El Estado absolutista, una revisión a la obra de Perry Anderson

 

“El poder político es simplemente el poder

organizado de una clase para oprimir a otra”

Karl Marx

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Quizá la famosa frase que define la figura del déspota ilustrado, L’êtat c’est rnoi (el estado soy yo) atribuida al monarca francés Luis XVI, no podía estar más lejos de la verdad, tal como lo enunciarían algunos estudios posteriores sobre el estado absolutista, ya que precisamente fue la creación del estado lo que terminó por precipitar la caída del sistema político que pretendía defender.  A pesar de que la mayoría de las definiciones del absolutismo enuncian como característica principal de esta etapa histórica, la concentración del poder en la figura del rey, lo cierto es que ocurrió todo lo contrario, ya que aunque el rey seguía ejerciendo un papel determinante al aglutinar a las fuerzas políticas dominantes de la época, la creación de diversas instituciones emanadas del surgimiento de los estados nacionales provocaron un deterioro lento y progresivo por parte del control de la nobleza, la cual terminaría por colapsarse con el ascenso al poder al término de las revoluciones burguesas de los siglos posteriores.

En su libro El estado absolutista, el historiador inglés Perry Anderson realizó un estudio minucioso y bien fundamentado estudio sobre las causas que provocaron un cambio radical en el sistema político y económico de la Europa feudal y que tras una serie de sucesos terminarían por poner los cimientos para que la burguesía accediera al poder algunos siglos después.

“Los cambios en las formas de explotación feudal que acaecieron al final de la época medieval no fueron en absoluto insignificantes; por el contrario, son precisamente esos cambios los que modifican las formas del Estado. El absolutismo fue esencialmente eso: un aparato reorganizado y potenciado de dominación feudal, destinado a mantener a las masas campesinas en su posición social tradicional, a pesar y en contra de las mejoras que habían conquistado por medio de la amplia conmutación de las cargas. Dicho de otra forma, el estado absolutista nunca fue un árbitro entre la aristocracia y la burguesía ni, mucho menos, un instrumento de la naciente burguesía contra la aristocracia: fue el nuevo caparazón político de una nobleza amenazada”.

Esta serie de cambios pueden explicarse a través de la crisis del sistema feudal, ya que la mejora de las técnicas agrícolas y el consiguiente incremento del comercio, a partir del siglo XIII, provocaron que una cada vez más poderosa clase burguesa comenzara a presionar a la nobleza en el poder para que se facilitara la apertura económica de los espacios cerrados de las urbes, se redujeran los tributos de peaje y se garantizaran formas de comercio seguro, factores que hicieron posible que la nobleza realizara algunos ajustes en el sistema político para mantener el control, tal como lo afirma Anderson al referir que el estado absolutista no es otra cosa que “un rediseño del aparato feudal de dominación con el fin de devolver a la masa campesina a su rol social original, luego de que ésta ganara la conmutación de cuotas”.

Debido a esto, la clase en el poder tuvo la necesidad de reorganizar su estructura política y económica, por lo que el viejo modelo de ciudades estado dominadas por un señor feudal se transformó en el surgimiento del estado nacional, luego de que entre las prioridades del poder estuviera la centralización de la administración pública, lo cual a su vez, provocó el surgimiento por parte de una serie de instituciones que hicieran más fácil la administración del estado, tal como lo evidencia Anderson al enunciar que “el estado absolutista fue una transición del poder entre la nobleza feudal y el sistema capitalista. Por ello, durante el absolutismo el sistema feudal presentó síntomas de crisis en el poder de clase: el advenimiento de las revoluciones burguesas y el surgimiento de los estados capitalistas”, y no un árbitro entre las dos clases, como pensaba Federico Engels.

Sin embargo este proceso de cambios radicales no estuvo exento de ironías, ya que por ejemplo, mientras garantizar la seguridad de la población se convirtió en una de las prioridades del estado, esto provocó que el señor feudal fuera perdiendo gradualmente el control absoluto de los vasallos, al tiempo que la creciente burguesía afianzaba su dominio sobre el sistema burocrático necesario para que el estado pudiera ejercer sus funciones, lo cual se traduciría, siglos más tarde, en la toma del poder político por parte de una fortalecida burguesía.

Entre las características más importantes de esta serie de transformaciones, se encuentra la creación de instituciones políticas tales como el ejército, sistema tributario, la burocracia, los tratados comerciales o la diplomacia, las cuales hicieron que el estado ganara peso en el poder y mayor legitimidad entre la sociedad al tiempo que solucionaban problemas de organización política.

Asimismo, esta serie de estructuras darán pie a la aparición y conformación del mercado interno y externo, uno de los puntos de apoyo más importantes para que la burguesía fuera ganando terreno dentro de la disputa de clases por el poder, ya que a partir de esta etapa, la burguesía jugaría un rol decisivo en el cambio de las políticas económicas del estado.

Aunque es cierto que dentro de esta etapa el mercantilismo y la acumulación de riqueza representó uno de los ejes del sistema económico, donde el estado regulaba la cantidad de importaciones y exportaciones mediante la imposición de aranceles, lo cierto es que a partir de entonces, el comercio sería la actividad económica que empezaría a marcar la pauta de lo que sucedería siglos más tarde hasta la actualidad, ya que desde entonces, la guerra sufriría una transformación sustancial, pues no sólo era un mecanismo de controlar el territorio y extraer riqueza, sino un medio para abrir nuevos mercados y por ende en una parte fundamental del sistema capitalista, a diferencia de lo que afirmara Anderson al señalar que, en aquel entonces, “la morfología del estado no corresponde a una racionalidad capitalista, sino a una creciente memoria medieval en cuanto a las funciones de la guerra”, ya que a pesar de que efectivamente, existía toda una estructura en torno a la guerra, ésta empezaba a tomar un rumbo diferente que se haría más notorio con el paso del tiempo.

Es por eso, que las alianzas entre señores eran más comunes, ya no tanto para la guerra, sino para permitir el desarrollo económico de sus respectivos territorios, donde la figura del rey fue el elemento aglutinador de dichas alianzas.

Por otra parte, a medida que el absolutismo político se impone y desarrolla la teorización sobre algunos problemas derivados de la justificación del poder, tales como el derecho divino de los reyes y la limitación de su poder, las bases de la sociedad política, el desarrollo de la conciencia nacional y su fundamento, justificación y límites incluida la reconsideración de la relación de la iglesia con el estado.

 

 

La ruptura en el pensamiento político

La percepción del poder y los gobernantes en occidente sufrió cambios importantes. La pujante clase burguesa empieza a cuestionar el poder del monarca conforme va subiendo en la escalera del poder. Para una sociedad donde la ciencia empezaba a dar sus primeros pasos, la religión dejó de ser válida para que los monarcas reinantes pudieran justificar el origen de su mandato.

Esta etapa fomentó la aparición de algunos de los primeros pensadores políticos modernos tales como Maquiavelo o Hobbes, cuyas ideas serían un antecedente importante para poder entender el desarrollo del pensamiento que dio origen a las revoluciones burguesas.

Para Nicolás Maquiavelo, padre de la ciencia política moderna, el asunto del poder estaba lejos del compromiso ético que en alguna ocasión plantearon los griegos clásicos como Platón o Aristóteles. Para Maquiavelo el poder es la capacidad de obligar a otros a la obediencia. En el ejercicio del poder rechaza cualquier norma ética o moral en favor de la razón de Estado y la eficacia. Todo es válido en la práctica del poder.

Maquiavelo, uno de los primeros analistas políticos de la historia, era partidario del Estado republicano, aunque consideraba que en situaciones difíciles es necesario acudir a un príncipe que mantenga el orden. La anarquía es el peor de los males, y un príncipe es preferible a la anarquía, además de que consideraba que existía un ciclo inevitable en las formas que adopta el Estado: monarquía, tiranía, aristocracia, oligarquía, democracia y anarquía, esta última fase ha de ser evitada con el recurso a un príncipe fuerte, con lo que se vuelve a la monarquía.

Por ello en su libro más famoso, El príncipe, Maquiavelo hace una serie de recomendaciones para mantener el poder a toda costa: estudiar lo que la gente quiere, emplear la violencia con medida y mantener al pueblo contento, para lo cual, si es necesario, ha de instrumentalizar la religión para conseguir sus fines políticos. También puede utilizar la censura para evitar que el pueblo se corrompa, y ha de proporcionarle: educación cívica y amor a la patria.

Uno de los puntos más innovadores del pensamiento maquiavélico es la construcción del concepto de Estado de Derecho, pues consideraba que un país es afortunado cuando tiene unas leyes que le hacen continuar como país, le sostiene y a las que todos están sometidos. Para ello, es necesaria la ley y la moral del pueblo, pero el príncipe está por encima de ella, en virtud de la razón de Estado y la eficacia política.

Estas aportaciones al pensamiento político de la época inicó una serie de cambios en los sistemas de poder. El aporte de Maquiavelo abrió camino a la modernidad en su concepción política y a la reestructuración social.

Asimismo, las aportaciones de Hobbes también representaron una ruptura con el pensamiento que justificaba al Estado Absolutista. Para Hobbes, el estado de naturaleza es un estado de guerra y de anarquía donde los hombres son iguales por naturaleza. No existe noción de los justo y de lo injusto, y tampoco la de propiedad. No hay industria, ni ciencia, ni sociedad. Hobbes se opone, con esta visión pesimista, a los teóricos del derecho natural y a todos aquellos que disciernen en el hombre una inclinación natural a la sociabilidad. Dentro de estos parámetros, las nociones de lo moral y lo inmoral, de lo justo y de lo injusto no tienen allí cabida. Donde no hay un poder común, no hay ley; y donde no hay ley, no hay injusticia.

Hobbes define al Estado como “una persona de cuyos actos, por mutuo acuerdo entre la multitud, cada componente de ésta se hace responsable, a fin de que dicha persona pueda utilizar los medios y la fuerza particular de cada uno como mejor le parezca, para lograr la paz y la seguridad de todos” y se dice que un Estado ha sido creado o instituido cuando “una multitud de hombre establece un convenio entre todos y cada uno de sus miembros, según el cual se le da a un hombre o a una asamblea de hombres, por mayoría, el derecho de personificar a todos, es decir, de representarlos”, según expresó el autor en su libro Leviatán.

Estos razonamientos revolucionarios resultan aún más contundentes luego de que el pensador inglés argumentara que “si los súbditos no pueden cambiar de forma de gobierno, y por lo tanto están sujetos a un monarca , pueden abolir la monarquía sin su aprobación y volver a la confusión propia de una multitud desunida”.

Estos preceptos sirvieron de base para la implementación de los primeros sistemas parlamentarios, un antecedente importante que buscaba limitar el poder del gobernante. El parlamentarismo surge en Inglaterra hacia 1640 (aunque existen referencias muy parecidas en el siglo XIII) y durante un breve plazo de tiempo, hasta que Cromwell instaura la dictadura en 1649. No obstante, ésta primera irrupción del modelo va a mostrar ya sus rasgos fundamentales. En primer lugar, el Parlamento era una asamblea popular elegida por los ciudadanos en igualdad de condiciones y que gozaba de todos los poderes del Estado, sin que fuera posible violentar su autonomía; en segundo lugar, lo que hoy conocemos como el poder ejecutivo estaba sometido plenamente a la asamblea; y en tercer lugar, el parlamento sólo podía ser disuelto por el propio pueblo que lo había elegido. El triunfo definitivo del régimen parlamentario ocurre con la Revolución Gloriosa en 1688, a partir del cual el Reino Unido aplicó el mismo de manera integral.

En el continente europeo se habrá de esperar hasta la Revolución Francesa para que se atisbe un modelo de representación democrático-parlamentario similar, que indisolublemente va unido a la división de poderes formulada por Montesquieu, dentro del periodo con el que inician las revoluciones burguesas.

La ironía más grande en que cayeron los monarcas durante el Estado Absolutista, es que al buscar las herramientas necesarias que les permitieran extender sus dominios y por ende, acrecentar su poder, abrieron la puerta para que la pujante clase burguesa adquiriera los conocimientos necesarios para administrar el Estado, tomando posiciones claves que decicidirían el curso de la historia occidental tras las primeras guerras por tomar el poder y reconstruir la visión del Estado moderno.

La soberbia de Luis XVI es un síntoma ineludible de la miopía política del monarca francés. El Estado no podía entenderse a través del monarca, sino a través de las diversas instituciones y estructuras sociales, políticas y administrativas que contribuyeron a que el poder absoluto se repartiera entre algunos más (no necesariamente de forma equitativa). Quizá en el momento no lo supo, pero al crearse las bases del Estado moderno, Luis XVI y el poder absoluto que representaba, terminaron cavando su propia tumba.

(Texto escrito en 2009 y rescatado del archivo personal).
Fuentes:

Perry Anderson. El Estado Absolutista. Siglo XXI. México. 1985.

Desatino

 

Mi sangre no está dormida,
bulle en el sueño
como una infusión
de risas y lamentos.

Como si de un cuenco
se tratase,
como si en un hueco
se mirase.

Quizá después de todo,
pudiéramos compartir
un destino.
::.

Sacudida

 

A nuestros muertos, a nuestros héroes,

a quienes quedaron con el alma temblorosa

después del terremoto.

 

En un país socavado entre los escombros

rugió la tierra una noche

entre la arborescencia

y se abrió una luz en el cielo,

un relámpago amarillo y violento,

una bola de fuego

que clamaba el fin de los tiempos:

el suelo crujía

mientras una lluvia de tejas asesinas

caía sobre la gente

y las casas se desplomaban

y la desgracia se regó por el Istmo,

desde Juchitán hasta la selva chiapaneca,

entre grietas con hedor a muerte,

y una tristeza profunda

se apoderó del sur

mientras los verdes loritos de la plaza

volaban inciertos en el aire movedizo

y famélicos cadáveres se arrastraban

entre piedras afiladas por el tiempo

y la bandera despuntaba solitaria

entre cerros de cascajo,

pero los gritos de auxilio

quedaron atrapados

en el viento sordo,

era apenas un eco lejano

que nos iba carcomiendo

el corazón a la distancia

mientras otros preferían simplemente

quedarse callados

o mirar hacia otro lado.

 

Pero ese toro furibundo

no se había ido,

vino la segunda embestida

y esta vez

retumbó la tierra en su centro,

y se convulsionó la primavera

en medio del otoño

y se desteñía el azul del cielo

y se marchitaron las flores por dentro

y se derrumbaron

antiguos templos de talavera

y los lamentos subterráneos

llegaron por fin

al ombligo de la luna.

 

Todo fueron gritos

cuando vino el terremoto

a romper el mundo

con un martillo.

 

Y se nos vino la muerte encima,

intempestiva y hambrienta,

en la violenta convulsión del cemento

y la sangre turbia por el polvo y la ruina,

la ciudad se convirtió de pronto

en fúnebre humareda

de paredes resquebrajadas

y maremotos lacustres

y gritos, muchos gritos,

alaridos de terror y de asombro

ante la furia incontenible

que brotaba del subsuelo,

el ruido insoportable de la ambulancia,

las ganas de arrancarse el cuerpo

para salir huyendo a sabrá la chingada dónde,

eran momentos de frenética angustia,

el miedo desnudo que se filtraba por los poros,

plegarias sordas para dioses iracundos,

muebles que azotaban contra el piso,

vidrios reventados en lo alto de los edificios

y una asfixia de penumbra

se nos iba adhiriendo a los pulmones,

se cimbraron los cables y los postes,

el suelo se abría, el techo caía de golpe,

eran segundos de apretar los dientes y el alma,

correr despavorido entre escaleras, laberintos,

oscuros corredores con sabor a sepultura,

eran segundos de golpearse la cabeza

y mantenerse despierto para seguir viviendo,

tomar entre los brazos a los hijos y los abuelos,

dando tumbos sobre la loza que caía como metralla,

había que destrabar las puertas y los cerrojos

para salir a la calle

y tratar de encontrar refugio en medio de la hecatombe,

aturdidos por el derrumbe del cuerpo y el mundo,

explosiones, escombros, nubes de arcilla gris,

gente vomitando el terror con los nervios destrozados

sin saber a dónde ir, ni qué hacer, ni qué decir.

 

No hay escapatoria

de la ira de la tierra.

 

Había que reaccionar,

salir del marasmo

y hacerle frente a la muerte

que habitaba entre edificios colapsados.

 

Mares de gente desbordaron las calles

y comenzaron a reconocerse unos a otros

en medio del desastre,

y se quedaron quietos un instante

y se miraron los ojos rojos, aterrados,

y vieron su dolor reflejado en el dolor del otro,

como si para verse y quererse y reencontrarse

la gente primero tuviera que dolerse,

tuviera que caerse,

tuviera que abrazarse.

 

Y ocurrió entonces

el milagro de la bondad humana.

 

Se derrumbaron escuelas, fábricas y hospitales,

y nos salió la fuerza de pronto,

se disiparon las dudas

y emergieron las manos, muchas manos,

miles manos jóvenes removiendo escombros,

levantando afiladas piedras,

arañando con los dientes

monstruosos amasijos de alambre y hormigón,

y se cimbraron los sueños entreabiertos

y se levantaron puños que anunciaban

prolongados silencios de zozobra y esperanza,

era la esperanza resonando

en voces diminutas bajo las rocas,

era el anhelo de encontrar al otro,

al caído, entre los pedazos,

arrancárselo de los brazos al señor del Mictlán

y traerlo de vuelta desde el inframundo.

 

La gente de a pie

tomó las riendas del rescate

ante la reiterada torpeza del mal gobierno

que sólo busca sacar provecho de la desgracia,

y se formaron brigadas,

se apuntalaron con madera edificios borrachos

y se acarreaba el agua de mano en mano

y los víveres cruzaron montañas

y se regaló la comida

y anhelábamos con el alma

que aquella niñita que nunca existió

siguiera con vida,

y justo en medio de la tragedia

emergieron los héroes:

los topos que escarbaban túneles imposibles

para encender una luz en la oscuridad,

y vimos al hombre exhausto

que se quedó dormido en los vagones del metro

con su casco y su pala,

al generoso ferretero que donó para la causa

todo su inventario de herramientas,

la señora que regaló la poca comida que no tenía,

los superhombres que removían cascajo

sin una pierna o piloteando una silla de ruedas,

los adorables perritos con sus visores y sus botitas

rescatando al amigo humano,

la líder que comandaba cuadrillas de entusiastas

con megáfono en mano y varias noches sin dormir,

los soldados que en su insaciable búsqueda

rompieron en llanto,

los que entonaron himnos solemnes

tras cumplir con su misión,

los magos informáticos que transformaban

algoritmos en ayuda,

los cronistas que componían odas

para cantar las grandes gestas de los nuestros,

los que dejaron el alma en cada piedra,

en cada suspiro lleno de nostalgia,

en cada bocanada de aire sabor esperanza.

 

Y nos dimos cuenta que México era posible,

y la utopía del amor a los demás

dejó de ser un noble acto de fe

para convertirse en imborrables momentos

de adorable anarquía,

a pesar de los ladrones

o la mezquindad de los políticos chupa-sangre

o los frívolos comentócratas

que opinaban idioteces sin pudor alguno,

como si todo el dolor

y el cansancio

y los gritos

y la angustia

y la ruina del corazón

fueran poca cosa.

 

Dirán que nos siguen doliendo nuestros muertos

y tendrán razón.

 

Pero en esta lucha terrestre por la supervivencia,

los mexicanos dieron una tunda a la muerte

en la amarga coincidencia de otro 19 de septiembre.

 

Porque en este país donde la muerte

lo mismo se viste

de sicario, feminicida o terremoto

no todo fue tristeza,

no todo fue una estampida de sangre,

no todo fueron ataúdes y fosas clandestinas,

también hubo gente dispuesta darlo todo

a cambio de nada,

hubo manos solidarias,

un llamado a no dejar de soñar.

 

Porque la vida y la historia

nos han enseñado

que ya vendrán otros terremotos, otros huracanes,

una próxima desgracia

a la cual habrá que hacerle frente

todos juntos,

y aquí seguirán también nuestros héroes,

encarando el odio homicida

que nos ha ensuciado el corazón,

aquí seguirán nuestros hombres y mujeres

haciendo germinar la alegría

como flores despuntando entre el cascajo.

 

Qué diferente sería todo

si como hoy,

rescatáramos también a nuestros niños

del hambre, la miseria y la soledad,

y se propagaran las risas por doquier.

 

Fueron necesarias muchas horas,

mucho esfuerzo, mucha sangre, muchos días,

hubo que estar dispuesto a jugarse la vida

a cambio de nada

para que hoy pudieras estar aquí, mexicano,

pues quizá no lo sepas pero estuviste muerto

hasta que tus hermanos salieron a buscarte

para recogerte y levantarte del cementerio,

te resucitaron de entre los muertos, mexicana,

y te trajeran de vuelta con nosotros

para nacer todos juntos en un gran abrazo,

fue la entrega de un pueblo que no dejó de luchar,

un pueblo que nunca perdió ni la fe ni la esperanza.

 

Hubieras visto los ojos húmedos y encendidos

de la gente

cuando los caídos iban reviviendo

uno a uno,

y nos quedamos

con el corazón desnudo y susceptible,

tan vulnerable,

con la alerta sísmica

resonando en el cuerpo y la almohada,

era el eco de la tragedia,

un acecho permanente tan adherido a la memoria,

presos de la angustia,

resaca de la tormenta

que nos hizo temblar de miedo y emoción,

y nos hizo darnos cuenta

que estamos vivos y despiertos,

listos para grandes hazañas,

las grandes batallas aún por venir.

 

Será que necesitábamos una sacudida

para abrir los ojos y darnos cuenta

y recordar que el amor a los demás

es también parte de la naturaleza humana,

será que necesitábamos una sacudida

para sacudirnos el amargo yugo de la indiferencia,

darnos fuerza unos a otros,

querernos unos a otros,

resucitarnos unos a otros.

 

Es el gran cisma

que dejó el sismo tras de sí.

 

Levántate del agujero, mexicano,

que todavía queda mucho camino por andar,

hay que abolir la injusticia en todas sus formas,

hay que repartir el pan y la tortilla,

hay que reconstruir un país socavado por la inmundicia,

hay que levantar un dolorido país entre las ruinas

con las manos desnudas y el corazón galopante,

hay que seguir andando, ligeros y sonrientes,

para volver a reencontrarnos en la calle

y seguir luchando contra la tiniebla

que se niega a partir,

hay que seguir de frente

caminando rumbo al sol,

porque no hay tristeza que dure para siempre

y del mismo modo,

querido mexicano, querida mexicana,

llegó el momento de hacer germinar

nuestros sueños

tras la fúnebre sacudida,

porque la vida es breve

y queremos seguir viviendo,

seguir riendo,

seguir soñando.

::.

Dibujo

Comenzabas a tomar color

en los trazos

y en los sueños,

como una bocanada de humo

y recuerdos

caminabas silenciosa

en los latidos del aire,

era la noche afilada

que gemía

y amenazaba con morder,

eran versos descompuestos

persiguiendo una tímida luz

en medio de la calle,

eran tus ojos lejanos

de estrella extraviada,

las dulces notas de tu voz

hacían agujeros

en la memoria del corazón

y la ruina de mi cuerpo,

eran las palabras que nunca fueron,

un pedazo de tierra mojada

temblando de agonía y de placer

a orillas del lago,

era la vida de manos frías

que se desnudaba

en la mirada celosa

del otoño,

era la luna menguante

derramando obscenas historias

de venganza y desamor

a la luz de las velas,

una puñalada de verdades,

un ataúd de secrecía,

un latigazo en el alma entreabierta,

un río revuelto en tempestades

y tierra removida,

una escalera de piedra

sin descanso ni retorno,

una cuchillada sin sangre

ni desvelo

anidando en mi solitario pecho,

una última parada

antes de tomar el tren

a ninguna parte,

serenata de silencios,

una no tan breve

despedida.

::.

Una banda de robots

De cuando los robots fueron programados para hacer música. Se llama Automática.

Otra noche triste

No sé por qué será que en un país como este donde los asesinatos en todas sus formas son cosa de todos los días, de repente algo pasa que uno no termina de acostumbrarse a tanta chingadera. Será quizá que, a diferencia de otros casos, a este se le dio más seguimiento desde su desaparición. O será quizá que las fotos que se difundieron de Mara, reflejaban tal alegría y vitalidad que por eso nos pegó más la noticia. El caso es que a partir de todo esto, salió un poema, como forma de sobrellevar tanta jodida violencia a nuestro alrededor.

:

Otra noche triste

Para Mara Castilla y las mujeres asesinadas en México

Te mataron, bonita,
del mismo modo
en que los cobardes
suelen asesinar
a mujeres y niños
en este país
donde no deja de brotar
la sangre que nos ensucia a todos,
la sangre que nos ensucia el corazón,
en este país desmembrado
y turbio de tanta podredumbre.

Te asesinaron Mara,
así nada más,
y no faltará el imbécil
que pretenda culparte
por vivir sin miedo
en esta tierra maldita
donde el horror
se ha vuelto rutina,
este suelo impregnado
de muerte y tristeza,
y gritos enterrados
en ominoso silencio.

Hubiéramos querido
que la muerte no te amordazara,
querida Mara,
para que pudieras seguir cantando
y sonriendo en este mundo
triste y amargo
donde las niñas mueren por ser niñas,
y las pirañas muerden sin misericordia
y carroñeros zopilotes
merodean nuestras cabezas
junto a la risa infame
de las hienas.

Ojalá siguieras aquí,
querida Mara,
ojalá que no te hubieras ido
y no existiera este poema,
pero hoy estamos tristes
y no queda más remedio
que escribirte un par de líneas
para tratar de hallar consuelo
ahora que el aire roto
se nos adhiere en los pulmones,
y no sabemos qué hacer
ni a dónde acudir
ni con quién desquitar
toda la ira
que se nos va acumulando dentro,
tanto jodido dolor,
tanta puta injusticia,
y la infamia asesina
que nunca cesa.

Aquí seguimos inmersos
en esta pesadilla que no termina,
en esta lumbre silenciosa
que nos va quemando por dentro,
en esta sed de justicia
sepultada entre polvo y hollín,
esa extraña necesidad
de extrañar a nuestros muertos
y cantarles una elegía
para encontrar una salida
entre tanta penumbra
que nos ha dejado ciegos.

Aquí seguimos, Mara,
extrañándote como extrañamos
a nuestros otros muertos
que cerraron los ojos
para soñar mundos lejanos
con sabor a tierra mojada,
soleado refugio a donde
habremos de huir
para no ahogarnos
en el mar de la ira,
aquí seguimos, Mara,
soñando mundos azules
hasta que nos llegue el turno
de morir acuchillados
por la miseria humana.
::.

Maremoto

 

El mar brotó de una herida
y se fue a quiénsabedonde,
atraído por el viento fugaz
que se arremolinaba
repartiendo desastre por doquier,
era el mar enamorado que vagaba sin rumbo,
en el deshielo de la sangre caliente
vociferando huracanes.
::.

Las pinturas vivientes de Alexa Meade

Ya había visto el trabajo de Alexa Meade desde hace un rato. Pero ahora que me topé con un video suyo en Facebook, me dio por ahondar en su obra. Interesantes pinturas tiene en su portafolio esta artista que ideó una manera de convertir a gente de carne y hueso en pinturas de dos dimensiones. Vale la pena echarle ojo a su sitio web.

 

 

 

 

 

El capital financiero y la privatización del espacio urbano en la era de la globalización

Las dinámicas del capital financiero a partir de la década de 1980, que coincide con el fin de la Guerra Fría y el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información, ha modificado las estructuras de los Estados nacionales y sentado las bases de un nuevo proceso estructural y global de apropiación de la riqueza.

Un proceso donde la desigualdad social, la migración y el choque de civilizaciones son sólo algunas de sus caras más visibles. Puntos esenciales para comprender el fenómeno de la globalización.

Aquí algunos conceptos para entender este complejo y fascinante proceso: David Harvey sobre la crisis del capitalismo; Saskia Sassen, sobre las desigualdades y el proceso de expulsión que promueve la ciudad global; Zygmunt Bauman sobre la modernidad líquida; y Manuel Castells sobre la sociedad red. Todo un marco conceptual para entender el mundo de hoy.

Una habitación sin muebles

 

¿Recuerdas aquella soledad
que se nos fue desprendiendo
de la ropa?

Casi como una habitación sin muebles,
una casa vacía,
el luto inamovible
que se lleva adherido
en el corazón.

¿Recuerdas aquella noche
en que dormimos pegaditos,
queriéndonos por la pura inercia
y sin decirnos nada?

En tus ojos todavía no llovía,
era apenas una nostalgia pasajera,
de esas que recorren el cuerpo
como una brisa sigilosa
que se nos cuela en el alma
y nos deja desnudos a la intemperie.

Era como un río cabalgando lento
desde lo alto de la colina,
una tarde de mudanzas y desvelo,
añoranzas inútiles
que sólo sirven para levantar el polvo.

Era como ver el rojo suceder de las estaciones
y las hojas secas
meciéndose en mis adentros,
un sueño escapando de su prisión
para dibujar la luna
en la inmensa negrura del cielo.

Y ahora me doy cuenta
que no eras otra cosa
sino un recuerdo marchito,
una punzada en la sangre
que se fue haciendo
como la espuma entre la arena,
un lejano suspiro
extraviado entre los árboles.
::.

La ficción como forma de vida (a propósito del final de temporada de Game of Thrones)

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Da gusto tener la oportunidad de seguirle la pista a Game of Thrones, una de las grandes fantasías de nuestro tiempo. En una era dominada por la producción en serie, donde uno pareciera haber visto una misma película que se repite y se repite en diferentes contextos, de repente alguien se acordó que el arte de narrar reside en una buena historia.

Los efectos especiales no pueden sustituir a la trama, como parecieran predicar las películas de superhéroes, las chic flick y los melodramas cursis que buscan el llanto fácil con las mismas fórmulas de siempre. Si algo siempre me ha impresionado de quienes escriben ficción, es precisamente la capacidad de recrear mundo enteros.

En cada capítulo de Game of Thrones aparecen docenas de personajes entrañables cuyas historias se van entrelazando poco a poco. Algunos personajes se mantienen y otros mueren, algunos se rencuentran tiempo después y otros nunca más se volverán a ver. Lo mismo ocurre en la vida. Personas van y personas vienen. Los que antes se amaban ahora se odian y visceversa. Los antiguos enemigos son aliados y lo mismo sucede al revés. La vida siempre tiene giros inesperados, como toda buena historia.

Y este tipo de relatos de largo aliento, con una geografía y una mitología propia, sólo se podían llevar a la pantalla en el formato serial que ha ido modificando la narrativa audiovisual de nuestro tiempo. Películas de 10 horas divididas en capítulos donde no hay espacio para la paja, el relleno, donde cada diálogo condensa años de tensión entre los personajes, historias donde los oscuros pasajes que no han sido revelados dan pie a extravagantes teorías que dan vuelo a la imaginación de los espectadores.

Y entonces ocurre el milagro de la ficción, que nos permite vivir en otro lugar y otro tiempo, vivir aventuras en la piel de los personajes que nos sirven también como una máscara que nos revela nuestra verdadera naturaleza, la del ser humano librando sus muchas batallas, el ser humano que intenta mantenerse a flote en la vorágine del caos, el ser humano que intenta transformar al mundo venciendo sus propios miedos, el ser humano que se reconcilia con sus demonios, el ser humano que sueña y llora y se ríe y se enamora y come y se desvela y se emociona y tiene dudas y recuerdos y hace amigos y enemigos, el ser humano que se extravía y se reencuentra consigo mismo en la oscuridad de una cueva, el ser humano cuya vida de ficción nos hace sentirnos más vivos y despiertos, porque nosotros también sufrimos con ellos y nos emocionamos con ellos, y nos enamoramos junto con ellos.

Es la diaria convivencia aquello que permite desarrollar vínculso con otras personas y lo mismo sucede con los personajes de ficción, esa nostalgia inexplicable que se le va metiendo a uno conforme termina de leer las últimas páginas de una novela, esa sensación de vacío que queda al saber que nuestro camino y el de los personajes de ficción habrá de llegar a su fin, porque toda buena historia tiene que tener un buen final y no podría ser de otro modo, como la muerte que habrá de recogernos en su manto fúnebre llagada la hora.

La ficción como espejo de la realidad, que se va construyendo a la par que nuestros sueños. La ficción como esa sustancia capaz de reescribir el presente. La ficción como salvavidas en momentos de duda y extravío. La ficción como una forma de expandir las muchas posibilidades que encierra nuestra finitud terrestre. La ficción como bálsamo que habrá de aliviar nuestras penas y hacer aún más plenas nuestras alegrías. La ficción como una forma de entender el maravilloso y terrible secreto de la vida y la muerte.

Por eso no queda más remedio celebrar el final de temporada de Game of Thrones, ahora que tendremos que esperar un año para ver la próxima temporada, la última, con la esperanza de llegar a buen puerto en ese largo periplo en que nos hemos embarcado desde hace ya algunos años. Porque a veces, cuando la vida pareciera carecer de sentido, basta imaginar otros mundos y otras vidas para seguir viviendo. La magia de convertir la vida en cuento.
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Canciones de éxtasis rapero y un par de pinceladas de Fito

Entre las rolas que me recomendaron últimamente, una en particular me impactó. No sólo por el ritmo tan pegajoso, sino también por la imagen del mismísimo Satanás repitiendo “éxtasis”. Por supuesto que en un país donde el crimen es ya parte de la cultura, dicha cultura crea también sus propias estéticas: la venta de drogas, la violencia, el chupe, las morras, la fiesta, las riñas callejeras. Por eso me parece poderosamente atractiva esta canción de Millonario y W Corona, en colaboración con Cártel de Santa.

Y por si queda dudas, pues no está de más ver este otro video, donde la narcoviolencia del norte de México, con tonos californianos, se mezcla también con la cultura de los shooters en consolas de videojuego.

En un asunto aparte, y entre otros vidios que tenía pendientes, me puse a oír este recital extraviado de Fito. Me gustó en particular la interpretación de Tres agujas (minuto 33:00), el cover brasileiroso de Tratando de crecer (43:30) y La rumba del piano (47:30).

Y como no conocía la última canción me puse a buscar otras versiones y me encontré esta maravilla. Tremendo Fito.

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De las palabras frescas y calientes

Leyendo sobre cosmogonía mesoamericana me encontré el siguiente texto:

“Perla Petrich, en su libro La alimentación mochó, afirma que para los mototzintlecos las palabras existen autónomamente, como fuerzas, después de que han sido expresadas. Se deslizan como “una flecha en el aire” y penetran el cuerpo del destinatario, por los oídos cuando son benéficas y tranquilas, por las articulaciones cuando son dañinas y cargadas de malos sentimientos. Las palabras calientes son las que van con pasión maléfica o perturbadora. El hechicero posee “boca de fuego”. En cambio, el qamán (el defensor) pronuncia palabras frescas”.

A lo cual habría que agregar: cuidado con lo que uno dice, pues las palabras cuando andan sueltas forman parte del mundo de los espíritus.

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Recuento

 

He visto caer las estatuas de Oriente,
he buscado el oro en Junín
y probado el frío de la montaña,
he surcado maremotos de arena
y disfrutado la resonancia de un tibio amanecer,
he inundado la noche con canciones
y otras nostalgias sentimentales,
he estado ahí,
en la diáspora del hambre asesina
y el ácido corrosivo de los sueños rotos,
me he adentrado en templos de dioses muertos
y he escuchado también
las plegarias solares del bosque,
el diálogo coral de los pájaros,
he respirado el aceite secreto
que yace en el fondo del mar,
he caminado entre salares de interminable blancura,
he visto emperadores recorrer a caballo
las empedradas calles de la historia,
he visto ataúdes de anónima muerte
y la ira desbocada de jóvenes umbríos por la pena,
he clamado por el amor del mundo
y anunciado el eterno retorno de la primavera,
he caminado descalzo por pantanos
y entre las espinas del huizache,
he documentado con mis ojos
el terregoso vaivén
de hormigas jornaleras,
he cruzado puentes movedizos
en las intermitencias de un oscuro río
y sobrevolado el acantilado con una cuerda,
he bebido de la transparencia del agua
y la efervescencia del vino,
he buscado mi voz en cada piedra
para ir juntando pedazos de humanidad descuartizada
en el rugido de la metralla,
he asentido en silencio para no morder
y he palpado también
el sabor de mi propia sangre,
he contemplado soñoliento
el suave suspiro de la persona amada
y he caminado por el dintel
que nos separa del insalvable abismo de la locura,
he visto las imponentes cabezas de los tigres
y la pulcritud del mármol,
una antología de aves y colores
merodeando el cielo
y también he visto
repetirse la historia, sucedánea,
de los primeros hombres,
las primeras fiebres del corazón
y la sigilosa tormenta del último beso,
he acariciado cuerpos de madera blanca
y me he zambullido en un ojo de agua
para renacer de entre las brasas,
he acampado en el estiaje de la pobreza
y he contemplado también las estrellas,
he probado el obsceno fruto de la melancolía
destilado entre tus piernas,
he sido perseguido y vitoreado
en las callejuelas del alba,
he procurado enunciar todas las verdades del mundo
con la belleza de la palabra
que es también la belleza del corazón,
he ido dejando huellas en tinta negra
y aprendido también
a conversar con los muertos, dejarlos partir,
y aquí sigo
rumiando versos y quimeras
en la asimetría del tiempo-crucifijo
que nos devora
en medio de la tempestad,
aquí sigo
rememorando los días y las flores
en la lumbre de seguir viviendo.
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La formidable versión de Take five interpretada por Brubeck y compañía

Disculparán mi ignorancia jazzera pero no conocía esta versión de la clásica canción. Una cosa tremenda, alucinante. Señores músicos los que interpretan esta formidable pieza. Paul Desmond (alto sax), Joe Morello (batería), Eugene Wright (bajo) y Dave Brubeck (piano). La escuché y quedé prendado. Sublime.

 

El origen del sexo

¿Cómo o por qué fue que la vida desarrolló la reproducción sexual? Es uno de los grandes misterios de la biología evolutiva. Una cuestión que nos permite entender grandes procesos sociales y culturales que ocurren actualmente sin que nos demos cuenta.

Es por ello que el documental El origen del sexo, me resultó tan estimulante. Sobre todo, el caso donde se exponen las diferencias de comportamiento entre los chimpancés y bonobos, dos comunidades donde las relaciones de poder condicionan y configuran diferentes maneras de ejercer la sexualidad, y por ende, modifican por completo las dinámicas sociales.

El llamado

 

Escucho los tambores:
es el llamado al viaje
que retumba en mis oídos,
el llamado a la aventura
galopando desde adentro.
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Jornaleros

 

Rumiantes y cabizbajos
marcha la gente hacia el trabajo,
rutinario ritual del hastío
donde el sol no penetra
y el follaje es tan solo
un espejismo.

Rumiantes y cabizbajos
cual vacas rumbo al matadero,
llegan elegantes los jornaleros
a la fúnebre jornada
de prohibiciones
y suciedad en el alma.

Llevan la camisa rota,
las manos como terregales,
la mirada lejana hecha de vidrio,
ahí van los jornaleros
a empeñar la vida en la fábrica,
a rascar la piedra con los dientes.

Taciturnos y febriles
se arremangan los sueños
y se aguantan las horas
para salir huyendo en el tranvía,
aguardar la anhelada quincena
y arrancarse las ganas
de salir volando por la ventana.
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El deseo sexual hecho canción

Un video que ha sido censurado por las buenas conciencias de Facebook y Youtube, al considerarlo pornográfico. Desde luego que el video de Pink Guy tiene connotaciones sexuales explícitas, pero también una propuesta estética interesante, que va más allá del puro coito. Es más, me parece incluso que es una interesante muestra de los tiempos en que vivimos: una era gobernada por el PornHub. Una época donde el disfrute sexual ni siquiera necesita de contacto físico, pues está al alcance de un clic. Casi como coger con robots. Es el placer erótico en la era de la información. No podíamos esperar otra cosa de los creadores del hentai.

セックス大好き「I LOVE SEX」- PINK GUY [MUSIC VIDEO] from Nicolas Pomet on Vimeo.

La memoria es una selva de tonos lila

 

 

Cuantas dimensiones
tiene el alma,
cuantos vocablos,
cuantas imágenes y aromas,
cuantos sonidos.

Será que imaginar
es otra forma de recordar,
otra forma de sentir
y hacer presente
esa elocuente punzada
que llevamos
tan dentro de nosotros.

Es el lenguaje del alma
que habla
desde un vívido sueño
de embriagantes flores
o coloridas visiones
brotando en la superficie
de la luna.

Los espíritus vagan
por el mundo,
ahí donde convergen
el cielo, la tierra y el mar,
como el día que
desnuda a la noche:
son ballenas flotando
en el aire,
racimos de ciervos
huyendo de la sequía,
selvas de mangos y fresas
repartiendo dulzura
para olvidar las penas.

Así se escribe
desde las lúgubres catacumbas
del corazón,
desde la cienagosa pulcritud
de recuerdos color sepia,
una película
que se repite una y otra vez
en el imaginario
de quien sueña despierto,
siempre atento al llamado
de la próxima aventura,
el próximo diluvio,
la próxima puesta de sol.

Es un amor a las brasas
alumbrando la penumbra,
las coordenadas secretas
de los anhelos prohibidos,
la furibunda obsesión
de un último beso.
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