El infinito es misteriosa finitud

 

Dejar morir todas las certezas
es adentrarse en el misterio,
abandonarse al vacío de la existencia,
es sumergirse en un profundo mar de dudas,
es deslumbrarse y aterrarse también
por aquellas fuerzas que no entendemos
y no podemos controlar,
pues en todo destino hay algo de azar,
como los colores que sueña un árbol
o la manera en que baila el agua
al compás de la música del mundo,
es el misterio de lo sagrado que se revela
en una bocanada de plegarias sordas,
es la infinitud del universo que respira
en la tibia finitud del corazón.
::.

Las cosas diminutas

 

No tengo rima ni canto,
se me ha secado la voz
rumiando querellas
en tus pechos comestibles.

Hubo que escribir muchas horas,
muchos versos, muchas veces,
para llegar a la cumbre
de aquella desolada montaña.

Hubo que cruzar muchos ríos,
muchas voces, muchos días de enferma locura
para poder dialogar con las aves.

Desterrado para siempre
de ese páramo sediento
de tus negros ojos soñolientos
planté un selvático jardín
de fresas dulcemente furibundas.

Hay que hacerse las preguntas correctas,
pues el modo de preguntar lleva ya la respuesta,
de la misma forma en que los sueños
llevan ya tatuado nuestro destino terrestre:
es la magia de las cosas perennes.
::.

El gasolinazo y la pesadilla del neoliberalismo a la mexicana

GASOLINAZO.jpg

La liberalización de los precios de la gasolina evidencia los estragos de un modelo económico al que México apostó su futuro y hoy está en declive ante el triunfo Trump y el Brexit.

El gasolinazo provocado por la liberalización de los precios de los combustibles es el último capítulo de la pesadilla neoliberal mexicana que lleva 30 años desarrollándose en nuestras narices. Una pesadilla que cobra nuevas dimensiones ante la derrota en la escena internacional del proyecto neoliberal al que México apostó todas sus canicas, empeñando el futuro de una generación entera que ahora se ve forzada a pagar los platos rotos.

Fue a mediados de los años 80 cuando los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña, entonces comandados por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, impulsaron una serie de medidas económicas para los países en desarrollo a través de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, sentando así las bases del proyecto neoliberal.

La receta del éxito, según los neoliberales, se basaba en tres puntos clave: privatización de las empresas públicas, el fomento del libre comercio y la desregulación de los mercados. Esto, con el fin de que el Estado interviniera lo menos posible en los asuntos económicos. Recomendaciones que en buena medida, explican el actual incremento a los precios de la gasolina.

No pasó mucho tiempo para que México adoptara a rajatabla dicho modelo económico. Tras la privatización de los bancos y otras empresas durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el gobierno firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con la promesa de generar crecimiento económico atrayendo inversión extranjera, impulsando las exportaciones y generando empleos bien pagados. Cosa que nunca ocurrió, toda vez que México desmanteló la industria nacional para convertirse en un país maquilero e importador, arrojando un saldo negativo de la balanza comercial ante el poco valor agregado que genera el modelo maquilador.

Las cifras son contundentes, ya que los mexicanos perdieron el 80% de su poder adquisitivo de 1987 a 2016, duplicando los niveles de pobreza, al pasar del 31% en 1994 al 62% en 2015 según datos del Banco Mundial. Al mismo tiempo, la implementación del modelo neoliberal en México trajo consigo el surgimiento de un selecto grupo de multimillonarios beneficiados por las privatizaciones, tales como Carlos Slim (Telmex), German Larrea (Grupo México), Alberto Bailleres (Grupo Peñoles) y Ricardo Salinas Pliego (Televisión Azteca), cuatro de los 30 empresarios más ricos del país cuya fortuna supera los mil millones de dólares.

Desde entonces, el gobierno mexicano no ha dejado de señalar a diversos “factores externos” como los culpables del estancamiento económico, mientras los cómplices del oficialismo tratan de ocultar la manera en que la implementación del proyecto neoliberal convirtió a México en un país particularmente vulnerable a los caprichos de los mercados internacionales.

Pero a pesar de que con el paso de los años existe cada vez más evidencia sobre los efectos negativos del modelo neoliberal en México, en 2014 el gobierno de Enrique Peña Nieto —valiéndose de un discurso tramposo en el que incluso se aseguraba que Lázaro Cárdenas estaba a favor de la privatización, que por momentos hacía recordar aquella máxima incluida en la novela 1984 de George Orwell sobre la manera en que “quien controla el presente controla también el pasado”—, impulsó la reforma energética aprobada por el PRI y el PAN, cuyo propósito era privatizar la industria petrolera que para ese entonces sostenía una tercera parte del presupuesto anual del país.

De este modo, la codiciada renta petrolera mexicana terminó formando parte del proyecto neoliberal por acuerdos entre los partidos políticos, pese al evidente rechazo de la ciudadanía.

A pesar de que la reforma energética significó cumplir con uno de los mayores anhelos de los tecnócratas neoliberales en México, lo cierto es que la industria petrolera ya venía experimentando una privatización silenciosa a través de las empresas privadas de Pemex que conforman el Grupo PMI, que desde finales desde finales de la década de 1980 hasta 2014 manejó con total discrecionalidad los recursos obtenidos por las exportaciones e importaciones de petróleo crudo y sus derivados, incluyendo la gasolina.

Una práctica inspirada en un modelo de negocios en Pemex basado en la exportación de petróleo crudo, que dejó en el olvido la planta industrial con la que contaba el país, incluyendo refinerías y el sector petroquímica. Y por absurdo que parezca, ahora somos un país importador de gasolina proveniente de Estados Unidos y otros países. Una metáfora de lo que ha sucedido con la economía mexicana a más de dos décadas de la implementación del modelo neoliberal.

A más de dos años de distancia, sobra decir que la reforma fue un rotundo fracaso, tal como lo evidencia la virtual quiebra de Pemex, el desmantelamiento de las refinerías que trabajan al 38% de su capacidad, el desabasto de combustible en al menos 10 estados o el incremento de 20% en el precio de la gasolina, y los incrementos en las tarifas de luz y gas.

Mientras el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade, asegura que el “libre mercado” de la gasolina fomentará la “competencia” del sector, lo cierto es que dicho aumento tendrá efectos adversos en el aumento de la inflación y hará aún más compleja aquella “película de terror” a la que hizo referencia el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, para describir el negro escenario económico que se vislumbra en 2017.

Y todo esto, en medio de el derrumbe del neoliberalismo con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea vía el Brexit, dos países donde las políticas de libre mercado cedieron a las presiones de una derecha proteccionista cuyo triunfo representa un duro golpe para los tratados de libre comercio. Un proyecto neoliberal al cual México apostó su futuro y que junto con los altos niveles de corrupción e impunidad que padece el país, han ocasionado un presente incierto y desolador para una generación entera de mexicanos.

¿A quién habremos de pasarle la cuenta del desastre de país que nos han dejado?

::.

Entender la guerra en Siria, la derrota del neoliberalismo y el nuevo orden mundial

Proyectos de infraestructura, descontento social, potencias metidas de lleno en el ajedrez geopolítico en una región harto volátil, conflictos étnico-religiosos. Entender lo que ocurre en Siria no es algo sencillo. La realidad es más compleja de lo que parece. Aquí algunos videos para tratar de entender un fenómeno sumamente complejo que ha sido el epicentro de una nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia, con el papel protagónico de China, un conflicto que tiene como trasfondo la derrota del neoliberalismo con la llegada de Donald Trump y el ascenso de la ultraderecha en Europa.

Lo que ocurre en Siria es consecuencia de un mapa geopolítico en transformación, donde la reedición de la Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia, tiene hoy a China como un tercero en disputa a la hora de inclinar la balanza. Pero no sólo eso, ya que tanto el Brexit como el triunfo de Trump marcan la derrota del neoliberalismo frente el ascenso de una derecha autoritaria y populachera de tintes fascistas, no sólo en Estados Unidos, sino también en Francia con LePen y Alemania con PGIDA, países donde habrá elecciones en 2017 y donde la ultraderecha puede ser la gran triunfadora en Europa ante la crisis de refugiados y la violencia yijadista impulsada desde Medio Oriente.

Vaya encrucijada que vive el mundo el día de hoy. Pareciera que el escenario va perfilándose poco a poco para una nueva guerra mundial de grandes proporciones. Pero por extraño que parezca, quizá la llegada de Trump podría darle un respiro a las tensiones entre las potencias, escenario en el que Putin figura como el gran vencedor y el personaje más poderoso del planeta. Aquí una serie de materiales para una reflexión profunda sobre la guerra en Siria y el nuevo orden mundial.

Un arrecife quizá

Arrecife

Ahora solo quedan sedimentos
de aquella noche
en que compartimos la soledad y la cama,
la tibia soledad
de nuestros cuerpos a la deriva,
y nos despojamos del frío
con la misma facilidad con que nos
arrancamos la ropa.
::.


 

Quizá

Quizá contigo
la vida tenga algún sentido
y la música suene mejor
en ese eterno diambular
de nubes teñidas por el sol
y esa extraña
sensación de amanecer.
::.

Palabras

 

Las palabras son puertas
que se abren en la mente
para explorar la realidad
hecha de carbono y artificio.

Las palabras son bichos
fosforeciendo de noche,
aleteando entre sueños
que se disuelven en el aire.

Las palabras son la música
donde resuena el mundo
que se aferra a la vida en los
cóncavos ojos de la muerte.
::.

Matamoscas

 

A veces somos
como las moscas
que se dejan seducir
por la negra luz fatal
que habrá
de achicharrarnos.
::.

Amar es…

Amar es decir
aquellas cosas
que hemos callado.

Es dar la media vuelta
y no volver la vista atrás.

Es desabrocharse
los botones del alma
hasta quedar desnudos
frente al río de la vida.

Amar es dejar de abrazarse
al dolor de caer y caer
sin tocar el suelo.

Amar es perdonarse
y perdonar.

Amar es compartir
una bocanada de aire limpio
y cantarle a la vida
sólo porque sí.

Amar es olvidar
todo aquello que dolía
y es recordar con alegría
lo que nunca pudo ser.

Amar es hablar
con la lengua enamorada
y escribir con la sangre negra
que brota del corazón.

Es darle cuerda al reloj
todos los días
para seguir andando
al son de este mundo caótico
que nunca terminaremos
de comprender.

Pero el amor no se trata
de entender,
se trata de sentir
las punzadas del alma
que nos llegan de repente
sin saber por qué.

Amar es dejarse envolver
en el misterio,
querer con los ojos cerrados,
dejar que el viento
nos pegue de lleno en el rostro.

Amar es lanzarse al vacío
sin medir las consecuencias,
sonreírle a la tristeza,
encontrar la paz en un suspiro
y aprender a decir adiós
llegada la hora.
::.

Sucede que alguna vez…

Sucede

Y las horas
iban sucediéndose
y tu boca
iba seduciéndome
y el amor
iba suicidándose.
::.


 

Alguna vez

Alguna vez fuimos felices,
alguna vez seremos libres.
Igual que ahora.
::.


 

La imaginación habrá de salvar al hombre de sí mismo.
::.

Tríptico poético para recordar que nada permanece

Arreglar

 

Deberías arreglar
las muchas averías
del mundo.

Deberías arreglar
también, las muchas
averías del alma.

::.


 

Arcilla histórica

La historia humana
está hecha de arcilla,
y como cualquier otra
extensión de la memoria
es capaz de perdurar
miles de años
bajo una sábana fósil…
o borrarse para siempre
con una ligera brisa.
::.


 

Vienen y van

En la vida de toda persona
gente viene y gente se va,
unos pocos se quedan,
la gran mayoría se va,
como las aguas del río
en su camino hacia el mar,
que nunca terminan de irse
y nunca terminan de llegar.
::.

 

El otoño iba muriendo…

 

Llegó el invierno
disfrazado de primavera
y la luz astral
se nos metió en el alma
como un baño de flores.

El canto de las aves
nos hinchaba el corazón
de transparencia
y una querencia descendía
desde las alturas celestes
de la sonriente montaña,
como si fuera
un caudaloso río
transportando el tiempo
malherido de amor.

Era el inefable placer
de volverse todo con la nada
y volverse nada con el lodo,
volverse aire en la risa de un niño
y volverse loco
en los pechos diurnos
de una mujer
arborescente y obscena
con ojos de pantera,
que va bebiéndose la vida entera
en una copa de vino,
y las dudas resbalaban
entre el vidrio y la sangre añeja
de la uva que cantaba
desde la cornisa de un prostíbulo
con sabor a redención,
una colección de fotografías
rancias y amarillas buscando
testigos que dieran cuenta
de los inconfesables ardores
sonámbulos que siempre
traen consigo el recuerdo
de un amor embalsamado
navegando entre ansiolíticos
y la densa niebla.

Era el rubor adolescente del invierno
que me anunció que llegabas
matutina y soleada,
como tirada de un puente
o de un sueño,
proveniente de un país remoto
y los recuerdos de aquellos fantasmas
que rondan mi cama
con el mortecino cuchillo
entre los dientes,
y las hortensias se iban muriendo
de frío y desamor en la sala,
contemplando su sobrada melancolía
desde la ventana,
mirando la calle que nunca se calla,
eran las flores escribiendo
su obituario
en una fúnebre jornada
de desvelo y extravío,
haciendo surcos en el alma enamorada,
acorralada por el agua caliente
de la bañera
y el sofocante abrazo de los lirios.

Es un amor que llega a hurtadillas
y no pregunta,
o la luna derretida en tu cuerpo
furibundo de mujer sedienta,
tú que vas cavando tumbas de cama en cama,
y te saboreabas la sangre que escurría de tu boca
y mi lengua recorría cada orilla
de tu cuerpo hecho de arena.

¿Escuchas?

Es la tibia noche
rumiando quimeras
entre las olas un mar abrasivo,
son las suaves dunas del deseo
abriendo sus puertas
a un cielo sin aduanas ni fronteras,
es la luz homicida de tus ojos
abrevando en la blanca ceguera del corazón,
tapizando de lila el amueblado panteón
de tus piernas entreabiertas,
y yo iba enjuagándome las ganas
en tus muslos
como si fueran dulce de guayaba
o los tranvías
que no pasaban por la estación
a la hora marcada
o las horas muertas que ya nada decían
o las risas cienagosas que se hundieron
en la repetida mueca del hartazgo
con que me mirabas de lejos,
y yo me sumergía mar adentro
en la oscura luz
que destilaban tus ojos.
::.

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Come

La condición humana

 

A partir de cuántos,
a partir de quiénes,
a partir de cuándo
es que hemos
decidido partir
como quien parte
desde el caluroso mar
hasta el aliento azul
de la mañana.

A partir de dónde
habremos de parar,
y detenernos
en medio del camino
para mirarnos
las manos y los ojos
y los sentimientos
que se enredan
en el embarcadero
de las pasiones humanas.

Cómo hacer
para dormir tranquilo
en medio de la tempestad
y esta calma chicha
que trajo consigo
el despedazadero humano
del libre mercado,
la ambición abyecta
de poseerlo todo,
controlarlo todo,
comprarlo todo,
para no sentirse solo.
::.

Esas poco razonables razones

 

Si lo más importante para ti
era ver quién de los dos tenía razón,
pobre de ti,
porque en el absurdo del mundo
las razones sobran,
son plato de segunda mesa
cuando lo que importa,
lo único que importa,
lo que realmente importa
son los afectos,
quererse sin razón alguna
y enloquecer porque sí,
amarse con la desmesura
de quien ha perdido la cordura
en las poco razonables razones
del galopante corazón
que gusta de perderse por las noches,
sólo porque sí.
::.

Majahual

 

La necia memoria
es un galpón donde se acumulan
los sueños proscritos,
excavaciones que develan
los signos perdidos del alma
o la insensatez de los cuerpos solitarios,
y así vamos construyendo utopías
entre la grava y amarillentas fotografías
que dan cuenta de aquel paraíso perdido
que alguna vez fue la Tierra,
ese idílico jardín donde brotaban
frutos imposibles
desde el fondo del océano.

Yo pensaba que la noche guardaría nuestro secreto,
pero las primeras luces del amanecer
nos despertaron de esa tibia
somnolescencia del amor,
y nos dejó con las heridas
fermentándose como pulque,
con esa fiebre taciturna de quien ha perdido todo,
a la mujer prodigiosa,
discutiendo tonterías que no importaban,
mascullando aullidos en la serranía
de sus ojos transparentes
y un sol lejano que quema la piel
pero no calienta,
un pantano donde habrán de caer
todos los residuos de la desgracia humana,
un atardecer dorado y desprolijo
donde acampaba la esperanza
entre los granos pintos de maíz
y las flores tornasol del majahual,
mientras los campesinos
acariciaban los árboles de la alameda
y el aire frío permeaba aquel
interminable campo de algodón
que era el cielo matutino,
tan repentino como un recuerdo
hecho piedra
que va y viene desde quién sabe dónde
para golpearnos la cabeza
y el trasnochado corazón
que apenas dice lo nunca dijo,
y si hay que desnudar a la nostalgia
que sea en las cuerdas del violín
y la amargura de tus labios rojos.
::.

Ok Go, cuatro de los artistas visuales más impactantes del mundo

Seamos sinceros: la música de Ok Go no es la más impactante aunque pueda ser agradable al oído. Pero si de ser originales se trata, esta banda oriunda de Chicago sin duda puede ser considerada como uno de los colectivos de artistas visuales más impactantes del planeta. Sus experimentos con el color, el tiempo y el espacio son ya legendarios. Su última obra maestra está poca madre. Y pensar que todo empezó con cuatro pares de caminadoras.

La sensualidad femenina en el pincel de Marshennikov y Hanks

Hay pocas cosas tan bellas en la naturaleza como el cuerpo de una mujer. Y esto es precisamente los que refleja el pincel del artista Serge Marshennikov, cuyos retratos hiperrealistas están dotados de una sutil sensualidad que acentúa el goce de la anatomía femenina.

Otro artista cuyo pincel celebra a la mujer es Steve Hanks, quien a través de la acuarela es capaz de representar esa sensación de comfort en sus pinturas. “Las emociones son lo que pinto. El realismo es cómo lo hago”, según declara:

Trump y la democracia: ese ‘lamentable abuso de la estadística’

Tan improbable como impredecible, el triunfo del magnate neoyorquino sorprendió al mundo entero y representó un duro golpe al sistema político estadounidense.

Republican presidential candidate Trump gestures and declares "You're fired!" at a rally in Manchester

Había muchas razones para creer que Donald Trump no llegaría a la presidencia de los Estados Unidos. Pero el empresario neoyorquino no es un tipo de razones. Y la razón no fue impedimento para que tomara por asalto la Casa Blanca ante la sorpresa e incredulidad del mundo entero.

Las posibilidades de que un personaje como Trump llegara a la presidencia parecían un disparate hasta hace no mucho tiempo. Siempre le gustó mandar a sus anchas, con esa característica arrogancia que le salía tan bien en El aprendiz, el programa televisivo que ayudó a construir su imagen de empresario exitoso y que lo catapultó como líder de las masas educadas a través de la pantalla del televisor. “¡Estás despedido!” (You’re fired!), era la frase que repetía con gozo cada semana en dicha emisión. Una frase que se convertiría en su sello distintivo a la hora de entender y ejercer la política.

“Hacer grande a América otra vez” fue su lema de campaña: la siempre redituable apuesta por la nostalgia frente a un futuro adverso y lleno de incertidumbre. Un futuro incierto que abría las puertas a un tipo colmado de certezas, cuya imprudencia no da cabida para el más mínimo atisbo de duda razonable. Cansados de la retórica oficialista y políticamente correcta de Washington, sus seguidores vieron en él a un hombre de acción, un tipo exitoso en el voraz mundo de los negocios, un caudillo capaz de conducir a su pueblo a la grandeza original que paradójicamente les ha sido arrebatada por la tiranía de la globalización y el libre mercado, la misma que contribuyó a construir la fortuna de Trump.

Por más que la demócrata Hillary Clinton se esforzó en evidenciar las muchas contradicciones de Trump, esa nimiedad no lo perjudicó en lo más mínimo: la coherencia nunca formó parte de su oferta política. Le bastaba con lanzar improperios, descalificaciones e insultos para construir a los culpables de la tragedia estadounidense: los migrantes, las políticas de libre comercio, el establishment. De ahí que su irrupción en la escena pública resultara tan incómoda tanto para los republicanos como para los demócratas.

La democracia, como cualquier otra manifestación de la política, es más visceral de lo que estamos dispuestos a creer.

La incongruencia también fue parte esencial de su personaje: un magnate que defendía a la mayoría blanca y pobre olvidada por un gobierno más identificado con las minorías. Un empresario que de manera extraña era percibido como un peligro para Wall Street y que renegaba del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Un tipo burdo, acusado de misógino por denostar a las concursantes de Miss Universo y ser capaz de “agarrarle la vagina” a cualquier mujer que se deje sabrosear. Un gringo loco que pretende construir un muro fronterizo aún más grande para contener a los mexicanos “violadores y criminales” que migran hacia Estados Unidos, y que al mismo tiempo era recibido como jefe de estado en México aun antes de ser presidente, a expensas de la dignidad de los mexicanos.

Un showman denostado por los grandes medios de comunicación y las celebridades de Hollywood. Un tipo rudo al que, aseguran sus simpatizantes, no le tiembla la mano para declararle la guerra a otro país, mandar encarcelar a sus enemigos o expresar su simpatía por el presidente ruso Vladimir Putin. Un fascista que llega al poder con mayoría republicana en el Congreso gracias a las muchas contradicciones de la democracia.

Quizá por ello no deba sorprendernos que un tipo que se revolcaba arriba del cuadrilátero contra luchadores de la WWE tenga hoy el poder de desatar una guerra nuclear o decretar la inexistencia del cambio climático por puro capricho. Por eso Trump es capaz de despertar fervorosa admiración entre sus seguidores y terror en el resto del mundo. Poseedor de un carácter temperamental y volátil, su lengua enardecida y vehemencia retórica le ha valido también comparaciones con Adolf Hitler, el más célebre villano de la historia moderna.

El formidable escritor argentino Jorge Luis Borges alguna vez declaró que la democracia no era sino un “lamentable abuso de la estadística”. La idiotez masiva es peligrosa. Lo sabemos en México, lo saben en Alemania, países donde la demagogia de sus gobernantes ha hecho estragos.

A los estadounidenses no les bastó con haber elegido a un tipo como George Bush, autor de la conflictiva política en Medio Oriente que ha desatado una epidemia masiva de refugiados y actos terroristas en todo el mundo, responsable también de la crisis financiera de 2008 y buena parte del “desastre de país” criticado por Trump.

El cineasta y escritor Michael Moore tenía razón, al advertir que el desencanto y la frustración de los obreros en estados industriales que resultarían clave para la elección presidencial, tales como Michigan, Wisconsin, Ohio y Pennsylvania abrirían la puerta para el triunfo de Trump.

La victoria de Trump se sobrepuso también a los pronósticos adversos enunciados por los gurús de la estadística —los mismos que han fallado sus predicciones una y otra vez en México, el Brexit o el plebiscito para los acuerdos de paz en Colombia—, al llenar ese vacío de esperanza que no pudo llenar la vasta experiencia política de Hillary Clinton.

Todavía el mismo día de la elección, los números daban como favorita a Hillary. “No hay que ser alarmistas”, decían los analistas. Pero las personas no son estadísticas. Y su forma de ejercer pasiones secretas en las urnas no tardó mucho tiempo en darle a Trump una cómoda ventaja que nunca soltó y terminaría en nocaut. La democracia, como cualquier otra manifestación de la política, es más visceral de lo que estamos dispuestos a creer.

La llegada del empresario neoyorquino a la presidencia de Estados Unidos no es el fin del mundo, pero serán años difíciles ante la volatilidad del personaje frente a un escenario internacional sumamente complejo. Un mundo que requiere prudencia y un poco más de sabiduría para mantener esa frágil e hipócrita paz global que tanto trabajo ha costado construir.

Trump tenía todo para perder, pero ganó. Así de irracional puede ser la democracia. Furibundamente impredecible, como el mismo Donald Trump.

::.

Una película de acción interpretada por una iguana escapando de un ejército de víboras hambrientas

Una maravilla. Esta escena de documental de la BBC bien podría ser una escena de acción de una película producida en Hollywood. Está tan bien realizada cinematográficamente que hasta genera sospechas (con todo y que ahí está el detrás de cámaras). Pero sea como sea, es una historia épica en la continua lucha por la supervivencia. ¡Tremendo!

Enterrado aquí abajito

 

Un amor que todavía palpita
y todavía tiembla
remueve la tierra con una pala
bajo el sol abrasador,
un amor que reverbera
en una pileta de agua fresca
con la que los muertos
habrán de mitigar la sed
y la soledad
bajo la sombra de un fresno
y la campiña abierta,
como un viento de colores
girando en reversa
las manecillas del reloj,
en la ida y vuelta del sepulcro
donde los afectos
fueron enterrados para
germinar como soles diminutos
entre la memoria
y la nostalgia de saberte cerca,
pues parece increíble
que estando aquí abajito
te hayas ido tan lejos.
::.

Vivir de prestado

 

Nada nos pertenece
pues todo lo que tenemos
es prestado.

Tarde o temprano
devolveremos a la tierra
todo lo que nos ha dado.

Tarde o temprano
regresaremos a la tierra,
porque la vida es momentánea
y hay también que devolverla.

Y así habremos de irnos,
desnudos y felices,
despojados de todo
lo que fuimos.

Y así habremos de irnos
entre la risa y el llanto,
devolviendo abrazos
por la vida que nos fue prestada.
::.

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