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Cómo armar un iPhone a la mitad de precio con partes de repuesto

La industrialización y el comercio en China resulta sorprendente. Tanto, que el exempleado de Google e ingeniero de software, Scotty Allen, viajó a la ciudad de Shenzhen, al sur de China, para recorrer mercados de partes y tratar de ensamblar un iPhone 6S de 16 GB con caja incluida, como salido de la fábrica. Y todo, por un costo aproximado de 300 dólares, la mitad de lo que cuesta el mismo modelo iPhone en las tiendas de Hong Kong, según reconoció después.

El resultado es sorprendente. Si bien, ensamblar un teléfono inteligente requirió varias horas de trabajo, Allen muestra que los teléfonos que consumimos no tendrían por qué ser desechables, como ocurre actualmente en Occidente. Si se descompone una de las partes esenciales del teléfono (coraza, tarjeta madre, batería y led), uno podría repararlo sin problemas teniendo las piezas adecuadas a la mano. Aunque por supuesto, esto probablemente le significaría menos ganancias a Apple. Por eso la gran industria prefiere seguir vendiendo la idea de que cambiar de teléfono cada seis meses es la mejor idea. Así funciona el mundo consumista en el que vivimos.

Afortunadamente, existen alternativas, como bien lo demuestra Allen en su video.

 

Atrapado en las garras del consumismo (todo sea por conseguir el smartphone más nuevo)

Un cortometraje sobre las consecuencias ambientales y sociales del consumismo idiota que practicamos todos los días sin darnos cuenta. El video me recordó la terrible historia de Xu Lizhi, un poeta y obrero chino de 24 años que decidió tirarse de un edificio antes que seguir padeciendo la angustia de vivir como esclavo de las trasnacionales encargadas de ensamblar iPhones. Una historia triste sobre la explotación laboral y la manera en que algunos tratan de sobrellevarla con poesía. Pero las palabras no siempre son suficientes para aguantar la miseria del mundo y uno acaba tirándose de cabeza contra el suelo. Ahí están las consecuencias monstruosas de renovar el teléfono año con año en esa enfermedad del consumismo. Triste, muy triste historia de un joven poeta atrapado en las garras del “comunismo capitalista”.

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