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Lipovetsky y las paradojas del individualismo en la era hipermoderna

La era del individualismo exacerbado plantea una ruptura con el marco conceptual que dio forma al proyecto de modernidad. De ahí que el filósofo francés Gilles Lipovetsky señala que factores como como la celebración del gozo privado, la obsesión por la salud y el cuerpo, el cambio en el paradigma educativo, así como el culto al mercado y a la autonomía, marcan el “derrumbe de las ideologías modernas”, tales como el nacionalismo o el progreso. A diferencia del modelo anterior, la gente ya no está dispuesta a sacrificar el presente en aras de un futuro mejor, como ocurrió marcadamente en el siglo XIX y prácticamente todo el siglo XX.

En su ponencia titulada “Desafíos del individualismo contemporáneo: vida pública y privada”,  realizada en el Senado de México el día de hoy, Lipovetsky explicó que la sociedad global se encuentra en un momento histórico en el que el individualismo exacerbado ha traído como consecuencia un desencanto generalizado de los ciudadanos en la política electoral, al mismo tiempo que la gente empieza a construir otras formas de participación política a través de las nuevas tecnologías de la información.

El individualismo ha generado cambios profundos en las instituciones sociales, desde la familia hasta la religión y la política, creando la posibilidad de que cada persona construya su singular opinión del mundo a partir de los múltiples discursos disponibles en el mundo hiperconectado de la era global. Sin embargo, una mayor autonomía en la toma de decisiones viene acompañada de un aumento en el sentimiento de angustia que experimentan las personas ante retos como la fragilidad psicológica, la competencia laboral, una mayor vigilancia de los aparatos de control y un hiperlocalismo a la hora de construir nuevas formas de identidad.

Ideas que Lipovetsky desarrolla de manera apabullante para tratar de entender el cambio epistemológico de la era actual frente al caduco proyecto de modernidad, con el fin de entender el mundo en que vivimos. Va la charla completa.

Anuncios publicitarios que incitan a la terca imaginación

Una de esas historias chéveres con fines publicitarios que toman por sorpresa a más de uno. Aunque el objetivo del cortometraje sea vender refrescos, no deja de incitarnos a imaginar lo que podría pasar en un universo paralelo donde un veterano basquetbolista termina haciendo jugadas de fantasía en un partido callejero.

Y ya que andamos con estos rollos de la publicidad sonsacadora comparto un par de anuncios más que por extraño que parezca, tienen algo que decir. El primero es un cineminuto sobre la realización de los sueños desde el sueño mismo, cortesía de una marca de whisky. El otro, un comercial de quesos un tanto perturbador, que sustituye nuestra concepción de los osos pandas como animales juguetones y adorables por un psicópata e introvertido que no sabe aceptar una negativa como respuesta, pero que por eso mismo resulta particularmente divertido. Las buenas historias siguen siendo entretenidas e inspiradoras aún cuando detrás de ellas existan intereses de mercado.

El profeta: sembrador de esperanza

Toda profecía es una reinterpretación del presente. El profeta es capaz de revelar el futuro porque entiende que el futuro no es sino una consecuencia del presente. Su poder para predecir el futuro es el poder de la clarividencia, es decir, el poder de ver con claridad. El profeta anuncia el porvenir al enunciar el significado del mundo. Sabe que si fertiliza la tierra y siembra la semilla, el árbol dará frutos, aunque pasen mil años. Hace falta que florezcan profetas en esta oscuridad para sembrar esperanza en este mundo desahuciado que aprieta los dientes. Y para ello, será necesario viajar a los confines de la existencia, hacia el centro de nosotros mismos. Si queremos entender los problemas del mundo tenemos que mirar hacia dentro, estudiarnos, explorarnos, entender que el mundo no es sino el reflejo de nuestros adentros. Cuando comprendemos esta sencilla verdad, podemos entender el sufrimiento del otro. Creamos un vínculo con su dolor, con su alegría. Luego entenderemos que todos los seres que pueblan este planeta forman un solo organismo. Ya no habrá separación. La empatía va creando vínculos. Mi bienestar será el bienestar de los demás. Se borrará el odio. Germinará la compasión. Y el mundo habrá cambiado. La verdad revelada por el profeta terminará haciéndose realidad. El amor se regará por el mundo. He aquí mi profecía.

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