Lazcano y el origen de la vida

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Un curso de tres días sobre el origen de la vida -a propósito de los 75 años de la publicación ¿Qué es la vida? de Erwin Schrödinger- e impartido por el mexicano Antonio Lazcano.

El surgimiento de la vida sigue planteando uno de los grandes misterios de la ciencia. Cómo fue que la materia comenzó a replicarse? ¿Con qué propósito? Estas son algunas de las preguntas que quedan varando en el aire y al mismo tiempo, evidencian las limitaciones de la ciencia moderna.

A final de cuentas, como bien refiere Lazcano, la ciencia tiene problemas para definir conceptos como vida, energía, espacio, tiempo, debido a que la ciencia trabaja precisamente con categorías fenomenológicas y filosóficas. Una situación que, desde mi perspectiva, evidencia la dependencia de la ciencia a la metafísica, del mismo modo en que el concepto de número en la matemática depende de axiomas para poder funcionar. Y por metafísica me refiero al lenguaje, esa capa de la realidad y la percepción que va más allá de lo estrictamente físico y opera en el ámbito de la abstracción.

Una cosa que me llamó la atención, fue descubrir que una forma de metabolismo primitivo es precisamente la fermentación.

La fermentación es el metabolismo más sencillo que hay, la forma más ineficiente para producir ATP”, afirma Lazcano (sesión 2, 2:00:10). “Esa distribución universal que tienen la fermentación o las enzimas de la fermentación está hablando del momento en que todos veníamos de un ancestro fermentador. El último ancestro común a todos los seres vivos, seguramente era un fermentador. En el caso de las mitocondrias, lo que vemos son los vestigios de lo que alguna vez fue una bacteria de vida libre, probablemente una depredadora, que se metió dentro de otra bacteria, otro procarionte, y en el curso del tiempo evitó la rebundancia”, afirma Lazcano al explicar algunas simbiosis primitivas que dieron origen a ese coctel de sustancias que conforman la vida.

La charla de Lazcano me puso a pensar. ¿Será posible que la vida sea consecuencia de algún tipo de “simbiosis primitiva” entre virus (que poseen código genético) con estructuras orgánicas complejas subcelulares, protobiontes, que tienen reacciones químicas similares al metabolismo? ¿A qué se debe que los virus posean código genético y al mismo tiempo sean incapaces de autorreplicarse?

Si la vida es una “suma de propiedades” como afirma Lazcano, ¿cómo fue que los sistemas complejos con reacciones similares al metabolismo comenzaron a autorreplicarse? He ahí la clave para entender el origen de la vida.

 

 

Videos ácidos para levantarse de entre los muertos

Un par de videos chéveres que me topé por ahí. El primero de MGMT, When you die. El segundo, ya había escuchado la canción pero no sabía el nombre de la banda: Metronomy con The Look.

Sobre el origen de la identidad nacional

Un video bien explicado de hace un año, sobre el surgimiento del Estado-nación y la identidad nacional como parte de un proceso histórico y cultural. Las naciones son un invento de la modernidad, que permitió cohesionar grandes extensiones de territorio bajo un mismo marco de referencia cultural. Algo que se está desquebrajando con la globalización financierista y la imposibilidad del Estado-nación para hacer frente a muchos de los problemas por los que atraviesa el mundo actual.

Melomanía

Música es la danza del viento,
las pulsiones del sol
ahogadas bajo el mar,
el sonar de las mazorcas
en un perfume
de luna crepuscular.

Música es la sangre del tiempo,
un rechinar de dientes,
alimento sagrado
que espanta el frío y la tristeza
en el corazón de los hombres.

Música es un parpadear
de mariposa,
las arenas del sueño
que gravitan como lechuzas
en las malvas fiebres de la tarde
y su desnudez amortajada.

Música es también
sucumbir al deseo y la asfixia,
un hormigueo,
un ardor como de lija,
una voz en los trigales
como una sinfonola de estrellas,
el cálido aliento de un volcán
varado a media noche.

Música es una sustancia
de raíces y arboleda,
el vuelo diurno de un pez
sideral y sonriente,
una bocanada,
los delirios del agua del río
y su suave transcurrir
de palabras.

Música es una sed de azar
y de máscaras,
un temblor de piernas,
la risa de los sapos
croando el horizonte
cuando la oscuridad
se acuesta en la maleza.

Música es el galopar
de las valquirias
y sus fúnebres trompetas,
la embriaguez artificial
y clarividente
de una planta enamorada,
un relucir de piedras,
cavernosas humedades
de angustia y fantasmas.

Música es una rotonda
de cuervos arlequines
haciendo surcos en el cielo,
una kilométrica avenida
con tapiz de tulipanes,
nostalgia de gaseosa
y de gangrena,
el éxtasis religioso y mortecino
de las células azules
cuando duermen.
::.

 

Libre

Si alguna vez
fui libre,
aquello ocurrió
en un poema.
::.

Desnudez y vestimenta

Todos nosotros nacemos dormidos
y sólo despiertan aquellos
que se visten de palabras,
aseguran los sabios mapuche.

O dicho de otro modo:
despertar es vestirse de palabras.

Y dormir…
¿qué será entonces?

Dormir es desnudarse,
quedar varados en el sueño
del que ama la tierra con las manos,
dormir es soñar y ser soñado,
descubrir y descubrirse,
mirarse hacia dentro y hacia afuera
como quien bulle en las aguas hirvientes
del olvido y la memoria,
dormir es decir y deshacer
haciéndose todo con la nada
y hacerse nada con el lodo,
es suspirar y exasperarse
como el corazón que enrojece
en el silencio de una manzana,
dormir es un recuerdo
de luna tibia
como una espuma de cerveza
recitando poemas
en la saliva copular
que yace en el viento.

Dormir es una luz obscena,
luz añeja y transparente,
casi muda,
es una fiebre de anhelos
y esperanza descalza
entre una selva de cardos y ortigas.

Hay que decir la noche
con otra carga emotiva,
hay que seducir a la palabra viajera
que mora en las piernas
de una mujer delirante,
hay que mojar la lengua
en aquella sustancia eléctrica
donde abreva la poesía,
retorcerse y regodearse
en la sombra
como quien brilla por dentro.

Porque dormir es callar
y dejar morir
las palabras quietas,
dormir es apagar la luz
y despojarse de las ropas
en la fiebre delirante
de quien camina en el aire,
porque sólo quien duerme
despierta,
sólo quien muere
vive realmente,
sólo quien guarda silencio
ve crecer las palabras frutales
que nutren la vida,
pues despertar es enunciar
la palabra sagrada
que brota en la mente
del dormido,
la palabra luminosa
que brota de la lengua
como un sueño de madera,
la palabra ardiente
que lo mismo viste y desuella,
la palabra-fuego
que nos incendia por dentro
y habrá de quitarnos también
el frío que nos entume el corazón.
::.

Para comprender la guerra del cambio de divisas

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La política monetaria y el cambio de divisas, es una arma geopolítica que está siendo muy utilizada en nuestros días. EE.UU. defiende la hegemonía del dólar mientras que la Unión Europea apuesta al euro como alternativa, al mismo tiempo que las potencias orientales como China, Rusia y Turquía intentan explorar otras posibilidades como el yuan o la adquisición de oro como una medida para contrarrestar el poderío hegemónico estadounidense.

Algo que yo no sabía y me llamó la atención, es la manera en que al ser una divisa fiduciaria, con una amplia presencia más allá de sus fronteras, la hegemonía del dólar le permite a la Reserva Federal de EE.UU. imprimir con más holgura el papel moneda y generar riqueza con poco impacto inflacionario, lo cual es una ventaja importante a la hora de, por ejemplo, adquirir deuda. Un proceso que se conoce como monetización de

El asunto de los mercados financieros de divisas es algo sumamente complejo de entender. Pero por ahí encontré algunos videos que pueden ayudar a clarificar algunos puntos importantes.

Lo que realmente indigna a la comentocracia mexicana

Llama la atención la embestida mediática contra el presidente Andrés Manuel López Obrador por su crítica a los “expertos” de la “sociedad civil”.

La misma semana, las columnas de los periódicos publicaron una oleada de “opiniones” muy similares, quejándose del desdén de AMLO por el saber técnico de los “expertos”.

Nunca oí a los comentócratas quejarse por cómo se desdeñaba el saber producido en las instituciones públicas como la UNAM, mientras se privilegió a instituciones semilleros de tecnócratas como el ITAM, a la hora de tomar decisiones a lo largo de los 30 años de neoliberalismo que dieron como resultado un país destrozado, con una crisis humanitaria sin precedentes. Pero ahora se quejan al unísono, como si se hubieran puesto de acuerdo.

Los opinólogos pedantes que tienen espacios de privilegio en los medios de comunicación tampoco hablan sobre quiénes son los que financian a las organizaciones que se han autoproclamado como voceros de la “sociedad civil” pese a recibir financiamiento de organizaciones como Open Society (del multimillonario George Soros) o fondos de USAID (el gobierno de EE.UU.) o las cúpulas empresariales mexicanas afines a los intereses del capital financiero trasnacional (ahí están el IMCO y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad como dos ejemplos de ello). Financiamiento que busca influir en la opinión pública y posicionar agendas específicas que suelen situar intereses privados por encima del interés público de los mexicanos. De ahí que los integrantes de la autoproclamada “sociedad civil”, conformada por académicos socialité egresados de universidades extranjeras, peguen el grito en el cielo cuando el nuevo régimen político emanado de la llamada 4T haya optado por cambiar las reglas del juego y abrir espacios de decisión a sectores tradicionalmente marginados que fueron vilmente ignorados en aras de un saber tecnócrata que hizo añicos a este país.

Los comentócratas están furiosos porque no conciben que se socaven su autoridad como depositarios del “saber”. Algo que en realidad tiene que ver con una disputa por el poder político.

“Así, pues, saber consiste en referir el lenguaje al lenguaje; en restituir la gran planicie uniforme de las palabras y de las cosas. Hacer hablar a todo. Es decir, hacer nacer por encima de todas las marcas el discurso segundo del comentario. Lo propio del saber no es ni ver ni demostrar, sino interpretar”, señalaba el Michel Foucault en Las palabras y las cosas.

En su formidable libro, el filósofo francés explica con una lucidez extraordinaria la manera en que el “saber” no es un ente estático o fijo, sino algo que cambia continuamente y se configura culturalmente a partir de las relaciones de poder al interior de todo grupo social. Para Foucault, el saber es sinónimo de poder, pues es precisamente ese “saber” el que legitima el ejercicio del poder político. Y la imposición de un saber hegemónico que aplasta a otras formas del saber, constituye siempre un ejercicio de poder.

Por ello, lo que vemos hoy en la prensa mexicana no es sino una disputa abierta por el poder político, en la que los resquicios de los intelectuales favorecidos por el régimen neoliberal pelean por el control de “la verdad” en una época donde el discurso de la Cuarta Transformación cuenta con un amplio respaldo popular, con niveles de aprobación hacia López Obrador cercanos al 80% de los mexicanos, según las últimas encuestas (El Finanicero, Reforma, Mitofsky).

Algo que tampoco dicen los intelecutales orgánicos del régimen neoliberal, es que el triunfo de López Obrador es en buena medida consecuencia del agotamiento discurso tecnocrático cada vez más alejado de la realidad que viven millones de familias mexicanas agraviadas por la violencia, la falta de oportunidades y el saqueo sistemático de unos pocos a expensas de las mayorías.

La realidad que retratan los opinólogos desde su burbuja de privilegios está completamente divorciada de esa otra realidad que vive la gran mayoría de los mexicanos. Una realidad mucho más cruda de lo que se alcanza a percibir en la comodidad de los cubículos y las estancias académicas en universidades estadounidenses y europeas. Una realidad que golpea en la cara mientras los intelectuales del viejo régimen y los bienpensantes pasan largas horas discutiendo lo que “debería ser” en un mundo ideal que no existe. De ahí su incapacidad para resolver problemas prácticos que, más allá de un saber técnico altamente especializado e inaccesible para el ciudadano común, requiere de sentido común y voluntad para resolver un estado de cosas caótico y complejo que difícilmente se corresponde íntegramente al mundo ideal planteado en los libros.

Un ejemplo de esta situación es el debate sobre la creación de la Guardia Nacional y los espacios otorgados por López Obrador a los militares, que incluyen hasta la construcción del nuevo Aeropuerto. Desde una lógica estrictamente academicista, el planteamiento de la creciente militarización implica un riesgo para los poderes civiles propios de los regímenes democráticos a la usanza liberal. Sin embargo, ese análisis excluye factores prácticos que van más allá de la teoría. Y es que desde una perspectiva políticamente maquiavélica -que suele ofender a los intelectuales puros, inmaculados y éticamente bienintencionados- el acercamiento de López Obrador con el ejército en aras de defender un proyecto nacionalista frente a las presiones del capital financiero trasnacional, tiene toda la lógica del mundo.

¿O acaso no han visto cómo el gobierno de EE.UU. está tratando de invadir Venezuela y dividir a las fuerzas armadas de aquel país para beneficiar sus intereses geoestratégicos en América Latina? ¿No vieron como la soberanía de Chile y Guatemala (con los golpes a Allende y Arbenz) y más recientemente en Honduras y Brasil, se vio burdamente socavada por el imperialismo estadounidense en la región? ¿Qué nos garantiza que los países movidos por banqueros e inversionistas de Wall Street no fomenten un golpe de Estado cuando sus intereses hegemónicos sean afectados para beneficio de los mexicanos?

Todos esos factores están en juego hoy, en el contexto político de México. Pero por supuesto, los comentócratas conservadores no han mencionado una sola palabra de todo esos factores que existen y tratan de ocultar para manipular a su favor a la opinión pública, dentro de una continua disputa por el poder. Lo que vemos a diario en los medios, más que simples opiniones, es en realidad maniobras de guerra en un escenario de confrontación entre dos grupos antagónicos: los que luchan por mantener intactos sus privilegios frente a los que luchan por cambiar el estado de cosas que prevalece en México y el mundo.
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El caos de lo real

Un cadáver exquisito que nos salió a Carlos Adampol, a mi hermano el Cholo y a mí, una noche de cerveza y plática filosófica en La Faena, Ciudad de México, el 5 de febrero de 2019.

La realidad es una lengua de mil ojos
que se evapora en el sueño líquido de los vivos,
que se reduce a la palabra,
se entrega al instante del que todo está hecho,
es el caos infinito que ordena la belleza,
la ley del más fuerte sólo prevalece
cuando la oscuridad se yergue en el horizonte
como una humareda de gatos muertos,
una cura a la enfermedad del mundo,
una salida a la trampa que propone lo que es real,
aquello que con el tiempo cambiará pero ahora prevalece,
son los juegos de poder que se transforman sin cesar
en la mente perniciosa del que sueña despierto
un rosal de piernas entreabiertas.

Me disuelvo en las grietas de la piel de nuestra era,
el camino de este uno que se disuelve en el éter,
en la totalidad de esta sociedad cambiante a paso lento, místico.

Y la luna reptaba a tientas sobre la cornisa
y la risa de las hienas contaminaba el aire
que el verso del solitario purificaba,
y mostraba que lo humano es la creación
pues el tiempo es la madre materia que circunda todo,
lo que ronda el misterio,
lo profundo de los sauces,
lo fértil de la tierra,
una lumbrera en lo alto de la montaña,
una cacofonía de estrellas.
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Venezuela: el nuevo campo de batalla en la guerra geopolítica de EE.UU. y Europa contra Rusia y China

Más que una lucha por la democracia y los derechos humanos, una serie de factores e intereses de las grandes potencias explican la atención que ha tenido la crisis venezolano a nivel internacional.

Manuel Hernández Borbolla

La dimensión internacional que ha adquirido la crisis política en Venezuela, poco tiene que ver con una lucha por la democracia o la soberanía nacional.

Por el contrario, la crisis venezolana se convirtió en un nuevo campo de batalla geopolítica entre las potencias hegemónicas: el bloque conformado por EE.UU. y Europa frente a la alianza entre China y Rusia.

Una situación que permite entender por qué razón el conflicto político en Venezuela, ha desatado una crisis diplomática a nivel internacional como no ha ocurrido con otros países que enfrentan crisis humanitarias provocadas por regímenes autoritarios, tal como ocurre en Honduras, Nicaragua, Haití, Arabia Saudita o la hambruna en Yemen.

He aquí algunas de las razones que explican la importancia de la crisis política Venezuela a nivel geoestratégico.

 

Fragilidad económica y tensiones políticas

La debacle económica que ha sufrido Venezuela en los últimos años, ha sido uno de los principales ingredientes de la crisis política.

Venezuela registró una hiperinflación de 1.698.000% en 2018 según la Asamblea Nacional, única cifra oficial en el país. Una situación que se produjo por una política de divisas, problemas financieros y una alta dependencia a las exportaciones de petróleo, cuyo precio se desplomó en 2014, lo cual agudizó la situación y produjo una serie de efectos como escasez de alimentos. La venta de crudo supone aproximadamente el 96% de los ingresos de Venezuela.

De acuerdo con Latinbarómetro, en 2018 los venezolanos registraron la peor percepción de progreso y situación económica en América Latina. “En Venezuela no hay nadie (1% es estadísticamente no significativo) que diga que hay buena situación económica”, señala el estudio.

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La debacle económica debilitó al Gobierno del presidente Nicolás Maduro, ya que en 2015, la oposición se hizo del control de la Asamblea Nacional. Para contrarrestar el descalabro, Maduro impulsó la creación de la Asamblea Nacional Constituyente, órgano que asumió facultades plenipotenciarias por encima de la Asamblea Nacional, con el propósito de que Maduro pudiera mantener el control del Poder Legislativo. Un acontecimiento que aumentó el descontento de la oposición y las tensiones políticas -incluyendo las acusaciones de represión y autoritarismo- que ya existían desde la época del expresidente Hugo Chávez.

Pese al malestar por la situación política y económica, Maduro logró mantenerse a flote gracias al apoyo de sectores populares, el respaldo del Ejército y el Poder Judicial.

Sin embargo, el debilitamiento del régimen provocó que Venezuela tuviera que buscar ayuda en el exterior. Una situación que fue capitalizada por China y Rusia para aumentar su influencia geopolítica en el continente americano, frente a la animadversión histórica de EE.UU. hacia el chavismo y su respaldo a la oposición venezolana.

La dependencia al capital chino

Para saldar sus deudas, Venezuela tuvo que solicitar diversos préstamos a China, lo cual ha reforzado la presencia geopolítica del gigante asiático en la región.

“Venezuela ha recibido más préstamos de instituciones chinas que cualquier otro país en la región”, lo cual “refleja la creciente dependencia del gobierno venezolano en el capital chino, para mantener su liquidez y como un vehículo de desarrollo”, señala un informe elaborado por la Red China y América Latina (REDCAEM).

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El Centro para los Estudios Internacionales y Estratégicos de Washington (CSIS, por sus siglas en inglés), estima que China ha invertido en Venezuela un monto cercano a los 62.000 millones de dólares. Un monto que implica el 52% de la inversión china en América Latina.

En este sentido, Venezuela impulsó la creación de la Petrolera Sinovensa -una compañía de capital misto con inversión estatal y participación de la China National Petroleum Corporation- diseñada para pagar con petróleo las líneas de crédito que los bancos chinos otorgan al Gobierno venezolano.

“Los acuerdos con China no generan deuda, todo el dinero que se debe se ha pagado con petróleo”, reconoció Maduro en septiembre de 2018, tras realizar un viaje a Pekín para reforzar acuerdos de cooperación con el mandatario chino Xi Jiping. En dicha visita, los presidentes de China y Venezuela firmaron 28 acuerdos de cooperación en las áreas de energía, comunicación, minería y financiamiento.

Venezuela es el país con las mayores reservas petroleras del planeta, con 300.900 millones de barriles, según datos de la CIA, equivalentes a casi el 18% de las reservas petroleras globales.

La mayor parte del petróleo venezolano se destina a China en un 40%, India 20%, EE.UU. 20% y un 20% se vende al resto del mundo, de acuerdo con datos oficiales recabados por la DW.

El oro para Turquía

Ante la caída de los precios de petróleo y la producción de la compañía estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), el Gobierno de Maduro optó por explorar otras alternativas para diversificar la entrada de divisas.

Una de estas alternativas, fue impulsar la explotación minera, ya que Venezuela tiene las reservas de oro sin explotar más grandes del mundo, con unas 7.000 toneladas métricas en reservas estimadas, según un informe de la consultora española Iberglobal.

De este modo, Venezuela es el país con más oro después de EE.UU., que posee 8.133 toneladas del mineral áureo.

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Además de oro, el Gobierno venezolano estima que en el país hay 33,8 millones de quilates de diamante (cuyo valor supera el Producto Interno Bruto de países como Chile y Dinamarca), 3.644 millones de toneladas de hierro (cuyo valor superaría el PIB de México y España), además de gigantescos yacimientos probados de bauxita, cobre, coltán y otros minerales. Todo esto, en el llamado “Arco Minero del Orinoco” que busca ser explotado comercialmente pese al alto impacto ambiental.

En este sentido, Venezuela exportó 23,62 toneladas de oro a Turquía en 2018, valoradas en 900 millones de dólares, según cifras oficiales de la nación euroasiática.

El Gobierno de Venezuela dejó de enviar oro a Suiza, ante el temor de que le sea decomisado por sanciones internacionales, por lo cual, la administración de Maduro ha celebrado diversos acuerdos con Turquía para refinar ahí el oro venezolano.

De este modo, Venezuela está alentando a que empresas turcas inviertan en la industria del oro en el país sudamericano. A cambio, Turquía envía alimentos.

Esta medida ha desatado la molestia de EE.UU. y su presidente Donald Trump, que en noviembre de 2018 firmó una orden ejecutiva imponiendo sanciones sobre las exportaciones de oro y otros sectores de la economía de Venezuela.

Países como Turquía, Rusia y China han comprado grandes cantidades de oro en los últimos años para reducir su dependencia al dólar como divisa. De acuerdo con algunos analistas, el oro es el activo más seguro porque no puede ser congelado o puesto en una lista negra. Una situación que da más independencia a las potencias orientales frente al control financiero de EE.UU.

La demanda mundial de oro por parte de bancos centrales creció 4% en 2018, el aumento más grande en 50 años, según el World Gold Council.

La presencia militar de Rusia

Ante las tensiones geopolíticas en Sudamérica, el Gobierno de Venezuela también ha reforzado en los últimos años su cooperación militar con Rusia, una situación que no es vista con buenos ojos por EE.UU. y Colombia, su principal aliado en la región.

Tan sólo entre 2005 y 2013, Caracas firmó con Moscú unos 30 contratos de defensa por valor de más de 11.000 millones de dólares, según contabiliza la agencia rusa Tass. Estos contratos incluyeron la adquisición de equipo militar como:

  • 100,000 rifles de asalto Kalashnikov AK-103
  • 24 aviones de combate Sukhoi Su-30MK2
  • 34 helicópteros Mi-17V-5
  • 10 helicópteros Mi-35M y otros 3 Mi-26T
  • 92 tanques de batalla Т-72B1
  • Sistemas de misiles antiaéreos Igla-S
  • Vehículos de combate BMP-3

De acuerdo con el índice Global Fire Power 2018, Venezuela se encuentra entre los seis Ejércitos con mayor capacidad de fuego en América Latina, al contar con un total de 696 tanques y 280 aeronaves de guerra.

A pesar de tener 123.000 efectivos militares, las Fuerzas Armadas venezolanas pueden llegar a contar con cerca de 550.000 personas, ya que el Gobierno otorgó armas a civiles con el objetivo de constituir una fuerza de reserva.

Un poderío militar que ha ido creciendo con la adquisición de armamento ruso en años recientes, aunque no existen cifras precisas y disponibles para dimensionar la venta de armamento ruso y chino en Venezuela.

Esto sin contar con la cada vez más estrecha relación militar entre Caracas y Moscú, que en diciembre pasado anunciaron operaciones militares conjuntas casi al mismo tiempo que dos aviones bombarderos rusos con capacidad nuclear Túpolev Tu-160 (conocidos como Cisne Blanco), realizaban operaciones de práctica en territorio venezolano.

“En la época de la Guerra Fría, Rusia nunca llegó a poner un avión de ese nivel en América Latina. Nunca entró en el patio trasero de los EE.UU.”, aseguró en diciembre pasado el analista y experto en geopolítica, Néstor Rosanía, director del Centro de Estudios en Seguridad y Paz de Colombia, en entrevista con el programa Al Punto.

Para Rosanía, el aumento de la presencia de Rusia en Venezuela es una respuesta a las operaciones militares de la OTAN en el Báltico. Esto, luego de que la OTAN realizara en noviembre pasado su mayor ejercicio militar desde el final de la Guerra Fría, el denominado “Trident Juncture 2018”, realizado en Noruega, con la participación de 50.000 soldados. Las maniobras se llevaron a cabo en un contexto de tensión creciente con Rusia, por la instalación de una base militar de EE.UU. en el país nórdico y varios casos de espionaje.

Un respaldo del presidente ruso Vladimir Putin a Maduro se produjo mendiante un nuevo acuerdo por 6.000 millones de dólares entre el Kremlin y Miraflores.

Casi al mismo tiempo que Irán anunció el envío de buques de guerra al Atlántico, con el objetivo de realizar operaciones militares conjuntas con Venezuela, informó Touraj Hassani Moqaddam, subcomandante de la Armada de Irán.

“Lo que vemos es que todavía seguimos con lógicas de la Guerra Fría. Hay dos superpotencias que tienen un tablero geopolítico y nosotros somos esos pequeños países satélite que vamos a tener el choque de esas decisiones de alto nivel. Lo que está pasando en Siria y otros países, también lo vamos a ver en el Caribe, con Colombia y Venezuela, que son aliados satélite de esos dos grandes bloques hegemónicos”, apuntó Rosanía.

La injerencia de EE.UU. y sus aliados

Aunque históricamente el Gobierno de EE.UU. ha apoyado a la oposición venezolana desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1999, el debilitamiento del régimen de Maduro ofreció una oportunidad para mover sus fichas en el ajedrez geopolítico para reafirmar su poderío en el continente americano y debilitar a sus rivales.

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De ahí que el apoyo de Trump hacia Guaidó se produce en un contexto en que varios países de Sudamérica han dado un giro hacia la derecha en países como Argentina, Chile y principalmente Brasil, el gigante latinoamericano cuya frontera colinda con Venezuela y es uno de los mayores aliados de EE.UU. en la región tras la llegada al poder del fascista Jair Bolsonaro.

Un hecho que es evidente en el respaldo de países con Gobiernos afines a la política exterior de EE.UU., tal como ocurre con el llamado Grupo de Lima, que ha presionado para desconocer a Maduro y respaldar a la oposición venezolana.

De este modo, EE.UU. lograría reafirmar su papel de potencia hegemónica en América Latina, en algo que muchos analistas consideran como un relanzamiento de la Doctrina Monroe, al mismo tiempo que cierra la puerta a China y Rusia en la región.

Esto, al cortar el principal destino de inversiones chinas y rusas en el continente, al mismo tiempo que cortaría el suministro de petróleo hacia China, con quien EE.UU. libra una guerra comercial.

Así lo ha reconocido John Bolton, asesor de Seguridad de la Casa Blanca y principal estratega del llamado intento de “golpe de Estado” orquestado por EE.UU. en Venezuela.

“Nos estamos enfocando en desconectar el régimen ilegítimo de Maduro de las fuentes de sus ingresos”, reconoció Bolton, quien añadió: “es un proceso muy complicado”.

Ante un posible derrocamiento de Maduro, EE.UU. quedaría en una posición ventajosa para explotar las riquezas petroleras y mineras de Venezuela.

En este sentido, Bolton aseguró que ya existen pláticas con petroleras estadounidenses para explotar yacimientos en Venezuela ante un posible cambio de régimen.

Desde que Bolton llegó a la Casa Blanca como asesor en abril pasado de 2018, se endurecieron las sanciones de EE.UU. contra Venezuela con el fin de estrangular financieramente al Gobierno de Maduro ante una posible invasión armada promovida por los estadounidenses desde sus bases de operación en Colombia.

Una estrategia que la administración Trump busca reforzar mediante una campaña mediática enfocada en señalar la ausencia de democracia en Venezuela y resaltar la necesidad de enviar apoyos económicos para enfrentar la crisis humanitaria que se vive en aquel país ante falta de víveres, incremento de violencia y tensiones crecientes con la oposición.

Todo esto, al mismo tiempo que EE.UU., de manera directa y a través de Guaidó, intenta reclutar militares venezolanos inconformes con el régimen para dividir a las fuerzas armadas de Venezuela, tal como expresó Bolton al señalar que el gobierno estadounidense dará una “amnistía” a militares que participen en el golpe contra Maduro.

Una maniobra que ha sido respaldada por las principales potencias de la Unión Europea -como Francia, Alemania y España, además de Gran Bretaña-, ante la fuerte dependencia que tiene Europa al poderío militar estadounidenses para hacer frente a lo que perciben como la “amenaza rusa”.

De ahí que los paralelismos entre Venezuela y la situación política en Siria -en el sentido de que el choque de las potencias hegemónicas para mantener y quitar al presidente en turno- han reavivado los temores de que la división social pueda derivar en una guerra civil como la que ha dejado más de medio millón de muertos tras siete años de conflicto armado.

Un complejo escenario geopolítico que explica por qué, a diferencia de otros países, Venezuela se ha convertido en el más reciente campo de batalla entre las potencias Occidentales y Orientales, en su disputa por la hegemonía globlal.

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Batallas tecnológicas: la complejidad creciente de un internet privatizado

Últimamente he batallando mucho con la tecnología digital. Se suponía que la era de los smartphones e Internet haría la vida más fácil en muchos aspectos. Y aunque así ocurre en muchos casos, la complejidad creciente de los dispositivos digitales es una cosa abrumadora, sofocante en ocasiones.

Llevo ya varios días luchando con contraseñas. Antes ponías una contraseña y ya. Ahora te piden muchas cosas: más de ocho caracteres, que incluya una mayúscula, un número y un signo de puntuación, además de que generalmente las cuentas digitales están también vinculadas al correo y el número telefónico. En algunas cuentas llegan al absurdo de pedir datos biométricos como el iris o la huella digital. Controles de seguridad absurdos en una época donde el gran oligopolio que domina el Internet (Google, Facebook y demás) lucran con nuestros datos personales todo el tiempo, abarrotado nuestros muros digitales y las plataformas de videos con detestables con anuncios personalizados.

Tantas exigencias en las contraseñas dificultan recordarlas o llevar un registro puntual de ellas, por lo que muy seguido, tengo que reestablecer las claves, lo cual implica corroborar datos de cuentas de correo y otros dispositivos vinculados a cuentas. Un verdadero fastidio.

Lo mismo pasa con las actualizaciones.

En alguna ocasión, para poder usar un programa, tuve que actualizar el sistema operativo de la máquina. Una vez hecho eso, se borraron archivos del disco duro externo al no ser compatibles con el nuevo sistema operativo. Como diría mi tío: un problema para cada solución.

Ese es el sino de nuestro tiempo. Una era hiperconectada donde lo fácil se vuelve cada vez más complicado conforme avanza el proceso de privatización e industrialización del internet. Algo que sin duda llegará a otro nivel con el desarrollo de la inteligencia artificial.

¿No tendríamos que plantearnos ya la posibilidad de construir un Internet público donde no todo sea negocio? ¿Es posible un Internet donde se privilegia el interés público sobre los intereses privados? ¿Estamos siendo sometidos por la dictadura del bit sin darnos cuenta?

Lo increíble es que la gran mayoría de nosotros ni siquiera solemos plantearnos ese tipo de cosas. Consecuencias de la enajenación de la mente y los sentidos en la era digital, donde todo está al alcance de un clic.
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Un diminuto eclipse

Un diminuto eclipse
oscureció mi corazón
a medio armisticio,
entre el humo de las balas.

Tan irremediable
y añil,
la condición humana,
tan carnicera.

Fueron tus ojos distantes
haciendo surcos en mi alma,
tus labios enterrados
en la cicatriz del sueño.

Las palabras sordas
fueron tan elocuentes.

Así es niña,
en tus labios duermen
las hebras del tiempo
tendido sobre la hierba.

Y yo apenas
me reconozco.

Llevo tanto años
viendo morir las azucenas…

Llevo sobre la espalda
la rúbrica del otoño
y su panteón de hojas secas.

Las costuras de la batalla,
una cartografía de fosas
y destierros sobre mi rostro.

La pálida transparencia
de quien ama la luz de una vela
que se apaga.

Fueron las yemas de mis dedos
con tu nombre tatuado en la frente
como fríos ataúdes.

Fueron montañas sin viento
mirando el paisaje.

Una tolvanera de relámpagos
y lodo
en la suela de los zapatos.

Una canción solemne
royendo mi almohada,
mi alma taciturna
escondida en la penumbra.
::.

A veces

A veces,
sólo a veces,
la imaginación
vuela más rápido
que el corazón.

A veces,
sólo a veces,
escampan las dudas
entre las nubes
pasajeras.

A veces,
casi siempre,
invoco entre sueños
la risa contagiosa
que fueron tus labios.
::.

Dolerán las espinas que fueron mariposas

Desnúdate,
ha pasado el tiempo sin máscaras,
deja que los murciélagos videntes
sigan avivando el fuego que dormita
en la memoria
como un temblor de carne muerta.

Quítate la venda de los ojos,
que tu lengua no es sepulcro,
es un animal herido y violento,
una bestia hambrienta acechando a su presa
en el luto sin dientes
donde habrán de perecer las buenas conciencias
y su insoportable vileza.

Afílate las garras,
que la tormenta ha llegado a tu puerta
sin que te dieras cuenta,
eres tan sólo un pequeño insecto
en esta selva habitada por monstruos
queriendo arrancarte la cabeza y devorarte
como hizo Cronos con sus hijos.

Levántate y lucha,
que las flores se ahogan
en el inmundo pantano de la melancolía,
las mismas flores que mueren de sed
al calor del último beso.

Levántate y pelea,
pequeño hombrecillo,
que la luna no es eterna
cuando te han arrancado los ojos
de un zarpazo.

No te compadezcas de ti mismo.

Prepárate para morder,
que la delgada membrana que llevas puesta
no está lista para soportar
el crujir de los huesos,
ni la crueldad del invierno
y su hielo mortecino.

Enciende la mirada, amarilla,
yergue las púas de tu dorso
que alguna vez fueron alas,
que nadie te dará una mano
para salir de la oscuridad del pozo,
estás solo,
tú y tu alma,
si acaso te acompañan
en tu amarga travesía
el hinóspito desierto y la cigarra,
el alucinógeno llanto de la cactácea.

Arráncate el miedo-gangrena
que te ha amputado el corazón,
sé fuerte,
pequeño hombrecillo,
que el aire tóxico que respiras
te ha llenado los pulmones de hollín,
pero sigues vivo,
vivo y crujiente,
revolcándote en la asquerosa benevolencia
de la compasión humana,
ese chiquero de la inmerecida ternura.

Despierta,
moja tus ojos de vidrio
con solvente y aguarrás,
sé como el tigre sin fronteras
que reclama para sí su territorio,
sé como una botella de alcohol
temblando de rabia y placer
en los desgarradores gemidos del violín,
sé como el grillo y la lechuza
para que escuches los muchos horrores
que encierra la noche,
bébete las espinas
que habitan tu corazón
como un fermento en la sangre,
baila como la comadreja a ras de suelo,
afila las piedras con las que habrás
de librar las batallas,
ensúciate la cara
con el hedor de la ira,
vuelve a parir los erizos
que te hicieron gritar de dolor
y acepta tu derrota,
deja que el viento combustible
siga su curso,
vuelve a recordar el infierno
que alguna vez habitaste,
vuélvete uno con la tierra y la nada,
tú que has nacido guerrero y asesino,
defiende con la vida el agua fresca
que corre bajo tu parcela
y defiende también a la mujer que amas,
pues llegará la hora maldita,
los umbríos callejones
donde rodarán las cabezas
y no querrás esconderte para siempre
dentro de una fosa.

Date cuenta
de tu propia fuerza,
abraza a tus demonios,
baila con ellos, hazles el amor,
viólalos si es necesario,
que en el panteón de la dolorida noche
todavía llueven ácidas muertes desde el cielo,
date cuenta
de una y vez por todas,
que tu cuerpo es una brasa ardiendo
que nada ni nadie podrá apagarla,
pues tus manos abiertas pueden ser también
un fuego que lastima.

Dolerán las espinas
que son necesarias.

Pero aquí no pasa nada.

Sólo la vida batiéndose a duelo
con la muerte,
como una herida que nunca cesa.

Aquí no pasa nada.

Sólo la vida masticando sus miedos
entre la neblina y los cerros,
como una jauría de pies descalzos,
una hemorragia de fierros oxidados,
la bilis donde se conjugan
el sueño y la tormenta,
un arenal de mariposas muertas
sobre el zacate.
::.

Claro de luna

 

Luna negra sin memoria,
te has vestido de rojo
para aullar al viento sideral
una canción que narra
las hendiduras de la noche solitaria,
luna menguante y sangrienta,
parpadeas con tu tercer ojo
para revelar la luz
en medio de la oscuridad,
eres el espejo más pulcro
del las pasiones humanas,
tú que gobiernas las mareas,
el sueño de las mujeres
y la ira de los hombres,
acuérdate de nosotros,
simples mortales,
cuando te desnudes
para siempre
en la momentánea
transparencia del cielo,
que ahí estaremos tus pobres siervos,
siempre listos,
para contemplarte y admirarte
y adorarte
desde las áridas penumbras
del inverno,
ahí estarán tus hijos,
luna errante y seductora,
tratando de descifrar tu misterio,
el pudor innombrable que escondes
bajo tu antifaz de amapola,
ahí estaremos nosotros,
los simples terrestres,
oh dolorida luna,
escribiendo versos para celebrar
tu enervante existencia,
ahí estaremos pedestres,
los hijos de la tierra y la mazorca,
para llevarte una serenata
de miradas dulces,
viendo cómo se derrama el vino tinto
de tu boca,
luna blanca y sedienta,
tú que vuelves siempre al pedestal
donde te evoca
la tristeza y la locura,
acuérdate de nosotros,
los simples hombres,
que seguiremos soñando dragones
para surcar el cielo y robarte una caricia,
un sorbo de nieve,
luna líquida e inflamable,
tú que curas y abres
todas las heridas
que portan orgullosos
los jóvenes enamorados,
sigue latiendo,
sigue remando,
sigue abatiendo tormentos y desgracias,
sigue derramando tu luz
sobre el mundo y los trigales,
tu pálida luz de estrella temprana,
sigue amaneciendo vespertina
sobre el lienzo
como una alegre sinfonía de colores,
una multitud de nostalgias
cabalgando en el viento,
una voz risueña
resonando en el cuerpo y el alma,
en lo blanco del papel,
como una herida entreabierta,
derramada
en un claro de luna.
::.

“Los cárteles no existen”, son parte de una mitología que oculta relaciones de poder: Oswaldo Zavala

El profesor de literatura en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, señala que la narcocultura es parte de un discurso hegemónico que ha facilitado la intervención de EE.UU. en países como México y Colombia.

Manuel Hernández Borbolla

El académico Oswaldo Zavala sostiene que los cárteles de la droga no existen y que la narrativa imperante en los medios de comunicación en torno al fenómeno del narcotráfico es en realidad una estrategia discursiva que ha permitido a los EE.UU. ejercer su poderío frente a otros países del continente como México y Colombia.

Para Zavala, mexicano de origen y profesor de literatura y cultura latinoamericana de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), el discurso hegemónico en torno al fenómeno del narcotáfico -que se reproduce en productos culturales que van desde la prensa hasta las series de televisión- ha generado que la sociedad acepte como verdad lo que en realidad es una narrativa creada con intereses políticos, que oculta relaciones de poder.

“Lo que ha cambiado en las últimas décadas es la manera como hemos comprendido este fenómeno y las cosas que decimos alrededor de ello. Cuando nos referimos a la narcocultura, muchas veces estamos hablando de una mitología, simbólica, construida a lo largo de varias décadas y no está exenta de relaciones geopolíticas de poder“, sostiene Zavala en entrevista.

Sin embargo, aclara el académico, esto no significa que el tráfico de drogas o la violencia sean producto de la fantasía, ya que “alrededor del tráfico de drogas hay un problema importante de precariedad, de pobreza, de gobernabilidad y política que hay que atender”.

La ‘inexistencia’ de los cárteles

El autor del libro ‘Los cárteles no existen’, considera que la imagen del narcotráfico que suele recrearse en el imaginario colectivo rara vez corresponde con la realidad, como ocurre por ejemplo en el juicio de Joaquín ‘Chapo’ Guzmán en Nueva York.

“Lo que yo propongo en el libro es que esto a lo que nos referimos como narcocultura, la manera en que entendemos la vida de los traficantes, la operatividad de los cárteles, su presencia en este y otros países, no es producto de un conocimiento certero, sino más bien una imposición de sentido de una narrativa hegemónica que no fue producto del reportaje de nuestros mejores periodistas, sino un discurso oficial“, señala.

Zavala sostiene que este discurso oficial sobre el narcotráfico comenzó a gestarse en EE.UU., alrededor de los años 70, cuando la presidencia de Richard Nixon empezó a hablar del narcotráfico como un problema de salud importante, época en que también se funda la DEA (la agencia antidrogas estadounidense). Después, en la década de los 80, el presidente Ronald Reagan designó al narcotráfico como una amenaza a la seguridad nacional.

Desde ese momento, de medidados de los 80 en adelante -sostiene el académico- EE.UU. vendió este discurso, que fue trasmigrando por todo el continente. El primer lugar donde tuvo efectos claros fue en Colombia, con el combate al narcotráfico primero en Medellín y después en Cali. Posteriormente, ese discurso incide cada vez más en México, partir de mediados de los años 90 en México, esa narrativa fue permeando poco a poco para incidir en temas como el uso del Ejército para el combate al narcotráfico.

“Es algo que ha sido gradual. Es el resultado de esta narrativa hegemónica propulsada por EE.UU. y que gradualmente se ha ido aceptando por la clase política mexicana”, afirma Zavala.

La “guerra contra el narco”

Menciona que un ejemplo de cómo el discurso hegemónico incidió en la realidad mexicana, es la manera en que el expresidente de México, Felipe Calderón, decretó su famosa “guerra contra el narco” con el respaldo de EE.UU., valiéndose de la misma narrativa promulgada por la política antidrogas estadounidense.

“Hemos sido condicionados para pensar que son los cárteles el principio y la causa original de nuestros males. Lo que yo propongo, es que esa es una explicación oficial recibida, que ha ido permeando en los diferentes campos de producción cultural, primero el periodismo y después las novelas, la música, la televisión, el arte conceptual, y a partir de esa narrativa se nos ha dicho algo muy sencillo: que el país está en manos de traficantes, que estos cárteles son muy poderosos, que han crecido de una manera tan desmedida que manejan arsenales importantes de capacidad destructiva y que pueden incluso rebasar o desafiar el poder del Estado. Y que en la medida que crecen, pelean unos cárteles contra otros”, explica Zavala.

Una narrativa que, de acuerdo con el profesor de cultura latinoamericana, es consecuencia de un discurso oficial imperante en México desde 2006 y que muchos periodistas “han aceptado de una manera acrítica”.

“Esa idea no es real. Los cárteles como se nos han vendido, como se nos ha querido insistir que están allá fuera, no están realmente ahí. Tenemos que redimensionar correctamente el problema del narcotráfico para poder redimensionar correctamente qué está haciendo nuestro gobierno con esta estrategia de militarización que ha costado tanta destrucción”, dice.

“Desde luego que hay tráfico de drogas y traficantes, pero no lo que no existe, lo que no es real, son los cárteles como una amenaza de seguridad nacional, que estos cárteles pueden tomar control de territorios enteros, que pueden quitar y poner gobernadores, que tienen dinero en las presidencias, como todas las fantasías que hemos oído en el juicio del ‘Chapo’, ahora en Brooklyn. Esa es la narrativa oficial y es lo que estoy criticando”, señala.

Una invención cultural

“Hemos vivido décadas de una mitología del narcotráfico. Esta mitología, como hemos dicho, no es producto de un acercamiento correcto a la vida de los traficantes, sino el discurso oficial construyendo esta fantasía, como lo vemos en telenovelas como ‘El señor de los Cielos’ o ‘La Reina del Sur,’ donde aparecen estos personajes exóticos, estos cuerpos jóvenes, bien formados, que pareciera se la pasan más en el gimnasio que en el negocio de la droga, quienes luego viven esta fantasía tipo James Bond, del ‘jet set’ criminal, gente que se va en un avión privado a Europa, luego regresa, combaten, tienen todo una mitología de la muerte, una pasión de vida extraordinaria que fascina al público”, afirma.

“Pero cuando es confrontada con estas brevísimas oportunidades que hemos tenido para ver traficantes o hablar con ellos, nunca se corresponden realmente. Han habido instancias donde se ha podido entrevistar cara a cara a narcotraficantes y rara vez esa mitología coincide con ellos”, dice Zavala.

El especialista cita como ejemplo, la entrevista realizada por el periodista Julio Scherer de la revista Proceso, con Ismael ‘Mayo’ Zambada, líder del Cártel de Sinaloa, realizada en 2010. Otros ejemplos de esta falta de correspondencia entre fantasía y realidad, se pueden encontrar en la entrevista de Sean Penn y Kate del Castillo con el ‘Chapo’ Guzmán para la revista Rolling Stone, previo a su captura y extradición a EE.UU, o también, la entrevista realizada en 2017 por la periodista Anabel Hernández con Rafael Caro Quintero, tras salir de prisión.

Todas ellas, entrevistas donde se muestra a los traficantes de drogas como forajidos de la ley que se esconden en rancherías y sitios alejados del ‘glamour’ que suele atribuirse a estos personajes en el imaginario colectivo.

Una narrativa que además, se percibe de manera distinta con el paso de los años.

En este sentido, Zavala refiere la manera en que las 2.500 toneladas de marihuana que fueron decomisadas en un operativo efectuado en noviembre de 1984 en el rancho El Búfalo, ubicado en Chihuahua, México, mismo que detonaría la captura de importantes narcotraficantes como Caro Quintero y Miguel Ángel Gallardo Félix.

“Si lo comparas con la producción actual de cannabis en el estado de California nos pone a todos a reír”, señala el académico.

“En la lógica del prohibicionismo bastan unos cuantos años para que aquello que percibíamos como una gran amenaza, a Caro Quintero como un psicópata porque traficaba con marihuana, se convierte en lo más cool, tranquilo, buena onda. El dinero que generan las ganancias de la marihuana en California desbordan totalmente los sueños guajiros de Caro Quintero. Incluso las cantidades de dinero que se le atribuían al Chapo”, señala.

La firma New Frontier Data estima que el mercado de la marihuana legal en EE.UU. fue de 10.400 millones de dólares en 2018 y podría llegar a los 26.000 millones en 2025. Tan sólo California genera alrededor de 4.000 millones de dólares por el cultivo legal de cannabis, de acuerdo con el Washington Post.

“Es un poco absurdo pensar que en estas lógicas del prohibicionismo, EE.UU. está disfrutando de un mercado de la legalización de la marihuana actualmente y nos obliga a nosotros a esta militarización, a vivir en una sociedad sitiada, a percibir a la gente que mueve drogas como psicópatas, como maleantes, cuando ellos sin ningún problema disfrutan de eso”, sostiene.

El juicio del ‘Chapo’ Guzmán

Zavala también asegura que en el juicio contra el ‘Chapo’ Guzmán está en juego no sólo la condena que habrá de asumir el capo o los múltiples señalados de complicidad con las organizaciones criminales, sino tambien, está en juego la narrativa hegemónica en torno al tema del narcotráfico.

“Lo más interesante que ha salido en el juicio del ‘Chapo’, es que el juicio en realidad está basado en una serie de incongruencias y asunciones que no sólo son paradójicas, controversiales y polémicas, muchas veces irrisorias, empezando con la cantidad de dinero por la que se le acusa haber lavado, 14.000 millones de dólares”, dice Zavala.

“Ese dinero que se le atribuye haber lavado no es una cantidad grosera, si pensamos que, por lo menos el discurso oficial, este hombre monopolizaba al mercado global de la cocaína”, agrega.

En este punto, el experto advierte que a lo largo del llamado “juicio del siglo” contra Guzmán, se han omitido una serie de asuntos vinculados con el lavado de dinero en bancos de EE.UU. o el papel de las autoridades estadounidenses en el tráfico de drogas.

“En esta guerra de acusaciones, tienes dos narrativas completamente opuestas. La fiscalía está insistiendo en que el Chapo es este hombre extraordinario de negocios, que lideró una organización que, se nos dijo, tenía presencia en 53 países del mundo, que no solo monopolizaba la cocaína, sino controlaba el espacio político mexicano. Este hombre, de probarse lo que dice la fiscalía, será para siempre la mente criminal más importante que haya pisado la Tierra”, dice el académico con ironía.

“En cambio la defensa, sin mayores problemas, primero dice: cómo compruebas eso. Pero más interesante, es que este hombre ha estado a salto de mata en los últimos años, escondido, en una vida de cierta precariedad a tal grado que no han podido localizar las famosas cuentas de lavado de dinero en las Islas Caimán o donde supuestamente escondía este dinero. Y en cambio tenemos a un hombre derrotado, un hombre al que no se le permite abrazar a su esposa en el proceso judicial y que yo no veo dónde están sus conexiones políticas globales en el momento en que está siendo enjuiciado como un delincuente común”, cuestiona.

Por ello, Zavala califica como una fantasía pensar que un campesino de Sinaloa que apenas terminó la educación primaria como Guzmán, de pronto, logra someter al Estado mexicano, a burlar a la DEA, a la CIA, a Interpol, y controlar el flujo de la cocaína por todo EE.UU., Europa, el norte de África y Asia.

“Es absurdo”, sostiene Zavala. “Si este hombre de verdad tuviera esa capacidad de corromper al país entero, de tener esa presencia criminal en 53 países del mundo, simplemente no estaría siendo enjuiciado en Brooklyn en este momento. La gente que tiene esa capacidad de influencia política y dinero en nuestro país son los expresidentes, y esos expresidentes, en efecto, no terminan en la cárcel sino dando clases en Harvard”, dice en una clara alusión al expresidente Felipe Calderón.

“Es increíble que no podamos notar eso de entrada: una enorme distancia entre el mito del ‘Chapo’ y lo que estamos viendo en ese juicio“, afirma.

“Lo que es bien interesante ver, es que en el juicio del ‘Chapo’ se está asegurando la supervivencia de esa misma narrativa oficial que favorece los intereses estadounidenses”, señala.

Para Zavala, uno de los aspectos más relevantes del proceso judicial contra el capo ha sido lo poco que se comenta la participación de autoridades estadounidenses en el tráfico de drogas.

Una historia que sin embargo, está bien documentada.

El papel de la CIA en el tráfico de drogas

El investigador de la CUNY refiere que el involucramiento de la CIA, la agencia de inteligencia estadounidense, en el tráfico de cocaína en México ha sido un asunto documentado que sin embargo parece no incidir en el imaginario colectivo ni los productos culturales que suelen recrear la narrativa hegemónica sobre el narcotráfico.

“En mi libro cito el trabajo del diplomático Peter Dale Scott, que desde los años noventa documentó cómo la CIA utilizaba la cocaína y los traficantes para parte de su proyecto anticomunista en la región”, señala el escritor.

En este sentido, Zavala refiere que dos de los principales traficantes de drogas en la década de 1980 incluso participaron de manera conjunta para entrenar tropas que participaban en “operaciones negras” para contener movimientos socialistas como el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua.

“El caso muy particular, es lo que ocurrió con la llamada Federación que en su momento lideró Miguel Ángel Félix Gallardo, quien entre otras cosas, apoyó a la causa anticomunista con dinero y armas para financiar a los contras en Nicaragua”, señala.

“Caro Quintero en algún momento prestó un racho entero para que la CIA entrenara guerrilleros. Entonces esa actividad del narcotráfico no era sólo un enemigo o un problema de seguridad nacional, sino que en realidad colaboraban con operaciones encubiertas para los intereses estadounidenses en la región”, comenta.

“Eso no sólo no aparece en el juicio del ‘Chapo’, no se hablan de esas cosas. Pero tampoco aparece en las narconarrativas que estamos acostumbrados a repetir, por ejemplo, con la serie Narcos México”, transmitida en Netflix.

Una serie en la cual se relata el asesinato del exagente encubierto de la DEA, Enrique ‘Kiki’ Camarena, quien según la serie es asesinado por intereses de narcotraficantes mexicanos, cuando en realidad, según el trabajo de algunos investigadores como los periodistas Gary Webb y Charles Bowden, el asesinato de Camarena estaba vinculado a la participación de la CIA en la venta de crack en el sur de California con el fin de obtener recursos no reportables para su cruzada anticomunista en Nicaragua.

Una guerra contra los pobres

Pero si no existen los cárteles y el supuesto poderío de los narcotraficantes es mito. ¿De dónde surge la epidemia de violencia que ha marcado a México desde 2006? Para Zavala, dicho fenómeno es consecuencia de una campaña de militarización promovida por un Estado corrompido en contra de la población.

“La violencia que hemos vivido en el país no es el resultado del tráfico de drogas, ni de la acción o la actividad de los cárteles, la violencia en el país. Es resultado de una deliberada estrategia de militarización que ha ocupado muchas de las regiones del país, ciudades enteras, y que ha destruido el tejido social a tal grado, que ha desatado un caos tan generalizado, en el que participan jóvenes pandilleros, expolicías, traficantes, polleros, policías en activo y las propias fuerzas armadas”, señala el académico.

En este sentido, Zavala considera que el Estado mexicano está “conduciendo una guerra en contra de su propia sociedad, por otros fines, diferentes al tráfico de drogas”, ya que “en nombre de la guerra contra las drogas, el Ejército federal se ha dedicado a despoblar comunidades enteras donde se encuentran recursos naturales muy específicos”.

“El caso más emblemático de esto es Tamaulipas, donde se nos dijo con mucha insistencia que Los Zetas controlaban parte de la región y que conducían una guerra total por el control de las rutas y las plazas de tráfico de drogas”, señala el investigador.

“Pero al momento en que tú tomas ese mapa de la actividad de Los Zetas y lo superpones con el mapa de nuestros mejores yacimientos de recursos naturales, coinciden puntualmente. Ahí donde están Los Zetas librando esta guerra, se encuentra la Cuenca de Burgos, donde tenemos uno de los más grandes yacimientos de gas natural, que ahora mismo está en proceso de extracción”, advierte el experto de la CUNY.

Zavala refiere que durante los peores años de la “guerra contra el narco” se construyó un oleoducto en Tamaulipas para la explotación de hidrocarburos como petróleo y gas.

En su libro ‘El cártel negro’, la periodista Ana Lilia Pérez documentó la manera en que organizaciones criminales como Los Zetas y el Cártel del Golfo llevan años lucrando con la explotación de hidrocarburos en una zona estratégica y colindante con EE.UU. Una muestra de cómo el negocio de los cárteles van más allá del tráfico de drogas.

“Conviene que empecemos a entender es que la guerra contra el narco fue en buena medida una guerra en contra de los sectores más pobres del país”, dice Zavala.

Narrativa del exterminio

Esta guerra contra los pobres es sostenida por la articulación de un discurso hegemónico dictado desde una clase dominante, que permite y asegura la continuidad de esa misma dominación, a decir de Zavala, quien explica la manera en que las industrias culturales reproducen este mismo discurso.

“La serie Narcos México. En el primer capítulo, la ‘voz en off’ que está narrando la historia, literalmente dice que los traficantes son como cucarachas, los puedes pisar, puedes incendiar toda la casa y vuelven a aparecer por aquí y por allá. Hablar de gente como cucarachas es el lenguaje propio del genocidio, por ejemplo, el lenguaje que se usó para describir a los tutsis en Ruanda, el lenguaje que se utilizó, no cucarachas sino ratas, en contra de los judíos en Alemania”, apunta.

Un lenguaje que, de acuerdo con Zavala, ha sido acuñado por gente como el politólogo estadounidense Bruce Bagley para justificar la intervención de EE.UU. en el combate a los cárteles mexicanos.

“Se ha llegado a tal grado de interiorización del discurso de seguridad nacional que cuando describimos a gente que se gana la vida como puede, digamos plantando marihuana o la heroína, de pronto te vienen a decir que debemos pensarlos como cucarachas y que es justo que se les asesine extrajudicialmente”, señala.

De ahí que el perfil de las víctimas más recurrente de los narcotraficantes asesinados sean hombres pobres, solteros, de entre 20 y 30 años de edad, con pocas opciones de vida. Un escenario que contrasta con los hombres estrafalarios que viven en mansiones y rodeados de mujeres que suelen aparece en las llamadas narcoseries.

“Creo que ese es el principal problema, que este discurso, esta supuesta narcocultura, nos condiciona nuestra percepción de la realidad a tal grado, que estamos dispuestos a sancionar como aceptable lo que de otro modo, sería un crimen de lesa humanidad”, afirma Zavala.

Pero la paradoja se produce cuando ese mismo discurso hegemónico permea incluso en el imaginario de los mismos narcotraficantes, como el Chapo Guzmán, quien -fascinado por una actriz de televisión que interpretaba a la Reina del Sur- fue capturado y extraditado justo cuando planeaba financiar una película autobiográfica sobre sus andanzas en el mundo del tráfico de drogas.

“Esa hegemonía es tan perniciosa que termina por ser interiorizada por los traficantes mismos. Es lo que le pasó al Chapo cuando desea encontrarse con Kate del Castillo, y no es sorprendente que parte de lo que movió esa entrevista, es que el Chapo quería asegurar su propia película, su propio mito, eternizado en una serie de televisión donde ahí sí se viviera el mito que él es incapaz de experimentar por propia cuenta”, concluye Zavala.

Un ejemplo de cómo la ficción suele condicionar la percepción de la realidad en torno a fenómenos complejos como el tráfico de drogas.

::.

Maligna y aprovechada

No había oído esta rola. ¡Qué bellísima canción! “Eres el hacha que astilló toda mi vida”, dice esta hermosa interpretación de Aterciopelados con León Larregui. “Tiñes mis días de fatal melancolía”.

Y para seguir en esa misma onda, esta otra canción aprovechada de los Tacubos.

Sobre tu cama

 

El mar durmiente
yo miré
por la ventana,
el mar hiriente
que besaba tus pies
en el rumor de las olas,
como un recuerdo lejano
evocando tu cuerpo temprano
y el sabor de tu boca.

El amor inventé
sobre tu cama destendida,
en la fiebre torbellino
que se esconde
entre tus piernas,
en tus ojos
adheridos a los míos
donde a veces veo caer
el temporal.

Yo te extraño,
amor mío,
como un aullido,
un eco en la sangre,
un sueño enardecido
que te sigue a donde vas.
::.

Desabasto de gasolina para principiantes (y uno que otro despistado)

Un resumen con lo que, me parece, algunos de los puntos más relevantes de la crisis de desabasto de combustible que se vive en México ante el plan para combatir el huachicoleo implementado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

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CAUSAS

Las causas del desabasto de combustible son multifactoriales:

1) La manera en que los gobiernos del PRI y PAN toleraron y fomentaron el robo de combustible desde hace 18 años. (En su libro El cártel negro, la periodista Ana Lilia Pérez narra como el negocio del huachicoleo es manejado por el sindicato petrolero en complicidad con organizaciones criminales como Los Zetas y gobiernos de distintos partidos políticos).

2) El cierre de ductos por parte del gobierno de López Obrador para acabar con el huachicoleo. (El 80% de la gasolina se transporta en ductos que tienen un flujo continuo, mientras las pipas se desplazan en carretera desde las refinerías y tardan mucho tiempo en llegar a las gasolineras).

3) El hecho de que muchas gasolineras del país vendían gasolina robada. (En noviembre de 2018, la la Asociación Mexicana de Proveedores de Estaciones de Servicio calculaba que el 29% e las gasolineras del país vendían combustible robado: 3,509 de las 12,100 gasolineras instaladas).

4) Sabotaje hacia ductos de Pemex como parte de una guerra política que busca desestabilizar al gobierno por parte de grupos beneficiados del huachicoleo. (El presidente López Obrador reportó 6 “sabotajes” hasta el 13 de enero).

5) La psicosis social provocada por una campaña de desinformación que busca exacerbar la crisis existente con el fin de golpear al gobierno de López Obrador, lo cual genera compras de pánico y una mayor demanda de gasolina escasa. (Alimentada mediante mentiras como la supuesta reducción en las importaciones de gasolina, desmentida por Presidencia y datos oficiales, tal como puede constatarse hasta finales de diciembre en las Estadísticas de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía).

 

LAS ALTERNATIVAS

Ante este escenario, el gobierno de López Obrador pudo optado por alguna de las dos siguientes alternativas para enfrentar la crisis:

1) Escalonar el cierre y aseguramiento de ductos, para garantizar una adecuada distribución con el número de pipas disponibles.

2) Prever la contratación de pipas suficientes para garantizar el abasto de combustible ante el cierre de ductos. (Se cuenta con 5,000 pipas para abastecer de combustible a las regiones afectadas. Pemex tiene 1,600 pipas propias y otras 3,400 fueron rentadas).

 

ERRORES E INCAPACIDAD

1) Improvisación. El gobierno no previó de manera adecuada los efectos ni la magnitud que traería consigo el cierre de ductos. (La manera en que AMLO y la Sener negaron y después aceptaron problemas con buquetanques estacionados ante la imposibilidad de descargar combustible, es un claro ejemplo de ello).

2) Una mala estrategia de comunicación. La incapacidad dle gobierno para explicar con claridad las causas del problema y las explicaciones vagas que dejan varios vacíos de información, los cuales han sido utilizados por grupos opositores para difundir mentiras. (Como la manera en que el gobierno de AMLO desmintió la información del WSJ sin cifras, o la manera en que niegan y afirman un desabasto de gasolina de manera simultánea, son dos claros ejemplos de la crisis comunicacional que enfrenta el gobierno).

3) La mediocre labor del gabinete. Ni la titular de la Sener, Rocío Nahle, ni el director de Pemex, Octavio Romero, han podido ayudar a López Obrador a mitigar las críticas y el descontento contra el gobierno.

 

BALANCE

1) En términos económicos, los ahorros derivados del ahorro de combustible son mayores a las pérdidas económicas derivadas del desabasto de combustible. (En la última semana, López Obrador reportó que se evitaron pérdidas por 2,500 millones de pesos mientras Coparmex estimó perdidas por 1,500 millones de pesos. Otros organismos como el CEESP, consideran prematuro hacer una estimación, aunque a largo plazo, acabar con el huachicoleo sería mucho más rentable para el país tomando en cuenta los 60,000,000,000 de pesos en pérdidas que se reportaron durante el último año).

2) Una apuesta arriesgada. El gobierno de López Obrador apostó a solucionar de golpe el problema del huachicoleo y sortear el descontento social en el corto plazo, con lo cual, en unos pocos meses el problema del desabasto sería olvidado y su adminsitración podría colgarse un triunfo histórico al acabar en poco tiempo con un problema creciente que se gestó en los últimos 18 años.

3) Una opinión pública favorable. A pesar de las afectaciones en 7 estados del centro del país, incluyendo la capital, (Guanajuato, Michoacán, Querétaro, Hidalgo, Estado de México, Jalisco y Ciudad de México), dos encuestas (Reforma y Massive Caller) dan un margen de aprobación del 73% a las acciones del presidente. Sin embargo, ese apoyo podría verse seriamente diezmado entre más se alargue la crisis.

4) ¿Dejar pasar la impunidad? Al inicio de la crisis, López Obrador informó que la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, notificó al líder del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps, para notificarle que se terminaría el negocio ilícito del robo de combustible controlado por el sindicato de Pemex. Romero Deschamps solicitó un amparo que le fue negado, ante la presión creciente en su círculo cercano. El gobierno ha informado de algunos detenidos y una lista de personajes investigados por el robo de gasolinas (incluyendo al General brigadier del Estado Mayor Presidencial, Eduardo León Trauwitz). Si el descontento social sigue creciendo en las próximas semanas, sin resolver el problema de desabasto de gasolina, el gobierno de López Obrador podría dar un golpe mediático procesando a personajes de alto perfil para contener el reclamo de castigo a los culpables. Un tema en el cual habrá que esperar un tiempo para ver resultados concretos.

 

CONCLUSIÓN

El combate al robo de combustible era una medida necesaria y urgente, que el gobierno de López Obrador decidió llevar a cabo de manera decidida, con una estrategia improvisada, implementada de manera torpe, lo cual ha generado una crisis de desabasto de gasolina en el centro del país.

Una acción que representa una apuesta arriesgada para el gobierno de López Obrador: acabar con el huachicoleo de tajo o generar una nueva crisis ante el desabasto de gasolina en el intento.

Si AMLO gana, habrá evitado pérdidas multimillonarias que serán más evidentes en el largo plazo. Si pierde, saldrá debilitado ante una crisis temporal que sin embargo, no acabará con el país (como sí hicieron 30 años de políticas neoliberales).
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El sonido característico de la década de los 2010

Dos rolas que había escuchado por ahí y no sabía cómo se llamaban, las cuales, me parece, expresan muy bien el sonido característico de la década de 2010. Sonido electrónico, con mucho sintetizador, pocas guitarras, una misma estructura.

 

 

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