Han cerrado los templos

Han cerrado todos los templos,
temerosos de la peste.

Mañana volverá a salir el sol,
pero hoy,
¿quién mantendrá encendida
la llama de la esperanza?

Han cerrado
las puertas de los templos
y dejaron a Dios afuera,
con los enfermos.

Mañana será otro día
y quizá se evaporen los miedos,
o quizá no.

Han cerrado los templos
pero el aliento de la creación
vive todavía,
en el cielo, el río y la montaña.

Han cerrado todos los templos
y está bien,
porque a mí
lo único que me hace falta
es agradecerle al aire
la oportunidad de respirar
un poco, cada día.
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Carretera

Me gusta la carretera.

El lento transcurrir del paisaje.

Los verdes campos colmados de esperanza.

Me gusta el viento
que se filtra por la ventana,
ver a la gente que pasa, en bicicleta;
con costales sobre la cabeza
o arando la tierra.

Me gusta imaginar cómo viven
los hombres y mujeres
que habitan aquellos pueblos
silenciosamente anónimos
a orillas de carretera.

Me gusta el tiempo
que se desliza sobre el asfalto,
la suavidad de un día soleado
cuando danza con las nubes.

Me gusta
la gradual y armoniosa transformación
que hace brillar el mundo
cuando cambia la vegetación
entre el desierto, la pradera y la montaña.

Me gusta la carretera
porque me da tiempo
para estar conmigo,
en silencio,
simplemente mirándome
hacia adentro
cuando miro a través de la ventana
del destartalado autobús.

Me gusta el mundo
cuando canta una canción
en todos los idiomas de la tierra
y el corazón,
y yo canto también.

Y no me hace falta ya nada,
pues puedo abrazar a todos
con un poema
rodando, sobre la carretera.
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El templo dorado

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Por varias razones, el Golden Temple de Amritsar, lugar sagrado de los sij, es uno de los lugares más deslumbrantes que he visito en mi vida. Lo primero que destaca al entrar al lugar es el dorado edificio en medio de un estanque de aguas limpísimas y peces dorados, conocido como el ‘néctar de la vida’, mismo que da nombre a la ciudad, ubicada en la región del Punyab, muy cerca de la frontera de India con Paquistán. Los sijes vienen aquí para bañarse y purificarse en sus aguas al menos una vez en sus vidas. Yo sólo mojé los pies y agradecí la oportunidad de conocer un recinto sagrado con una vibración tan fuerte. El interior del templo es de una belleza tremenda y, como ocurre en otras gurduwaras, alberga un volumen de gran tamaño del Gurú Granth Sahib, libro sagrado de los sijes. La oración más conocida, autoría de Gurú Nanak, fundador de la religión, se llama Mul Mantra y dice así:

El Ser es Uno
Su nombre es Verdad
Creador del Universo
Más allá del miedo, más allá de la venganza
Más allá de la muerte, lo no nacido
Existe por sí mismo
Por la gracia de la Sabiduría
(Medita)
Verdad en el principio
Verdad en todas las eras
Verdad incluso ahora
Nanak dice que la verdad siempre será.

Uno de los grandes hallazgos de mi travesía por India ha sido el acercamiento con la cultura sij. En general son personas muy bondadosas, muy buena vibra. La religión sij surgió como una alternativa planteada por Gurú Nanak para solucionar los continuos enfrentamientos entre musulmanes e hindús. La cultura sij condensa y toma mucho de ambas. Por ejemplo, la arquitectura y las vestimentas son muy parecidas a las usadas por los musulmanes, aunque los turbantes usados por los hombres, tienen ciertas particularidades que los hace fácilmente reconocibles. Su lengua, punyabí, y algunas prácticas religiosas incluyendo el vegetarianismo, están más próximos al hinduísmo.

En el Golden Temple pueden entrar personas de todas las religiones. Si algo llama la atención de los sijes, es su apertura hacia otros credos, a pesar de que pueden parecer feroces por la manera en que usan espadas como parte de su vestimenta ritual. Al interior del museo principal del templo, hay pinturas bellísimas y algunas de una crueldad sorprendente, que retratan la persecución a la que fueron sometidos los sijes durante siglos. Algunos cuadros dan testimonio de hombres serruchados por la mitad desde la cabeza a los pies, niños prensados en máquinas especialmente diseñadas para ello, mujeres obligadas a portar collares con sus hijos desmembrados. Los terribles alcances de la violencia y crueldad humana. Aquellas escenas me hacen pensar en la forma como la delicadeza e hipersensibilidad de la sociedad occidental actual, ha provocado que se pierda toda proporción sobre la violencia, palabra que ha sido degradada de una manera abominable por los pregoneros del bienpensantismo y lo políticamente correcto, lo cual explica en buena medida la confusión en que vivimos.

Pero quizá lo más impresionante del Golden Temple, además de sus músicos y su aura sagrada, es su cocina. Ahí, un ejército de voluntarios alimenta a la gente, sin importar su procedencia o su credo. La comida se compra con las donaciones que la gente realiza en el templo. También te puedes quedar a pasar la noche si no tienes dónde dormir. En los países ricos de Occidente, no me ha tocado ver una cosa similar. Alimentar el cuerpo y alimentar el alma. Una auténtica utopía que conmueve hasta lo más profundo, y me hace pensar que es el modo en que debe proceder una auténtica religión. ¡El verdadero camino que enunciaba Gurú Nanak!

Varias veces se me humedecieron los ojos al recorrer el templo y sentir tanta bondad. Un lugar sagrado, una de las joyas mejor guardadas de la India.
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¿El coronavirus es un arma biológica originada en una base militar de EE.UU.? Algunos datos inquietantes que refuerzan esta hipótesis

¿El coronavirus pudo haber sido creado en laboratorios de armas biológicas de EE.UU.? Es una hipótesis que comienza a tomar fuerza tras una serie de datos que han sido silenciados u omitidos deliberadamente en los medios propagadores de la pandemia de terror global ligada al coronavirus.

El virólogo estadounidense, Robert Redfield, actual Director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, admitió ante la Cámara de Representantes de EE.UU. que algunas personas que murieron en territorio estadounidense por influenza dieron positivo en covid-19 tras realizarse exámenes póstumos.

Esta declaración provocó que el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Lijian Zhao, deslizara la posibilidad de que el coronavirus fuera sembrado por el ejército estadounidense en la ciudad de Wuhan.

“¿Cuándo comenzó el paciente cero en EE.UU.? ¿Cuántas personas están infectadas? ¿Cómo se llaman los hospitales? Podría ser el Ejército de EE.UU. lo que llevó la epidemia a Wuhan. ¡Sé transparente! ¡Haz públicos tus datos! ¡Nos debe una explicación!”, escribió el portavoz chino en su cuenta de Twitter.

Asimismo, el jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán, Hossein Salami, señaló el pasado jueves que “es posible que este virus sea producto de un ataque biológico de Estados Unidos que inicialmente se extendió a China y luego a Irán y al resto del mundo”.

Obviamente estas declaraciones suelen no publicarse de manera destacada en la prensa occidental.

Daniel Lucey, virólogo de la Universidad de George Town, cree que el primer brote de coronavirus pudo haberse producido en noviembre de 2019. Otros especialistas incluso sostienen que el brote pudo presentarse desde septiembre.

Asimismo, virólogos taiwaneses y japoneses consideran que el coronavirus pudo provenir de EE.UU. y luego dispersado en el mercado de Wuhan, China. Esto, de acuerdo con el farmacólogo taiwanés, Pan Huaizong, se debe a que sólo EE.UU. y Australia, cuentan con las cinco cepas conocidas del virus, y en Australia no se han registrado brotes. En Italia e Irán el virus es de otra cepa del virus diferente a la registrada en China. Los científicos consideran que estas variedades de coronavirus debieron surgir de un lugar común, como ramas de un mismo tronco, por lo cual, la evidencia sugiere que la epidemia no se originó en el mercado de Wuhan, tal como sostiene un estudio científico publicado en la revista The Lancet. En este sentido, el experto taiwanés también refiere que desde septiembre de 2019, se alertó al gobierno de EE.UU. sobre 200 casos de una supuesta fibrosis pulmonar registrados en territorio estadounidense, con síntomas similares al coronavirus, pero el gobierno desechó la advertencia al considerar que se trataba de casos vinculados con el uso de cigarrillos electrónicos.

Un mes antes de que se detectara el brote de la supuesta fibrosis pulmonar en EE.UU., el gobierno estadounidense decidió cerrar la instalación militar de Fort Detrick, Maryland, que históricamente ha sido el centro de programa de armas biológicas estadounidenses, por problemas de seguridad. “Investigación de gérmenes letales se cierra en laboratorio del Ejército por preocupaciones de seguridad. Los problemas con la eliminación de materiales peligrosos llevaron al gobierno a suspender la investigación en el principal centro de biodefensa del Ejército”, destaca una nota de The New York Times fechada en agosto de 2019.

Inmediatamente después del cierre del centro de armas biológicas se registró el brote vinculado con cigarrillos electrónicos, mismo que, se sospecha, pudo ser el inicio del coronavirus.

“Entre 2005 y 2012, EE. UU. Experimentó 1,059 eventos en los que los patógenos fueron robados o escaparon de laboratorios estadounidenses durante los diez años anteriores: un promedio de uno cada tres días”, destaca el analista Larry Romanoff.

En octubre de 2019, se realizaron los Juegos Mundiales Militares en la ciudad de Wuhan, China. Según documentaron medios chinos, cinco atletas extranjeros fueron enviados al Hospital Wuhan por sufrir enfermedades infecciosas importadas. De ahí que algunos analistas sostengan que militares estadounidenses pudieron propagar de manera intencional o accidental el virus en la ciudad de Wuhan.

El exagente de la CIA, Philip M. Giraldi, experto en contraterrorismo e inteligencia militar, sostiene la hipótesis de que el coronavirus pudo haber sido creado por EE.UU. en colaboración con Israel para dañar a China e Irán, dos de los cuatro países más afectados por el brote.

“Es difícil explicar por qué el coronavirus ha afectado gravemente a un país en particular que no sea China. Ese país es Irán, el enemigo frecuentemente citado tanto de EE.UU. como de Israel”, escribió el exagente de la CIA en un artículo publicado en el portal Global Research con sede en Canadá.

Giraldi destaca que la manera en que científicos del Galilee Research Institute de Israel han señalado que podrían tener lista una vacuna contra el coronavirus dentro de “pocas semanas” tras haber trabajado durante años con cepas similares.

También destaca la manera en que Mark Dubowitz, director Ejecutivo de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD), con sede en Washington pero conectada con el gobierno israelí, se jactó en Twitter de que “el coronavirus ha hecho lo que las sanciones económicas estadounidenses no pudieron: cerrar las exportaciones no petroleras” de Irán.

Tras leer y corroborar los datos anteriores, me parece demasiada casualidad que dos de los cuatro países más afectados por cepas diferentes de coronavirus (Irán y China) sean enemigos directos de EE.UU. No olvidemos que el gobierno estadounidense ha realizado en los últimos años, operaciones directas en contra de estas dos naciones, como el asesinato del general Qassem Suleimani, jefe de la fuerza de élite iraní Quds Force. Demasiada casualidad también que un país como Israel, aliado de EE.UU. y enemigo de Irán, se encuentre a tan solo semanas de obtener una vacuna.

Esto, además de la manera en que el asunto del coronavirus se convirtió rápidamente en escándalo mediático desde diciembre, aún antes de que existieran datos concretos sobre el brote. Algo que puso en evidencia la manera en que el asunto fue inflado artificialmente por intereses geopolíticos que controlan a la prensa occidental.

Datos duros que alimentan fuertemente mis sospechas de que todo el asunto del coronavirus es en realidad un montaje mediático, en medio de una guerra no convencional entre EE.UU. y China por la hegemonía global.

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De colores

“No se puede transmitir la sabiduría y percepción a otra persona. La semilla ya está ahí. Un buen maestro toca la semilla, lo que le permite despertar, brotar y crecer”, leí en una publicación sobre budismo.

Muy cierto. Otra de las grandes lecciones para mí en estas últimas semanas, es aprender a no desesperarme de que los demás no vean cosas que para mí son muy evidentes. Comprendí que en ocasiones, no es que la gente no quiera ver las cosas, sino que no pueden, porque no han desarrollado los mecanismos perceptuales para ello. Es una necedad mía pretender que un daltónico vea colores.

Los colores son hermosos. Por eso mi ansia de que compartir esa experiencia, que los demás puedan verlos y apreciarlos. Es triste ver que muchas personas podrían ver colores, pero tienen tanto miedo, que están bloqueados. Bien dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver. En una sociedad de daltónicos, ver colores es cosa de locos, les asusta que unas personas raras hablen de unas cosas igual de raras, llamadas colores. Como es algo que no entienden y le temen, los daltónicos tratan de castigar y reprimir a quien ve colores, pero al mismo tiempo, hay algo que les maravilla y produce fascinación. Lo mismo pasa con los místicos, que ven colores que otros no pueden ver.

El arte es un camino que desarrolla la sensibilidad y por ende, aumenta la percepción para el desarrollo de la conciencia. No hay espiritualidad posible sin arte, sin experiencia estética. Los grandes sabios han comprendido esta situación y por ello todas las grandes religiones han sido acompañadas siempre de un arte sacro: desde las ornamentales pinturas de oro de Bizancio hasta las alucinógenas vestimentas de los wixárika.

El arte es sensibilidad. Si a la sensibilidad se le suma un intento de comprensión, el resultado será favorable para la persona, lo cual genera a su vez una influencia positiva sobre el mundo.

Yo por eso procuro repartir la belleza, con la esperanza de que todos los seres puedan vivir en un mundo lleno de colorido, en lugar de ese mundo sórdido y monocromático al que muchos se han condenado.
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“A India hay que verla con ojos del corazón”: recuento de la travesía por Rajastán

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Y de repente, India me explotó en el ojo, en la mente, en el alma. Bailé al estilo Bollywood, bebí pociones mágicas en honor a Shiva, un gurú me dio su teléfono, me pateó una vaca y conocí a buenos amigos en el camino.

Así la primera entrega de mi paso por Rajastán. En Jaipur conocí el templo de los monos en honor a Hanuman, y hablé con Canaya, quien cuida de los simios. Un tipo interesante. También pude aproximarme a la manera en que los hindús viven la espiritualidad y hasta me tocó honrar a Ganesh.

También conocí el Jantar Mantar, uno de los imponentes observatorios astronómicos construidos por el maharajá Jai Singh en 1728. Un lugar impresionante que muestra las inquietudes de los antiguos gobernantes indios por comprender los misterios del cosmos.

En la ciudad sagrada de Pushkar, me tocó vivir la festividad del Maha Shivaratri, el día en honor a Shiva. Una explosión de colorido en un lugar entrañable, llena de gurús que buscan hacer de la perfección interior un camino para ejercer una influencia positiva para el mundo a través de la no-violencia.

Hay quienes dicen que India es un país pobre, pero para mí, es un país muy rico. Pobre es el que necesita muchas cosas para disfrutar una vida plena. Y aquí he visto a mucha gente que, pese a las carencias materiales, goza la vida en plenitud.

La segunda parte del recorrido por Rajastán incluyó de todo. En Udaipur, conocí a un joven cuyo abuelo pintaba para el rey de aquella región, y me mostró los secretos de la pintura tradicional india, la cual suele retratar escenas de la vida pública y los gobernantes. Los colores se elaboran de manera tradicional (el amarillo, por ejemplo, se obtiene de la orina de la vaca) y las obras se realizan con un pincel finísimo de pelo de ardilla. El detalle de las pinturas es impresionante, y el trabajo que requiere una sola obra puede demorar hasta un año. En Udaipur también me llegaron desde las lejanías mexicanas algunas malas vibras que, paradójicamente, resultaron muy positivas, pues coincidió que estaba yo indagando los misterios detrás de la simbología de Krishna, comenzando a leer las enseñanzas del Baghavad Gita. En esas andaba yo cuando visité el Jagdish Temple, un impresionante templo hinduísta en el que permanecí varias horas, hasta que descubrí una gran verdad, que me conmovió profundamente, e hizo que me explotara Anahata, el chakra del corazón. Ahora entiendo mejor esa extraña atracción por el color verde, el color del chakra del corazón, al elegir una pequeña pintura que compré. También comprendí mejor la manera en que opera el karma, y eso me hizo sentir muy bien. Todo una experiencia.

En Jodhpur, la ciudad azul, pasé el día entero persiguiendo el color azul. Esperaba más de lo que vi, pero en el camino, me encontré con muchos niños que me hicieron el día. En esta segunda parte de la vuelta por Rajastán, la convivencia con niños se volvió parte importante de la travesía. Mucha alegría, mucho juego, mucha vitalidad. Los niños que yo vi no están encerrados ni pegados a una pantalla como zombis. Andan por la calle, saltando, corriendo, gritando y en general son muy bondadosos. Un niño por ejemplo, estaba muy preocupado por ayudarme en mi primer recorrido de tren y a cada rato iba a mi lugar para darme información, de cómo tenía que tomar un taxi de 4 kilómetros tras llegar a nuestro destino y cosas así. Los niños dicen mucho sobre la salud de una sociedad, y en el caso de India, son el ejemplo perfecto de lo bondadosa que suele ser la gente por aquí.

“A la India hay que verla con ojos del corazón”, me dijo una señora suiza de unos 60 años de edad. Estaba un poco contrariada de que a su hija, quien estudia en Monterrey, México, no le interesan estas cosas y prefiere juntarse con “juniors” pedantes y frívolos. Para ese tipo de mentalidad tan arraigada en lo material, India sólo ofrece pobreza, pero para quien puede ver con los ojos del corazón, como me dijo la señora, el regalo es tremendo.

En Jaisalmer, la ciudad dorada, con sus casas y templos color arena, fue una grata parada, a pesar de que fue ahí donde me atacaron unos perros. También me rencontré con algunos amigos de ruta, con quienes aprendimos algo de kabaddi, el popular deporte indio del que no conocía absolutamente nada y aprendí viendo jugar a unos niños en la calle. También me adentré en el desierto, en mi primer recorrido a camello, unos animales increíbles. Por un día, el reiterativo sonido de los claxonazos tan característico en India se convirtió en silencio, un silencio profundo, que sirvió para disfrutar la naturaleza en plenitud, lo cual me alegró mucho. Hasta aproveché para meditar un poco y hacer otro poco de kung fu, que buena falta me hacía. Acampar en las suaves arenas del desierto, cubierto por el manto de la constelada noche, es una cosa espléndida.

La última parada en Rajastán fue Bikaner. Tuve que recorrer 18 kilómetros en tuk tuk para llegar al Karni Mata Temple, mejor conocido como el templo de las ratas. Me voló la mente, saber de manera directa que al otro lado del planeta hay una civilización donde la gente lleva comida y da leche a una colonia de roedores que habitan el lugar. Tienes que entrar descalzo y es una experiencia fuerte. Rompe completamente con todos nuestros parámetros occidentales de lo que es un templo. Y hablando de romper parámetros occidentales, en esta etapa del recorrido finalmente me adapté al modo indio de ir al sanitario sin papel de baño. Suena muy fuerte, pero ya que lo experimentas no es la gran cosa, una vez que se supera el bloqueo mental. Supongo que muchas cosas en la vida son así. Creemos que es una cosa es un obstáculo muy grande y cuando rompes la barrera te das cuenta que se trataba de una nimiedad. En India uno no deja de sorprenderse y aprender cosas trascendentales, hasta en los lugares menos glamorosos.

Una tremenda experiencia, estas casi 3 semanas en Rajastán, el “corazón de la India”. Un lugar de ensueño que guarda gente colorida y entrañable, un pasado milenario, y una manera de percibir y entender el mundo que me parece deslumbrante.

Ahora son días de fiesta. Mañana iré a dar una vuelta al Taj Mahal, el lugar más turístico de India. Luego me tocará intensear con el festival Holi y de ahí al norte del país, a la frontera con Pakistán, para conocer el lugar sagrado de los sijes, y de ahí a la coordillera del Himalaya. Ha pasado ya un mes de travesía y apenas voy sumergiéndome a las profundidades de mí mismo. A diferencia del mero goce sensorial que ofrece el turismo convencional, el viaje tiene esa otra dimensión introspectiva que le hace a uno cuestionarse cosas, limpiar otras tantas, maravillarse con lo cotidiano, aprender, deslumbrarse, crecer. A ver qué otras nuevas sorpresas habré de encontrarme, ahora que me adentre más en los dominios del gran Siddhartha.
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El desierto dijo silencio

 

 

Vine a escuchar al desierto
y me dijo “silencio”.

Le pregunté el por qué de todas
las cosas
y me dijo “silencio”.

A lo lejos una canción,
las tiernas resonancias del sol enamorado
de un lejano horizonte.

Enterré los pies sobre la arena
y el desierto me dijo “frescura”.

Y entendí de qué hablaba.

Mi corazón apacible
arrojó un hondo suspiro
para darle las “gracias”.

Y el desierto solo dijo “silencio”.
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Para que el mundo florezca

No hay víctimas ni victimarios
solo incómodas verdades.

Incluso una caricia puede herir
cuando la mano tienta
la herida de otra persona.

Unir todo lo que alguna vez
fue separado,
he ahí la tarea del sabio.

Un gran poder debe ir
siempre acompañado
de una gran responsabilidad,
para que el mundo florezca.
::.

La tarde de hoy

 

Hoy el atardecer tiene otra resonancia.

No fueron los dorados fulgores de ayer,
la incandesencia sobre la roca,
el calor del día en un último abrazo
antes de la noche clamorosa.

No. Lo de hoy tuvo otra sustancia,
una delgadísima y transparente membrana
que le confiere a la tarde un tono más sutil,
pinceladas suaves, hechas de viento
y una dulce calma.

La tarde de hoy es depositaria
de paz y armonía,
alguno que otro pensamiento lujurioso,
lleva el pelo rubio y las piernas torneadas,
es la tarde que suspira y resplandece,
intentando recitarme algo
sobre la verdad universal que respira
en el interior de todas las cosas.

La tarde de hoy deja ver las muchas capas
que conforman la Tierra,
el tiempo que camina a tientas
entre las dulces aguas del río.

El sol de la tarde lleva puesta
la ternura de las aves surcando el cielo,
lleva la cuenta de los días,
la soledad de quien se busca a sí mismo.

La tarde de hoy es de una belleza inaprehensible,
inalcanzable, enamoradiza,
un toque de frescura
luego de que los tambores,
los cantos y las plegarias
al fin culminaron.

La tarde de hoy lleva impresa
una epopeya en lengua sagrada,
lleva los ecos de la trascendencia,
la compasión resucitada de los dioses.

La tarde de hoy lleva colores cenizos,
los ojos húmedamente encendidos,
el alma despierta.

Sólo dejó a su paso
un fresco rumor de aves vespertinas,
la fragancia floral del crepúsculo
y nubes durazno:
las puertas abiertas de la noche luminosa.
::.

Pichola

Todos los brillos del agua
cantan al sol.

El amor es la única verdad.

El tiempo es necesario
para que todas las cosas
encuentren su propio camino,
su propio destino,
su propio paso.

Nadie escapa del pasado
y a veces la mejor forma
de salir de toda encrucijada
es simplemente dejar de intentar.

Somos un cúmulo de situaciones,
callejuelas sin nombre,
farolas apagadas,
jardines secretos.

Un bote a la deriva,
que se debate
entre la sed y el calor.

Somos un ardor tras otro,
una flama que se extiende y se apaga
y se hace polvo y se hace nada.

Somos el polen de todas las flores
conformando un solo aroma.

Somos el infinito que se deja ver
en el basto firmamento
de las noches sin luna,
ahí, en las arenas del sueño.

Hagamos del amor un mantra,
el estribillo de una canción,
el amor como forma de vida:
el único credo, el único sorbo,
el único remedio,
la última guarida.

Sólo el amor sobre todas las cosas.
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El infantilismo político en tiempos de la 4T

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Me encantan las infantiles posturas políticas de algunos mexicanos, cuya capacidad para interpretar la realidad social que vive el país difícilmente va más allá del meme.
México vive una etapa sin precedentes en el combate a la corrupción (con personajes de alto perfil como Rosario Robles, Emilio Lozoya, Juan Collado; a Carlos Romero Deschamps y ahora Gerardo Ruíz Esparza ya también los traen en la mira). No hay antecedentes de algo así en la historia reciente del país. Por primera vez, instituciones como la Secretaría de la Función Pública y el combate al lavado de dinero están funcionando relativamente bien.
Los feminicidas de Ingrid y la pequeña Fátima, dos casos que sacudieron a la opinión pública, fueron detenidos y vinculados a proceso. ¿Recuerdan que algún otro caso en el que, en cuestión de días, se detuvieran a los perpetradores de crímenes similares? Aún así, las exigencias de justicia deben seguir.
La limpia en el Poder Judicial, de la que poco o nada se habla en los medios, busca recomponer las muchas dolencias del sistema de impartición de justicia, empezando por castigar a jueces corruptos. No podemos saber ahora los alcances que tendrá la reforma, pero lo que sí es evidente es la intención de recomponer las cosas en uno de los pilares del Estado mexicano.
Un esfuerzo que también es evidente en otros sectores del espectro social.
Según datos de INEGI, el ingreso promedio de los ocupados en el país es de 7,337 pesos mensuales mientras que un año antes era de 6,963 pesos. Esto significa un crecimiento real de 2.5% en 2019 respecto al año anterior.
Asimismo, el Coneval reportó que en 2019 hubo un incremento de 5.9% en el ingreso laboral real per cápita en el último año.
Estos últimos datos son consecuencia directa de medidas como el incremento al salario mínimo y los programas sociales, impulsados por la 4T.
Es decir, que en poco tiempo se tienen logros concretos y sin precedentes en materia anticorrupción y combate a la pobreza, pero en redes no dejan de aparecer memes diciendo que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador es una desgracia.
Lo curioso es que esos que se quejan ahora, esos que acaban de descubrir que había un México perfilándose a la ruina, no se dieron ni por enterados de las masacres de Allende, Tlatlaya, Apatzingán, Tanhuato, Nochixtlán, ocurridas en los sexenios anteriores. Hubiera sido muy bueno ver tantos memes de indignación como ahora. Pero como eso no salió en la tele, por la censura que había (algo que también se acabó con el cambio de régimen), algunos nos quedamos con las ganas de ver esa misma indignación ante las muchas desgracias que acontecían en el país y que a pocos, muy pocos, les importaba.
Por primera vez en muchos años vemos señales de un esfuerzo serio por recomponer el Estado mexicano que, aunque les enfurezca a algunos, se hizo pedazos durante las 3 décadas del modelo neoliberal. El nivel de degradación y los efectos de esa política económica los estamos padeciendo hoy, pero muchos no dejan de patalear y exigir resultados de un día para otro, cuando al mismo tiempo, su indiferencia durante décadas es corresponsable del desastre de país que es México en la actualidad. Esos mismos que ahora se enojan y patalean y hacen berrinche eran los mismos que se autodefinían como “apolíticos”, los que decían que bastaba tirar la basura en su lugar y respetar la ley para generar un cambio social. ¿Qué pasó entonces? ¿Por qué de repente les importó lo que pasaba en el país? ¿Por qué de repente les dio por convocar a marchas y protestas? ¿Será porque en el fondo a muchos les indigesta que se dé prioridad a los más pobres? Eso parece.
En el caso de la violencia contra las mujeres, sus reclamos son legítimos. Aunque creo también que, junto con las movilizaciones y expresiones de descontento, sería muy bueno hacer una revisión seria de cómo llegamos a este punto, contrastar, matizar. Para mí es muy evidente que los feminicidios en México son consecuencia de la violencia generalizada que existe en el país desde la guerra contra el narco decretada por Felipe Calderón. Tan es así, que los datos de asesinatos de mujeres registraban una tendencia a la baja de 1990 a 2007, y se detonaron a partir de entonces. Por eso, sostengo que el asunto del machismo y el heteropatriarcado se ha sobredimensionado a la hora de tratar de comprender la oleada de violencia contra la mujer en México. ¿O acaso no había machismo y heteropatriarcado de 1990 a 2007? ¿Por qué entonces se habla tanto de heteropatriarcado y machismo en torno a los feminicidios, pero al mismo tiempo, se habla tan poco de las implicaciones de la guerra contra el narco en este asunto? (ah, se me olvidaba, que Felipe Calderón y compañía ahora hasta hacen eco de las exigencias del feminismo en un derroche de cinismo e hipocresía pocas veces visto). Por supuesto, estas cosas no se dicen en los medios, que suelen ignorar por completo la postura feminista o reproducir de manera acrítica el nuevo dogma feminista de nuestro tiempo, lo cual, a mi manera de entender las cosas, está generando más confusión.

 

ASESINATOS MUJERES MEXICO
El patrón de asesinato de mujeres en México es prácticamente el mismo que el que se registra al contabilizar el total de asesinatos de hombres y mujeres.
Asesinatos total
El infantilismo y la ignorancia manifiesta en muchas de las quejas de hoy contra el nuevo gobierno, explican en buena medida, cómo es que México se convirtió en lo que es ahora. Lástima que muchos de esos “críticos” del gobierno, sean tan poco autocríticos a la hora de evaluar el papel tan mediocre que han desempeñado como ciudadanos a lo largo de muchos, muchos años.
La reconstrucción del Estado mexicano es un proceso que tomará tiempo. Aunque el infantilismo de algunos los haga exigir resultados de la noche a la mañana, como si la sola exigencia fuera a resolver fenómenos que se vienen gestando varias décadas atrás. Es tan estúpido como exigirle a un árbol que dé frutos cuando apenas está germinando la semilla. Por más que se le exija a la planta, obtener frutos es un proceso que lleva tiempo. Aunque claro, el mexicano promedio está tan inmerso en la desinformación noticiosa y tan desconectado de la verdad, que estas cosas tan elementales se escapan a su comprensión. López Obrador ha cometido errores y debe ser criticado, como cualquier gobernante. Pero es una pena que la insensatez imperante en algunos sectores, muy enojados con los cambios impulsados por el actual gobierno, esté generado un clima tan tóxico a la hora de discutir asuntos públicos.
Afortunadamente, hay señales positivas de un cambio, a pesar de que la 4T está muy, muy lejos de ser el gobierno perfecto que muchos quisieran. Lástima que la ceguera les impida a muchos ver más allá de sus narices.
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De cómo el deseo de acabar con la violencia genera más violencia

¿Quieres entender la violencia? Entonces detente y analiza por qué has actuado de manera violenta alguna vez. Todos hemos ejercido la violencia, la cual podría definirse como ‘hacer daño a otro, intencionalmente’.

En eso meditaba yo mientras se acercó hasta mí una vaca para ser acariciada, casi al mismo tiempo que observaba yo con atención a algunas personas que oraban y derramaban leche sobre el agua y acariciaban al fuego, como parte de un ritual en el lago de la ciudad sagrada de Pushkar.

El deseo es la raíz de la violencia. Por ello, la actitud violenta busca, en el fondo, realizar un deseo insatisfecho. Piénsalo y te darás cuenta que siempre es así.

Pero vivimos en una sociedad donde se exacerba el deseo como una forma de consumo, voraz alimento para la maquinaria de autodestrucción que hace crecer la economía. Lo paradójico es que muchas personas alienadas han aceptado esta gran mentira como verdad, pues los instrumentos de dominación les han hecho creer que eso es sinónimo de bienestar y progreso.

El deseo es la raíz de la violencia y también de la dominación. Se nos incita a desear a través de la publicidad y los medios, deseamos el curvilíneo y sensual cuerpo de JLo y Shakira en el medio tiempo del SuperBowl, deseamos comer y al mismo tiempo deseamos tener un cuerpo escultural, deseamos ganar, deseamos fama y fortuna, deseamos comprar el más novedoso teléfono celular, la ropa de moda, deseamos ser profesionales exitosos, deseamos saber más, deseamos viajar por el mundo y tomarnos una ‘selfie’ porque también deseamos ser deseados por otros, deseamos el amor, deseamos acabar con el cambio climático, deseamos justicia, deseamos acabar con la violencia y así sucesivamente…

La gente, presa del pánico, no suele reparar en estas cosas y cree erróneamente, que la violencia se acabará con castigos y leyes más severas, con políticas públicas, con acciones de gobierno. Su estrecha visión del mundo les impide darse cuenta de la verdadera magnitud del problema. Bien dice un verso de Tagore: “Interpretamos mal el mundo y luego afirmamos que nos engaña”.

La incapacidad de satisfacer ese cúmulo creciente de deseos, explica la violencia que prevalece a nuestro alrededor. La violencia es el deseo no realizado (“el deseo insatisfecho engendra peste”, diría otro maravilloso verso de Blake). La violencia de índole sexual es consecuencia de un deseo sexual insatisfecho. Y es aquí lo que muchos sesgados análisis actuales no alcanzan a entender: la violencia no es cuestión de género, porque todas las personas desean y todas las personas participan de una u otra manera en este ciclo.

Al mismo tiempo que la maquinaria del consumo se impone a través de la publicidad, el marketing y la propaganda política, las instituciones sociales que se habían creado para contener este mal se han erosionado, precisamente, porque se convirtieron en instrumento de dominación, al exacerbar la idea de la salvación y la vida eterna en el corazón de las fieles masas, siempre temerosas y manipulables.

Pero existe otra vía para acabar con la espiral violencia. Esa vía es la renuncia del deseo. Algo que la sociedad Occidental condena como sinónimo de conformismo, precisamente, porque una persona conforme y satisfecha con su vida difíclmente se convertirá en un voraz consumidor.

Paradójicamente, desear que termine la violencia nos vuelve esclavos del perverso ciclo, pues al desear vehementemente acabar con ella, nos volvemos susceptibles a la manipulación y al chantaje político, nos vuelve susceptibles incluso a terminar creyendo nuestras propias mentiras, con tal de tratar de encontrar una vía para satisfacer nuestro deseo insatisfecho. Esta es la raíz más profunda de la espiral de violencia que vivimos hoy. Todo lo demás es tan solo una consecuencia de esta causa primera.

Quizá la manera más efectiva (y más difícil) de transformar la sociedad y reducir la violencia, es renunciar a todo deseo, incluso el deseo de controlar nuestra propia vida, algo para lo cual es necesario arrojarnos al caos y el azar, sumergirnos en el misterioso abismo de la existencia, dejar que las fuerzas que rigen el universo desde siempre sigan su curso. A final del día, nosotros somos también reflejo y consecuencia de esas fuerzas naturales que penetran, recorren y conectan a todas las cosas.

La vía espiritual ofrece precisamente una alternativa al ciclo del sufrimiento y la violencia, pero en una sociedad que ha renunciado a esta senda como medio para alcanzar la realización -y en cambio ha preferido enajenarse en la idolatría al dinero y el consumo- resulta muy difícil terminar con la violencia.

No es casualidad que los grandes maestros hayan llegado a la misma conclusión, por diferentes vías.

Es decisión nuestra, ser o no ser partícipes del incesante ciclo de violencia que nos aqueja. Antes de querer cambiar el mundo, quizá deberíamos poner atención a lo que ocurre en nuestro interior.
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India: primer encuentro

Nada me preparó para ese primer encontronazo contigo, Delhi,
puerta que se abre ante mí
para descifrar ese inmenso continente
lleno de misterios e historias,
ese anhelado lugar
que eras también tú, India,
la de los mil dioses de los mil brazos
de las mil almas de los mil colores.

No sé por qué razón me sentí atraído
hacia ti,
pues ya te quería
desde hace mucho tiempo antes de conocerte.

Serían las muchas fantasías
que me contó el Adampol,
o sería la huella que dejó en mí el Mahatma,
los versos de Tagore,
la prosa imprudente de Rushdie
o las aventuras de Kipling,
serían las odas que Valmiki dedicó Rama y al imponente Hanuman,
o quizá fueron tus muchos secretos infumables,
India, tierra de gurús, elefantes y rishis
lo que me trajo hasta aquí,
seducido por tu enervante embrujo
de dioses azules,
hombres bigotones y ensortijados,
y enjoyadas mujeres con velo de arcoíris.

Nada de lo que oí antes
me preparó para tus calles sucias,
el penetrante hedor de la orina entre las piedras,
nada me preparó para el ruido y el caos,
el rechinido de los insoportables claxonazos,
el riesgo siempre latente de morir atropellado
por un frenético tuk tuk
en avenidas sin sentido,
nadie me adivirtió suficiente
sobre tu gente adorable, tan amigable y elocuente,
ni tus oscurísimos mendigos,
ni los monos trepando por cables eléctricos en el bullicio de la ciudad
o las vacas siempre sonrientes,
adornadas con collares de flores amarillas.

Yo quería saber por qué vienen hasta aquí
aquellos que anhelan un poco de paz interior
y lo primero que encontré
fueron embaucadores y extravío
en las reticencias de la noche profana,
calles hirviendo de silencio
en las horas más inciertas
de la inhóspita madrugada,
esa fue mi primer bofetada con la India real,
la que no sale en los libros,
ni en las gestas heróicas que cuentan aquellos
que se atreven a recorrer sus muchos laberintos.

Y de pronto ya era oriundo de aquí,
y desfilaba por lóbregas callejuelas,
y descubrí que el grano tiene otra resonancia,
que las lentejas eran dal
y el pan era chapati,
y que masala más que un destino
era una fragancia tatuada en la lengua.

Y visité a tu padre, India,
ese señor flaco y chaparrito
que en realidad era un gigante,
un alma claridosa
que ayudó a los más pobres
a vencer el miedo y la ira,
para sobrevivir a este mundo caníbal
y reescribir la historia del hombre
con su maquinaria bélica,
esa sonora monstruosidad
a la que siempre se opuso tu padre, India,
ese señor menudito y descalzo que movía montañas
con su hinchado corazón,
que convirtió el hambre en fuerza
para llevar a cabo su demencial anhelo
de la no violencia,
porque sólo los locos sueñan
con un mundo donde las personas no tengan
que hacerse daño,
ni matarse los unos a los otros
por mera costumbre.

Y me quedé atónito, India,
al adentrarme en tus templos descalzos
que buscan preservar la vida
y la paz a toda costa,
tu milenaria paciencia
hecha de rezos y harina.

Eres polvo rojo,
condimento molido
en las arenas del tiempo,
eres inagotables parvadas
eclpisando el cielo brumoso,
volando ida y vuelta
del crepúsculo a la aurora.

Y me sumergí en tus ashrams,
fuentes del saber y la pregunta,
donde se enseña que las palabras sagradas
sólo son verdaderas
cuando resuenan en el alma,
y vi también a la niñita saltimbanqui
hacer piruetas fantásticas
al borde de una cuerda
para conseguir un poco de pan
al final del día.

Delhi de los mil dioses
de los mil brazos
de los mil colores,
tienes un dios para cada alma
en pena,
tienes una bendición
para cada una de las mil flores
que habitan en una plegaria.

Así te conocí yo, India, despeinada
y numerosa, atolondrada,
entre turbantes y saris,
arando milenios de historia sagrada
en cada respiro,
un poco de eternidad
para apreciar la tierna crueldad
del instante,
una flor de loto para cada uno
de los corazones marchitos
que pueblan la Tierra,
eres una bendición para el mundo, India,
una reserva de espiritualidad
para el hombre moderno y prosaico
que prefiere mutilarse por dentro
y seguir siendo esclavo
de su idolatría al dinero y la mentira,
quizá por eso eres diferente, India,
pues a cada paso hay un templo,
un lugar para orar y mirarse hacia dentro,
eres otra cosa, colorida y atroz,
eres polvo, polvo rojo, polvo amarillo,
polvo acumulado en los ojos y las manos y los pies,
eres polvo que barrieron los antiguos,
eres leche dulce sobre la herida,
eres tiempo y eres ahora, India,
adorable, insistente, resplandeciente,
eres búsqueda y sacrificio,
eres viaje y camino y azar y destino,
eres el poema que brotó
de unos labios hechos de sol
y de artificio,
un sorbo de agua fresca
en las llamas de la ira,
eres aire transparente
que se desprende del sueño de la montaña,
la puerta de entrada al mundo invisble
donde el alma se confunde con lo eterno.
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India mística

India mística

India emana espiritualidad. “A veces vengo a estos lugares cuando necesito paz mental”, me dijo un joven indio mientras bebíamos el agua que ofrecen en la Gurduwara Bangli Sahib, el templo más grande de los sijes en Delhi. El joven no pertenece a esta religión (de hecho es hindú), pero da igual. Los lugares sagrados son sagrados para todas las personas, sin distinción. Así lo deja de manifiesto el Templo del Loto, creado para que vaya a orar ahí gente de todos los credos. Si uno no supiera sobre las disputas políticas e históricas entre diversos grupos religiosos indios sería difícil advertirlo. Las distintas religiones coexisten entre sí de manera cordial. O al menos eso es lo que se percibe. Quizá porque la espiritualidad está siempre tan presente en la calle. Los yoguis organizan meditaciones masivas con duración de todo una noche y que se anuncian en grandes pancartas como si fueran conciertos de rock. Akshardam -extraña mezcla entre parque temático, templo hinduísta y museo- es un vivo ejemplo de cómo los grandes líderes religiosos han sabido adaptarse a los nuevos tiempos de la convergencia digital. En su interior hay proyecciones de cine en gran formato, espectáculo con robots y paseos en bote al estilo Disneylandia. Pero a diferencia de otros grandes centros de entretenimiento en Occidente, el fin último de este lugar no es el consumo, sino el desarrollo espiritual. De hecho, la entrada es gratis, y lo que cobran en su interior por comida y algunas atracciones es muy barato, accesible para muchos indios.

A pesar de la evidente pobreza en que vive la gran mayoría de la población, las instituciones religiosas han creado mecanismos para contener este fenómeno. Incluso pareciera un concurso de quién es más caritativo, ya que en los centros religiosos se ofrecen servicios de salud, asilo y comida, tal como ocurre en las gurduwaras. Se dice que la más grande de Nueva Delhi alimenta a 35,000 personas al día, producto de las donaciones que realizan las personas que asisten a los templos.

Pero la contribución más importante de la religión es ofrecer un mecanismo para sobrellevar las carencias materiales. Aunque India también ha sido tierra de grandes palacios y marajás, la austeridad voluntaria es un asunto propio de personas honorables, tal como demostraron grandes personajes como Gandhi o el gran poeta bengalí, Rabindranath Tagore. De este modo, llevar una vida libre de apegos materiales es una condición indispensable para convertirse en brahmán, más allá de las limitaciones de castas que algunos movimientos reformistas intentan abolir pese a que esa diferenciación de clase se mantiene entre los sectores más ortodoxos.

Según el hinduísmo, el camino espiritual consta de varias etapas. Desde jóvenes, los aspirantes a purificar el alma asisten al Ashram para recibir instrucción. En el interior del Ashram Ramakrishna (ubicado cerca de la zona de Paharganj, refugio de mochileros) hay una biblioteca sobre todos los temas, un centro de salud y también un lugar para meditar. El conocimiento no es mero saber intelectual, sino que debe ir acompañado del desarrollo de la conciencia trascendental que le permite al ser humano conectarse con todas las cosas, eso que algunos llaman Dios. Una vez concluída la instrucción formal, interpretando los antiguos textos sagrados de los Vedas, contenidos en los Upanishad, los hindús deben casarse y formar una familia. Con el paso del tiempo, el iniciado hindú debe realizar un retiro espiritual, viviendo junto a su esposa en el bosque. En la actualidad eso no se practica tal cual, pero las parejas suelen hacer un viaje de peregrinación espiritual que los desconecte de los deberes mundanos. En el último trayecto de la odisea, el aspirante a rishi debe de abandonar a su familia y todas sus posesiones para dedicarse a contemplar la naturaleza y servir de guía a otras personas. De este modo, el líder espiritual sirve como referente moral de la sociedad y por ello es sumamente respetado.

La asuteridad se convierte así en una vía de realización, al fundirse el espíritu humano con el todo. De ahí que en el hinduismo, el brahamán recibe el mismo nombre que Brahama, dios creador de todas las cosas, pues a final, el ser humano y Dios son uno solo.

Esta visión resulta por completo diferente a la que prevalece en Occidente, cuyas instituciones religiosas tienden a la acumulación y donde la obsesión racionalista de algunas corrientes filosóficas ha caído en el enorme error de concebir a la realidad material como la única realidad válida. Esto desde luego, tiene repercusiones distintas en el plano social. A diferencia de otras regiones pobres del planeta, las calles de Nueva Delhi no se perciben como un lugar violento. Pese al nivel de marginación de algunos barrios, la gente camina despreocupada por las polvorientas y ruidosas calles. Quizá uno pueda toparse con alguien que te arrebate la cartera o el teléfono mientras caminas, pero no pasa de ahí, contrario a lo que ocurre en América Latina. En barrios latinoamericanos similares a las hediondas calles de Delhi, no sólo te roban, sino que además te acuchillan o te matan. Y creo que ahí es donde se evidencia la manera en que la cultura puede tejer diferentes tipos de sociedades en condiciones similares. De este modo, no es la pobreza la causante de la violencia, como erróneamente se cree en países como México, sino un conjunto de prácticas, creencias e instituciones arraigadas lo que explica los altos niveles de violencia en América Latina, la región más desigual del planeta. En Nueva Delhi estos contrastes entre ricos y pobres no son tan marcados como en el nuevo continente.

El reconocido orientalista Alain Daniélou, conocido como Shiv Sharan, alguna vez escribió que los hindús “organizaron su sociedad para facilitar el desarrollo de cada ser humano, tomando en cuenta su naturaleza interna y las razones de su existencia, ya que para los hindús el mundo no es solamente el resultado de una serie de oportunidades sino de realización de un plan divino donde todos los aspectos están conectados”.

Un aspecto que hace diferente a la India respecto a otras grandes civilizaciones y que explica la manera en que la espiritualidad juega un papel central en el desarrollo de la India mística que, dentro de pocos años, posiblemente para 2030 según estimaciones del Foro Económico Mundial, desbancará a EE.UU. como la segunda economía más grande del planeta.

Pero más allá de esas cosas, me parece que la India es una bendición para el mundo. Una reserva de poder espiritual para un mundo decadente, obsesionado con la idolatría al dinero, el consumo y la frivolidad inherente a los falsos placeres.

Por ello me parece fascinante y conmovedor que de entre estas calles polvorientas y sucias, pueda surgir una nueva esperanza para aliviar todos los dolores del mundo. Una esperanza para quienes buscan trascender las ataduras materiales para fundirse con en el todo en el reino de lo eterno.
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Visitando al Mahatma: el legado de Gandhi en la India de hoy

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Mi primer visita en Nueva Delhi fue el museo y el lugar donde cremaron a Mahatma Gandhi. A diferencia de otros próceres nacionales, Gandhi fundó un país sin disparar un solo tiro, promoviendo la no-violencia como forma de vida. La presencia, respeto, cariño y admiración hacia Gandhi es evidente entre todas las religiones. El pensamiento, vida y obra de ‘Bapu’, como también se le llamaba, representa una de las cumbres más elevadas del siglo XX, pues sirvió de ejemplo para otros líderes sociales de gran estatura, como Nelson Mandela. Gandhi aparece en todos los billetes. El museo no es espectacular, sino modesto, igual que el estilo de vida que adoptó el Mahatma para hacerse uno con el pueblo al que tanto amaba. Para mí era una parada importante. Cuando vi la película hace ya algunos años (con un Ben Kingsley en plan magistral, en una de las mejores interpretaciones en la historia del cine) sentí que se desenredó una madeja que traía yo enredada en mi interior. Me clavé en el asunto de la no-violencia y me volví vegetariano un par de años, para contribuir a la causa, aunque después desistí.

Recorrer el museo fue sin duda una experiencia emotiva. Para Gandhi, Dios es sinónimo de Verdad. Y por ello, “una persona que busca la verdad no puede seguir violento. Esta persona percibe en el curso de su búsqueda, que no tiene necesidad de ser violento y si a la larga descubre que existe un rastro de violencia dentro de sí, fallará en encontrar la verdad que está buscando”. Reconocía a Buda y Cristo como sus maestros, en la senda espiritual de lograr un cambio social a partir de un cambio de conciencia. Afirmaba que la vida pública era reflejo de la vida interior, y por ello, consideraba que los siete pecados sociales son:

1. Política sin principios.
2. Riqueza sin trabajo.
3. Placer sin conciencia.
4. Conocimiento sin carácter.
5. Comercio sin moralidad.
6. Ciencia sin humanidad.
7. Adoración sin sacrificio.

Si uno analiza a nuestra sociedad bajo esta lente, no es tan difícil entender muchos de los males que nos aquejan, en medio de una confusión generalizada, donde la violencia contra la mujer se ha convertido en un mal cotidiano en el contexto mexicano y en otras partes del mundo.

“La cultura donde la mujer no sea honrada está condenada. El mundo no puede seguir adelante sin el hombre y la mujer, sólo puede seguir en la mutua cooperación entre ambos”, decía Gandhi. Coincido profundamente con él.

Gandhi también se asumía como socialista, pero creía que para sólo es posible establecer un verdadero socialismo mediante “la verdad, la no-violencia y la pureza del corazón”, pues el socialismo es “tan puro como un cristal” y requiere de personas así para llevarlo a cabo, por lo cual, hasta 1947, creía que no existía un país verdaderamente socialista en el mundo.

Un gran ser humano. Ejemplo para las nuevas generaciones que buscan respuestas en un mundo lleno de contradicciones.
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La descomposición del Estado, narcoviolencia y cambio de régimen: claves para entender el aumento de asesinatos en México

Leo las noticias en los últimos días y veo que hubo al menos 69 asesinatos en Guanajuato el pasado fin de semana. Leo los empujones de simpatizantes lopezobradoristas contra la marcha por la paz convocada por Javier Sicilia. Leo el asesinato del ambientalista Homero Gómez, defensor de la mariposa monarca. Y todos estos hechos tienen un origen común: el incuestionable aumento de la violencia en México.

Voy a comer con un amigo y me pide una hipótesis sobre qué ha provocado el repunte de la violencia. “El caos de país que vivimos”, respondo. Llevo trabajando casi sin dormir los tres últimos días y el cerebro no da para más. De repente, me viene la inspiración y esbozo una idea, consecuencia de un estudio profundo de la violencia que llevo reportando desde hace ya varios años, en múltiples recorridos por todo el país. Ya sabemos que la moda imperante en México es quejarse y pelear con insultos en redes sociales por estupideces como la rifa del avión presidencial. Pero, contestatario como soy, me aventuro a plantear algunas posibles respuestas por el puro afán de tratar de comprender qué carajos está ocurriendo a nuestro alrededor.

¿A qué se debe que en 2017 y luego en 2018 y otra vez en 2019 México haya roto récord de violencia, tras una ligera caída y un repunte en el número de asesinatos desde 2014? Me parece que la respuesta es eminentemente política. Y para ello es necesario conocer algunos fundamentos de ciencia política.

Desde siempre, el Estado ha sido el principal administrador del crimen. Esa es en esencia, el origen de su existencia: una organización que busca regular la violencia a través del imperio de la ley. El Estado, represor por naturaleza, se reserva el monopolio de la coacción física para imponer la ley. Y sabemos que esta imposición de la ley es, al mismo tiempo, consecuencia de un juego político, donde los sectores más poderosos de la sociedad imponen su ley a los más débiles. La construcción misma del Estado es entonces, consecuencia de un régimen político, el cual se define como el conjunto de instituciones que regulan el poder al interior de una sociedad. Es así que el Estado se convierte en mediador de los conflictos humanos, con el objetivo de impedir que se maten unos contra otros. Por ello, se puede decir que el Estado es “un mal necesario”, capaz de organizar con relativo orden grandes conglomeraciones de personas con distintas maneras de entender el mundo, situación que no ocurría en las comunidades tradicionales anteriores al origen de la civilización.

Por ello resulta muy útil entender primero qué es el Estado, a la hora de tratar de construir un diagnóstico sobre la violencia en México.

El Estado mexicano vivió su auge histórico en la era posrevolucionaria, para luego entrar en un lento y gradual proceso de deterioro que inicia con la masacre estudiantil del 2 de octubre de 1968, como consecuencia de un creciente autoritarismo del PRI. Esta descomposición del régimen priista continuó en los años posteriores, y se evidenció en la reforma política de 1977 y posteriormente en el fraude de 1988, que marcaría el inicio de un bipartidismo de derecha cuyo objetivo en común era imponer un modelo económico neoliberal que maximizaría las ganancias de los sectores privilegiados, precarizando las condiciones sociales de los sectores más vulnerables.

Con la llegada de Vicente Fox a la presidencia de México en 2000, el antiguo régimen priista se desarticuló. Sin embargo, el PRI seguía manteniendo un número importante de gobernadores que, por primera vez, ya no veían al presidente como su jefe político. Esto provocó que los gobernadores se convirtieran en amos y señores de sus feudos, lo cual les otorgó mayor autonomía a la hora de administrar el territorio y las mafias locales. Esta fragmentación del poder político vendría acompañada por una expansión de los cárteles de la droga motivada por una lógica de mercado, lo cual provocó que los conflictos entre cárteles de la droga fueran escalando de forma paralela a las disputas electorales en los años de la alternancia en el poder.

Esto es precisamente lo que da relevancia histórica al fraude de 2006, pues a partir de este acontecimiento, la descomposición del Estado mexicano entró en un proceso de aceleración, a la par que la violencia en el país. La guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón es entonces, consecuencia de un proceso de degradación del Estado mexicano, que llegó a niveles de corrupción sin precedentes mientras la epidemia de violencia echaba raíces en territorios devastados por la lógica neoliberal y una anarquía creciente entre las mafias. El sicariato de Felipe Calderón intentó recuperar la rectoría del Estado en la administración del crimen organizado a través de su principal operador, Genaro García Luna, cuya gestión sólo provocó una mayor fragmentación de las bandas criminales al mismo tiempo que intentaba ordenar el reparto del país entre los cárteles de la droga más grandes: el Cártel de Sinaloa y el Cártel del Golfo, organizaciones que en la lógica del sicariato calderonista, habrían de ayudar al Estado mexicano a eliminar (con relativo éxito) a organizaciones más violentas como Los Zetas, los Beltrán Leyva o los Caballeros Templarios.

Luego de un pico de violencia en 2011, la continuida del PAN se hizo inviable. La violencia en México bajaría momentáneamente entre 2012 y 2014, al mismo tiempo que el regreso del PRI a la presidencia, hizo pensar a muchos que el antiguo régimen priista podría reconfigurarse. Pero la voracidad sin precedentes del nuevo PRI, anclado no en la lógica del nacionalismo revolucionario, sino en la depredación sin cuartel del proyecto neoliberal, detonó en el mayor nivel de corrupción política en la hsitoria del país. Basta citar el caso de gobernadores corruptos, sicarios y ladrones, como Javier Duarte en Veracruz, quien representa la cumbre más alta de un modelo político más amplio que se extedió durante 15 años en todo el país. En 2014, los casos de corrupción política (Casa Blanca, Monexgate, Odebrecht, Operación Zafiro, Estafa Maestra) sumados a violaciones graves de derechos humanos (primer Tlatlaya y Aayotzinapa, seguida de Apatzingán, Nochixtlán, Tanhuato, así como la reconstrucción histórica de casos como Allende) hizo más evidente la descomposición profunda del Estado mexicano y el régimen neoliberal.

Por ello, la aplanadora electoral con la que Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidecia de México en 2018, es consecuencia de este proceso de desomposición del Estado mexicano y la urgente necesidad de transformar el régimen neoliberal. De ahí que la llamada Cuarta Transformación de López Obrador, más que un proyecto de gobierno, es en realidad un proyecto de recomposición del Estado mexicano, tal como resulta evidente en la intención de reformar el poder judicial y meter en cintura a los poderes fácticos (principalmente empresarios), además de comabtir la corrupción política. Una tarea para la cual, López Obrador ha echado mano del Ejército como su principal pilar en esta tarea de recomponer el Estado mexicano.

Si bien dentro de la visión lopezobradorista pareciera existir cierto reconoimiento de esta realidad, el esfuerzo de combatir la violencia a través de un nuevo (y necesario) cuerpo de seguridad como la Guardia Nacional, sigue siendo insuficiente para mitigar el número de asesinatos mientras el lento proceso de recomposición del Estado mexicano sigue su curso. Sin embargo, la necesidad de dar resultads urgentes, que puedan ayudar a mantener el proyecto político de la 4T, ha provocado que aún con un fuerte respaldo popular, el gobierno lopezobradorista, rebasado por la realidad nacional, haya cometido errores del tamaño de los hechos en Culiacán, con la captura y liberación de Ovidio Guzmán, lo cual evidencia el grado de descomposición en el que se encuntra el Estado mexicano.

Sin embargo, la 4T ha hecho poco a la hora de involucrar a otros sectores sociales en la recomposición del Estado mexicano, y ha delimitado esta misión a un sector de la clase política, cuyas disputas por el poder siguen arraigadas en las viejas prácticas del sistema político mexicano, como es evidente en las disputas al interior del nuevo partido hegemónico, Morena, cuya fractura parece inevitable aún antes de su propia consolidación como garante del proyecto lopezobradorista. Basta ver hasta dónde es capaz de llegar López Obrador en su intento de reconstruir un Estado mexicano en ruinas, y los resultados de dicho proyecto tendrían que verse reflejados en alguna medida a lo largo de su mandato. Pero el cansancio y enojo social, acumulado de varias décadas atrás, así como las presiones geopolíticas -en el contexto de un imperialismo decadente en EE.UU. y su disputa por la hegemonía global frente a otras potencias- hace que el margen de maniobra de la 4T sea bastante reducido.

Es por ello que comprender el papel del Estado como adminsitrador de la violencia, es un punto crucial para comprender el baño de sangre que padece México. Sin embargo, los medios de comunicación, insertos en la continua disputa por el poder, siguen jugando un papel decisivo en tareas de propaganda y desinformación, al tratar de descarrilar el proyecto político de la 4T con la esperanza de recuperar los privilegios de los que alguna vez gozaron mientras duró el “pacto de impunidad” entre las élites que se forjaron durante el régimen neoliberal. Esto explica también la voraz, tendenciosa y confontativa cobertura informativa que vemos hoy entre los medios, la cual pone en evidencia una abierta confrontación entre dos grupos (chairos y fifís) en continuo choque y con intereses antagónicos.

Lástima que los medios y los comentócratas de pacotilla que abundan en las redes sociodigitales estén más interesados en atizar dicha disputa y discutir temas intrascendentes como la rifa del avión presidencial, antes que hacer una revisión profunda a las causas de la violencia en México, que tiene profundas raíces políticas que prácticamente nadie se atreve siquiera a mencionar.
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Los antipejes

No deja de sorprenderme la retórica anti-AMLO. Los conservadores hablan como si el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, hubiera recibido un país próspero y lo estuviera encaminando a la ruina. ¿En serio? ¿En qué burbuja vive esa gente? Ellos por supuesto, no han visitado nunca un ejido, un pueblo pobre, una ranchería, no han siquiera cruzado palabra alguna con la gente que ahí vive y padece los estragos del modelito económico que los conservadores tanto defienden. Y al mismo tiempo se quejan de la violencia, como si fueran cosas ajenas.

El fifí por excelencia piensa que todo México es Polanco. No puede siquiera concebir que haya rincones del país donde no existe conexión de internet. Se quejan de la situación nacional mientras planean su próximo viaje a Europa, al mismo tiempo que en otras latitudes, existen mexicanos que comen agua caliente con sal para tratar de engañar al hambre. Pero eso no les indigna. Consideran que ayudar a los más necesitados es populismo. Defienden los beneficios de una supuesta meritocracia como si hubieran crecido y prosperado en la sierra Tarahuamara y no en las Lomas de Chapultepec. Siguen pensando que los clasemedieros son los únicos que trabajan, que los pobres son pobres porque quieren y no quieren trabajar. Habría que verlos cargando bultos de cemento bajo el rayo del sol, arando la tierra, o exponiendo la salud en trabajos miserables y mal remunerados, en lugar de oírlos decir estupideces desde la comodidad de la computadora. Se asumen como “capitalistas” cuando en realidad son unos pobres asalariados acomplejados, o en el mejor de los casos, tienen un changarrito familiar. Pero eso sí, nadie les va a arrebatar su derecho a la infamia, y harán todo lo posible por defender la propiedad privada, porque en el fondo, anhelan fama y fortuna, para tratar de sobrellevar el insoportable vacío existencial que padecen cada vez que se miran al espejo. Cualquier cosa que aluda a la cooperación como forma de convivencia social, será vista como una conspiración comunista y representa una amenaza que debe ser aniquilada. Los antipejes no proponen nada, sólo se quejan.

Así de pobre y limitada es su capacidad de interpretar el mundo.

Lo curioso es que aquellos que más se quejan del Peje, son los mismos que defendieron durante años el sicariato de Felipe Calderón, los mismos que decían que extrañarían a Peña Nieto porque los hacía reír con tantos memes. Cegados en su frivolidad, no se dieron cuenta que el país se fue al carajo mientras ellos nomás se reían viendo el Feis.

El derroche de ignorancia es tal, que las críticas estúpidas a López Obrador son por cosas tan triviales o insulsas como la rifa del oneroso avión presidencial, mientras las grandes contradicciones de la 4T, como lo ocurrido con la termoeléctrica de Huexca, donde vimos la peor versión de Andrés Manuel, pasó inadvertida.

Y eso se debe a que los intereses de los medios de comunicación que gobiernan las insípidas mentes de #LaBorregada, sólo se ofenden cuando se atenta contra los intereses del capital financiero trasnacional. Lo demás, les importa un carajo, así se trate de exterminar y arrasar con pueblos enteros.

Los antipejes suelen ser el mismo tipo de personas que creen que no usar popotes o bolsas de plástico salvará al planeta de la crisis ecológica, los mismos que vociferan si no hay crecimiento económico, aún cuando ese crecimiento económico contamina el aire, el agua, la tierra y envenena animales, plantas y personas. Por supuesto, ellos no se dan ni por enterados que los patrones de acumulación de riqueza o la mecánica de producción-consumo del sistema capitalista, son el trasfondo de la catástrofe ambiental que padece el planeta.

Pero ellos, muy tranquilos, siguen renovando su teléfono celular cada año, para estar a la moda. Eso no es un atentado contra la ecología, por supuesto que no. Es simple y sencillamente estar al día, para tomarse selfies más sofisticadas. La fastuosa galería de la podredumbre humana.

¡Cuánta frivolidad! ¡Qué derroche de ignorancia!
::.

Eres lo que sueñas

No tengas miedo de ser quien eres,
que el mundo se entrega como un regalo
a los valientes,
aquellos guerreros que han forjado su voluntad
en el fuego de la carne,
esos héroes que han logrado derrotarse a sí mismos
en la eterna lucha contra las más viles pasiones humanas.

No temas al caos, suelta los amarres,
lánzate a lo desconocido,
deja que el misterio y el azar
respiren a través de ti.

Déjate caer. Sólo aquellas aves
que no temen arrojarse al vacío
son capaces de aprender a volar.

Libérate, crece, ama sin condiciones,
baila a ras de luna,
que la vida es momentánea
y se va en un suspiro.

Eres lo que sueñas.
Eres lo que sueñas.
Eres lo que sueñas.
::.

Mismalencia

La gente transcurre
tan igual,
todos caminan por la calle
con la misma máscara,
las mismas dolencias,
ausencia tras ausencia,
todos transitan por la vida
con la misma fatiga,
la misma intrascendencia,
cargando sobre sus espaldas
los mismos ataúdes,
las mismas heridas.

Y yo sigo ahí,
fuera del mundo,
inventando canciones,
remando en la órbita
de un sueño tan azul.

Somos un río de
tibias semejanzas,
rumor de agua,
somos la erosión
de los pies descalzos,
corazón sin astillas,
una fragata,
somos travesía,
una encrucijada,
una triste carcajada
aleteando en el viento.
::.

Derviches y mística sufí: una danza giratoria para fundirse con lo divino

Si tus pensamientos son rosas, todo a tu alrededor será un jardín de rosas. Si tus pensamientos son espinas, todo a tu alrededor serán espinas.
Rumí (poeta y místico sufí).

Canto, danza, poesía. La mística sufí es una cosa muy particular e interesante. El término derviche, proviene de la palabra persa darvīsh, que significa el “umbral de la puerta”. A través de la oración y sema, la danza tradicional con la que, girando, los derviches se vuelven uno con Dios. Con la mano izquierda hacia arriba para recibir la gracia divina y con la mano derecha hacia bajo para llevar al pueblo dicha gracia, el derviche se convierte en un intermediario del mundo invisible y la realidad cotidiana en la vida de los seres humanos. El particular sombrero que llevan puesto los derviches, sikke, representa una tumba, la disolución del ego. Salir del cuerpo para fundirse con la eternidad. La mística danzante de girar hasta volverse uno con el todo. Fascinante.

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