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La emotiva verdad de González Iñárritu

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Alejandro González Iñárritu podrá parecer demasiado obsesivo y hasta mamón en ocasiones, pero no cabe duda que es un artista auténtico. Su manera de expresarse sobre el cine y la música son propias de una persona con una sensibilidad por encima del promedio. De esto y más trató su reciente clase magistral impartida en la UNAM, un día antes de recibir el Doctorado Honoris Causa en la máxima casa de estudios de México.

Durante la charla, Iñárritu habló de cómo el acto de la comunicar es entrar en frecuencia con el otro (16:00); de cómo la historia de cada uno de nosotros está en el rostro, está en nuestras arrugas (51:00); de que abordar el fenómeno de la violencia sin consecuencias es un acto inmoral (01:09:00) o cómo el cine está perdiendo esta sensación de sueño (02:37:00).

Pero algo que llamó particularmente mi atención fue su concepción de la verdad.

“Las cosas no tienen verdad, las cosas tienen una certidumbre emocional, esa es la verdad.Cuando las cosas tienen una certeza emocional, resuenan. No tienen que ser históricamente correctas. La verdad radica en la resonancia emocional. Hay una verdad emocional de alguna forma”, dijo Iñárritu (39:00).

De ahí, varias anécdotas de su filmografía, que le ha merecido reconocimientos a nivel global. Pero yo me quedo con esa concepción de la verdad como una “resonancia emocional”.

 

 

Jim Carrey: la delgada línea de la locura para soportar la realidad

Me impactó el documental Jim y Andy, que narra la manera en que el actor Jim Carry se metió tanto en el papel del comediante Andy Kauffman que ya no podía salir. La mente humana es fascinante. La locura puede ser un dispositivo para alejarnos del mundo cuando éste nos provoca un inmenso dolor. La locura es pues, un extraño mecanismo de supervivencia. La película es una indagatoria profunda en la psique humana, una revelación de las fuerzas internas que continuamente convergen y se manifiestan en nosotros, en nuestros actos, en nuestra vida.

Pero la historia no queda ahí, ya que en otra pequeña película documental, se relata la “necesidad de color” por la que atravesó el comediante para lidiar con la profunda crisis existencial que le aqueja y trató de ocultar con una máscara de payaso que lo condujo a la fama y la riqueza, pero no a la felicidad. Ahora busca reconstruir los pedazos rotos de su interior a través de la pintura. Interesante personaje, lleno de matices. Un hombre atormentado en busca de sí mismo.

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