Archivo de la categoría: Política

El capital financiero y la privatización del espacio urbano en la era de la globalización

Las dinámicas del capital financiero a partir de la década de 1980, que coincide con el fin de la Guerra Fría y el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información, ha modificado las estructuras de los Estados nacionales y sentado las bases de un nuevo proceso estructural y global de apropiación de la riqueza.

Un proceso donde la desigualdad social, la migración y el choque de civilizaciones son sólo algunas de sus caras más visibles. Puntos esenciales para comprender el fenómeno de la globalización.

Aquí algunos conceptos para entender este complejo y fascinante proceso: David Harvey sobre la crisis del capitalismo; Saskia Sassen, sobre las desigualdades y el proceso de expulsión que promueve la ciudad global; Zygmunt Bauman sobre la modernidad líquida; y Manuel Castells sobre la sociedad red. Todo un marco conceptual para entender el mundo de hoy.

La poesía libertaria de Roque Dalton

Un documental sobre el poeta y militante salvadoreño, Roque Dalton, símbolo de la resistencia latinoamericana. La poesía, como el amor, es y será siempre libertaria.

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Ayer

Junto al dolor del mundo mi pequeño dolor,
junto a mi arresto colegial la verdadera cárcel de los hombres sin voz,
junto a mi sal de lágrimas
la costra secular que sepultó montañas y oropéndolas,
junto a mi mano desarmada el fuego,
junto al fuego el huracán y los fríos derrumbes,
junto a mi sed los niños ahogados
danzando interminablemente sin noches ni estaturas,
junto a mi corazón los duros horizontes
y las flores,
junto a mi miedo el miedo que vencieron los muertos,
junto a mi soledad la vida que recorro,
junto a la diseminada desesperación que me ofrecen,
los ojos de los que amo
diciendo que me aman.

Roque Dalton

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Las relaciones de poder para principiantes: Foucault, Gramsci y Hegel

Dos de los grandes pensadores de todos los tiempos en torno al fenómeno del poder, en versión para novatos. Un par de videos introductorios a la obra de Michel Foucault, Antonio Gramsci y Hegel. Para comprender un poco mejor el mundo caótico y violento en que vivimos, donde los aparatos de control se enfrentan a la rebelión de la conciencia.

HEGEL from diego levy on Vimeo.

La guerra de Trump

Trump
Estados Unidos bombardea Siria con el pretexto de que el gobierno de Al Assad, supuestamente, utilizó armas químicas contra civiles. El gobierno de Trump no ha dado una sola prueba de que el ataque fue orquestado por el gobierno sirio y ha tensado a la comunidad internacional.
Los hechos se dan apenas unos días después de un supuesto atentado terrorista en San Petersburgo, Rusia. Otro atentado se presenta en Estocolmo justo después de los bombardeos. La reunión en el Consejo de Seguridad de la ONU transcurrió con serias acusaciones de los rusos contra la ilegalidad del bombardeo norteamericano, de acuerdo con el derecho internacional. Y mientras tanto, los rusos enseñaron los dientes y retiraron la cooperación que habían mostrado en los primeros meses de la nueva administración estadounidense.
Y aún cuando el gobierno de Donald Trump quiso mostrar el músculo, lo único que evidencia es una debilidad interna de su gobierno que ahora están tratando de disfrazar. No en balde, el bombardeo se da horas después de que el asesor estrella de Trump, Steve Bannon, fue retirado del Consejo de Seguridad Nacional.
Un ataque que, dicho sea de paso, no contó con la aprobación del Congreso estadounidense, lo cual ha generado malestar entre los demócratas, quienes han tachado de irresponsables las acciones de Trump. Este es el problema de dejar a un imbécil al frente de la mayor potencia bélica del planeta.

El periodismo peleonero

Después de ver la película Truth (Conspiración y poder, según le pusieron en Netflix), sobre la salida de los periodistas Mary Mapes y Dan Rather de la CBS luego de que el sistema se les vino encima por investigar a George W. Bush, confirmo algo que ya sabía: los periodistas de investigación tenemos algo de peleoneros.

Enfrentar al sistema requiere agallas. El periodismo no es una profesión apta para cobardes, por una sencilla razón: el miedo nunca podrá dialogar con la verdad. Vencer el miedo y atreverse a decir la verdad, requiere coraje, arriesgarlo todo en cada historia, en cada párrafo en cada palabra. No hay otra forma de dar la pelea contra la ignominia, la mezquindad, la podredumbre humana que privilegia a unos pocos a cambio del sufrimiento de millones. Hay que dar la pelea, siempre. No se trata de ejercer una simple profesión. Se trata de asumir postura frente a la vida.
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El nacionalismo trasnochado de la derecha mexicana

Si hubiera existido un ápice del nacionalismo chafa que ahora pulula en México en los más de 30 años de neoliberalismo ortodoxo que hemos padecido en este país, México no sería tan vulnerable a los caprichos de un fascista como Donald Trump.

Si los que ahora se desgarran las vestiduras, no hubieran sido cómplices y sostén del régimen corruptocrático y vendepatrias que se vive desde los sexenios de Salinas de Gortari, Zedillo, Fox, Calderón y Peña, la catástrofe no sería de este tamaño. Ahí están las consecuencias del bipartidismo de derecha, impulsores de aquel famoso “pacto de impunidad” no escrito entre las miserables élites político-económicas que administran la desgracia de millones para su propio beneficio.

Los que destruyeron este país se envuelven ahora en la bandera nacional ante la amenaza Trump. Pero la debilidad del Estado mexicano no la provocó Trump. La provocaron las élites mafiosas que privatizaron todo. Los que acabaron con los derechos sociales, abarataron los salarios y el empleo en nombre de la competitividad, sólo para beneficiar a las empresas extranjeras. Los que apoyaron la militarización del país para tratar de construir la legitimidad que no pudieron obtener en las urnas y detonando una crisis humanitaria sin precedentes. Los aplaudidores que celebraban con bombo y platillo las reformas estructurales que “salvarían” a México.

Ahí están las desastrosas cuentas que entrega el bipartidismo de derecha que ha gobernado México desde 1988 y que explican la actual crisis política, social y económica que padecemos, ante la pérdida de soberanía nacional y un “libre mercado” que sólo ha servido para enmascarar el saqueo de los grandes capitales trasnacionales que lucran con el sufrimiento de millones de personas que a diario padecen los efectos de la pobreza, la inseguridad, la falta de justicia, las violaciones sistemáticas a la dignidad humana.

En lugar de tirarse al suelo y decir tanta estupidez frente a las cámaras, los próceres de la derecha deberían tener un poquito de vergüenza, dar la cara y rendir cuentas por el desastre de país que nos tiene a merced de un psicópata como Trump, capaz de desatar una guerra mundial por mera egolatría.

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La profecía de Manuel Castells sobre la llegada de Donald Trump

Donald Trump jura como presidente de Estados Unidos
Algunas claves para descifrar el presente

De cuando uno se topa con claves para entender el presente, tal como me ocurrió al leer Globalización e identidad, un texto publicado por Manuel Castells en 2010:

“En el momento en que el Estado se ve privado de una fuerza identitaria que sostenga su difícil maniobra en el mundo de la globalización, ese Estado trata de relegitimarse volviendo a llamar a su gente, es decir, a su nación; pero esa nación, en muchos casos, ya se ha separado del Estado y cree que no está siendo representada”, afirma Castells.

Desde esta luminosa perspectiva, puede entenderse mejor la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos. El golpe al establishment estadounidense se dio precisamente en esos términos. Basta revisar el discurso de Trump en su toma de posesión para comprender la manera en que el tipo apela a la “nación” que ha sido olvidada ante un proceso de apertura global donde las amenazas vienen de fuera o son producto de la globalización del mercado: los migrantes mexicanos, China, el TLCAN.

Si me sorprendió la manera en que Michael Moore profetizó la llegada de Trump desde el verano pasado, me sorprende aún más la manera en que Castells profetizó este fenómeno, cuyas causas aborda en otro texto reciente donde resalta algunos logros de la administración Obama. Y justo ahora que estoy leyendo El mito del Estado de Ernst Cassirer, no cabe duda de que las raíces mitológicas del imaginario popular juega un papel fundamental en lo político. Y lo que falta.

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El gasolinazo y la pesadilla del neoliberalismo a la mexicana

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La liberalización de los precios de la gasolina evidencia los estragos de un modelo económico al que México apostó su futuro y hoy está en declive ante el triunfo Trump y el Brexit.

El gasolinazo provocado por la liberalización de los precios de los combustibles es el último capítulo de la pesadilla neoliberal mexicana que lleva 30 años desarrollándose en nuestras narices. Una pesadilla que cobra nuevas dimensiones ante la derrota en la escena internacional del proyecto neoliberal al que México apostó todas sus canicas, empeñando el futuro de una generación entera que ahora se ve forzada a pagar los platos rotos.

Fue a mediados de los años 80 cuando los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña, entonces comandados por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, impulsaron una serie de medidas económicas para los países en desarrollo a través de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, sentando así las bases del proyecto neoliberal.

La receta del éxito, según los neoliberales, se basaba en tres puntos clave: privatización de las empresas públicas, el fomento del libre comercio y la desregulación de los mercados. Esto, con el fin de que el Estado interviniera lo menos posible en los asuntos económicos. Recomendaciones que en buena medida, explican el actual incremento a los precios de la gasolina.

No pasó mucho tiempo para que México adoptara a rajatabla dicho modelo económico. Tras la privatización de los bancos y otras empresas durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el gobierno firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con la promesa de generar crecimiento económico atrayendo inversión extranjera, impulsando las exportaciones y generando empleos bien pagados. Cosa que nunca ocurrió, toda vez que México desmanteló la industria nacional para convertirse en un país maquilero e importador, arrojando un saldo negativo de la balanza comercial ante el poco valor agregado que genera el modelo maquilador.

Las cifras son contundentes, ya que los mexicanos perdieron el 80% de su poder adquisitivo de 1987 a 2016, duplicando los niveles de pobreza, al pasar del 31% en 1994 al 62% en 2015 según datos del Banco Mundial. Al mismo tiempo, la implementación del modelo neoliberal en México trajo consigo el surgimiento de un selecto grupo de multimillonarios beneficiados por las privatizaciones, tales como Carlos Slim (Telmex), German Larrea (Grupo México), Alberto Bailleres (Grupo Peñoles) y Ricardo Salinas Pliego (Televisión Azteca), cuatro de los 30 empresarios más ricos del país cuya fortuna supera los mil millones de dólares.

Desde entonces, el gobierno mexicano no ha dejado de señalar a diversos “factores externos” como los culpables del estancamiento económico, mientras los cómplices del oficialismo tratan de ocultar la manera en que la implementación del proyecto neoliberal convirtió a México en un país particularmente vulnerable a los caprichos de los mercados internacionales.

Pero a pesar de que con el paso de los años existe cada vez más evidencia sobre los efectos negativos del modelo neoliberal en México, en 2014 el gobierno de Enrique Peña Nieto —valiéndose de un discurso tramposo en el que incluso se aseguraba que Lázaro Cárdenas estaba a favor de la privatización, que por momentos hacía recordar aquella máxima incluida en la novela 1984 de George Orwell sobre la manera en que “quien controla el presente controla también el pasado”—, impulsó la reforma energética aprobada por el PRI y el PAN, cuyo propósito era privatizar la industria petrolera que para ese entonces sostenía una tercera parte del presupuesto anual del país.

De este modo, la codiciada renta petrolera mexicana terminó formando parte del proyecto neoliberal por acuerdos entre los partidos políticos, pese al evidente rechazo de la ciudadanía.

A pesar de que la reforma energética significó cumplir con uno de los mayores anhelos de los tecnócratas neoliberales en México, lo cierto es que la industria petrolera ya venía experimentando una privatización silenciosa a través de las empresas privadas de Pemex que conforman el Grupo PMI, que desde finales desde finales de la década de 1980 hasta 2014 manejó con total discrecionalidad los recursos obtenidos por las exportaciones e importaciones de petróleo crudo y sus derivados, incluyendo la gasolina.

Una práctica inspirada en un modelo de negocios en Pemex basado en la exportación de petróleo crudo, que dejó en el olvido la planta industrial con la que contaba el país, incluyendo refinerías y el sector petroquímica. Y por absurdo que parezca, ahora somos un país importador de gasolina proveniente de Estados Unidos y otros países. Una metáfora de lo que ha sucedido con la economía mexicana a más de dos décadas de la implementación del modelo neoliberal.

A más de dos años de distancia, sobra decir que la reforma fue un rotundo fracaso, tal como lo evidencia la virtual quiebra de Pemex, el desmantelamiento de las refinerías que trabajan al 38% de su capacidad, el desabasto de combustible en al menos 10 estados o el incremento de 20% en el precio de la gasolina, y los incrementos en las tarifas de luz y gas.

Mientras el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade, asegura que el “libre mercado” de la gasolina fomentará la “competencia” del sector, lo cierto es que dicho aumento tendrá efectos adversos en el aumento de la inflación y hará aún más compleja aquella “película de terror” a la que hizo referencia el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, para describir el negro escenario económico que se vislumbra en 2017.

Y todo esto, en medio de el derrumbe del neoliberalismo con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea vía el Brexit, dos países donde las políticas de libre mercado cedieron a las presiones de una derecha proteccionista cuyo triunfo representa un duro golpe para los tratados de libre comercio. Un proyecto neoliberal al cual México apostó su futuro y que junto con los altos niveles de corrupción e impunidad que padece el país, han ocasionado un presente incierto y desolador para una generación entera de mexicanos.

¿A quién habremos de pasarle la cuenta del desastre de país que nos han dejado?

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Entender la guerra en Siria, la derrota del neoliberalismo y el nuevo orden mundial

Proyectos de infraestructura, descontento social, potencias metidas de lleno en el ajedrez geopolítico en una región harto volátil, conflictos étnico-religiosos. Entender lo que ocurre en Siria no es algo sencillo. La realidad es más compleja de lo que parece. Aquí algunos videos para tratar de entender un fenómeno sumamente complejo que ha sido el epicentro de una nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia, con el papel protagónico de China, un conflicto que tiene como trasfondo la derrota del neoliberalismo con la llegada de Donald Trump y el ascenso de la ultraderecha en Europa.

Lo que ocurre en Siria es consecuencia de un mapa geopolítico en transformación, donde la reedición de la Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia, tiene hoy a China como un tercero en disputa a la hora de inclinar la balanza. Pero no sólo eso, ya que tanto el Brexit como el triunfo de Trump marcan la derrota del neoliberalismo frente el ascenso de una derecha autoritaria y populachera de tintes fascistas, no sólo en Estados Unidos, sino también en Francia con LePen y Alemania con PGIDA, países donde habrá elecciones en 2017 y donde la ultraderecha puede ser la gran triunfadora en Europa ante la crisis de refugiados y la violencia yijadista impulsada desde Medio Oriente.

Vaya encrucijada que vive el mundo el día de hoy. Pareciera que el escenario va perfilándose poco a poco para una nueva guerra mundial de grandes proporciones. Pero por extraño que parezca, quizá la llegada de Trump podría darle un respiro a las tensiones entre las potencias, escenario en el que Putin figura como el gran vencedor y el personaje más poderoso del planeta. Aquí una serie de materiales para una reflexión profunda sobre la guerra en Siria y el nuevo orden mundial.

El negocio de la censura

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Si el derecho a la información en verdad fuera considerado un derecho humano, la censura tendría que ser sancionada de alguna forma por un auténtico Estado de derecho. No ocurre así. Por el contrario, los oligarcas de los medios de comunicación administran la información a conveniencia, como si se tratara de una mercancía. En su reciente informe,  Medios de comunciación: los oligarcas se van de comrpas, Reporteros Sin Frontera documenta al menos cinco formas en que los dueños de los medios practican la censuran el derecho a la información de manera sistemática: 1) Poner su imperio mediático al servicio del régimen; 2) Cambiar información por entretenimiento; 3) Usar su medio de comunicación contra los opositores; 4) Censurar todo lo que vaya contra sus intereses; 5) Comprarse un medio de comunicación para corromper el poder.

Si uno de los principios elementales de la democracia es el derecho a la información como condición elemental para que los pueblos puedan ejercer su soberanía, la situación de la prensa global a merced de los intereses mercantilistas del capitalismo y los intereses privados por encima del interés público, representan uno de los ejes para explicar la crisis de confianza que existe en las llamadas democracias liberales que se constituyen como el modelo de gobierno hegemónico a nivel global.

Si bien en todo el mundo estas prácticas son cosa de todos los días, en países como México la censura mediática ha alcanzado niveles tales, que el más reciente informa de RSF de 2016 sitúa a México en el lugar 149 de un total de 180 países en términos de libertad de prensa, por debajo de países como Rusia, Etiopía o Bangladesh. Algo que contradice el derecho a la información que pregonan las autoridades mexicanas, lo cual no hace sino evidenciar el simulacro democrático en que vivimos, que no es otra cosa que una oligarquía con disfraz de populismo. Basta ver lo acontecido en las últimas semanas con el acoso judicial de los aliados del gobierno de Enrique Peña Nieto contra periodistas e investigadores críticos al actual régimen como Carmen Aristegui y Sergio Aguayo, para entender que el derecho a la información, en el mejor de los casos, no es sino un indicador para medir la calidad de una democracia. Un indicador en el que México sale irremediablemente reprobado.

Un frente ciudadano para combatir a la corruptocracia: una lectura política de la dolorosa realidad nacional desde la matanza de Nochixtlán

El asesinato de al menos once personas a manos de la Policía Federal y el saldo de más de cien heridos durante las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y la sociedad civil en Nochixtlán, Oaxaca, el pasado domingo 19 de junio de 2016, es la muestra más reciente de la dictadura que se padece actualmente en México.

A diferencia de lo ocurrido en Ayotzinapa, en Nochixtlán hubo muchos fotógrafos y testigos que documentaron la matanza. El secretario de gobernación, Miguel Osorio Chong, dice que prefiere esperar a las investigaciones, lo cual se traduce en que quieren ganar tiempo para inventarse otra “verdad histórica” con la tontería esa de que los policías fueron emboscados. Nadie les cree. Y menos cuando hay fotos de agentes con armas largas vestidos de civiles. La crisis de derechos humanos que vivimos en México sólo se ve en las más crueles dictaduras: asesinatos, represión, desaparecidos, torturados.

Y en este sentido, es necesario cuestionar las inconsistencias en la estrategia política de la CNTE y su exigencia de diálogo con la Secretaría de Gobernación, a lo cual uno podría preguntarse qué posibilidad real de diálogo existe cuando el gobierno utiliza armas de fuego para asesinar manifestantes desarmados. ¿Con quién habría que dialogar? ¿Con un gobierno ilegítimo que viola sistemáticamente los derechos humanos para reprimir a sus opositores y censurar la libertad de expresión? ¿Hasta qué punto reconocer el diálogo implica reconocer como interlocutor a un gobierno ilegítimo que asesina a la población para salvaguardar los intereses de una oligarquía corruptocrática que ha convertido la ruina del país en un lucrativo negocio privado, como ocurrió con la reforma energética y la reforma educativa que pretende facilitar el despido de los maestros disidentes en beneficio de intereses políticos del gobierno? [1] De ahí que la reforma educativa no sea sino un instrumento de control diseñado para que el PRI pueda recuperar el control del gremio magisterial, luego de que los gobiernos del PAN otorgaron una serie de privilegios a los líderes corruptos del sindicato docente con fines político-electorales. Esto explica el por qué los profesores de la CNTE se oponen a un proceso de evaluación que otorga a los señores de la corruptocracia la posibilidad de sustituir a los maestros disidentes por maestros dóciles, lo cual convierte dicha reforma en un aparato de control diseñado para desarticular la oposición al actual régimen.

No es la primera vez que el gobierno de Enrique Peña Nieto reprime a sus opositores mediante el uso de la fuerza y otros medios coercitivos. Así ocurrió con la detención de José Manuel Mireles y las autodefensas de Michoacán, luego de que tuvieran que levantarse en armas para defenderse ante los continuos ataques del crimen organizado y la incapacidad del Estado para garantizar la seguridad pública. Así ocurrió también con la intervención de las fuerzas armadas, el crimen organizado y el Estado en la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, además de la campaña de desprestigio y acoso orquestada por el gobierno federal en contra el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Esto sin contar con las presiones del gobierno sobre MVS para censurar a Carmen Aristegui y sus colaboradores luego del escándalo de corrupción de la Casa Blanca que involucra directamente a la esposa de Peña Nieto, así como el continuo asesinato de periodistas, activistas y líderes sociales, casos que muestran las difíciles condiciones que se enfrentan actualmente en México para ejercer la libertad de expresión. Rasgos típicos de una dictadura, término que puede definirse como una forma de gobierno en la que una persona o una élite ejerce el poder político a través de diversos mecanismos de coerción para contener a sus opositores mediante el uso de la fuerza.

Por lo anterior habría que preguntarse: ¿Con qué instituciones pretenden lograr gobernabilidad? ¿Con un Poder Ejecutivo que reprime a la disidencia y el pensamiento crítico al mismo tiempo que protege y beneficia a sus cómplices? ¿Con un Poder Legislativo que dicta leyes a modo para beneficiar los intereses de la clase política por encima de la gente, como ocurrió recientemente con la manera en que echaron abajo la propuesta de ley anticorrupción promovida desde la sociedad civil?[2] ¿Con un Poder Judicial que dicta sentencia en función de intereses políticos y donde los crímenes quedan impunes en más del 99% de los casos?[3] ¿Con órganos electorales que invariablemente resultan omisos ante la inyección de dinero ilícito durante las campañas electorales?[4] ¿Con procuradurías de justicia que torturan y manipulan los hechos a su conveniencia para construir “verdades históricas” como las de Ayotzinapa?[5] ¿Con gobernadores corruptos que no son sino empleados del crimen organizado y las empresas trasnacionales?[6] ¿Con los serviles medios de comunicación que administran la ignorancia y realizan campañas de difamación para beneficiar al gobierno en turno?[7] Este es el vivo retrato del actual régimen, donde la corrupción es aquello que da cohesión a todo el sistema político mexicano, lo cual permite entender el actual fenómeno de ingobernabilidad como consecuencia de una severa crisis de legitimidad. Una situación que ha derivado en una grave crisis institucional donde la ausencia de un Estado de derecho ha generado una ola de violencia utilizada por el gobierno para imponer sus propios intereses por encima del bien común, mediante el uso de la fuerza y una maquinaria burocrática diseñada para promover el abuso sistemático en contra de la población. Rasgos de un Estado fallido que busca reconfigurarse como una dictadura donde la política del garrote y la mordaza se ha convertido en el medio predilecto para tratar de controlar la creciente molestia social ante los desastrosos resultados de un gobierno ilegítimo y tirano.

Por ello, no es casualidad que la brutal represión y la detención de los líderes del magisterio disidente se produzca pocas semanas después de que los partidos políticos que forman parte del actual régimen, aprobaran en las comisiones de la Cámara de Diputados una iniciativa de ley que busca crear un Estado de excepción para suspender los derechos humanos y legalizar la represión contra la población civil.[8] Un instrumento típicamente utilizado por las dictaduras para acabar con la oposición política, controlar el descontento social y aferrarse al poder mediante el uso de la fuerza. Algo que, de hecho, ha venido ocurriendo desde 2007, a inicios del sexenio de Felipe Calderón, tal como puede constatarse en el elevado índice de letalidad de las fuerzas armadas en su presunta “guerra contra el narcotráfico”,[9] lo cual evidencia que durante la última década se han realizado una serie de “ejecuciones sumarias” contra civiles,[10] tal como quedó de manifiesto con las masacres de Tlatlaya,[11] Apatzingán[12] y Tanhuato[13] a manos del ejército mexicano y fuerzas federales. Esto, sin contar con los casos de tortura reconocidos por los altos mandos del ejército[14] y otros casos violaciones graves a los derechos humanos como los ocurridos en San Fernando, Ojinaga, Allende

De ahí que existan elementos más que suficientes para responsabilizar al Estado mexicano en tribunales internacionales por delitos contra la humanidad, tal como sostiene un reciente informe de Open Society, el cual señala que ante la crisis de asesinatos, desapariciones y tortura continua que prevalece en el país “existen bases para sostener que actores estatales y no estatales por igual han cometido crímenes de lesa humanidad en México”.[15]

Una crisis de derechos humanos que no es sino síntoma de una enfermedad crónica provocada por un sistema capitalista cuya perversa lógica de explotación, acumulación y miseria ha servido para enriquecer a los más ricos mediante el sufrimiento de los más pobres,[16] situación que en buena medida explica los altos índices de violencia en México[17] y sirve también para encubrir una política de despojo promovida por empresas que —en su continua disputa por territorios, recursos y mercados— violentan los derechos elementales de las personas y las comunidades en complicidad con el Estado.[18] Una crisis profunda generada por un “pacto de impunidad” entre las élites político-empresariales que controlan al país.[19]

Es por ello que la renuncia de Enrique Peña Nieto y todo su gabinete se vuelve un reclamo elemental para evitar una escalada de violencia ante el creciente descontento y la ola de represión contra opositores del actual régimen. Si bien la renuncia o destitución de funcionarios de alto perfil difícilmente resolverá la actual crisis política que enfrenta México, sí representa un primer paso para realizar cambios de fondo en la estructura del sistema político mexicano.

Aún cuando en las actuales condiciones la vía armada representa una opción legítima para derrocar al gobierno tirano que asesina civiles y protege delincuentes, me parece que la mejor vía para afrontar la crisis desde la resistencia civil es mediante la conformación de un Frente Amplio Democrático que genere consensos y una estrategia muy concreta para frenar la violencia y combatir la corrupción, los dos pilares que sostienen el poder político del gobierno autoritario que padecemos. La construcción de un Frente Amplio Democrático permitiría aglutinar y cohesionar la protesta social en las calles, al mismo tiempo que generaría condiciones para construir los consensos mínimos necesarios para echar a andar una reforma profunda del Estado mexicano y ejercer presión sobre la corruptocracia desde distintas trincheras, a partir de una estrategia puntual que ataque el problema de raíz y que pueda implementarse en diversos sectores sociales.

Por ello resulta urgente empezar a plantear la conformación de un frente ciudadano para encarar los abusos de la corruptocracia y convertir la inconformidad social que a diario vemos en las calles y redes sociales en un proyecto político donde la ciudadanía reclame el poder político que le corresponde y le ha sido arrebatado por políticos sin escrúpulos que han dejado en la ruina al país. Una labor urgente que sólo podrá convertirse mediante la construcción de acuerdos mínimos entre diversos sectores sociales, situación que atenta contra la tradición fragmentaria de una izquierda cuyo dogmatismo ideológico y su imposibilidad de construir consensos carga con una parte de responsabilidad en este desastre de país provocado por un bipartidismo de derecha cuyas políticas neoliberales no han hecho sino amplificar el abuso, la desigualdad y la miseria en todas las formas posibles. Una estampa que retrata a la perfección el México corrompido y violento en el que vivimos.

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[1] Manuel Gil Antón. La reforma Educativa. El Colegio de México, 2013. Entrevista disponible en Youtube.

[2] Rubén Rojas. “Elude Senado reclamo de mexicanos y aprueba Ley 3 de 3 rasurada”, en UNOtv. México, 15 de junio de 2016.

[3] Índice Global de Impunidad en México 2016. Universidad de las Américas, Puebla. México, 2016.

[4] Oswaldo Chacón Rojas. ”Diagnóstico del modelo de fiscalización electoral mexicano” en Revista Mexicana de Derecho Electoral, Especial sobre Observación Electoral 2012, num. 4, pp. 275-301. PNUD-UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas. México, 2013.

[5] Informe Ayotzinapa II. Avances y nuevas conclusiones sobre la investigación, búsqueda y atención a las víctimas. Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes-CIDH. México, 2016.

[6] Humberto Padgett. Tamaulipas. La casta de los narcogobernadores: un eastern mexicano. Ediciones Urano. México, 2016.

[7] Jenaro Villamil. “Rapados en Comitán: el montaje fallido de Aurelio Nuño contra la CNTE”, en Homozapping. 1 de junio de 2016.

[8] “Aprueban diputados, en comisiones, dictamen sobre Estado de excepción en México”, en Aristegui Noticias. México, 29 de marzo de 2016.

[9] Carlos Silva Forné, Catalina Pérez Correa y Rodrigo Gutiérrez Rivas. Índice de letalidad 2008-2014: Disminuyen los enfrentamientos, misma letalidad, aumenta la opacidad. Documento de trabajo. Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. México, 2015.

[10] Azar Ahmed y Eric Schmitt. “En México, la letalidad desproporcionada de sus fuerzas armadas genera preocupación”, en The New York Times. 26 de mayo de 2016. // “Las ejecuciones extrajudiciales y la impunidad persisten en México – Informe de seguimiento de experto de la ONU”. Boletín de prensa. Naciones Unidas. Ginebra-Ciudad de México. 20 de junio de 2016.

[11] “Difunde AP que elementos de la Sedena fusilaron a 22 personas en el Edomex”, en Proceso. México, 11 de julio de 2014.

[12] Laura Castellanos. “Masacre en Apatzingán”, en Aristegui Noticias. Reportaje en dos partes. México, 19 de abril-24 de mayo de 2015.

[13] “Fue masacre en Tanhuato; la saña y que nadie traía zapatos, pruebas: familiares”, en La Jornada. México, 25 de mayo de 2015.

[14] “Ejército pide perdón por caso de tortura en Guerrero”, en Milenio Diario. México, 16 de abril de 2016.

[15] Atrocidades innegables. Confrontando crímenes de lesa humanidad en México. Open Society Foundations, 2016, p. 166.

[16] Gerardo Esquivel Hernández. Desigualdad extrema en México. Concentración del poder económico y político. Oxfam México. México, 15 de junio de 2015.

[17] Ted Enamorado, et al. Income Inequality and Violent Crime: Evidence from Mexico’s Drug War. Banco Mundial. Junio de 2014. // Índice de Paz México 2016. Instituto para la Economía y la Paz (IEP), 2016.

[18] Carlos Fazio. Estado de Emergencia. De la guerra de Calderón a la guerra de Peña Nieto. Grijalbo. México, 2016.

[19] Edgardo Buscaglia. Vacíos de poder en México. Random House Mondadori. México, 2014.

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Apuntes sobre ‘El arte de la guerra’ según Sun Tzu

El ímpetu nunca será suficiente para ganar una batalla. Para ello se requiere estrategia, orden, disciplina, claridad. Ahora que las protestas contra el gobierno mexicano han cobrado fuerza en todo el país, pensé que no estaría de más revisar algunos consejos prácticos de cómo ganar en el campo de batalla. Tras la lectura del clásico libro de Sun Tzu, me queda claro que si queremos cambiar las cosas de verdad hace falta más organización. A final de cuentas, el arte de la guerra pasa por un entendimiento profundo de cómo se mueve la energía, la misma energía elemental que regula la vida y la muerte. De ahí que la guerra sea también un reflejo profundo de la esencia humana, lugar donde se vierten todas las pasiones humanas. Van los apuntes:

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– El arte de la guerra se basa en el engaño.

– Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas. Así pues, lo más importante en una operación militar es la victoria y no la persistencia. Esta última no es beneficiosa. Un ejército es como el fuego: si no lo apagas, se consumirá por sí mismo.

– Si intentas utilizar los métodos de un gobierno civil para dirigir una operación militar, la operación será confusa.

– Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después. Esta es la diferencia entre los que tienen estrategia y los que no tienen planes premeditados.

– La fuerza es la energía acumulada o la que se percibe. Esto es muy cambiante. Los expertos son capaces de vencer al enemigo creando una percepción favorable en ellos, para así obtener la victoria sin necesidad de ejercer su fuerza.

– La ortodoxia y la heterodoxia no es algo fijo, sino que se utilizan como un ciclo (…) El ataque directo es ortodoxo. El ataque indirecto es heterodoxo. (Es decir, hay que ser flexible para desconcertar al enemigo. La rigidez de las maniobras te vuelve predecible*).

– Un antiguo libro que trata de asuntos militares dice: “Las palabras no son escuchadas, para eso se hacen los símbolos y los tambores. Las banderas y los estandartes se hacen a causa de la ausencia de visibilidad.” Símbolos, tambores, banderas y estandartes se utilizan para concentrar y unificar los oídos y los ojos de los soldados. Una vez que están unificados, el valiente no puede actuar solo, ni el tímido puede retirarse solo: ésta es la regla general del empleo de un grupo.

– Utilizar el orden para enfrentarse al desorden, utilizar la calma para enfrentarse con los que se agitan, esto es dominar el corazón.

– No presiones a un enemigo desesperado. Un animal agotado seguirá luchando, pues esa es la ley de la naturaleza.

– La rapidez de acción es el factor esencial de la condición de la fuerza militar, aprovechándose de los errores de los adversarios, desplazándose por caminos que no esperan y atacando cuando no están en guardia.

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*El paréntesis es mío.

El músculo represor que evidencia la debilidad del actual gobierno

Tres tanquetas del gobierno capitalino y varias hileras de policías que se extendían por toda la Alameda bloquearon el acceso de la CNTE al Zócalo en una marcha que transcurrió de manera pacífica. Nunca había visto un operativo de estas dimensiones por una protesta en el primer cuadro de la Ciudad de México. Las negociaciones entre el magisterio y el gobierno de Mancera para avanzar hasta el epicentro del país, resultaron fallidas. Algunas versiones durante la marcha señalaron que la secretaría de Gobierno de la CDMX, Patricia Mercado, explicó que no podían mover el cerco policiaco por órdenes del gobierno federal. Y mientras tomaba nota, no dejaba de preguntarme ¿por qué el gobierno decidió impedir el paso de la manifestación hasta el Zócalo? Durante la marcha no hubo ningún incidente que justificara un operativo como este. Y el asunto era precisamente ese: mandar un mensaje de fuerza. La dictadura corruptocrática necesitaba desplegar un operativo gigantesco para obtener fotografías impactantes como esta, imágenes que de algún modo, buscan infundir miedo entre los inconformes con la amenaza de la represión.

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Este desastroso gobierno no tiene otra alternativa que recurrir a la amenaza de la violencia para tratar de reafirmar el poder de una élite que durante décadas ha pisoteado los derechos elementales de las mayorías sedientas de justicia que ayer decidieron acompañar a los maestros en su lucha. La postal habla mucho del momento actual que vive el país: la tiranía de un gobierno déspota y autoritario cuya ambición perversa y el malestar creciente entre distintos sectores de la sociedad, han provocado que el chantaje y la bravuconería sean las únicas vías que le quedan a este gobierno ilegítimo para seguir ejerciendo su política idiota del saqueo, el despojo, la manipulación informativa y la violencia en todas sus formas. Vientos de insurrección soplan en todo México. Todavía faltan muchas páginas por escribir en este gran cuento, en esta gran lucha por la libertad, la paz y la justicia, este canto épico donde el coraje del pueblo hace frente a la miseria de sus gobernantes, que no son sino el más crudo retrato de la podredumbre humana.
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La dictadura de la corruptocracia: la represión del gobierno contra la disidencia magisterial

30 Encajoso

 

Manuel Hernández Borbolla

Una dictadura puede definirse como una forma de gobierno en que una persona o una élite ejerce el poder político a través de diversos mecanismos institucionales para contener a sus opositores a través de la fuerza y otros instrumentos de coerción. Para quien a estas alturas del partido todavía siga dudando si vivimos o no dentro de una dictadura, basta ver lo ocurrido en México durante las últimas semanas desde una perspectiva más amplia para darse cuenta de la verdad. Más allá de que podamos estar a favor o en contra de la manera en que los maestros de la CNTE realizan sus protestas contra la llamada reforma educativa, el tema de fondo que se debería estar discutiendo en medios y redes es la manera autoritaria y represiva en que el gobierno detuvo a los líderes magisteriales violentando el debido proceso judicial, según lo relatado por testigos que presenciaron la detención de Rubén Núñez, quien de inmediato fue trasladado a Sonora por supuestos delitos que tuvieron una amplia resonancia en la campaña mediática contra el magisterio en resistencia, orquestada por Aurelio Nuño desde la Secretaría de Educación Pública. Por ello, lo importante no es discutir si los maestros deben ser evaluados o no, aún cuando ese sea solo el pretexto para que el PRI recupere el control del magisterio luego de que las administraciones docena trágica panista de Vicente Fox y Felipe Calderón cedieron una serie de privilegios a las cúpulas mafiosas del sindicato docente entonces encabezado por Elba Esther Gordillo con fines político-electorales. Lo realmente importante es cuestionar la manera tan burda en que el gobierno utiliza la maquinaria del Estado para reprimir a la disidencia, es decir, la manera en que utilizan la ley para reprimir a todo aquel que se manifieste en contra el actual régimen corruptocrático.

No es la primera vez que esto sucede. Así ocurrió con José Manuel Mireles y las autodefensas de Michoacán, quienes a la fecha siguen presos, y casos como el de Emilio Álvarez Icaza, a quien le fueron imputados cargos por un supuesto fraude como represalia por haber impulsado, desde la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, las investigaciones del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes que hizo trizas la versión histórica de la PGR sobre lo ocurrido con los 43 estudiantes de Ayotiznapa.

Esto, sin contar con la presión que ejerció el gobierno de Enrique Peña Nieto para censurar a los muy pocos medios críticos, como pasó con el veto a Carmen Aristegui y sus colaboradores tras la investigación de la Casa Blanca, aún cuando algunos medios que han resistido el cerco informativo siguen denunciado y evidenciado la corrupción al interior del actual régimen, como recientemente ocurrió con la investigación de Animal Político contra el nefasto gobernador de Veracruz, Javier Duarte, quien cínicamente sigue en su cargo de manera impune pese a su desastrosa administración y de que existen muchas pruebas documentales sobre la manera en que él y sus colaboradores se han enriquecido a expensas del dinero público destinado para combatir la pobreza. Mientras el gobierno es sumamente efectivo para hacer “cumplir la ley” y reprimir a los líderes de la sección 22 de la CNTE con delitos fabricados, que van de lavado de dinero al “robo de libros de texto”, el mismo gobierno resulta particularmente omiso a la hora de ejercer la ley contra la larga lista de exgobernadores vinculados con el crimen organizado y acusados de saquear las arcas públicas, incluyendo a personajes como el exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira, quien incluso fue defendido legalmente por una comisión del gobierno mexicano sin que existiera justificación alguna para ello, tras su detención en España por lavado de dinero.

Es decir, que en México la ley es utilizada para beneficiar a corruptos y reprimir a la disidencia, rasgos típicos del autoritarismo y de una dictadura oligárquica donde la corrupción es aquello que le da cohesión a todo sistema político mexicano. Es por ello que, lejos de vivir en una democracia, en México padecemos desde hace ya varios años una dictadura corruptocrática que explica en buena medida la manera en que el PRI y sus secuaces han detenido el avance de las leyes anticorrupción en el Congreso promovidas por la sociedad civil. Pero si bien el impulso de medidas como la Ley 3de3 resultan necesarias y urgentes ante la apabullante corrupción en todos los niveles de la esfera pública, la elaboración de una ley difícilmente podrá revertir la profunda crisis institucional que enfrenta México, pues a final de cuentas la justicia seguirá siendo aplicada de manera discrecional por la corruptocracia que tiene secuestrada al país.

Elude Senado reclamo de mexicanos y aprueba Ley 3 de 3 rasurada

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Y esta profunda crisis estructural de las instituciones mexicanas es lo que ha provocado que México pueda ser considerado hoy como un Estado fallido, incapaz de satisfacer las necesidades elementales de la población, tal como queda evidenciado con los altos niveles de inseguridad, pobreza, marginación y violencia que prevalecen a lo largo y ancho del territorio nacional, donde el abuso y la violación sistemática de los derechos humanos pareciera ser la única regla que saben respetar al pie de la letra los señores de la corruptocracia. Un argumento que se sostiene con cifras oficiales, ya que más del 92% de los delitos que se cometen en México quedan impunes debido a la falta de un Estado de derecho que permita el acceso a la justicia, según datos que se desprenden de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (INEGI, 2015).

IMPUNIDAD 2

Por ello resulta tan grotesco que los grandes medios de comunicación, que no son sino aplaudidores y voceros del actual régimen corruptocrático, celebren el triunfo del PAN frente al PRI en las recientes elecciones, como si esto fuera una muestra de una supuesta alternancia democrática que en realidad ha funcionado como disfraz para ejercer un bipartidismo de derecha, el mismo que en los últimos 28 años ha aprobado casi todas las reformas legales que actualmente tienen en la ruina al país, desde la apertura del Tratado de Libre Comercio hasta las reformas laboral, educativa y energética, pasando por el rescate bancario del FOBAPROA y la privatización de prácticamente todo el patrimonio nacional que tanto trabajo costó construir tras la Revolución Mexicana. Un esquema de simulación democrática que queda en evidencia en los procesos electorales, donde la compra de votos mediante el desvío de recursos públicos es una constante y casos como el de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, donde el alto grado de abstencionismo sólo se explica por la manera en que el sistema de partidos es ajeno a los intereses de los ciudadanos. Así pudo constatarse en los muchos candados que se impusieron para la participación de candidatos independientes, así como la manera en que, a pesar de haber obtenido más votos en la Ciudad de México, Morena tendrá menos representantes que el PRI a la hora de redactar la nueva constitución capitalina, debido a la manera en que fue negociada la reforma política de la Ciudad de México en el Congreso federal, entre las cúpulas del PRI, PAN y PRD dentro del Pacto por México.

Cómo estarán las cosas, que hasta el cínico del expresdiente Carlos Salinas de Gortari, el principal promotor del modelo neoliberal en México, ahora reniega del neoliberalismo al señalar que “sólo propone abusos de mercado”. Lo que olvidó decir Salinas es que él junto con algunos de sus colaboradores cercanos han sido beneficiarios de dichos abusos, tal como ocurre con sus exsecretarios Pedro Aspe y Luis Téllez, quienes siguen enriqueciéndose con la reforma energética que convirtió la quiebra de Pemex un gran negocio para las mafias empresariales cercanas al poder.

Pero el saqueo sistemático no es el único problema derivado del fallido Estado mexicano, ya que la crisis de violencia, asesinatos y desaparecidos que se mantiene desde 2006 hasta la fecha, situación por la cual, organizaciones internacionales como Open Society consideran que los gobiernos Calderón y Peña son corresponsables por delitos de lesa humanidad contra ciudadanos mexicanos, crímenes típicos de gobiernos dictatoriales entre los cuales se encuentran casos como el de Ayotzinapa, las masacres como las de Tlatlaya, Apatzingán y San Fernando, y otros casos menos conocidos como los de Tetelcingo, Ojinaga y Allende, por mencionar solo algunos.

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Todos ellos, casos de desaparición forzada, tortura, asesinato y detenciones con fines políticos, donde la participación del Estado es innegable y donde incluso los altos jefes del ejército mexicano han tenido que salir a pedir disculpas por los abusos cometidos contra la sociedad civil, al mismo tiempo que la corruptocracia pretende darle más facultades a las fuerzas armadas para allanar domicilios e intervenir las comunicaciones de los ciudadanos, medidas típicas de las dictaduras para reprimir a todo aquel que se manifieste abiertamente en contra del gobierno, como ocurre actualmente con los maestros de la CNTE y otros grupos inconformes. Por ello, no es casualidad que los mismos militares sigan jugando un papel clave para contener las protestas de la disidencia magisterial en entidades como Chiapas y Oaxaca.

Todo lo anterior deja ver que la restauración autoritaria no es una posibilidad latente, sino una realidad consumada, luego de que la división de poderes al interior del Estado obedece a los intereses oligárquicos que explican la manera en que las resoluciones judiciales de alto impacto obedecen más a intereses políticos que la impartición de justicia. Por eso resulta absurdo seguir tratando de abordar la profunda crisis institucional que vive México desde el filtro de una supuesta alternancia democrática, como insisten en hacernos creer los intelectuales leales al actual régimen y los críticos descafeinados que han hecho de sus moderados comentarios una apacible forma de vida.

De ahí la importancia de tener en claro que, más allá de estar o no de acuerdo en los métodos utilizados por la CNTE en sus protestas, no podemos permitir que el gobierno siga utilizando los aparatos de control del Estado para reprimir a quienes se manifiestan en contra del actual régimen corruptocrático, cuyos rasgos autoritarios permiten establecer una similitud notable frente a las peores dictaduras del siglo XX. ¿Cuánto tiempo más va a pasar para que llamemos a las cosas por su nombre? La dictadura de la corruptocracia. Así se llama este triste episodio en la historia de México. ¿Qué vamos a hacer al respecto?

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El imperdonable crimen de limitar el uso del coche

En este país no hay atropello más grande contra los derechos humanos que limitar el uso del coche. Respirar aire limpio es un tema intrascendente cuando de movilidad se trata. En México se puede perdonar la corrupción, el saqueo, la burla, la humillación, el despojo, los asesinatos, el secuestro, la impunidad, la carestía alimentaria, la represión, la censura, la manipulación informativa, la esclavitud remunerada, los negocios turbios de las cúpulas empresariales que evaden impuestos y un larguísimo etcétera… pero que nadie se atreva a despojarnos del automóvil si no quiere enfurecer a las masas. Respirar veneno es lo de menos. Aquí no hay crimen más vil que coartar la libertad de un automovilista. Hasta el día de hoy, nadie le perdona al Peje haber tomado Reforma tres meses tras el fraude electoral de 2006. Mientras en México todo fraude es permisible, como ocurrió también con la reforma energética, tomar la calle para protestar por lo que está mal es considerado un acto monstruoso, ajeno a las buenas costumbres de la corruptocracia.

Desde luego, la crítica a la paradójica y justificada ira de los automovilistas no significa que apoye al gobierno de la Ciudad de México y su doble No Circula, pues Mancera no ha hecho sino estupideces con su reglamento de tránsito que promovió la adquisición de más coches nuevos y una mayor emisión de gases contaminantes, mientras las multas de tránsito y los parquímetros se convierten en un jugoso negocio privado para los cuates del poder en turno. Pero aún así, no deja de llamar la atención que, desde otra perspectiva, el actual presidente Enrique Peña Nieto siga tan campante en su cargo, luego de al menos cinco escándalos que en otros países hubieran sido razón más que suficiente para tirar a un presidente. Quizá si la gente se enfureciera e indignara de un modo similar por lo que pasa en lugares como Veracruz, este país sería otro ligeramente mejor. Lástima. Habrá que ponerle carrocería a la desgracia nacional en la que vivimos para ver si así pasa algo en el país donde pareciera que nunca pasa nada.
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MALA CALIDAD DEL AIRE

El cártel bancario

La siguiente reflexión surgió a raíz de una nota de la BBC sobre Cómo funcionan los 28 bancos que dominan la economía mundial.


No hay institución más criminal en la faz de la Tierra que los bancos. Y menos aún cuando operan de manera organizada para modificar el valor del dinero mediante operaciones financieras basadas en la mera especulación (otro caso que confirma mi tesis acerca de que el valor de las cosas es determinado por el discurso).

¿Qué pensaría Marx sobre la manera en que el cártel bancario rompe con todas las reglas de la teoría economía clásica? El capital financiero que ha crecido de manera exponencial desde la década de 1980 funciona con dinámicas muy distintas al valor de uso y valor de cambio que sitúan a la fuerza trabajo como la mercancía elemental de la maquinaria económica. A los bancos esto no les importa porque la oferta y demanda se crea no a partir de necesidades, sino a partir de discursos especulativos sobre el futuro, sobre el miedo al futuro. El funcionamiento de las aseguradoras no se puede entender de otro modo.

Muchas de las recurrentes crisis financieras que padecemos funciona bajo esta lógica de irracionalidad, donde el miedo a lo que todavía no ocurre genera ganancias. Y el problema es ese: que los bancos se han adueñado del futuro a través del discurso. De ahí el papel central que tienen hoy en día las llamadas calificadoras de riesgo. Y en este sentido, la prensa y los medios juegan un papel fundamental: alimentar el miedo a través de la especulación exagerada sobre el fin de la humanidad a través de la última enfermedad de moda (AH1N1, zika y un largo etcétera), la próxima guerra mundial, el próximo apocalipsis zombi o incluso los efectos devastadores del cambio climático, funcionan muy bien para alimentar la maquinaria del terror que genera ganancias exorbitantes a los bancos.

Lo cual me lleva a una efímera conclusión: quizá no haya forma más efectiva de acabar con los bancos que despojarnos de nuestro miedo a las imprevisibles contingencias que implica estar vivo. Aceptar la paradoja del caos, quizá sea la clave para salir del atolladero civilizatorio en el que nos encontramos.

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El paradójico discurso en torno al Día de la Mujer: breve disertación filosófica sobre las contradicciones discursivas de la liberación femenina

Sinceramente, yo no entiendo la retórica en torno al Día Internacional de la Mujer. Está bien que mujeres y hombres podamos acceder a la justicia y derechos sociales de manera equitativa. Nadie podría estar en contra de eso. Lo que no me cuadra, es festejar o conmemorar aquello de la “liberación femenina”. En lo que a mí concierne, ese es un discurso muy moderno, muy de la Ilustración, muy de la revolución industrial, utilizado entre otras muchas cosas, para convertir a las mujeres en fuerza de trabajo y máquinas de consumo en la lógica capitalista. Aquello del sometimiento histórico de la mujer es un mito contemporáneo. Yo creo, en cambio, que cada época y cada cultura han desarrollado su propia manera de ejercer los roles de género, mismos que obedecen a relaciones sociales y simbólicas muy complejas, a condiciones muy específicas. Es por ello que las mujeres siempre han desarrollado modos específicos de ejercer el poder, adecuándose a las condiciones particulares de cada lugar y cada momento histórico. Más allá del discurso liberal de la igualdad de género, a mi me gusta creer en la convivencia armónica entre todos los seres. No se trata de ser iguales, se trata de aprender a convivir celebrando nuestras diferencias. Al igual que el pueblo siempre ha tenido la última palabra en cuestiones de derrocar a los gobiernos tiranos, sin importar que el sistema político se llame monarquía o democracia, la mujer siempre ha ocupado un lugar preponderante en la historia. Por eso me resulta tan paradójico ese discurso de la “liberación femenina”. ¿Qué es más discriminatorio: estar en desacuerdo con el discurso de la liberación femenina o fomentar la victimización de la mujer en la era premoderna? Me parece que buena parte del discurso de género como lo conocemos hoy, está montado en el discurso liberal que construyó las bases del Estado-nación y el capitalismo como sistemas de representación social. La manera de concebir los roles de género en nuestra época es consecuencia de una tradición y de una ideología específica que hoy está en boga. Pero esa ideología es una entre tantas. Quizá por ello me resulta tan irónico ver a muchas personas tan clavadas con el tema. Yo sé que mis ideas en torno a las discusiones de género pueden no caer muy bien. No faltará quién me acuse de machista o misógino, lo cual no podría estar más lejos de la verdad. Siempre he respetado a la mujer, de un modo similar al que he procurado respetar a cualquier persona. Pero en fin, pensar por cuenta propia es un riesgo que debemos asumir si queremos avanzar en nuestro utópico proyecto de cambiar el mundo.

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Una estampa macroeconómica de lo jodido que está México, gracias a su gobierno mafioso

Hoy todos los titulares de la prensa traen el anuncio de que el gobierno mafioso y vendepatrias encabezado por Enrique Peña Nieto y sus secuaces abrirá la importación de gasolinas a la empresa privada a partir de abril, con lo cual se sigue acelerando la destrucción de un sector estratégico para el país. La velocidad con la que se ha desmantelado a Pemex es sorprendente. En menos de un sexenio no quedará nada de lo que alguna vez fue una de las mayores empresas del mundo. Y por si fuera poca cosa, la Auditoría reporta que en 2014 el Estado dejó de recaudar 1.2 billones de pesos (una cifra gigantesca) al perdonarle el pago de impuestos a las mafias empresariales que controlan al país. Por eso parece particularmente irónico que en México se destine más dinero al pago de deuda que a apoyos sociales para combatir la pobreza. En este sistema mafioso, los banqueros serán siempre una prioridad frente a los pobres. Uno no puede deberle 20 pesos a Hacienda porque inmediatamente están chingando con notificaciones de todo tipo, pero eso sí, los grandes empresarios, los multimillonarios, no pagan un centavo porque el gobierno los exenta del pago de impuestos. Estamos jodidos. No hay día que este gobierno de mierda no deje de sorprendernos con algún caso de corrupción impune, vileza desmedida, estupidez crónica y otras linduras tan representativas de nuestra miserable clase política. Y a pesar de que la situación económica está cada vez está peor —una vez que el salario pierde valor al mismo tiempo que se incrementan los precios de las mercancías por fenómenos como la devaluación y la inflación maquillada en los principales indicadores macroeconómicos—, las mafias político-empresariales que han conducido a México a un estado de crisis económica, política y social, van campantes por la vida, gozando de los muchos privilegios que otorga el poder y la enajenación. Y si no me creen, pregúntenle a Humberto Moreira y a Javier Duarte. Par de rufianes, hijos de la chingada en su máxima expresión. Así las cosas en este país hecho trizas llamado México.

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La sorprendente entrevista de Sean Penn al Chapo Guzmán

Vaya historia la de Sean Penn y Kate del Castillo en su encuentro con el Chapo Guzmán. De película. El relato deja entrever algunos rasgos del capo, retratado como un tipo sencillo, apegado a su madre y su rancho. La relación con los retenes militares en las proximidades de la guarida del Chapo habla del nivel de corrupción que prevalece al interior del gobierno. La entrevista resulta un tanto escueta y pésimamente escrita, pero tiene lo suyo. Me quedo con este pasaje del texto de Penn, en el cual retrata el problema de la droga como algo que va más allá de la biografía del polémico personaje un día después del show mediático que se desató en México tras su recaptura:

“No quiero ser retratado como una monja,” dice El Chapo. Esta representación no se me había ocurrido. Este sencillo hombre de un lugar sencillo, rodeado del simple cariño de sus hijos, no da la impresión de ser el lobo feroz de los cuentos. Su presencia evoca cuestiones de complejidad en un contexto cultural, de sobrevivientes y capitalistas, de agricultores y tecnócratas, de empresarios inteligentes de toda calaña, algunos que dicen plata y otros que dicen plomo”.

“Él (Chapo) nos sugiere que consideramos cambiar los planes de nuestra carrera por el negocio del petróleo. Dice que él aspiraría al sector energético, pero que su dinero de origen ilícito, restringen sus oportunidades de inversión. Él cita (pero me pide no nombrar en el texto) una serie de grandes corporaciones corruptas, tanto en México como en el extranjero. Hace notar, con cierto desdén, a varias empresas a través de las cuales lava dinero, mismas que toman con cinismo su propio trozo del pastel del narco”.

El relato completo en el sitio de la revista Rolling Stone: http://www.rollingstone.com/culture/features/el-chapo-speaks-20160109?page=18

 

Ponencia sobre Corrupción en Pemex en Colpin 2015

En días recientes tuve la oportunidad de ir a Lima, Perú a presentar mi trabajo de investigación sobre Corrupción en Pemex dentro de la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación 2015 (Colpin), en la cual se dieron cita “los autores de los mejores trabajos postulados al Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación”. Fue un honor para mí presentar mi trabajo periodístico en un evento tan importante, donde tuve la oportunidad de codearme con varios de los periodistas más talentosos del continente, con trabajos realmente impresionantes. Aquí les dejo el video de la ponencia.

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