28] para 2014 eran cada vez más contundentes[29], esto no fue impedimento para que el bipartidismo de derecha aliada a un fragmentado PRD, que se sumó al Pacto por México[30], profundizaran la agenda neoliberal a través de las llamadas reformas estructurales. Entre ellas, la llamada “madre de todas las reformas”, la reforma energética, con la cual se abrió la industria petrolera a la iniciativa privada y aceleró el desmantelamiento de Petróleos Mexicanos (Pemex), la empresa más importante en la historia del país, la cual permitió financiar el desarrollo de la industria nacional en los años de la posguerra.

La virtual quiebra de Pemex, cuya deuda asciende a más de 2 billones 5,800 millones de pesos[31] (99,738 millones de dólares), equivalentes al 8.56% del Producto Interno Bruto de México, implica uno de los principales problemas estructurales del país, tras la histórica caída en la producción de petróleo (1.84 millones de barriles al día)[32] y la importación y aumento en los precios de los combustibles[33], como consecuencia del abandono de las refinerías.[34]

Todos estos factores, sumados a una crisis de corrupción sin precedente[35], explican el triunfo arrollador de Andrés Manuel López Obrador y su partido, Morena, en las elecciones presidenciales de 2018, con más de 30 millones de votos en todo el territorio nacional, en un hecho sin precedente.

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Una victoria que no sólo implicó un cambio de partido en el poder y un giro en el modelo económico, sino también, una reconfiguración en la correlación de fuerzas al interior del Congreso, donde Morena y sus aliados (PT-PES) obtuvieron mayoría en las dos cámaras (Senadores y Diputados).

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Un resultado que además, relegó al bipartidismo de derecha PRI-PAN a un lugar marginal en la conformación del nuevo Congreso mexicano.

Un escenario similar a lo que ocurrió con las gubernaturas, donde se rompió la hegemonía del PRI, logrando la repartición de gobiernos estatales más plural en la historia del país.

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Un cambio de régimen político que abre una baraja de posibilidades al mismo tiempo que encierra nuevos retos para el nuevo gobierno encabezado por López Obrador, quien tendrá como principales amenazas a los remanentes derrotados del viejo sistema, así como los embates del capital financiero trasnacional, cuyos intereses suelen contraponerse a la visión de un gobierno liberal y nacionalista de izquierda, como el que existe en México con la llamada “Cuarta Transformación”.

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Fuentes:

[1] INEGI, precios de 2013. https://www.inegi.org.mx/temas/pib/

[2] https://datos.bancomundial.org/indicador/NE.RSB.GNFS.CD?end=2017&locations=MX&start=1988&view=chart

[3] http://www.beta.inegi.org.mx/temas/ptf/

[4] http://www.elfinanciero.com.mx/rankings/la-importancia-del-aguacate-para-mexico-en-graficas

[5] https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/395303/Balanza_Comercial_Agropecuaria_y_Agroindustrial_enero_2018.pdf

[6] http://www.cefp.gob.mx/intr/edocumentos/pdf/cefp/cefp0732006.pdf

[7] https://mexico.mom-rsf.org/es/propietarios/

[8] https://www.huffingtonpost.com.mx/2017/11/14/tras-pagar-mas-de-2-billones-de-pesos-mexicanos-deben-67-mas-por-el-fraude-del-rescate-bancario_a_23269804/

[9] https://actualidad.rt.com/actualidad/295269-mexico-ley-busca-poner-limites-bancos-ganancias

[10] https://www.eleconomista.com.mx/economia/EPN-hereda-una-pesada-losa-de-deuda-a-AMLO-20181129-0086.html

[11] http://www.elfinanciero.com.mx/mercados/el-peso-se-hundio-por-tormenta-perfecta-en-su-contra-en-el-sexenio-de-epn

[12] https://expansion.mx/economia/2018/02/01/mexico-tiene-la-deuda-publica-mas-alta-en-su-historia

[13] https://www.inegi.org.mx/app/indicesdeprecios/CalculadoraInflacion.aspx

[14] https://cam.economia.unam.mx/1018-2/

[15] https://cam.economia.unam.mx/reporte-de-investigacion-120-mexico-esclavitud-moderna-cae-78-71-el-poder-adquisitivo/

[16] https://adnpolitico.com/presidencia/2018/05/21/verdad-o-mentira-que-tan-cierto-es-lo-que-dijeron-en-el-debate

[17] https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Mexico-tiene-un-fuerte-problema-de-informalidad-Roberto-Campa-20180515-0074.html

[18] https://www.bbvaresearch.com/wp-content/uploads/2018/09/1809_AnuarioMigracionRemesas_2018.pdf

[19] https://economia.nexos.com.mx/?p=2034

[20] https://www.oxfammexico.org/sites/default/files/Informe%20Me%CC%81xico-DAVOS-reducido.pdf

[21] https://heraldodemexico.com.mx/opinion/usted-es-ilegitimo-de-origen/

[22] https://actualidad.rt.com/actualidad/272788-mexico-llega-250000-asesinatos-inicio-guerra-narcotrafico

[23] https://aristeguinoticias.com/1607/lomasdestacado/caso-monex-el-recuento/

[24] https://contralacorrupcion.mx/odebrechtepn/

[25] https://aristeguinoticias.com/1101/mexico/red-fantasma-de-duarte-triangulo-dinero-a-campana-presidencial-en-2012/

[26] https://www.huffingtonpost.com.mx/2017/12/19/acusan-a-videgaray-de-pactar-con-beltrones-para-desviar-250-millones-de-pesos-para-campanas-del-pri_a_23311863/

[27] https://www.dw.com/es/buscaglia-en-m%C3%A9xico-hay-un-pacto-de-impunidad/a-18001753

[28] https://manuelhborbolla.wordpress.com/2014/01/07/20-anos-del-tlcan-el-recuento-del-desastre/

[29] http://idic.mx/wp-content/uploads/2014/11/TLCAN20ANOS_UNAM-IDIC_2014_comprimido.pdf

[30] https://es.wikipedia.org/wiki/Pacto_por_M%C3%A9xico

[31] https://www.jornada.com.mx/2018/07/19/economia/018n1eco

[32] https://expansion.mx/empresas/2018/04/04/la-produccion-de-pemex-sin-despegar-en-2018

[33] https://www.excelsior.com.mx/nacional/2018/02/24/1222521

[34] https://www.huffingtonpost.com.mx/2017/01/12/el-abandono-de-refinerias-fue-clave-en-el-gasolinazo_a_21653178/

[35] https://www.huffingtonpost.com.mx/2016/11/29/la-generacion-de-gobernadores-mas-corruptos-en-la-historia-de-me_a_21616032/

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