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Las muy variadas y diversas formas de dominar la mente a través del kung fu

Vagando por el ciberespacio, me topé con esta serie china llamada Kung Fu Quest, producida por National Geographic, en la que se exploran varios estilos marciales del kung fu, una disciplina que ayuda a entender la vida a través del entendimiento del propio cuerpo. De ahí que la diversidad de estilos y escuelas de esta disciplina sea impresionante: la suavidad del Shaolin, la ligereza del Wudang, la efectividad del Wing Chun, la ferocidad de los estilos del sur.

El kung fu es un estado de la mente.  ¿Y hacía dónde debe conducir ese estado mental? Hacia la paz interior y la realización espiritual.

“¿Cuál es el estado más grande de la mente en el kung fu shaolin? Yo digo que es no lastimarte a ti mismo y no lastimar a los demás. Aprender cómo salvarte a ti mismo y aprender cómo ayudar a los demás”, dice el monje shaolin Shidejian en la segunda entrega de la serie.

“El kung fu es para elevar la resistencia, nutrir el Qi. Si te quedas sin aliento… ¿cuál es el punto? No hay que forzarlo. No te lastimes a ti mismo (…) Para practicar kung fu debes entrenar a la mente. No tus brazos y piernas. Ábrete a tu corazón, practica en calma. Entre más practiquemos seremos más felices”.

El poder sobrenatural de los shaolin

Humanos sobrenaturales. Un ejemplo de lo que pueden lograr la dedicación y el entrenamiento llevado a su máxima expresión.

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