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El giro Oriental de la economía mundial rumbo al 2030

Una interesante visualización de cómo las perspectivas de crecimiento económico rumbo al 2030 posicionan a países como China e India por encima del potencial de expansión de EE.UU. Esto, sin contar con otros países como Turquía, Indonesia o Brasil, cuyas economías siguen en rápida expansión mientras que las potencias europeas comienzan a quedar cada vez más rezagadas. ¿Qué implicaciones tendrá este crecimiento a escala planetaria? Si los chinos y los indios comienzan a tener patrones de consumo similares a los del estadounidense promedio bajo escenario de cambio climático, la catástrofe ambiental que se avecina será de dimensiones apocalípticas.

El mapa del mundo según el tamaño de la población global

Un muy interesante ejercicio que me topé por ahí, en la página del World Economic Forum. Si hablamos de población, la correlación de fuerzas en el mundo cambia drásticamente. Europa no es tan pequeño, Asia es inmenso y América sigue más o menos con sus mismas proporciones.

A los escritores, periodistas, artistas e intelectuales de América Latina y el mundo: URGE CONFORMAR UN FRENTE GLOBAL ANTIFASCISTA

Mientras en México los cretinos se indignan por el hecho de que Maduro vendrá a la toma de posesión de López Obrador, al mismo tiempo que no dicen ni pío sobre la dictadura en Honduras que expulsa miles de migrantes, hoy el triunfo electoral del fascista Jair Bolsonaro en Brasil escribe hoy uno de los episodios más oscuros para América Latina en los últimos 20 años.

Al final, a la ultraderecha brasileña apoyada por Estados Unidos, le salió la jugada de encarcelar a Lula sin que existiera una sola prueba que demostrara su culpabilidad. Lo de hoy es sólo consecuencia de un golpe de Estado y un fraude orquestado desde hace ya varias semanas.

Lo increíble es la poca resonancia mediática que tiene este avance de la ultraderecha en el mundo. Prácticamente todo el norte de Europa tiene gobiernos abiertamente neonazis, al igual que países como Italia, Hungría, Estados Unidos y ahora Brasil.

¿Dónde están los intelectuales del mundo condenando esta afrenta contra los derechos civiles de la gente?

Pero por supuesto, los medios hegemónicos, controlados desde Washington y Wall Street, simplemente callan frente a esta tragedia global.

Por eso urge organizar un frente mundial contra el fascismo. No podemos permitir que en el mundo avancen estos trogloditas mientras aquellos que ocupan lugares de privilegio en los medios de comunicación, simplemente se limitan a observar la catástrofe.

Hagamos algo. No permitamos que los fascistas se apoderen del mundo. Recordemos las millones de muertes que provocó la Segunda Guerra Mundial. No podemos ni debemos aceptar que el discurso supremacista blanco siga ganando terreno en el ajedrez de la geopolítica global. El futuro de millones está en riesgo.

Conformemos un frente antifascista para resistir la embestida y reescribir la historia del mundo.
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Castells y la sociedad red

A raíz de su última visita a México, el pasado 5 de octubre en la Universidad Iberoamericana, he releído un poco sobre la obra de Manuel Castells. No deja de sorprenderme la manera en que el sociólogo catalán se anticipó desde mediados de la década de 1990 a lo que sucedería las próximas tres décadas, incluyendo la magnitud del profundo cambio que se produjo a partir de las nuevas tecnologías de la información.

Aquí una entrevista en Colombia, realizada en 1999, donde Castells elabora su concepto de “sociedad red”.

Y ya que andamos por estos rumbos, otro video sobre la visión de Castells en torno a la metodología y la praxis intelectual de, quizá, el teórico social vivo más importante del mundo.

Un mundo de lenguas: lo que se habla alrededor del orbe

Una impactante infografía sobre las lenguas que se hablan en el mundo. El español después del chino, es el idioma más hablado del planeta.

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6 textos para desenmascarar a los “gigabancos” que dominan el mundo

 

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La concentración de riqueza y la desigualdad, uno de los grandes temas de nuestro tiempo, adquiere una nueva dimensión cuando se revisa minuciosamente. El capital financiero internacional parece haber quedado reducido a un puñado de fondos de inversión cuyo poder sobrepasa por mucho el Producto Interno Bruto de varios países: BlackRock, Vanguard, State Street y Fidelity.

Fondos de inversión que son dueños de los principales bancos comerciales y las empresas más grandes del planeta.

Un negocio donde las familias Goldman Sachs, Rockefeller, Lehman y Rothschild, así como otros personajes como George Soros y Warren Buffett, figuran siempre entre algunos de las dinastías más acaudaladas del mundo, pese a que sus nombres no son tan mediáticos como Jeff Bezos, Mark Zuckeberg, Bill Gates o Carlos Slim.

Familias que a su vez están cohesionadas en grupos como Bildeberg, que a su vez tiene un peso importante en las decisiones de organismos multilaterales como la OTAN.

Aquí mis apuntes y una pequeña guía para entender quién es quién en eso de la dominación global.

 

 

 

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Simbología del alma

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Todo sentimiento es polisémico. Significa muchas cosas al mismo tiempo, a veces contradictorias. Tratar de interpretar el alma implica estar atento, desarrollar cierta intuición para comprender la enorme complejidad que encierra cada persona. Pero sólo aquel que se explora a sí mismo y trata de descifrar el significado de sus propias emociones, puede aventurarse a tratar de descifrar el alma de otra persona. Las emociones son la base de todo lenguaje posible, aquello que nos permite establecer una conexión espiritual con el otro. Comprender por qué razón el otro se siente como se siente y encontrar similitudes con nuestra propias emociones, es la clave para desarrollar empatía: ver reflejado nuestro corazón en el corazón del otro. Eso es el arte.

Por ello, creo firmemente que el arte es el único medio posible para transformar al mundo. Convertir la vida en un poema es unir todo aquello que un día fue separado, es restablecer la conexión perdida con los demás, la base de toda experiencia mística, la comunión del uno con el todo. No es la política, ni los argumentos racionales, ni las discusiones interminables lo que nos sacará del lodazal en que nos encontramos. Es el alma, che, el deseo ingobernable de fundirnos todos juntos en un gran abrazo. La única revolución posible es el amor a los demás. Y el arte es la clave para amplificar las resonancias del corazón. No es posible una revolución sin arte.

Nosotros los artistas tenemos el deber de crear una nueva estética, una nueva manera de sentir e interpretar el mundo. La imaginación como forma de supervivencia. Transformar la mierda en flores con un acto de magia. Alquimia poética. He ahí la clave, los cimientos para la transformación del mundo que habremos de construir entre los escombros de una civilización obsoleta. Hacer resonar los corazones como si fueran tambores. Así se construye la esperanza.

Palabra ficcionalista.
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La diferencia entre ahogarse o flotar en el impredecible mar de la vida

Sobre el uso de drogas, dice Joseph Campbell, que la diferencia entre el derrumbe psicológico y la experiencia mística radica en que el loco se ahoga en las aguas donde el místico nada tranquilamente. Para Campbell, los mitos son esa estructura espiritual que nos ayuda a mantenernos a flote en el turbulento y misterioso mar de la vida. La diferencia entre ahogarse y flotar en el agua consiste en la fortaleza del espíritu. Y si el mundo entero pareciera derrumbarse frente a nuestros ojos, no es sino por la desacralización del mundo y su falta de espiritualidad. Vivimos en un lugar sagrado al que tratamos como si fuera algo desechable, lo cual explica muchas cosas, incluyendo esa irracional explotación de la naturaleza y el ser humano con el único fin de acumular riqueza. Recuperar el proceder mágico de las garras del determinismo científico, recuperar las bondades del misterio por encima de las falsas certezas, es una misión que habremos de encomendarnos nosotros los poetas para restablecer el equilibrio perdido del mundo.
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Volverse uno con el mundo

3 de junio de 2016

Hoy por la mañana he tenido una revelación: Comprenderlo todo implica entender la manera en que fluye la energía, es decir, aquella fuerza capaz de conectar todas las cosas. La felicidad es eso: hacer que la energía del universo fluya a nuestro favor. Es por ello que la sabiduría debe perseguir siempre la felicidad para que pueda dar fruto. Sentirse bien es fluir en armonía con la energía del mundo, ese estado de equilibrio donde el ser y su entorno dejan de ser fuerzas contrarias para reconciliarse y fundirse en uno sólo, logrando así, la complementación de los opuestos. La felicidad es volverse uno con el mundo.
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Aforismos sobre el arte

El arte es un estado alterado de conciencia. Vivir el arte es experimentar la transmutación del alma, disolverse en el todo, reconfigurar todas las posibilidades del mundo. ¿Cómo distinguir lo que es arte y lo que no? El arte es aquello que transforma la mirada desde adentro. ¡He dicho!

¿Cuál es el valor auténtico de las cosas?

Siempre se habla de que los problemas de la humanidad están asociados a una crisis de valores. Por eso decidí explorar el tema como mi proyecto de tesis de maestría. Indagando en estos asuntos, un amigo me pasó este video donde se abordan algunas cuestiones irónicas en torno al problema del valor. ¿Qué hace que valoremos cosas tan ridículas como el dinero al mismo tiempo que acabamos con el aire, el agua, el entorno y las demás personas? Un misterio del absurdo se esconde detrás de todas esas cuestiones. Aunque he logrado descubrir ciertos aspectos de este problema, apenas me encuentro escribiendo un libro sobre este fundamental dilema filosófico. Y mientras trato de construir una teoría general del valor como un problema de lenguaje, les dejo este video que plantea una introducción interesante al problema de los valores en el mundo caótico en que vivimos.

El delirante mundo de Galeano

Recién me encontré con este video de 2011, cortesía del siempre entrañable Eduardo Galeano y su delirante visión de un mundo mejor. ¿Y si nosotros también deliramos un ratito este 2015, o mejor aún, deliramos toda la vida? Al igual que el genio uruguayo, yo también creo que es posible construir un mundo donde todos los humanos aprendan a amar a todos los seres que pueblan el planeta. Solo entonces nos daremos cuenta de que la libertad y la justicia, “esas hermanas siamesas” solo pueden ser posibles cuando emanan del corazón. Ya no habrá necesidad de hacerle daño a nadie porque nunca más estaremos solos. Esa es mi delirante profecía para este 2015 que está por comenzar. ¡Feliz año!

 

La revolución de la conciencia

Un meme sobre la necesidad de emprender una revolución a partir de un cambio radical en la mente. Si la sociedad es una proyección mental, cambiando nuestra mente y nuestra conciencia podremos generar un cambio sobre el mundo. Aquí una breve explicación en voz de uno de los más grandes sabios del siglo XX: Jiddu Krishnamurti.

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Jane Godall: de cómo la compasión construye esperanza

Se supone que esta sería una charla sobre las diferencias entre el ser humano y los chimpancés, pero terminó en una lección sobre cómo construir la esperanza a través del amor y la compasión hacia los otros. Jane Godall es una mujer ejemplar. A lo largo de su ilustre carrera en el mundo de la ciencia, estudiando y redefiniendo a la especie humana en el reflejo de sus parientes más cercanos (los chimpancés), la conservacionista británica sabe muy bien que el conocimiento científico es estéril si no va acompañado de una carga emotiva lo suficientemente fuerte como para transformar ese estado perverso de cosas que prevalece en el mundo.

Construir la esperanza en cada acto de nuestras vidas, mostrando respeto por nosotros mismos y por los otros seres con los que compartimos este planeta. Si la ambición desmedida de los países ricos y la miseria que se riega como epidemia entre los pobres y marginados ha desembocado en un sinsentido que inmoviliza, entonces habremos de reconstruir el sentido perdido con la fe absoluta de que nuestras acciones serán determinantes para hacer de este un mundo mejor. Esa es la lección de esta descomunal e incansable mujer que ha pasado su vida esparciendo ese mensaje de esperanza donde el ser humano puede coexistir en armonía con su entorno una vez que logre despojarse de ese absurdo y patológico deseo de dominarlo todo, poseerlo todo. Un mundo nuevo es posible. Hagámoslo realidad.

 

Lipovetsky y las paradojas del individualismo en la era hipermoderna

La era del individualismo exacerbado plantea una ruptura con el marco conceptual que dio forma al proyecto de modernidad. De ahí que el filósofo francés Gilles Lipovetsky señala que factores como como la celebración del gozo privado, la obsesión por la salud y el cuerpo, el cambio en el paradigma educativo, así como el culto al mercado y a la autonomía, marcan el “derrumbe de las ideologías modernas”, tales como el nacionalismo o el progreso. A diferencia del modelo anterior, la gente ya no está dispuesta a sacrificar el presente en aras de un futuro mejor, como ocurrió marcadamente en el siglo XIX y prácticamente todo el siglo XX.

En su ponencia titulada “Desafíos del individualismo contemporáneo: vida pública y privada”,  realizada en el Senado de México el día de hoy, Lipovetsky explicó que la sociedad global se encuentra en un momento histórico en el que el individualismo exacerbado ha traído como consecuencia un desencanto generalizado de los ciudadanos en la política electoral, al mismo tiempo que la gente empieza a construir otras formas de participación política a través de las nuevas tecnologías de la información.

El individualismo ha generado cambios profundos en las instituciones sociales, desde la familia hasta la religión y la política, creando la posibilidad de que cada persona construya su singular opinión del mundo a partir de los múltiples discursos disponibles en el mundo hiperconectado de la era global. Sin embargo, una mayor autonomía en la toma de decisiones viene acompañada de un aumento en el sentimiento de angustia que experimentan las personas ante retos como la fragilidad psicológica, la competencia laboral, una mayor vigilancia de los aparatos de control y un hiperlocalismo a la hora de construir nuevas formas de identidad.

Ideas que Lipovetsky desarrolla de manera apabullante para tratar de entender el cambio epistemológico de la era actual frente al caduco proyecto de modernidad, con el fin de entender el mundo en que vivimos. Va la charla completa.

Atardecer a orillas del mundo

 

Y de pronto

se apagó el sol,

como una naranja

con destellos guindas

en una extensa llanura

bañada por la sombra,

insinuaciones manantiales

y una tenue cordillera

emanada de la bruma.

 

Todos mis recuerdos

se erosionaron

en el descenso

y el calor se hizo frío

y la distancia se hizo

más próxima.

 

Un tajo marrón

encendió el horizonte

para dividir la oscuridad

en dos,

la del cielo y la tierra.

 

Mengua la luz

en la voracidad

de la noche que se levanta.

 

La ciudad simula ser

una galaxia terrestre,

una constelación eléctrica

buscando llenar el vacío

que dejó la tiniebla.

 

En cada estrella de luz opaca

habita el silencio,

un ácido  invisible que se ramifica

por el subsuelo

y escupe sangre.

 

Mañana brotará

otro fuego

desde el oriente

para iluminar al mundo

en el tibio resplandor

de la hierba.

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La épica de la sociedad red: de Apple a WikiLeaks (pasando por Facebook)

Toda era necesita sus propios héroes, sus propios mitos. Lo épico, proveniente del griego epos, es un término cuyo significado puede traducirse como “palabra, historia, poema”. La historia del mundo es la autorrepresentación del ser humano construyendo su propia narrativa. Por eso la historia de la humanidad no es sino una reinterpretación de hechos concretos que solo pueden trascender un espacio-tiempo específico elevándose al nivel de símbolo. De ahí que el poeta o el cuentista de la tribu sea el personaje encargado de reconfigurar la realidad a través de la palabra. Todo grupo cultural tiene sus propios mitos fundacionales: Adán y Eva, Rómulo y Remo, el profético sueño de Aztlán, las guerras independentistas. Relatos que van edificando nuevos discursos y nuevas posibilidades de lo real. Esto explica el poder transformador del arte, ya que como toda manifestación del lenguaje, es un juego de espejos capaz de imponer nuevos límites al mundo, un nuevo orden que se teje a través de la representación. Dicho de otra forma, el poder transformador del arte reside en su capacidad para convertir la realidad en signo lingüístico. Por ello, Michel Foucault considera que la posibilidad de aprehender el mundo está condicionada a la capacidad de cada persona para interpretar los signos que construyen y delimitan al mundo:

“El mundo está cubierto de signos que es necesario descifrar y estos signos, que revelan semejanzas y afinidades, solo son formas de la similitud. Así pues, conocer será interpretar: pasar de la marca visible a lo que se dice a través de ella y que, sin ella, permanecería como palabra muda, adormecida entre las cosas”.[1]

Esto ayuda a entender el poder del cine como un eficaz instrumento simbolizador de lo real. Y si el mundo se codifica a partir de sus signos, ¿cómo deberíamos interpretar al mundo actual a partir del séptimo arte? Si bien la sola intención de interpretar la totalidad al mundo se presenta como una tarea exhaustiva imposible de realizar, sí es posible identificar ciertos discursos con el poder suficiente para reconfigurar el significado del mundo.

Un ejemplo concreto de este tipo de discursos lo encontramos en la épica de la sociedad red edificado en Hollywood en los últimos años, una narrativa potencializada a partir del vertiginoso auge de las tecnologías de la información, el avance de la globalización y un mundo decadente cuyas estructuras obsoletas lo hacen buscar con desesperación una posibilidad de futuro cancelada por los viejos dogmas.

Por ello resulta fascinante, al menos para mí, la manera en que la industria cinematográfica estadounidense, icono de ese mundo agónico que se resiste al cambio, ha contribuido de manera significativa a construir el discurso de la sociedad red a partir de películas como Red social, Jobs y El quinto poder. Tres filmes de corte biográfico que tratan de desentrañar la manera en que el mundo ha logrado extender sus propios límites mediante el internet y la hiperconectividad que ofrece el ciberespacio a la hora de desdoblar la realidad. Y por supuesto, ninguna narrativa estaría completa sin sus propios héroes. Ahí están Mark Zuckerberg (creador de Facebook), Steve Jobs (fundador de Apple, la compañía más poderosa del planeta) y Julian Assange (hacker y activista fundador del sitio WikiLeaks), como ejemplos palpables del nuevo héroe del siglo XXI: seres iconoclastas e inconformes con las caducas estructuras del mundo que buscaron reconstruir a partir de sus propias obsesiones, curiosamente relacionadas con el fenómeno informático que ha marcado la nueva era digital a partir de 2000.

Idolatrado por generaciones de jóvenes por su visión innovadora y habilidad para los negocios, Jobs fue un pionero en entender las enormes posibilidades que ofrecía la revolución informática que se desplegaba ante sus ojos a partir del desarrollo del microchip en el desierto de Sillicon Valley. Eso es precisamente lo que intenta retratar la película Jobs (2013), dirigida por Joshua Michael Stern y protagonizada Ashton Kutcher, filme que retrata la manera en que un hippie desarrollador de videojuegos se convirtió en el director de la compañía más famosa del planeta, luego de revolucionar la comunicación con dispositivos como el iPhone, primer teléfono inteligente en la historia, aparato que marcaría un parteagüas en la historia y cuya repercusión todavía resulta difícil de medir con precisión.

Algo similar ocurrió con el filme Red social (2010), de David Fincher y el actor Jesse Eisenberg, cinta que relata la historia del creador de Facebook, la plataforma que transformó la interacción social a través de la web. El eslogan de la película es elocuente: “No puedes tener 500 millones de amigos sin hacerte de algunos enemigos”. Una fotografía del mundo hiperconectado de hoy, donde una persona puede vivir aislado de todo contacto humano a pesar de tener 500 millones de amigos, situación que evidencia las asimetrías y paradojas que plantea este nuevo modo de interacción social.

Con El quinto poder, dirigida por Bill Condon, la narrativa de la sociedad red adquiere un matiz más político, de tintes anarquistas, mientras tratamos de revelar las motivaciones revolucionarias y libertarias de un personaje excéntrico, megalomaniático y obsesivo como Assange, interpretado por Benedict Cumberbatch. El filme representa una crítica a las instituciones caducas que sostienen al mundo actual, cuyas fronteras han sido borradas por las computadoras y cuyas instituciones evidencian profundos síntomas de agotamiento, tal como ocurre con la corrupción imperante en los gobiernos, las instituciones financieras y los mass media, incluyendo al cine hollywoodense que se parodia a sí mismo en el brillante final de la película. El desarrollo de la trama no solo cuenta las tensiones y contradicciones inherentes a la mayor filtración de información de la historia, la cual se hizo en una pequeña y portátil memoria USB, sino que retrata un mundo globalizado donde un mismo hecho noticioso se ve forzado en salir a la luz a través de plataformas mediáticas multinacionales: The Guardian, The New York Times, Der Spiegel, Le Monde o incluso La Jornada. Una nueva forma de guerrilla donde la información es convertida en arma contra un régimen opresor que vigila permanentemente, al estilo George Orwell. El cine como analogía de la realidad. No en balde, la película fue estrenada al mismo tiempo que el mundo entero se convulsiona con el programa de espionaje de los Estados Unidos, el cual quedó descubierto a partir de las revelaciones hechas por el excontratista de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense, Edward Snowden, quien fácilmente podría protagonizar la secuela de El quinto poder, mientras Assange encuentra la manera de burlar el arraigo domiciliario que enfrenta en la embajada ecuatoriana en Londres de un tiempo a la fecha. ¿Cuánto tiempo pasará para que alguna productora hollywoodense decida llevar la historia de Snowden a la pantalla grande? ¿Cuándo veremos el primer filme protagonizado por Anonymous? ¿Y la película sobre Sergey Brin y Larry Page, fundadores de Google? Pareciera cuestión de tiempo.

Estos héroes informáticos han dotado de una nueva identidad a los expertos en informática. Las burlas contra los nerds de los 80s se convirtió en la idolatría de los geeks de los 2000s. Series televisivas como Big Bang Theory parecen confirmar la hipótesis. Nada más cool actualmente que ser un genio del internet que abandonó la universidad para amasar fortunas millonarias en el ciberespacio, hacer yoga por las mañanas, moverse en bicicleta y cazar zombis en los ratos libres. La prosa de nuestros días.#


[1] Michel Foucault. Las palabras y las cosas. México. Siglo XXI. 2008. Página 40.

Infografía del abuso

Los datos son elocuentes. La perfecta estampa de la desigualdad planetaria.

Disertación sobre el periodismo contemporáneo a raíz de mi visita a la World Press Photo 2013

Cada año me decepciona más la World Press Photo. Se ha vuelto monotemática. El dolor humano en el Medio Oriente y sus alrededores. Algunas prostitutas y una que otra tragedia espantosa como la señora y la hija sin cara porque el marido decidió echarle ácido en el rostro, complementan la exposición. Hasta las de deportes tienen ya un aire trágico. De no ser por los pingüinos emperador, cortesía de National Geographic, y una que otra foto por ahí, uno bien podría pasar de largo la exposición. Recuerdo la primera vez que asistí a una World Press Photo en el Museo Franz Mayer de la Ciudad de México por ahí de 2008. Una foto alucinante de Marylin Manson en un autobús de escuela junto a varios morros, era una de las primeras imágenes de la muestra. Más adelante, el detalle de una fotografía del presidente ruso Vladimir Putin resaltaba del resto. La amplia gama de historias me cautivó. Pero la variedad de temas ha ido decreciendo. Ahora hay pocas imágenes que nos hagan imaginar que otro mundo ajeno al sufrimiento vil es posible. Las fotografías describen puntualmente la miseria humana, pero ahondan poco en las causas que han generado ese dolor.

Eso lo lleva a uno a cuestionar el papel que juega actualmente la prensa a nivel global. Con esto, no quiero decir que la labor de los fotorreporteros que arriesgaron sus vidas para documentar la catástrofe no sea digna de reconocimiento. Todo lo contrario. Sin embargo, ya no es suficiente enunciar la perdición del mundo. El periodismo tiene el deber ético y moral de buscar alternativas de futuro para este mundo enfermo de todos contra todos. Mientras no le demos vuelo a las historias de las personas capaces de transformar esta realidad viciosa seguiremos padeciendo ese dolor victimario que desborda los diarios del planeta. Tal pareciera que el dolor es la única narrativa posible en este mundo. Echarnos limón en una herida que nunca cierra. ¡Qué bonita profesión la que hemos escogido nosotros los periodistas!

El mundo, al ser una correlación de significados (como bien sugiere Wittgenstein en su famoso Tractatus Logico-Philosophicus) puede transformarse a partir de un cambio profundo radical en el discurso hegemónico. Los periodistas y los medios solemos dar muchas cosas por hecho cosas que no necesariamente son ciertas. ¿El crecimiento macroeconómico es sinónimo de bienestar? No necesariamente. Y sin embargo, los diarios lo dan por hecho, como si se tratara de una verdad irrefutable. Estamos atrapados en el discurso de un proyecto civilizatorio en crisis. Y mientras la prensa se limite a describir la fatalidad del mundo, apegada a los intereses financieros de los grandes capos de la información, el mundo seguirá jodido tal como está ahora. Hay que anunciar el advenimiento de ese nuevo mundo que está gestándose en algunos rincones del planeta y que los diarios no voltean a ver. De ahí la importancia de que los medios, como escenario donde se libra el debate público en estos tiempos hipermodernos, rompa con los viejos paradigmas para construir un nuevo modelo informativo. La objetividad inspirada en la ciencias formales ya no satisface por sí misma las necesidades de la gente. Algo que parece confirmar la explosión de las redes sociales. El periodismo debe transformarse para poder transformar al mundo.

Y mientras ponemos de nuestra parte para hacer que esto ocurra, la única fotografía de la World Press Photo 2013 que me arrebató el aliento, en la lente del fotógrafo Paul Nicklen.

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¿Para qué educamos a nuestros hijos?

El problema de la educación en el mundo actual a través de los ojos de Jiddu Krishnamurti, uno de los pensadores más lúcidos que haya parido la humanidad en el último par de siglos. La raíz de la mala educación tiene que ver con los fines que persigue: alimentar a un sistema vicioso diseñado para la autodestrucción, el privilegio de los pocos a cambio del sacrificio de los muchos. Bien dice de forma brillante Michel Foucault que “lo propio del saber no consiste en ver o demostrar, sino en interpretar”. Aquí algunas pistas para reinterpretar nuestra errónea concepción de la educación.

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