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El cambio climático es, ante todo, una lucha por el poder

 

Leo las conclusiones de la COP y cada año es lo mismo. Quien crea que la situación ambiental cambiará en estas cumbres internacionales de cambio climático, está en un rotundo error.

“Los países más contaminantes secuestraron la Cumbre de Cambio Climático – COP25”, titula el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en un comunicado. “La Cumbre del Clima de Naciones Unidas que más ha durado de todas las celebradas hasta el momento, COP25, concluye con los grandes países contaminantes como EE.UU., China, India, Japón, Brasil y Arabia Saudí, entre otros, eludiendo su responsabilidad de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Esta postura ha bloqueado el progreso de las negociaciones climáticas en Madrid”, señala WWF.

El problema de raíz del capitalismo, es que la acumulación de riqueza te vuelve fuerte frente a otras tribus-naciones. Renunciar a la acumulación es renunciar a la posibilidad de dominar al otro y volverse susceptible de ser dominado. ¿Cómo corregir esa falla sistémica?

Las naciones no están dispuestas a dejar de acumular riqueza y eso implica más explotación, más producción, más contaminación. Así como el feudalismo fue devorado por una pujante burguesía, es probable que el capitalismo reviente por imparables oleadas masivas de pobres que anhelan acumular riqueza como los países ricos. Algo que, de hecho, ya está sucediendo. Basta revisar el crecimiento económico de China y la manera en que India desplazará a EE.UU. como la segunda economía del planeta para 2040, según consultoras como el Foro Económico Mundial, PwC o Standard Chartered. Algo que modificará por completo la correlación de fuerzas a nivel global.

Quizá la única posibilidad viable de implementar políticas socialistas en el mundo, sea a través de relaciones de poder más equilibradas entre distintos bloques geopolíticos. Y esto se explica porque también existe una tendencia a construir bloques regionales como un mecanismo de fuerza, para contener amenazas externas.

La lógica de la acumulación como sinónimo de poder, sólo tiene sentido en un régimen profundamente desigual.

Combatir el cambio climático no sólo implica reducir el consumo como la forma más salvaje de acumulación y explotación de la naturaleza. De ahí que resolver la crisis ambiental implica, sobre todo, una lucha política entre ricos y pobres. Mientras la pobreza siga siendo utilizada como instrumento de dominación, el ser humano estará condenado a la autodestrucción frente a la crisis climática.

El momento histórico que vivimos requiere cambios de fondo en nuestra manera de concebir la propiedad, es decir, nuestra concepción de la justicia. La única salida a la crisis del mundo es promover un gran salto de conciencia. Y para ello se requiere una nueva metafísica.
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El origen de la civilización

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Un excelente documental producido en Francia, sobre cómo el ser humano pasó de las sociedades de cazadores-recoletores, a la vida sedentaria y la construcción de grandes ciudades. Un complejo proceso en el que descubrimientos y desarrollos tecnológicos como la invención de la agricultura, la religión, el manejo de los metales, la acumulación de la riqueza, la ley, el poder institucional y la escritura forman parte de una enorme ecuación que habla sobre el origen de nosotros mismos. Un viaje fascinante a través de la historia del ser humano, su dura y larga travesía en eso que se llama: la vida.

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