Archivo del sitio

Kapuscinski: el viaje, la literatura, el periodismo y la vida

Al maestro Ryszard Kapuscinski hay que escucharlo. Siempre. Ahora que estoy leyendo sus crónicas del África subsahariana, en ese libro maravilloso que se llama Ébano, me puse a buscar algunos videos sobre el entrañable periodista polaco y me encontré con esta entrevista realizada por el buen Fernando Sánchez Dragó.

El periodismo peleonero

Después de ver la película Truth (Conspiración y poder, según le pusieron en Netflix), sobre la salida de los periodistas Mary Mapes y Dan Rather de la CBS luego de que el sistema se les vino encima por investigar a George W. Bush, confirmo algo que ya sabía: los periodistas de investigación tenemos algo de peleoneros.

Enfrentar al sistema requiere agallas. El periodismo no es una profesión apta para cobardes, por una sencilla razón: el miedo nunca podrá dialogar con la verdad. Vencer el miedo y atreverse a decir la verdad, requiere coraje, arriesgarlo todo en cada historia, en cada párrafo en cada palabra. No hay otra forma de dar la pelea contra la ignominia, la mezquindad, la podredumbre humana que privilegia a unos pocos a cambio del sufrimiento de millones. Hay que dar la pelea, siempre. No se trata de ejercer una simple profesión. Se trata de asumir postura frente a la vida.
::.

Ponencia sobre Corrupción en Pemex en Colpin 2015

En días recientes tuve la oportunidad de ir a Lima, Perú a presentar mi trabajo de investigación sobre Corrupción en Pemex dentro de la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación 2015 (Colpin), en la cual se dieron cita “los autores de los mejores trabajos postulados al Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación”. Fue un honor para mí presentar mi trabajo periodístico en un evento tan importante, donde tuve la oportunidad de codearme con varios de los periodistas más talentosos del continente, con trabajos realmente impresionantes. Aquí les dejo el video de la ponencia.

Colpin 2015 2

Julio Scherer García, periodista

Hoy se nos fue uno de los personajes emblemáticos del México de la posguerra. La historia de México en el siglo XX no sería la misma sin la pluma de Julio Scherer García. Un periodista de cepa, valiente, comprometido con la verdad y todas sus consecuencias, un maestro de la crónica. Cómo le hacen falta a México más periodistas íntegros, como lo fue siempre Julio Scherer García.

No tuve el privilegio de conocer en persona a Scherer. Sólo lo conocí por su trabajo, por esa pasión desenfrenada que era el periodismo para él, la misma que marcó su vida y lo convirtió en leyenda. Yo tenía 15 años de edad cuando escuché por primera vez de Scherer en su mítica entrevista al subcomandante Marcos. Yo no alcanzaba a entender el sentido profundo de la conversación entre los célebres personajes, pero ya en aquellos años recuerdo haber sido fascinado por la manera tan audaz en que Scherer daba giros inesperados a la entrevista. Cuando cursaba yo la universidad, leía y releía aquella entrevista. Sabía que aquellas palabras poseían un significado oculto que había que descifrar. Tuvieron que pasar muchos libros y varios golpes de realidad para empezar a decodificar aquella charla. Por aquellos años, salió también el especial por los 35 años de la revista Proceso. El texto de Scherer sobre el golpe a Excélsior fue un duro gancho al hígado de Luis Echeverría. Duro como el fiero pugilista que siempre fue, a Scherer nunca le tembló la mano para cumplir con su deber de periodista. Así lo demostró en la entrevista que realizó al Mayo Zambada, la misma entrevista que le recibió patéticas críticas de la servidumbre más rastrera del oficialismo presidencial. Ahí estaba aquel anciano, duro como roble, desafiando a la muerte, desnudando la corrupción del sistema político mexicano, desentrañando la mente de los criminales desde su inigualable pluma. Aquí la memorable entrevista que tanto me impactó en mi adolescencia junto a un genial texto de Villoro a propósito del fallecimiento del legendario periodista mexicano. No se sorprendan si en el más allá, logra una exclusiva con el mismísimo Creador.

Algunos textos recomendables para recordar al maestro:

Leyenda y verdad.Julio Scherer

Julio Scherer García, el periodismo en la piel

El oficio de Scherer

Disertación sobre el periodismo contemporáneo a raíz de mi visita a la World Press Photo 2013

Cada año me decepciona más la World Press Photo. Se ha vuelto monotemática. El dolor humano en el Medio Oriente y sus alrededores. Algunas prostitutas y una que otra tragedia espantosa como la señora y la hija sin cara porque el marido decidió echarle ácido en el rostro, complementan la exposición. Hasta las de deportes tienen ya un aire trágico. De no ser por los pingüinos emperador, cortesía de National Geographic, y una que otra foto por ahí, uno bien podría pasar de largo la exposición. Recuerdo la primera vez que asistí a una World Press Photo en el Museo Franz Mayer de la Ciudad de México por ahí de 2008. Una foto alucinante de Marylin Manson en un autobús de escuela junto a varios morros, era una de las primeras imágenes de la muestra. Más adelante, el detalle de una fotografía del presidente ruso Vladimir Putin resaltaba del resto. La amplia gama de historias me cautivó. Pero la variedad de temas ha ido decreciendo. Ahora hay pocas imágenes que nos hagan imaginar que otro mundo ajeno al sufrimiento vil es posible. Las fotografías describen puntualmente la miseria humana, pero ahondan poco en las causas que han generado ese dolor.

Eso lo lleva a uno a cuestionar el papel que juega actualmente la prensa a nivel global. Con esto, no quiero decir que la labor de los fotorreporteros que arriesgaron sus vidas para documentar la catástrofe no sea digna de reconocimiento. Todo lo contrario. Sin embargo, ya no es suficiente enunciar la perdición del mundo. El periodismo tiene el deber ético y moral de buscar alternativas de futuro para este mundo enfermo de todos contra todos. Mientras no le demos vuelo a las historias de las personas capaces de transformar esta realidad viciosa seguiremos padeciendo ese dolor victimario que desborda los diarios del planeta. Tal pareciera que el dolor es la única narrativa posible en este mundo. Echarnos limón en una herida que nunca cierra. ¡Qué bonita profesión la que hemos escogido nosotros los periodistas!

El mundo, al ser una correlación de significados (como bien sugiere Wittgenstein en su famoso Tractatus Logico-Philosophicus) puede transformarse a partir de un cambio profundo radical en el discurso hegemónico. Los periodistas y los medios solemos dar muchas cosas por hecho cosas que no necesariamente son ciertas. ¿El crecimiento macroeconómico es sinónimo de bienestar? No necesariamente. Y sin embargo, los diarios lo dan por hecho, como si se tratara de una verdad irrefutable. Estamos atrapados en el discurso de un proyecto civilizatorio en crisis. Y mientras la prensa se limite a describir la fatalidad del mundo, apegada a los intereses financieros de los grandes capos de la información, el mundo seguirá jodido tal como está ahora. Hay que anunciar el advenimiento de ese nuevo mundo que está gestándose en algunos rincones del planeta y que los diarios no voltean a ver. De ahí la importancia de que los medios, como escenario donde se libra el debate público en estos tiempos hipermodernos, rompa con los viejos paradigmas para construir un nuevo modelo informativo. La objetividad inspirada en la ciencias formales ya no satisface por sí misma las necesidades de la gente. Algo que parece confirmar la explosión de las redes sociales. El periodismo debe transformarse para poder transformar al mundo.

Y mientras ponemos de nuestra parte para hacer que esto ocurra, la única fotografía de la World Press Photo 2013 que me arrebató el aliento, en la lente del fotógrafo Paul Nicklen.

NAS1-GL copy

El último papel de Lanata

En mi lectura diaria de noticias, me topé con un texto interesante de la BBC sobre el periodista argentino Jorge Lanata y su afrenta abierta contra el gobierno de Cristina Krichner. Sin ser yo un conocedor a fondo de tan complejo y descarnado pleito, me recordó la entrevista que le hice a Lanata en 2008, poco después de fundar el diario Crítica de la Argentina, en aquellos meses de mi estadía en Buenos Aires, tras recorrer buena parte del continente americano. Al desempolvar este viejo texto del baúl, uno no deja de sorprenderse de cómo algunas cosas nunca cambian.  En aquel entonces escribí sobre el corpulento periodista que me atendió amablemente en su oficina dentro de la redacción del diario: “Lanata ha demostrado una disposición poco usual para mantenerse en el centro de la polémica”. Cinco años después constato, para mi sorpresa, que no andaba yo tan equivocado.

Jorge_Lanata

 

El nombre de Jorge Lanata es un referente del periodismo argentino. De estilo irreverente, creativo, Lanata es un tipo inquieto que lo mismo puede incursionar en prensa escrita, televisión, radio o cine. Siempre fiel a su forma de contar historias sin un molde prestablecido y acostumbrado a generar reacciones con sus mordaces comentarios, se confiesa como un obsesionado a revelar el lado oscuro del poder.

Lanata ha demostrado una disposición poco usual para mantenerse en el centro de la polémica. Así lo dejó en claro con el lanzamiento del diario Crítica de la Argentina el pasado 2 de marzo (2008), mismo que ha comenzado a despertar interés entre los argentinos y el ámbito mediático por su peculiar eslogan: “el último diario de papel”. Un acontecimiento atípico luego de que los dirigentes de diversos diarios estadounidenses como The New York Times pronostican el fin de los diarios impresos dentro de los próximos cinco años ante el imponente avance de internet.

¿Cómo percibe el momento actual de los diarios frente al avance de nuevas tecnologías como el internet?

Creo que estamos en un momento de transición, pero es demasiado rápido para decretar la defunción de los diarios de papel. Si analizas las diferencias de conexión a internet, vemos que en el hemisferio sur tenemos un treinta y seis por ciento de conectividad mientras en el norte es de noventa por ciento, pero aún así falta mucho para que el papel sea remplazado. Para que eso ocurra, hay que desarrollar papel electrónico, algo con la textura y el grosor del papel, algo que tarde o temprano va a suceder, además de superar la dificultad de dar notas largas en pantalla. Creo que superando eso, tal vez la web pueda remplazar a los diarios dentro de un tiempo, pero estamos hablando de veinte o treinta años por lo menos, dentro de cinco años todo va a seguir igual. De hecho, si nos dijeran hoy que el papel desaparece, pero que se mantienen los avisos publicitarios, a nosotros nos conviene, porque el papel representa el cuarenta por ciento del costo total del diario. Si sólo sacáramos el diario en internet, donde el soporte es gratis, sería buenísimo, pero es algo que no creo que vaya a pasar dentro de poco tiempo.

En el caso de Crítica, el diario es uno solo, pero sale en dos soportes. La web no es un espejo del diario, sino parte del mismo. El sitio web esta pensado como una agencia de noticias de actualización y una forma de transparentar la información al permitir que el lector pueda ver cómo se va formando la edición del día siguiente.

¿Podría decirse que el avance de internet ha redefinido el papel que juegan los diarios dentro de la sociedad?

Los medios electrónicos te dan la noticia de primera mano, pero no tienen tiempo o la dinámica de contarte por qué pasan las cosas, además de que los periodistas que laboran en dichos medios, no están preparados para hacerlo, pues están más preocupados por la forma en la que dan las información, en lugar de preocuparse más por lo que dicen. Los periodistas que trabajan dentro de la prensa escrita tienen mejor formación que los que trabajan en televisión, por eso es más fácil que alguien que ha pasado por el rigor de una redacción puede trabajar con mayor facilidad en radio o televisión, cosa que no ocurre al revés. Creo que en parte, es porque que la palabra escrita tiene un peso distinto al estar publicada, no son palabras al aire.

¿Qué cambios existen entre Página 12 y Crítica de la Argentina? ¿Tuvo oportunidad de corregir algunos detalles con el lanzamiento de su segundo diario?

Todo es muy distinto, épocas diferentes. Cuando saqué Página 12 tenía veintiséis años, ahora tengo cuarenta y siete, por lo que tengo más experiencia. En algunas cosas soy más seguro, en otras no. Sigo quejándome de que no hay buenos periodistas. En estos últimos años no hubo quienes formaran escuela en Argentina; la última generación, que después emigró a distintos medios, fue la que formamos en Página y eso se siente mucho a la hora de convocar gente nueva, pues el desnivel profesional es muy grande.

No salieron medios que formaran camadas. Creo que los chicos están más preocupados por ser famosos que por ser buenos. Ser famoso es fácil, pero ser buen periodista no lo es. En general los jóvenes escriben mal porque leen poco. Es increíble que en una redacción cualquiera de cualquier parte del mundo, el noventa por ciento del personal no habla inglés, algo absurdo. Es como los periodistas económicos que no leen The Economist o Wall Street Journal, publicaciones que tienen que leer. No estoy diciendo que les tiene que gustar o que tengan que estar de acuerdo con la postura de estos medios pero no pueden dejar de leerlo. Eso pasa aquí y en toda Argentina. Los periodistas leen poco y creo que eso se nota después, con la exigencia del trabajo diario.

¿Qué relación considera que debe existir entre la forma y el contenido? Por momentos pareciera que existe una preocupación mayor por el diseño gráfico por encima de la información…

Trabajamos mucho en ese tema. Para mi todos los medios son experimentales, hay muchas cosas que se pueden hacer en la radio, la televisión y por supuesto en los diarios. En Página 12, diario que fundé veinte años atrás, trabajamos mucho en la relación entre la forma y contenido porque el diario demostró a través de los años, que vos podías hacer un chiste en la tapa, hacer un fotomontaje, hacerle un guiño al lector y que eso no te hacía perder credibilidad. Si la información era seria, funcionaba igual. Cuando hicimos la revista Veintitrés, se nos ocurrió sacar un número con un agujero en medio de la revista al publicar una nota relacionada al presupuesto, donde la idea era representar una especie de agujero negro. Mucha gente habló de ese número y del tema, llamó mucho la atención, pero la nota que publicamos era en serio, sólo que la manera con la que decidimos comunicar eso era original. Esto lo repetimos varias veces en Página 12, jugando con el color del diario y cosas por el estilo. Mientras el contenido sea serio, la relación con la forma es infinita, además de que sirve para renovar la relación con el lector. Me parece que la relación entre forma y contenido es un rubro en el que se puede explorar, pero no hay que perder de vista que el entretenimiento es algo inherente en los medios, sin que esto signifique sacar notas frívolas o idiotas. Hay que buscar la manera de hacer buenas notas y comunicar de forma creativa, porque entretenerse no está mal, todo depende la manera en que uno lo haga.

¿Qué opina de géneros periodísticos como la crónica y el reportaje? Pareciera que pierden terreno con la dinámica con que operan los medios actuales.

Para mí los géneros no existen. Lo importante es que tengas algo que decir, la forma en que lo digas no importa. Yo no soy trabajador de Blockbuster, no me importa en qué estantes o dónde vayan acomodadas las películas, yo hago películas sin importar que la llamen documental o ficción, es lo de menos. Acá existe el estereotipo de que una crónica tiene que ser colorida e interesante por lo que diga, pero si es nota, tiene que ser seca y aburrida. No, eso es una idiotez. Una crónica puede tener elementos de la noticia. ¿Por qué no ofrecer una noticia bien escrita e interesante? Lo que la gente quiere leer son buenas historias. Cualquier periodista puede entrevistar a Clinton, pero lo difícil es que el portero del edificio me cuente su historia: amó, persiguió, fue perseguido, odió, tuvo un problema… lo importante radica en hacer que el tipo cuente su historia. Si uno lo logra, en ese momento se hace periodismo, sin importar que se llame crónica, reportaje o nota.

¿Cuál es el reto del llamado periodismo independiente en un mundo donde la concentración del poder mediático en grupos económicos que los utilizan como herramienta de control político es una constante que se repite a diario?

La palabra periodismo independiente es lo que en el estudio de la lógica, se conoce como tautología. Es lo mismo que decir que un can es un perro. El periodismo es independiente, si no, no es periodismo. Lo otro es publicidad, son dos cosas distintas. El periodismo independiente es una categoría inventada por los medios tradicionales para fingir ser independientes. Yo no necesito decir que soy independiente, no hace falta aclarar esas cosas. Si tienes que dar explicaciones al respecto estas en un problema, porque significa que algo tienes que ocultar. Un diario es un puente entre la sociedad y el poder, y uno elige de qué lado ponerse. Nosotros elegimos ponernos del lado de la gente y otros del lado del poder. Los resultados son muy distintos. Los que están en el poder creen que siempre van a estar ahí, pero no es verdad, los ministros cambian, pasan, incluso en ocasiones tiramos a alguno, pero no son importantes en el fondo, el periodismo tiene que mirar hacia otro lado y apostar por la gente que siempre va a estar ahí.

¿Existe algún método para que los medios impresos logren la autonomía en su política editorial sin la interferencia de los anunciantes y que, al mismo tiempo sea un negocio redituable? ¿Cómo se logra esto?

Es un equilibrio difícil. Hay algunos medios como el Canal Algene de Francia, un semanario anarquista que venden medio millón de ejemplares sin que tengan un solo aviso en sus páginas. Se sustentan únicamente por la venta, cosa que pueden hacer por el gran volumen que manejan. Uno puede tratar de de posicionarse lo más posible con la venta directa, más publicidad de producto y menos publicidad de gobierno, la cual siempre esta condicionada a algo. Hay que apostar a eso y al tiempo, estar en la calle hasta convertirse en un referente.

 

¿Qué papel juega el periodismo de investigación en los esquemas de negocios de los diarios? Hay quienes perciben a la investigación como un gasto innecesario…

En primera, creo que ese es otro concepto equivocado, porque todo el periodismo es de investigación. Yo no voy a copiar un cable de otro porque no sé si sea cierto lo que dice la agencia. Siempre hay que tener un par de fuentes enfrentadas que puedan hablar del mismo tema desde su punto de vista, así que cada nota es una mini investigación y después se puede hablar de investigaciones en serio, un término que está muy desvirtuado, porque una nota que llevó tres días para su elaboración se dice de investigación, pero no es así, una buena nota de investigación requiere un par de meses por lo menos.

Sin embargo, no existe una relación entre la circulación de los diarios y este tipo de información. Las notas de investigación no te van a hacer vender más diarios, pero te dan prestigio, te dan seriedad y sirven para ir formando una imagen ante el público.

 

¿Cuál es el principal problema de la actualidad en cuanto a la libertad de expresión? ¿A qué nivel trabaja la censura dentro de los medios?

Hoy se puede hablar más de la autocensura. Durante los primeros años del gobierno de Kirchner hubo mucha censura directa, amenazando, intimidando o insultando periodistas, pero ahora están comprados, así que los dirigente de los medios prefieren no meterse en problemas con el poder en turno.

 

¿Cómo percibe la participación de los medios argentinos en el desarrollo de la crisis agraria que enfrenta el país actualmente?

Tenemos un gobierno difícil con los medios. Acabamos de ver como el gobierno calificó como golpistas a todos los que pensaban distinto a ellos, lo cual es una locura, porque en Argentina no existe ninguna posibilidad real de que exista un golpe de estado. Me parece que los medios están muy controlados por el gobierno, pero aún así no alcanza, el gobierno quiere más control. Es una lógica que nunca termina, porque el gobierno esta permanentemente al tanto de lo que los medios dicen sobre ellos. Creo que la gente que trabaja en el gobierno debería de dejar de leer tantos diarios y leer más libros.

En este momento, no hay programas políticos en la televisión abierta porque así lo quiso el gobierno, sólo existen en cable. Gran parte de los medios reciben publicidad oficial y están muy condicionados por el gobierno. A nivel nacional debe haber dos o tres diarios que no tienen presiones o que si las tienen, no les importan. Algunos radios y algunas revistas están en esa situación, pero todos los demás están alineados.

 

¿Cree que es necesaria una restructuración en cuanto a contenidos dentro de los mismos medios?

No estoy muy de acuerdo con que el estado regule los medios. Tiene que haber medios fuertes por parte del estado, pero que después dejen de joder. El público tiene que servir de regulador, la gente no es tonta ni es cierto que sólo le guste la mierda, no es así. En ocasiones se subestima al público, ya que creo que está más preparado de lo que pensamos, a pesar de que se deberían de realizar campañas a favor de apagar la televisión, apagar la radio o cambiar de canal, la gente no está del todo consiente de ello, pero es importante saber que existen otras posibilidades. Como lo dije anteriormente, los medios son experimentales, no hay nada establecido y creo que en el caso de los medios electrónicos se están buscando otras alternativas, algo que además resulta muy divertido.

¿Cómo percibe el nacimiento de Crítica a un mes de su aparición? ¿Qué se puede esperar para el futuro?

Es muy rápido para hace una evaluación pero hay cosas interesantes. El diario se está asentando, encontrando su identidad. Los diarios que publicamos hoy son mejores que los de hace 20 días. Tanto la edición en papel como la web tuvieron mucha repercusión, pues mientras en la edición en papel estamos tirando 40 mil ejemplares por día, en internet tenemos cerca de 150 mil visitantes al día. Hasta ahora la evaluación es buena, pero tomando en cuenta que es un proyecto a largo plazo.

Estamos haciendo el diario en un país de tercer mundo con todo en contra y estamos tratando de estabilizarlo. No quiero ser el primer diario de Argentina, porque no me interesa y porque no tenemos el dinero para ello, pero si dentro de unos años podemos posicionarnos como el segundo o tercer diario, sería muy bueno. Espero seguir aquí mientras pueda decir lo que se me ocurra, no podría estar condicionado. ::.

::.

A %d blogueros les gusta esto: