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Las implicaciones históricas y geopolíticas del covid-19

 

Leo muchos comentarios sobre las implicaciones históricas del covid-19. Algunos aseguran que esta advertencia deberá acercar más al ser humano con la naturaleza, mientras otros presagian el fin del capitalismo.

Yo todavía no creo que haya razones para pensar que la actual crisis hará al mundo cambiar en esa dirección, aunque sin duda, representa un escalón interesante en el desarrollo de una nueva conciencia colectiva. Sin embargo, ese gran salto se dará de manera mucho más gradual de lo que algunos creen.

El sistema-mundo actual experimenta un cambio en las relaciones geopolíticas con el auge económico de China y otras potencias emergentes como India, dentro de la lógica de acumulación capitalista. Esto, desde luego, implica un cambio en el tablero histórico, pues la hegemonía de Occidente está en claro declive.

Sin embargo, desde una revisión más profunda, podemos señalar que la construcción del Estado-nación fue consecuencia de un proceso histórico de expansión comercial y acumulación de riqueza, que reconfiguró las estructuras sociales del feudalismo. De este modo, fue que las burguesías conquistaron el poder político. Y en todo este proceso, el papel de los bancos como epicentro de la acumulación, juega un rol protagónico. La modernidad marca justamente eso, el cambio de paradigma de una economía feudal regulada por la religión, a una economía financierista regulada por el nuevo saber instrumental de la ciencia. La Revolución Industrial, como buena hija de la modernidad, es consecuencia de esta financiarización del mundo moderno.

Las tensiones geopolíticas de la actualidad y la expansión de China, se ven reflejadas en el auge de sus bancos. Los cuatro bancos más poderosos del mundo son chinos, según el número de activos totales, según el índice de S&P Global en 2020. Aunque los bancos de EE.UU. siguen figurando entre los más poderosos del mundo, su declive frente a los bancos estatales chinos es evidente en prácticamente todas las mediciones serias que uno pueda consultar.

La crisis del covid-19 fortalecerá y acelerará esta tendencia, pues China no entrará en recesión como sí lo harán EE.UU. y Europa, según las estimaciones más recientes del Fondo Monetario Internacional.

De este modo, es posible que la pandemia del covid-19 constituya un punto de inflexión en las relaciones geopolíticas y la construcción de un nuevo orden mundial, diferente al proyecto de la globalización basado en el neoliberalismo. De este modo, creo que podríamos equiparar la crisis actual del covid-19 en términos geopolíticos, a fenómenos como la caída del Muro de Berlín (que marcó la derrota definitiva de la URRS frente a EE.UU. en la Guerra Fría) o los ataques del 11 de septiembre.

Pero no veo, en el horizonte cercano, que se esté gestando un cambio estructural de fondo. En la primera década del siglo XXI, se pensaba que la revolución tecnológica del internet podía ser ese pivote que diera un giro definitivo a las estructuras del mundo. Pero lo que hemos visto en la última década, es lo contrario: un proceso de privatización e industrialización del internet que, lejos de acabar con el capitalismo, lo ha llevado a una nueva etapa de acumulación de riqueza, en lo que algunos autores llaman el ‘capitalismo de datos’. Asimismo, hemos visto un proceso de fragmentación de la red, con la imposición de fronteras y muros digitales, que muchos especialistas no preveían en un inicio.

A menos que el covid-19 genere un efecto dominó que derrumbe las estructuras del sistema financiero (cuya fragilidad es creciente debido al psicótico mundo de la especulación bursátil y los mercados de derivados), no veo todavía elementos suficientes para hablar de un cambio de paradigma. Todo parece indicar que los patrones de acumulación de riqueza seguirán intactos durante algunos años más.

Y creo que en buena medida, este cambio de paradigma se ha visto estancado ante la ausencia de un proyecto filosófico que replanteé el papel del hombre en el mundo, como en su momento se lo llegó a plantear la modernidad Europea. El mundo de hoy, carece de un proyecto de futuro. Eso explica también el éxito que tienen las populacheras profecías del fin del mundo en la cultura occidental. Y al mismo tiempo, algunos sectores críticos se siguen aferrando a las herramientas de la modernidad para tratar de cambiar las cosas, herramientas como la economía, la ciencia y el mito de la razón absoluta. Esto genera que, por ejemplo, buena parte de la discusión sobre las energías renovables siga atada a la lógica financierista y cientificista de la modernidad.

Yo creo que no habrá futuro posible si antes no construimos un nuevo mundo desde los cimientos, desde un replanteamiento profundo sobre lo que significa realmente la existencia humana. Ese, insisto, es el gran proyecto intelectual de nuestro tiempo, el trampolín que nos habrá de conducir hacia un mundo nuevo.
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¿El coronavirus es un arma biológica originada en una base militar de EE.UU.? Algunos datos inquietantes que refuerzan esta hipótesis

¿El coronavirus pudo haber sido creado en laboratorios de armas biológicas de EE.UU.? Es una hipótesis que comienza a tomar fuerza tras una serie de datos que han sido silenciados u omitidos deliberadamente en los medios propagadores de la pandemia de terror global ligada al coronavirus.

El virólogo estadounidense, Robert Redfield, actual Director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, admitió ante la Cámara de Representantes de EE.UU. que algunas personas que murieron en territorio estadounidense por influenza dieron positivo en covid-19 tras realizarse exámenes póstumos.

Esta declaración provocó que el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Lijian Zhao, deslizara la posibilidad de que el coronavirus fuera sembrado por el ejército estadounidense en la ciudad de Wuhan.

“¿Cuándo comenzó el paciente cero en EE.UU.? ¿Cuántas personas están infectadas? ¿Cómo se llaman los hospitales? Podría ser el Ejército de EE.UU. lo que llevó la epidemia a Wuhan. ¡Sé transparente! ¡Haz públicos tus datos! ¡Nos debe una explicación!”, escribió el portavoz chino en su cuenta de Twitter.

Asimismo, el jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán, Hossein Salami, señaló el pasado jueves que “es posible que este virus sea producto de un ataque biológico de Estados Unidos que inicialmente se extendió a China y luego a Irán y al resto del mundo”.

Obviamente estas declaraciones suelen no publicarse de manera destacada en la prensa occidental.

Daniel Lucey, virólogo de la Universidad de George Town, cree que el primer brote de coronavirus pudo haberse producido en noviembre de 2019. Otros especialistas incluso sostienen que el brote pudo presentarse desde septiembre.

Asimismo, virólogos taiwaneses y japoneses consideran que el coronavirus pudo provenir de EE.UU. y luego dispersado en el mercado de Wuhan, China. Esto, de acuerdo con el farmacólogo taiwanés, Pan Huaizong, se debe a que sólo EE.UU. y Australia, cuentan con las cinco cepas conocidas del virus, y en Australia no se han registrado brotes. En Italia e Irán el virus es de otra cepa del virus diferente a la registrada en China. Los científicos consideran que estas variedades de coronavirus debieron surgir de un lugar común, como ramas de un mismo tronco, por lo cual, la evidencia sugiere que la epidemia no se originó en el mercado de Wuhan, tal como sostiene un estudio científico publicado en la revista The Lancet. En este sentido, el experto taiwanés también refiere que desde septiembre de 2019, se alertó al gobierno de EE.UU. sobre 200 casos de una supuesta fibrosis pulmonar registrados en territorio estadounidense, con síntomas similares al coronavirus, pero el gobierno desechó la advertencia al considerar que se trataba de casos vinculados con el uso de cigarrillos electrónicos.

Un mes antes de que se detectara el brote de la supuesta fibrosis pulmonar en EE.UU., el gobierno estadounidense decidió cerrar la instalación militar de Fort Detrick, Maryland, que históricamente ha sido el centro de programa de armas biológicas estadounidenses, por problemas de seguridad. “Investigación de gérmenes letales se cierra en laboratorio del Ejército por preocupaciones de seguridad. Los problemas con la eliminación de materiales peligrosos llevaron al gobierno a suspender la investigación en el principal centro de biodefensa del Ejército”, destaca una nota de The New York Times fechada en agosto de 2019.

Inmediatamente después del cierre del centro de armas biológicas se registró el brote vinculado con cigarrillos electrónicos, mismo que, se sospecha, pudo ser el inicio del coronavirus.

“Entre 2005 y 2012, EE. UU. Experimentó 1,059 eventos en los que los patógenos fueron robados o escaparon de laboratorios estadounidenses durante los diez años anteriores: un promedio de uno cada tres días”, destaca el analista Larry Romanoff.

En octubre de 2019, se realizaron los Juegos Mundiales Militares en la ciudad de Wuhan, China. Según documentaron medios chinos, cinco atletas extranjeros fueron enviados al Hospital Wuhan por sufrir enfermedades infecciosas importadas. De ahí que algunos analistas sostengan que militares estadounidenses pudieron propagar de manera intencional o accidental el virus en la ciudad de Wuhan.

El exagente de la CIA, Philip M. Giraldi, experto en contraterrorismo e inteligencia militar, sostiene la hipótesis de que el coronavirus pudo haber sido creado por EE.UU. en colaboración con Israel para dañar a China e Irán, dos de los cuatro países más afectados por el brote.

“Es difícil explicar por qué el coronavirus ha afectado gravemente a un país en particular que no sea China. Ese país es Irán, el enemigo frecuentemente citado tanto de EE.UU. como de Israel”, escribió el exagente de la CIA en un artículo publicado en el portal Global Research con sede en Canadá.

Giraldi destaca que la manera en que científicos del Galilee Research Institute de Israel han señalado que podrían tener lista una vacuna contra el coronavirus dentro de “pocas semanas” tras haber trabajado durante años con cepas similares.

También destaca la manera en que Mark Dubowitz, director Ejecutivo de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD), con sede en Washington pero conectada con el gobierno israelí, se jactó en Twitter de que “el coronavirus ha hecho lo que las sanciones económicas estadounidenses no pudieron: cerrar las exportaciones no petroleras” de Irán.

Tras leer y corroborar los datos anteriores, me parece demasiada casualidad que dos de los cuatro países más afectados por cepas diferentes de coronavirus (Irán y China) sean enemigos directos de EE.UU. No olvidemos que el gobierno estadounidense ha realizado en los últimos años, operaciones directas en contra de estas dos naciones, como el asesinato del general Qassem Suleimani, jefe de la fuerza de élite iraní Quds Force. Demasiada casualidad también que un país como Israel, aliado de EE.UU. y enemigo de Irán, se encuentre a tan solo semanas de obtener una vacuna.

Esto, además de la manera en que el asunto del coronavirus se convirtió rápidamente en escándalo mediático desde diciembre, aún antes de que existieran datos concretos sobre el brote. Algo que puso en evidencia la manera en que el asunto fue inflado artificialmente por intereses geopolíticos que controlan a la prensa occidental.

Datos duros que alimentan fuertemente mis sospechas de que todo el asunto del coronavirus es en realidad un montaje mediático, en medio de una guerra no convencional entre EE.UU. y China por la hegemonía global.

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La historia de la civilización: el surgimiento y caída de grandes imperios (MAPA año por año)

Nada es para siempre. Solemos creer que los territorios, las naciones y los países son eternos. Pero en realidad son mucho más efímeros de lo que pensamos. Un país es un momento dentro de la historia. Todo es mezcla, constante cambio. La única constante es la guerra, la eterna lucha entre tribus, clanes, imperios. Eh ahí el rostro de la humanidad, resumido en la historia geoplítica del mundo.

Entender la guerra en Siria, la derrota del neoliberalismo y el nuevo orden mundial

Proyectos de infraestructura, descontento social, potencias metidas de lleno en el ajedrez geopolítico en una región harto volátil, conflictos étnico-religiosos. Entender lo que ocurre en Siria no es algo sencillo. La realidad es más compleja de lo que parece. Aquí algunos videos para tratar de entender un fenómeno sumamente complejo que ha sido el epicentro de una nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia, con el papel protagónico de China, un conflicto que tiene como trasfondo la derrota del neoliberalismo con la llegada de Donald Trump y el ascenso de la ultraderecha en Europa.

Lo que ocurre en Siria es consecuencia de un mapa geopolítico en transformación, donde la reedición de la Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia, tiene hoy a China como un tercero en disputa a la hora de inclinar la balanza. Pero no sólo eso, ya que tanto el Brexit como el triunfo de Trump marcan la derrota del neoliberalismo frente el ascenso de una derecha autoritaria y populachera de tintes fascistas, no sólo en Estados Unidos, sino también en Francia con LePen y Alemania con PGIDA, países donde habrá elecciones en 2017 y donde la ultraderecha puede ser la gran triunfadora en Europa ante la crisis de refugiados y la violencia yijadista impulsada desde Medio Oriente.

Vaya encrucijada que vive el mundo el día de hoy. Pareciera que el escenario va perfilándose poco a poco para una nueva guerra mundial de grandes proporciones. Pero por extraño que parezca, quizá la llegada de Trump podría darle un respiro a las tensiones entre las potencias, escenario en el que Putin figura como el gran vencedor y el personaje más poderoso del planeta. Aquí una serie de materiales para una reflexión profunda sobre la guerra en Siria y el nuevo orden mundial.

El horror de Paris: viernes sangriento en la guerra entre Occidente y el mundo árabe

Los últimos reportes apuntan más de 120 muertos en los ocho atentados simultáneos que sufrió Paris, un par de días después de que un ataque de las fuerzas estadounidense contra el Estado Islámico en Siria supuestamente mató al verdugo de dicha organización, conocido como John el Yihadista. El otro antecedente inmediato es la caída de un avión comercial ruso en Egipto y las especulaciones sobre una posible bomba en el portaequipajes de la aeronave, con un saldo de 224 civiles muertos. Esto sin contar con el atentado que dejó más de 40 muertos en Beirut, capital de Líbano.

“Sabemos quienes son”, afirmó el primer ministro François Hollande, sin dar más detalles tras declarar estado de emergencia en Francia. Uno de los capítulos más sangrientos en la cruzada de Occidente contra el mundo árabe. Primero fue Al Qaeda, ahora el Estado Islámico. ¿Cuántos inocentes más, árabes y occidentales, tendrán que morir en esta guerra imbécil? ¿Cuánto tiempo pasará para que las potencias occidentales dejen de pugnar por el control de Medio Oriente? ¿Cuánto tiempo pasará para que los extremistas musulmanes cuelguen las armas? Al igual que el 11 de septiembre, los atentados de hoy muy probablemente serán utilizados como justificación para intervenir militarmente en Siria. ¿Será este el detonante de un conflicto bélico mayor o un atentado más en esta interminable carnicería humana? ¿Qué repercusiones tendrá esto en el delicado rompecabezas geopolítico donde Rusia y Occidente parecen cada vez más enfrentados por el control de Medio Oriente? El tiempo lo dirá.


II.

Luego de ver las reacciones a los atentados y la manera en que integrantes del Estado Islámico convocan a seguir sembrando el terror en Francia y sus aliados, en respuesta a los bombardeos en Siria, uno se queda pensando. Ahí están las consecuencias de casi un siglo de colonialismo occidental tras la caída del Imperio Turco Otomano. La manera en que las potencias colonialistas occidentales han metido mano en Medio Oriente para sacar beneficio a costa del sufrimiento de millones, de repente explota y se sale de control. Estos integrantes del Estado Islámico (EI) cegados por la ira y el anhelo de venganza, están muy lejos de sentarse a negociar en busca de una salida al conflicto bélico que envuelve a toda la región. Europa no es ajena a la manera en que se han pulverizado, fragmentado y exprimido países enteros en el mundo árabe para satisfacer los intereses económicos de las potencias colonialistas y su sed de petróleo. Un conflicto que adquirió una nueva dimensión tras la creación del Estado de Israel y los muchos conflictos étnico-religiosos derivados de ese hecho. La fuerza de los grupos yihadistas no es de a gratis. Casi un siglo de alimentar rencores se termina desbordando, tarde o temprano. Sí no es así, ¿cómo explicar las muchas personas que viajan desde Europa para integrarse a las filas del EI? La cruzada promovida por Bush en Iraq y la invasión estadounidense en aquel país tras el 11-S, generó un clima de desestabilización en toda la región que sigue hasta nuestros días y se ve lejos de llegar a buen puerto. Y como ocurre siempre tanto en París como en Mosul, Beirut o en todo Siria, los más pobres y los sectores más vulnerables siempre terminan sacando la peor parte.

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