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El diccionario cerebral

Una investigación de la Universidad de California en Berkeley, titulada Natural speech reveals the semantimaps that tile human cerebral cortexmuestra cómo el cerebro humano procesa palabras en diferentes zonas del cerebro, agrupándolas en campos semánticos. De este modo, cuando escuchamos una palabra la computamos en relación con otros grupos de palabras. Y esto permite entender en buena medida, cómo es que el significado de las palabras nunca se produce de manera aislada, sino en relación con el universo de palabras propio de cada lengua.

Sinapsis y comunicación neuronal (o cómo es que el cerebro crea una proyección del universo)

Indagando en los misterios del cerebro humano y la manera en que se comunican las neuronas a partir de impulsos eléctricos y neurotransmisores químicos, encontré varios videos fascinantes en Youtube. Uno de ellos, es una charla con Henry Markram, neurocientífico que busca reproducir el funcionamiento del cerebro humano mediante una potente computadora, dentro del proyecto Blue Brain. Markram afirma que una de las tantas teorías sobre el cerebro señala que la mente es una creación del universo capaz de realizar proyecciones del universo mismo. Es decir, que la mente al ser parte del universo, es capaz de reproducir al universo mismo a través del pensamiento. Una vez más, los paralelismos entre mythos y logos resultan fascinantes. La realidad es un fractal.

El cerebro social

Leyendo El error de Descartes, un libro de neurociencia escrito por Antonio Damasio, resulta muy claro cómo las conexiones que establece cada neurona con el resto son determinantes para explicar el buen funcionamiento del cerebro. En el cerebro existen comunidades de neuronas en las que cada una juega un papel específico en las funciones cerebrales. Y dentro de cada comunidad, cada neurona puede establecer un número de conexiones variable, entre 1,000 a 6,000 sinapsis con otras neuronas. Es decir, que el funcionamiento del cerebro depende de qué tan bien están conectadas unas neuronas con otras. Del mismo modo, el cerebro se conecta con el resto del cuerpo a través del sistema nervioso. Por eso Damasio considera que la mente se construye a partir de la relación entre el cuerpo y el cerebro. El cuerpo no es un ente ajeno a la mente, sino parte de la misma. De ahí que los sentimientos jueguen un papel elemental en la toma de decisiones racionales. La metáfora cerebral puede aplicarse perfectamente a lo social.

El bienestar de todo grupo social depende de la manera en que se desarrollan las interconexiones entre sus integrantes. Pero resulta que en el modelo civilizatorio actual, la comunidad está rota. Las neuronas se conectan entre sí a un nivel mínimo. La gente en las ciudades no conoce a sus vecinos. Somos un cerebro disfuncional. A medida que nosotros como neuronas, tengamos capacidad para conectarnos con otras, podremos hacer sinapsis de manera más efectiva. Una revolución es eso: un cambio de conciencia que se va construyendo de manera colectiva. De ahí que tender puentes con una amplia diversidad de personas es la clave para lograr un cambio profundo. Si el mundo no es algo material, sino una relación de cosas, la manera en que nos relacionamos con las cosas determina al mundo.

Todos los seres vivientes de este planeta estamos conectados unos con otros, del mismo modo en que la vida está conectada a su medio ambiente. Entender la relación que tenemos con los demás, es la clave para el despertar. Por eso dicen los hindúes que para develar el velo de maya, el mundo de las ilusiones, es necesario acabar con la ilusión de la separación. Despertemos juntos de esa ilusoria separación que divide al ser humano en ricos y pobres, buenos y malos, blancos y negros. El desarrollo del espíritu solo puede darse cuando nos reconectamos con la fuente, es decir, cuando nos sentimos conectados con todas las cosas que construyen el mundo. Dejemos atrás el aislamiento patológico de la modernidad. No hay necesidad de aferrarnos a la soledad. Entender la manera en que nos relacionamos con todas las cosas (la manera en que comemos, vestimos, pensamos, sentimos, hablamos…) determinará el mundo en que vivimos. Investiguemos la manera en que nos relacionamos con los demás, la manera en que nos sentimos ante determinadas circunstancias de la vida y proyectemos ese conocimiento interno hacia afuera, hacia los otros. De ahí que la empatía y la compasión sean las claves para transformar al mundo.

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El mundo no existiría sin percepción y memoria

La percepción y la memoria crean el mundo. Esa es la conclusión a la que llega el neurocientífico mexicano Ranulfo Romo, tras pasar cerca de 40 años investigando los mecanismos perceptivos en el cerebro humano. En esta interesante entrevista con el divulgador de la ciencia, Eduardo Punset, el investigador sonorense explica la manera en que el conocimiento de los procesos perceptivos pueden abrir algunas puertas para comprender la enorme complejidad del ser humano. “La realidad está en el cerebro”, afirma Romo.

La ilusoria realidad del inconsciente

Un documental asombroso sobre la manera en que nuestro inconsciente inventa la realidad a través de la memoria y la percepción. De acuerdo con los realizadores de El cerebro automático: la magia del inconsciente, nuestro cerebro procesa de manera automática el 90% de la comunicación que entablamos con otras personas, mientras que solo el 10% lo realizamos de manera consciente. Esto se debe a que el inconsciente construye escenarios de futuro para predecir la realidad a una velocidad mucho mayor a la que trabaja el consciente. Desde luego, suele ocurrir que a mayor velocidad menor precisión. Es aquí donde los dos modos que tenemos de percibir el mundo interactúan simultáneamente todo el tiempo. Navegamos todo el tiempo entre el consciente y el inconsciente, dos planos diferentes de la realidad que se complementan entre sí. El funcionamiento del cerebro-mente es sencillamente fascinante.

El cerebro indoloro

 

El cerebro no siente dolor. Y sin embargo, administra y procesa el dolor de todo el cuerpo mediante señales que van y vienen por el sistema nervioso.  Es inmune al dolor y al mismo tiempo lo reparte a todo el organismo. Supongo que siempre es así. Los dispensadores de la desgracia ajena suelen vivir impunes a las leyes del hombre. Las víboras son inmunes a su propio veneno. Pero nadie escapa a la rueda de la vida. Uno siempre recibe lo que da. Es lo que todos quisiéramos pensar.

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Dialéctica cerebral

dialéctica cerebral… dos mundos complementarios convergen en el misterio, pequeño rincón del infinito donde habita la mente, señora bipolar capaz de reinventar la totalidad de lo real con su cuadrícula númerica y su locura policromática…

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