Los antipejes

No deja de sorprenderme la retórica anti-AMLO. Los conservadores hablan como si el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, hubiera recibido un país próspero y lo estuviera encaminando a la ruina. ¿En serio? ¿En qué burbuja vive esa gente? Ellos por supuesto, no han visitado nunca un ejido, un pueblo pobre, una ranchería, no han siquiera cruzado palabra alguna con la gente que ahí vive y padece los estragos del modelito económico que los conservadores tanto defienden. Y al mismo tiempo se quejan de la violencia, como si fueran cosas ajenas.

El fifí por excelencia piensa que todo México es Polanco. No puede siquiera concebir que haya rincones del país donde no existe conexión de internet. Se quejan de la situación nacional mientras planean su próximo viaje a Europa, al mismo tiempo que en otras latitudes, existen mexicanos que comen agua caliente con sal para tratar de engañar al hambre. Pero eso no les indigna. Consideran que ayudar a los más necesitados es populismo. Defienden los beneficios de una supuesta meritocracia como si hubieran crecido y prosperado en la sierra Tarahuamara y no en las Lomas de Chapultepec. Siguen pensando que los clasemedieros son los únicos que trabajan, que los pobres son pobres porque quieren y no quieren trabajar. Habría que verlos cargando bultos de cemento bajo el rayo del sol, arando la tierra, o exponiendo la salud en trabajos miserables y mal remunerados, en lugar de oírlos decir estupideces desde la comodidad de la computadora. Se asumen como “capitalistas” cuando en realidad son unos pobres asalariados acomplejados, o en el mejor de los casos, tienen un changarrito familiar. Pero eso sí, nadie les va a arrebatar su derecho a la infamia, y harán todo lo posible por defender la propiedad privada, porque en el fondo, anhelan fama y fortuna, para tratar de sobrellevar el insoportable vacío existencial que padecen cada vez que se miran al espejo. Cualquier cosa que aluda a la cooperación como forma de convivencia social, será vista como una conspiración comunista y representa una amenaza que debe ser aniquilada. Los antipejes no proponen nada, sólo se quejan.

Así de pobre y limitada es su capacidad de interpretar el mundo.

Lo curioso es que aquellos que más se quejan del Peje, son los mismos que defendieron durante años el sicariato de Felipe Calderón, los mismos que decían que extrañarían a Peña Nieto porque los hacía reír con tantos memes. Cegados en su frivolidad, no se dieron cuenta que el país se fue al carajo mientras ellos nomás se reían viendo el Feis.

El derroche de ignorancia es tal, que las críticas estúpidas a López Obrador son por cosas tan triviales o insulsas como la rifa del oneroso avión presidencial, mientras las grandes contradicciones de la 4T, como lo ocurrido con la termoeléctrica de Huexca, donde vimos la peor versión de Andrés Manuel, pasó inadvertida.

Y eso se debe a que los intereses de los medios de comunicación que gobiernan las insípidas mentes de #LaBorregada, sólo se ofenden cuando se atenta contra los intereses del capital financiero trasnacional. Lo demás, les importa un carajo, así se trate de exterminar y arrasar con pueblos enteros.

Los antipejes suelen ser el mismo tipo de personas que creen que no usar popotes o bolsas de plástico salvará al planeta de la crisis ecológica, los mismos que vociferan si no hay crecimiento económico, aún cuando ese crecimiento económico contamina el aire, el agua, la tierra y envenena animales, plantas y personas. Por supuesto, ellos no se dan ni por enterados que los patrones de acumulación de riqueza o la mecánica de producción-consumo del sistema capitalista, son el trasfondo de la catástrofe ambiental que padece el planeta.

Pero ellos, muy tranquilos, siguen renovando su teléfono celular cada año, para estar a la moda. Eso no es un atentado contra la ecología, por supuesto que no. Es simple y sencillamente estar al día, para tomarse selfies más sofisticadas. La fastuosa galería de la podredumbre humana.

¡Cuánta frivolidad! ¡Qué derroche de ignorancia!
::.

Eres lo que sueñas

No tengas miedo de ser quien eres,
que el mundo se entrega como un regalo
a los valientes,
aquellos guerreros que han forjado su voluntad
en el fuego de la carne,
esos héroes que han logrado derrotarse a sí mismos
en la eterna lucha contra las más viles pasiones humanas.

No temas al caos, suelta los amarres,
lánzate a lo desconocido,
deja que el misterio y el azar
respiren a través de ti.

Déjate caer. Sólo aquellas aves
que no temen arrojarse al vacío
son capaces de aprender a volar.

Libérate, crece, ama sin condiciones,
baila a ras de luna,
que la vida es momentánea
y se va en un suspiro.

Eres lo que sueñas.
Eres lo que sueñas.
Eres lo que sueñas.
::.

Mismalencia

La gente transcurre
tan igual,
todos caminan por la calle
con la misma máscara,
las mismas dolencias,
ausencia tras ausencia,
todos transitan por la vida
con la misma fatiga,
la misma intrascendencia,
cargando sobre sus espaldas
los mismos ataúdes,
las mismas heridas.

Y yo sigo ahí,
fuera del mundo,
inventando canciones,
remando en la órbita
de un sueño tan azul.

Somos un río de
tibias semejanzas,
rumor de agua,
somos la erosión
de los pies descalzos,
corazón sin astillas,
una fragata,
somos travesía,
una encrucijada,
una triste carcajada
aleteando en el viento.
::.

Derviches y mística sufí: una danza giratoria para fundirse con lo divino

Si tus pensamientos son rosas, todo a tu alrededor será un jardín de rosas. Si tus pensamientos son espinas, todo a tu alrededor serán espinas.
Rumí (poeta y místico sufí).

Canto, danza, poesía. La mística sufí es una cosa muy particular e interesante. El término derviche, proviene de la palabra persa darvīsh, que significa el “umbral de la puerta”. A través de la oración y sema, la danza tradicional con la que, girando, los derviches se vuelven uno con Dios. Con la mano izquierda hacia arriba para recibir la gracia divina y con la mano derecha hacia bajo para llevar al pueblo dicha gracia, el derviche se convierte en un intermediario del mundo invisible y la realidad cotidiana en la vida de los seres humanos. El particular sombrero que llevan puesto los derviches, sikke, representa una tumba, la disolución del ego. Salir del cuerpo para fundirse con la eternidad. La mística danzante de girar hasta volverse uno con el todo. Fascinante.

La historia de la civilización: el surgimiento y caída de grandes imperios (MAPA año por año)

Nada es para siempre. Solemos creer que los territorios, las naciones y los países son eternos. Pero en realidad son mucho más efímeros de lo que pensamos. Un país es un momento dentro de la historia. Todo es mezcla, constante cambio. La única constante es la guerra, la eterna lucha entre tribus, clanes, imperios. Eh ahí el rostro de la humanidad, resumido en la historia geoplítica del mundo.

Fuimos

Fuimos sombras movedizas
perfumando el crepúsculo.

Fuimos la erosión de dos cuerpos lejanos
y la noche a la deriva.

Los dedos dolientes que apenas rozan
el invisible transcurrir de la carne.

Fuimos un beso desnudo
acampando a la intemperie.

Fuimos aves a ras de suelo
construyendo el mañana.
::.

Tú conoces

Tú conoces

Tú conoces mis instintos.

La osadía de ser tan solo un recuerdo.

Tú conoces la oscuridad que llevo tatuada en mi pecho.

Los demonios cuando reptan del inframundo a mi sueño.

Tú conoces las inconfesables pasiones secretas
que gobiernan la vida de los hombres.

Conoces lo que hay más allá
de simples palabras.

Has visto a las orugas retorcerse
en las brasas de la tierra incandescente.

Has visto a las luciérnagas fosforecer de amor
en medio del bosque y la lluvia.

Has visto el tapiz que decora las paredes
de palacios y habitaciones jadeantes.

Tú conoces a qué sabe la soledad.

Sólo tú conoces lo que hierve en la entraña.

Y sabiendo todo eso,
nomás te da por fingir demencia
para que nadie descubra tu verdadero rostro
que se esconde
bajo el antifaz de la inocencia.

Y los gatos se muerden
gimiendo el amor entre los surcos
de la noche desgarrada,
se muerden y se hieren
como hiere la espera entre los cardonales,
y se lamen y se entierran
y rasguñan y se gozan
mientras sueñan con lanzar
una plegaria al cielo.
::.

Preludio y travesía

Hacía mucho tiempo
que no sentía aquella ligereza
del corazón derramado en el viento.

Acaso fue
el alquitrán que se acumula en los sueños,
cuando todo se estanca en el comfort
de una muerte lenta.

Ya extrañaba yo
adentrarme en el misterio,
extraviarme en la soledad del camino
y el tiempo-carretera
donde uno termina siempre
por encontrarse a sí mismo.

Cada vez que me voy
regreso a mi centro,
al punto de partida donde germinaron
todas las flores.

Toma la mochila, empaca apenas lo necesario,
la sed de vivir,
que la vida es apenas un suspiro
palpitando en el frío de la montaña,
un remolino de querencias cabalgando el aire,
la hoguera donde van a morir las azucenas.

Mi lengua de labios morados respira
en el pastizal de los sueños forajidos.

Mis pies sedientos buscan emular la eternidad
en un inmenso laberinto de tierra.

La luna me miró a los ojos
y en su blanca tez de arena
yo vi todos los colores del amanecer.
::.

Deja que suceda

Hay que dejar que el azar suceda
para saltar de una dimensión a otra.

Es el carácter aleatorio de la vida
lo que a veces ayuda a construir sentido.

Hay que aprender a perder el control
de vez en cuando,
para darnos cuenta que nada está bajo control.

Sentirse bien es un hábito,
la deliciosa costumbre de que todo valga madre.

Hay que dejarse seducir por el instante,
ese cúmulo de percusiones en el alma.

Deja que el tiempo escurra
en las comisuras de tu boca.

Procura vivir el momento para no tener
que pagar durante años
esa deuda idiota de la inútil mesura.

Deja que el sonido del mar te bese los pies,
deja que la noche gobierne tu instinto felino.

El secreto de la alegría yace en la claridad del aura,
vivir sin culpas y a la deriva sobre un bote sin remos,
siempre inmerso en el caudaloso río
donde habita lo inesperado.

Somos un atisbo de lumbre
propagando luz en la devoradora tiniebla.

Somos una madeja de nostalgias sin freno,
un acorde gravitando en el turbio aire
de la noche.

Deja que suceda el vino, la sangre y la poesía.

Deja que suceda la fatiga, el ansia, el amor a deshoras.
::.

El amor como salida a la falsa dicotomía machismo-feminismo (y otras dolorosas verdades)

Entre más estudio ese gran misterio de la condición humana, más comprendo que hay cosas inevitables, como la violencia. No ha existido nunca, en ninguna época, ni en ninguna cultura, persona que no haya sido expuesta a algún tipo de violencia o que no haya ejercido nunca algún tipo de violencia contra otros. Eso es una dolorosa verdad que muchos no están dispuestos a reconocer, y prefieren seguir embriagados en fantasías infantiles, pues no toda la gente está preparada para asimilar la crudeza que suele acompañar a las grandes verdades humanas.

Siempre existirá la guerra, siempre existirán las vejaciones, las masacres, y también siempre existirá gente temerosa, fácilmente manipulable y susceptible a aceptar los discursos de odio como una forma de lidiar con sus propios miedos. La manipulación es una técnica relativamente sencilla que consiste en exagerar unos datos y minimizar otros. Esto crea una distorsión, una gran mentira fabricada con medias verdades. Por eso es tan fácil engañar a la gente con una mentira fabricada con retazos de verdad. Y para darse cuenta de esas cosas, se requiere fortalecer la espiritualidad, develar el velo de maya, la ilusión. Y bien dicen los hindúes que la ilusión primera es la ilusión de la separación. La persona despierta y consciente, se da cuenta de estas cosas, pero el despertar espiritual no es algo que se consiga de la noche a la mañana, o que se pueda conseguir con una receta. Es ante todo, una actitud frente a la vida.

Tras leer un artículo sobre la ingeniería social y la manipulación de masas detrás del discurso del feminismo (que en su expresión más extremista ha llegado a la locura y estupidez de criminalizar a todos los hombres como asesinos y violadores potenciales), me queda claro que los discursos de odio no podrán resolver los grandes problemas humanos. La única forma de lograr la necesaria reconciliación de los sexos y trascender la falsa dicotomía feminismo-machismo -al igual que ocurre con el racismo o el clasismo tan de moda hoy en día- es optar por una tercera vía: el amor.

Lástima que en una era donde abundan los discursos de odio, hablar de amor sea algo tan anacrónico y anticuado, algo tan incómodo para los expertos en manipular a las masas temerosas. Por eso el perdón, la compasión, la justicia, la virtud, y su vínculo con la divinidad, son verdades universales que han estado presentes en prácticamente todas las culturas, de todos los tiempos.

Sólo el amor a todas las cosas, podrá sacarnos de la confusión que vive nuestra sociedad actual. El amor, y no el odio, es la única vía para ser feliz y al mismo tiempo resistir las muchas terribles verdades del mundo. Observen a la gente amorosa a su alrededor, y verán que hay algo de verdad en esto que digo yo. Sólo el amor puede trascender la maldad que anida, sigilosa, en el corazón de las personas. Esta es una verdad muy antigua.
::.

El retorno a lo sagrado (y el problema de la metafísica occidental)

La sabiduría debe tener un fin práctico. El gran problema de la metafísica occidental moderna, basada en la creencia de la razón absoluta, es creer que el conocimiento intelectual puede resolver todos los problemas de la humanidad. De este modo, la ciencia moderna, carente de emoción, pretende sustituir la espiritualidad por la ética. Pero resulta que la ética no es sino un razonamiento que trata de justificar las acciones humanas a partir de una definición del bien y el mal. Amputada de emotividad, desde la cual surge la compasión, la ética se reduce apenas a un planteamiento racionalista incapaz de conmover.

Esta idealización extrema tiene otro problema, pues al fundamentar nuestras acciones ‘en lo que debería ser’ y no a partir de ‘lo que es’, la lógica enmascara las verdades más profundas de la existencia humana y la recubre apenas con una capa de neurosis. Y esto provoca que mucha gente se pierda en falsas idealizaciones que poco o nada tienen que ver con la realidad. Por ello, en todas las tradiciones místicas, la emotividad juega un papel clave, pues solo al mirarnos desnudos, frente a frente en el espejo de las emociones, es que el ser humano pueda desarrollar y fortalecer su espíritu, siendo la compasión y la justicia, el estado supremo de la conciencia, donde cada cosa yace en el lugar que debe estar.

La ética puede servir para trazar mapas, pero nunca será lo mismo trazar líneas que andar a pie por el áspero camino de la vida, sentir el polvo entre los pies con el frío viento de la montaña soplando en el rostro.

Sólo cuando logremos sincronizar los corazones, libres de miedo, podremos dar el gran salto de conciencia que demanda nuestro tiempo. El retorno a lo sagrado y revivir a los dioses muertos, es la gran misión de nuestra época. Por eso sostengo, sin temor a equivocarme, que sólo los poetas podrán salvar al mundo, con sus palabras cargadas de sentido, palabras que son alquimia, conjuro, canto, y nos revelan el origen de todas las cosas.

¡Poetas del mundo, uníos!
::.

Venimos del cielo

Somos descendientes del cielo,
pues allá,
mucho más allá de la estratosfera,
se encuentra
nuestro origen cósmico.

Venimos de lejos,
de la otra orilla del sol
para poblar este rincón
de tierra y agua,
esta piedra flotante
donde transcurren
nuestras alegrías y tristezas,
ahí donde se escriben
los días de gloria y de ruina,
la carne y el anhelo,
la historia del hombre.

Descendemos del cielo
y en la tierra encarnamos
un sueño que habla
de los confines del tiempo
que duerme y despierta
en nuestro interior.

Una explosión de blancos avatares
merodeando el universo.
::.

Satelital

Yo sólo fui
un breve sorbo
de besos hirientes
girando
en tu órbita
de estrella lejana.

Yo sólo fui
un vaso roto
navegando
en las aguas
del ensueño,
movedizas,
un témpano
espolvoreado
de lunas
tan frías.

Yo sólo fui satelital,
un mago-juglar
sediento
de camino virgen,
el vago alegre
que de tantos amores
la boca tatuada lleva.

Yo sólo fui
el preludio de un beso
en la imaginación
del poeta,
temperamental
y clarividente,
un negro escarabajo
que se acuesta
cada noche
a mirar el cielo.
::.

Pobrecilla

 

Lo suyo
fue
venganza
encubierta
en el difraz
de la inocencia.

Un velo de novia,
arácnidamente
mortecina,
ejerciendo
su tiránico papel
de victimaria
víctima.

Pobrecilla.

Victimaria víctima
de sí misma.
::.

Confucio y de cómo un buen gobernante es aquel que vive en armonía con el Cielo

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Leo sobre el pensamiento de Confucio, quien afirmaba que un ser humano pleno es aquel que vive en armonía con el Cielo (el orden natural de las cosas), y la cabeza se me llena de ideas.

Esta doctrina señala que el ser humano tiene el deber de autoperfeccionarse mediante la introspección y el estudio.

“Si lo logra, tendrá conocimiento de sí mismo y de los deseos del Cielo, lo que le servirá para desarrollar su Li, que significa los ritos, las ceremonias, la rectitud y las buenas formas interiorizadas. El Li es útil para desarrollar el Ren que se podría traducir por «buenos sentimientos hacia los demás hombres». La práctica del Ren supone las virtudes Zhong y Shu, que se traducen aproximadamente como ‘lealtad’ y ‘perdón’, o como ‘fidelidad’ y ‘compasión’. Si el hombre tiene Ren, podrá fácilmente practicar la justicia, los buenos principios, llamados Yi”, explica un texto en Wikipedia.

“El hombre que practica las anteriores virtudes es un Junzi, un hombre superior (…) El Junzi sería educado y justo, la (virtud) le sería inherente y siempre estaría en el Justo Medio, que indicaba la necesidad de moderación en todo. Además, el Junzi conoce y respeta los mandatos del Cielo, y conoce el propio”, agrega la enciclopedia.

Para el confucianismo, “el mal gobierno contradice el orden natural y viola el Mandato del Cielo. El gobernante que se conduce así pierde su legitimidad y puede ser depuesto por otro que recibirá este mandato”.

Así, el buen gobierno sería aquel que predica y ejerce la virtud. La legitimidad de un buen gobernante dependerá entonces de su ejercicio de la virtud. Esto es una visión interesante que pone en entredicho lo que pasa hoy en día con las democracias liberales, donde se piensa que la legitimidad es consecuencia de las elecciones populares, independientemente de la conducta y las acciones del gobernante.

Mezclándolo con otros conceptos del hinduismo, podríamos decir que un requisito para ser un buen gobernante es tener buen karma.
::.

El cambio climático es, ante todo, una lucha por el poder

 

Leo las conclusiones de la COP y cada año es lo mismo. Quien crea que la situación ambiental cambiará en estas cumbres internacionales de cambio climático, está en un rotundo error.

“Los países más contaminantes secuestraron la Cumbre de Cambio Climático – COP25”, titula el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en un comunicado. “La Cumbre del Clima de Naciones Unidas que más ha durado de todas las celebradas hasta el momento, COP25, concluye con los grandes países contaminantes como EE.UU., China, India, Japón, Brasil y Arabia Saudí, entre otros, eludiendo su responsabilidad de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Esta postura ha bloqueado el progreso de las negociaciones climáticas en Madrid”, señala WWF.

El problema de raíz del capitalismo, es que la acumulación de riqueza te vuelve fuerte frente a otras tribus-naciones. Renunciar a la acumulación es renunciar a la posibilidad de dominar al otro y volverse susceptible de ser dominado. ¿Cómo corregir esa falla sistémica?

Las naciones no están dispuestas a dejar de acumular riqueza y eso implica más explotación, más producción, más contaminación. Así como el feudalismo fue devorado por una pujante burguesía, es probable que el capitalismo reviente por imparables oleadas masivas de pobres que anhelan acumular riqueza como los países ricos. Algo que, de hecho, ya está sucediendo. Basta revisar el crecimiento económico de China y la manera en que India desplazará a EE.UU. como la segunda economía del planeta para 2040, según consultoras como el Foro Económico Mundial, PwC o Standard Chartered. Algo que modificará por completo la correlación de fuerzas a nivel global.

Quizá la única posibilidad viable de implementar políticas socialistas en el mundo, sea a través de relaciones de poder más equilibradas entre distintos bloques geopolíticos. Y esto se explica porque también existe una tendencia a construir bloques regionales como un mecanismo de fuerza, para contener amenazas externas.

La lógica de la acumulación como sinónimo de poder, sólo tiene sentido en un régimen profundamente desigual.

Combatir el cambio climático no sólo implica reducir el consumo como la forma más salvaje de acumulación y explotación de la naturaleza. De ahí que resolver la crisis ambiental implica, sobre todo, una lucha política entre ricos y pobres. Mientras la pobreza siga siendo utilizada como instrumento de dominación, el ser humano estará condenado a la autodestrucción frente a la crisis climática.

El momento histórico que vivimos requiere cambios de fondo en nuestra manera de concebir la propiedad, es decir, nuestra concepción de la justicia. La única salida a la crisis del mundo es promover un gran salto de conciencia. Y para ello se requiere una nueva metafísica.
::.

La diferencia entre el sabio y el intelectual

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La historia es siempre perspectivística.

Pero a lo largo de nuestra historia humana, siempre ha existido una constante: la diferencia entre un sabio y un necio.

La gente de conocimiento trata de comprender su entorno más allá de sus propios prejuicios, es curiosa por naturaleza, explora, cuestiona, no se engaña, pone atención a la relación que existe entre el mundo interno y el mundo exterior, y por lo mismo, suele tener una mayor sensibilidad.

Los necios, en cambio, intentarán siempre aferrarse a cualquier discurso o ideología que les permita justificar sus miedos y odios más profundos.

El sabio tiene una peculiar propensión al amor y la compasión, pues al saberse parte del todo, es capaz de adentrarse en el corazón de las otras personas y entender sus debilidades.

El necio, en cambio, muestra una tendencia natural a la agresión, pues siente un terror profundo ante lo mucho que ignora. Intelectualizar sin compasión, engendra monstruos y tiranías espantosas.

En algún punto de esta dicotomía, entre el sabio y el necio, se encuentra la delgada línea que divide al bien y el mal.

La verdadera sabiduría sólo es posible cuando la razón pasa antes por el filtro del corazón.

::.

Salvedades

 

Nos despedimos con un beso
en uno de los tantos malecones
que el sol de la roja tarde no parió.

Mi vida entre los pájaros
fue un vuelo sobre otro,
la osadía de saberme aire
y dormir en la espumosa cabellera
del mar infatigable.

Mis ojos se llenaron
de resonancias,
la noche palpitaba
debajo de tu piel
hecha de arena
y otros tantos versos
inagotables.

Todos los navíos murieron
de sed y de hastío
luego de cruzar
el horizonte.

Yo solo encuentro
en tu rostro extraviado
de mujer soñolienta
el fiel reflejo
de mi propia nostalgia,
como aquella sucia
y parda fotografía
donde fueron a morir
todas mis certezas.

Yo solo encuentro
en las palabras
la nube rota que llovió
sobre un desierto
de flores amarillas,
la historia que se repite
como presagio de otras vidas,
como el dulce fruto
que alguna vez hurté
del jardín de las caricias.

El cielo suspira en mis adentros
cada vez que me desprendo
del amargo yugo de tu cuerpo,
la avería de mi amor que galopa
en laberintos de anónimas huellas,
esa eterna lucha,
doloridamente innecesaria,
donde ahora reposan mis restos
recubiertos de sombra y anestesia.

La noche triste se dibuja
en tu sonrisa de hembra lejana,
en la creciente del río incesante
que inunda mi casa
y lo pudre todo,
las hojas de aquel libro
que te evoca, te recorre
y te penetra
cada vez que duermes
solitaria en tu cama
de ninfa desnuda.

Fueron las aguas negras del olvido,
el tiempo royendo el subsuelo
y la magra memoria.

Fueron las horas pasajeras
donde alguna vez
derramé mi vida,
esa herida tan mía
que viaja
entre mi saliva y tus piernas,
la sinuosa carretera que se alarga
del crepúsculo a la aurora.

Y no quedó más remedio
que arrojarme
al fondo submarino
sin ponerme la escafandra
y explorar los muchos peligros
del abismo de tu alma,
y no se me ocurrió otra cosa
que llevarte flores
por si alguna vez despiertas
de tu lánguido sueño
y te atreves
a mirarme
sin el miedo
que llevas
cosido
en la boca.
::.

Quizá tú nunca fuiste

Que el corazón decida
su forma de dolerse.

Yo habito ahora
entre la soledad y la noche.

Como un sepulcro
de sangre entreabierta.

Yo me refugio ahora
entre tus piernas soñolientas.

Como una triste despedida,
amarga sinfonía.

Y que suene el mariachi
en aquellas lánguidas horas
donde nunca fuiste.

En la efervescencia
de tu sonrisa triste.

Nada queda, sino la ausencia
de los siglos en la molienda.

Nada queda, sino las tardes
cargadas de melancolía.

Y los pájaros sobrevolando el olvido
y las piedras rodando por el desfiladero.

Estoy estacionado en el exceso
de tu boca adherida a mi boca de naufragio.

Siento mis raíces
anidando en mi garganta.

Como una estampa
de bandoleras necedades.

Que la cuerda vibre
en la zotehuela del alma.

Echádle más alcohol
a la herida.

Que yo seguiré viviendo
aunque sea tan solo por pura inercia.

Que yo seguiré latiendo
aunque me sepas a lumbre del aire.

Yo soy la brasa última que respira
en tu pelo.

Yo soy el verbo en carneviva
que clama por ti en sus adentros.
::.

Las tres heridas

 

Para Miguel Hernández.

En su casa tenía
un huerto con plantas.

Se levantaba temprano
a pastorear las cabras.

De poesía se ahogaba
mientras de amor se moría.

Cantaba a las flores
entre el pan y la harina.

Su alma ligera resentía
las fiebres de la juventud.

Dormitaba entre calles doloridas
de anónima pobreza.

Herido y devastado, regresó al sur
y las palabras parieron estrellas.

El amor lo alcanzó
en los labios de una costurera.

Quién ha visto en sus ojos
la sombra de lo que siempre fuiste.

De arte aromó su sueño
como quien despierta a la vida.

Habría de ejercer la insana locura
en la urgencia del amor.

Fueron los rayos de la tempestad
que nunca cesaron.

La sangre bandolera se enterró
en la soledad de su carne.

Temprano lloraban las lluvias
y desalentadas primaveras.

Después de tantos avatares
la dura militancia, una bofetada.

Regresaría a palpar el amor
bajo la caricia de las acacias.

Pero la tierra tiembla
y no da tregua.

Se alistó para cantar al frente,
en el campo de batalla.

Vocero de la sangre humana
dijo los versos combatientes.

Las palabras calientes dejaron
corazón derramado sobre su pueblo.

Los días felices transcurrieron
como el toro poco antes de la muerte.

El viento recogió su aliento
de resignada tristeza.

Sonrieron todas las sonoridades
de la luminosa mañana.

Nacieron las aguas salobres
y marchitas sobre su cama.

El último trance, la herida primera,
preso de su propia sombra.

Se extinguieron, en el alba,
las consteladas horas de su ausencia.

Roídos los cañones, callaron los grillos
de tanta soberana mierda.

¿Qué hubiera sido si los fusiles
no hubieran enlutado su vida?

La angustia carcelaria le supo
a cebolla amarga y desnuda.

La sangre brotaba de sus ojos
al amarillento papel.

Una breve huida,
el fresco tufo de la libertad.

La traición escribió con saña
su fúnebre destino.

Dejarlo morir fue su condena,
escarbando pulmones en el aire siniestro.

Murió con los ojos bien abiertos
mirando el mañana.

Murió con los ojos bien abiertos
saboreando la vida.
::.

 

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